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martes, 26 de mayo de 2026

Los siete dolores de la Virgen María

 NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES DE TARMA


 

Madre de los Dolores,

junto a tu imagen tarmeña

quiero meditar la reseña

de tus sufrimientos y honores.

 

Ya el anciano Simeón

te profetizó, María,

que tu Hijo Jesús sería

signo de contradicción.

 

Y esta palabra imprimió

en tu santo corazón

la cruenta meditación

desde que el Verbo nació.

 

Luego, para salvar la vida,

corriste con Jesús a Egipto,

y san José de aquel edicto

que obligó a tal huida.

 

Y el Niño Jesús, crecido,

con doce años contados,

en el Templo fue encontrado

cuando en Jerusalén fue perdido.

 

Virgen buena del Rosario,

primera discípula de Cristo,

aun con todo lo previsto,

de la cuna hasta el Calvario.

 

Madre bendita, sufriste

al tener a tu Hijo Jesús

muerto, colgado en la cruz,

cuando vejado lo viste.

 

Y cuando en tus brazos reposó

aquel cuerpo ya sin aliento,

soportaste el sufrimiento

que solo Juan consoló.

 

Y en el sepulcro no arredra

presenciar la sepultura,

en cándida envoltura,

cuando rodaron la piedra.

 

Virgen María, te pido

por todas mis intenciones;

a ti elevo mis oraciones

cuando de ti me despido.

 

Gracias, Madre bondadosa,

por visitar mi habitación

y darme la bendición

de tus manos generosas.

 

Nadie pase este portal

sin que diga por su vida

que María fue concebida

sin pecado original.

 

Amén.

domingo, 10 de mayo de 2026

María siempre nos conduce a Cristo

DIÁLOGO CON EL PADRE GUSTAVO SOBRE LA MISERICORDIA, EL ROSARIO Y LA DEVOCIÓN MARIANA

Hoy es 10 de mayo, domingo, día del Señor y he querido venir por invitación del padre Gustavo a conocer su parroquia, la parroquia Santiago Apóstol de Chongos Bajo. El padre Gustavo ha sido mi profesor de mariología en el seminario San Pío X y por eso he querido robarle unos minutos para que hablemos en el Día de la Madre de nuestra Madre Santísima, la Virgen María.

Padre, hace unos años el Papa Francisco agregó unas letanías, específicamente en el año 2019 agregó la letanía, por ejemplo, de Madre de la Esperanza, como también Madre de la Misericordia. ¿Cómo comprender el papel de la Virgen como Madre de la Esperanza y de la Misericordia, sobre todo en estos años tan convulsos, tan rápidos a cambios, en una sociedad que es prácticamente volátil?

Sí, muchas gracias por estar acá también. Saludos a todos los de tu canal. Y bueno, comenzando, quiero comenzar diciendo lo que mencionaba también san Bernardo: María numquam satis, ¿no? De María no se puede hablar lo suficiente porque podríamos decir tantas cosas.

Y sí, en un mundo en el cual estamos caminando y viendo ciertos signos de discordias, guerras, yo creo que los mensajes últimos de la Santísima Virgen son muy importantes porque ella nos sigue cuidando. Y sobre todo en estas letanías que mencionabas, estos nuevos títulos de la Virgen como Madre de Misericordia, yo creo que es importante entender —y lo ha hecho muy bien el Papa Francisco— qué cosa es la misericordia.

No es sino el encuentro de Dios misericordioso, del amor de Dios, con la miseria del hombre. Y en ese sentido la Virgen nos acompaña, porque uno cuando siente su propia miseria, su propio pecado, sus propias limitaciones, a veces tiene un poco de vergüenza de acercarse a Dios, ¿no? Y tiene un poco de reparos en decirle: “Perdóname”, decirle: “Ayúdame”.

Yo creo que por eso el Papa Francisco le ha puesto este nuevo título, Madre de Misericordia, porque ella nos ayuda a generar esa confianza para acercarnos a Dios misericordioso, ¿no? Como buena madre, como toda buena madre, nos acompaña, nos anima, nos orienta también hacia Jesucristo, el juez misericordioso.

Que María nos acompaña, pues es una verdad innegable y sobre todo nosotros los cristianos que decimos: no estamos huérfanos, tenemos a la Virgen como madre. En mi caso particular, les comento, tengo una gran devoción por la Virgen de Coromoto, que es la patrona de Venezuela. Se dice que es una de las dos mariofanías o revelaciones de la Virgen, como Guadalupe; la de Coromoto en Venezuela, donde ella estampa su figura.

En el caso suyo en particular, padre, ¿hay alguna advocación mariana que le mueva?

Eh, propia de la comunidad también tenemos mucha devoción a la Virgen de Lourdes, ¿no? Que se apareció en Francia a santa Bernardita, ¿no?, que se celebra el 11 de febrero, día también de los enfermos. Le tengo mucha devoción, pero en general siempre desde niño, desde la infancia, desde la piedad propia de la familia, le tenemos mucha devoción, mucho amor, reverencia a la Santísima Virgen, que es una madre que en particular me ha acompañado en todos los procesos de formación como sacerdote, desde antes, en el colegio, en mi niñez, en el mismo proceso vocacional y también me sigue acompañando en este ministerio tan hermoso donde le consigo cosas a Dios a través de la Santísima Virgen, ¿no? Entonces, en ese sentido sí le tengo mucha devoción.

Rezo el rosario diariamente, a veces dos o tres por algún caso particular, pero siempre está presente en mi vida, siempre, sobre todo en los momentos difíciles. Siempre está presente y en los momentos de gratitud siempre es la primera que está presente en el pensamiento, ¿no?

Así es. El rezo del Santo Rosario, lo acaba de comentar el padre, es uno de nuestros pilares en la piedad católica. Esto es relativamente algo nuevo porque desde santo Domingo de Guzmán para acá lo hemos adquirido. Entonces, ¿qué podríamos decirles a aquellos que no tienen este hábito o que les cuesta rezar el rosario o que tal vez no comprenden de qué se trata la oración?

Sí, la piedad y el rezo del Santo Rosario lo explicó muy bien el Papa san Juan Pablo II en una encíclica y mencionaba justamente, en sus ideas principales, que es una contemplación de la vida de Cristo a través de los ojos de la Virgen, ¿no? Y eso es maravilloso porque la Virgen nunca va a querer que el foco sea centrado en ella, sino en su Hijo Jesucristo, ¿no? Entonces, como lo hizo también en las bodas de Caná: “Hagan lo que Él les diga”. Y a través de ella se consiguió este milagro maravilloso que leemos en el Evangelio.

Entonces, es justamente la centralidad de Jesucristo, ¿no? El rosario es cristocéntrico. Es contemplar los misterios maravillosos de Cristo que muchas veces no los entendemos, pero es a través de nuestra madre, la Santísima Virgen, como ella nos va diciendo: “Contempla a Cristo de esta manera, ¿no? ¿Por qué sucedió esto? ¿Por qué sucedió lo otro? ¿Y cómo te ayuda a ti también en tu vida?”.

Entonces, el rosario es cristocéntrico. El mismo Ave María también es cristocéntrico. Es pedirle a la Virgen su intercesión ante Jesucristo. Entonces, ese es el centro que nosotros debemos explicar a aquellas personas que tienen reparos a veces de rezar a la Virgen. Pero no, la Virgen siempre nos va a conducir a Jesucristo, a contemplar a Jesucristo, su vida, su pasión, muerte y resurrección, ¿no?

Ahora el Papa san Juan Pablo II introdujo los misterios luminosos. Entonces, es una nueva visión de esos misterios maravillosos de Jesucristo a través de los ojos de la Virgen, que es la mejor maestra para conducirnos a Cristo.

Padre, no podemos concluir este pequeño video sin mencionar aquello que últimamente ha revolucionado, si se puede decir, los debates en la Iglesia y es el tema de María como corredentora. ¿Cómo entender esto de acuerdo al documento vaticano y de acuerdo a la piedad? Y teniendo en cuenta esto que usted nos comentaba al principio de María numquam satis, nunca podemos decirlo todo acerca de la grandeza que corresponde a ella.

Así es. Yo creo que la principal confusión, si se puede decir así, es justamente no comprender la centralidad de Cristo en la teología mariana, ¿no? Jesucristo es el centro. Jesucristo es el único Redentor. Entonces, tenemos que ver desde esa centralidad cómo la Virgen María es corredentora, ¿no?, de qué manera.

Lo que ha hecho el documento vaticano es poner ciertas limitaciones necesarias para que el pueblo cristiano no se confunda y no ponga el foco en la centralidad de María, porque como he dicho hace un momento, María siempre nos va a conducir al único Redentor que es Jesucristo.

Padre, gracias por recibirme acá en su parroquia, por decir estas palabras tan importantes acerca de la Santísima Virgen María. Ojalá y nos animemos a rezar todos los días el Santo Rosario con piedad, con devoción. Decimos que es la oración que más le agrada a la Virgen, el rezo del Santo Rosario, que es como lo dice aquella propaganda del canal católico EWTN: rezar el Santo Rosario es repetir palabras que vienen de Dios.

Usted nos comentaba: está en la Biblia, está en los fundamentos de las Sagradas Escrituras, ese Ave María, ese saludo a aquella jovencita que dijo sí al Señor y que nos invita a nosotros también a decirle sí. Padre, unas palabras finales.

Bueno, saludar pues a todas las madres que nos están viendo, a las mamás también de los seminaristas, a todas las madres también que han entregado a sus hijos en este ministerio sacerdotal, ¿no?, que ha sido a veces en muchos casos difícil, pero que son madres de fe. Madres de fe. Aquellas también que han partido las recordamos en la Santa Misa. Que Dios las bendiga abundantemente. Gracias.



martes, 20 de mayo de 2025

Milagrosa historia de la aparición de la Inmaculada Virgen Mama Percca

Inmaculada Virgen Mama Percca

El monasterio de Santa Clara,
en la Huamanga virreinal,
fue el glorioso pedestal
que la devoción prepara,
cuando la Virgen llegara,
mostrando su gran merced,
al plasmarse en la pared
con visión no comprendida,
bendiciendo con su vida
tantos ruegos, tanta sed.

Cierta monjita piadosa,
mezclando rezo y faena,
a María gratia plena
meditaba muy gozosa.
Juzgando, la religiosa,
que un cliso la observaba,
se sintió muy asustada
al notar, en su cocina,
cuando la mirada afina
un ojo allí se notaba.

Al principio no advirtió
la proverbial asistencia,
y en confusa ocurrencia
a la abadesa acudió.
En Satanás se pensó,
pues no habían distinguido
que aquel ojo aparecido
en medio de tanto hollín
sería la prueba, al fin,
de un milagro acontecido.

Insistiendo ambas mujeres
que aquel suceso en cuestión
era la cruel tentación
de infernales pareceres,
cumpliendo con sus deberes
a un albañil contrataron,
y el ojo con barro taparon,
mas no tuvo buen efecto,
pues el admirable espectro
en su plenitud miraron.

Entonces la pared descubrió
la dulcísima figura
de la Virgen Madre Pura,
que preciosa apareció.
Y la huamanguina sintió,
como bendición que aflora,
a Mama Percca, Protectora
del monasterio bendito,
donde ocurrió el fortuito
que esta historia rememora.

Fue en el mayo venturoso
de mil setecientos cincuenta y cinco,
cuando el amor puso ahínco
en aquel hecho glorioso.
De la imagen sin esbozo,
que en la pared fue hallada,
la Virgen hoy venerada
en el sitio que en otrora
fue sagrado como ahora
para María Inmaculada.

Mama Percca venerada,
hoy tus hijos imploramos
mantenernos como hermanos
bajo tu santa mirada.
Con el alma enamorada
por la vida de tu Hijo,
que de Dios también se dijo,
y te llenó con su gracia,
con plenitud y audacia,
del pesebre al crucifijo.



sábado, 13 de mayo de 2023

Coplas a Nuestra Señora de Fátima

“GLORIOSA APARICIÓN”



A la Virgen de Fátima

un homenaje piadoso

las niñas de este colegio

la veneramos con gozo.

 

Tres humildes pastorcitos

iniciaron la devoción

a la Madrecita del cielo

en gloriosa aparición.

 

Les pedía que rezaran

por todos los pecadores

y a los niños que confiaran

y vivieran sin temores.

 

Nuestra mirada hacia ella

todos con mucha alegría

nos tomamos de las manos

y rezamos el Avemaría.

 

Dios te salve, María,

llena eres de gracia,

el Señor es contigo.

Bendita tú eres

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto

de tu vientre: Jesús.

Santa María,

Madre de Dios,

ruega por nosotros pecadores

ahora y en la hora

de nuestra muerte.

Amén.

 

P.A

García

jueves, 7 de abril de 2022

Nueva letanía: "Virgen Buena"

DEVOCIÓN INFANTIL

Mientras rezaba el Santo Rosario con mi madre, siendo las 9:30 p.m., mi sobrina nos escuchaba, antes ya había manifestado que le parecía "aburrido" ese rezo, a lo que le animamos simplemente que nos acompañara. En el momento de las letanías, cuando yo anunciaba las "vírgenes", mi sobrina aportó su nueva letanía: "Virgen Buena", una letanía que salió de lo más profundo del corazón inocente y lleno de fe de una niña de 6 años.

Virgen Buena será la nueva letanía que a partir de ahora enunciaremos en casa al rezar el Santo Rosario.

Virgen Buena, ruega por nosotros.

P.A

García


domingo, 16 de mayo de 2021

La Virgen María en el Libro de Mormón

“VIRGEN HERMOSA Y BLANCA”


La figura de María es de notable importancia para el Cristianismo, pues de la Virgen nazarena nació el Mesías, por obra del Espíritu Santo. El sí de María es la entrada de Dios Hijo al mundo. María era la escogida de Dios, pero ella, desde su libertad dijo sí, y en esto consiste su grandeza. El Papa Francisco ha dicho últimamente que un cristiano sin María es un cristiano huérfano. Así como Cristo amó profundamente a su Santísima Madre, nosotros sus seguidores, debemos tratarla a ella con el mismo respeto que Jesús seguramente le brindó.

En este breve artículo quiero presentar, sin mayores detalles doctrinales, lo que el Libro de Mormón, texto sagrado de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, testifica sobre la Virgen María.

El Libro de Mormón es considerado por sus creyentes como “Otro Testamento de Jesucristo”, y en total son tres los libros de este texto sagrado en los que se mencionan o se hace referencia a María, la madre de Jesús. Estos libros son: 1 Nefi, Mosíah y Alma.

En la primera cita al Libro de Mormón referente a la Virgen María, correspondiente al primer libro de Nefi, se precisa que el profeta del mismo nombre “Nefi” se encuentra en una visión guiada por un ser angélico. En dicha visión “ve a la madre del Hijo de Dios y aprende acerca de la condescendencia de Dios”, ubicándose este relato –cronológicamente- seis siglos antes del nacimiento de Cristo.

Entre otras cosas, en (1 Nefi) el profeta narra que: “[…] vi la ciudad de Nazaret, y en ella vi a una virgen, y era sumamente hermosa y blanca” (11, 13); el ángel le pregunta sobre lo que ve y éste le contesta: “[…] Una virgen, más hermosa y pura que toda otra virgen” (11, 15); luego el ángel explica a Nefi la condescendencia de Dios con estas palabras: “[…] He aquí, la virgen que tú ves es la madre del Hijo de Dios, según la carne” (11, 18), y finalmente Nefi observa: “Y miré, y vi de nuevo a la virgen llevando a un niño en sus brazos” (11, 20).

En 1 Nefi 11, 13-20 es posible ver un paralelismo profético con Isaías 7, 14: “Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel”. Como he dicho más arriba, la profecía de Nefi se ubica 600 años antes de Cristo, por su parte la de Isaías en la Biblia, se encuentra ubicada aproximadamente 740 años antes de Cristo, es decir, que la profecía de Isaías es más antigua. La referencia a María en Nefi es muy completa y concreta, incluso más que la de Isaías, pues Nefi precisa que la virgen es nazarena y la califica como hermosa, blanca y pura como ninguna otra, la determina madre del Hijo de Dios y la vislumbra con su hijo en brazos. La grandeza de María es indudable en esta primera cita del Libro de Mormón.

La segunda referencia a María en el Libro de Mormón la encontramos en el libro de Mosíah (3, 8), en el que se explica que (el Mesías): “[…] se llamará Jesucristo, el Hijo de Dios, el Padre del cielo y de la tierra, el Creador de todas las cosas desde el principio; y su madre se llamará María”. Estas palabras del rey Mosíah, recibidas por revelación de un Ángel de Dios, son ubicadas en el año 124 a.C. Lo característico y novedoso de esta profecía de Mosíah es que parece estar revelando el nombre del Mesías “Jesucristo” y el de su madre “María”, un siglo antes de los acontecimientos.

Finalmente, la tercera referencia a la Virgen María en el Libro de Mormón puede hallarse en el Libro de Alma (7, 10), el cual expresa que: “Y he aquí, nacerá de María, en Jerusalén, que es la tierra de nuestros antepasados, y siendo ella virgen, un vaso precioso y escogido, a quien se hará sombra y concebirá por el poder del Espíritu Santo, dará a luz un hijo, sí, aun el Hijo de Dios”. Alma fue un juez y sumo sacerdote, su profecía fue posible por revelación del “Espíritu”, aproximadamente en el año 83 a.C.

En este fragmento de Alma encontramos una seria contradicción con respecto al lugar del nacimiento de Jesús, pues asegura que el Hijo de Dios nacerá en “Jerusalén”, sin embargo, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días confiesa creer que el nacimiento de Jesús fue en “Belén”, como lo testifica Mateo 2, 1. Entre otras cosas, Alma dice de la Virgen María que fue un “vaso precioso y escogido”, atestiguando su predilección entre todas las creaturas, además de precisar que “concebirá por el poder del Espíritu Santo”, clave fundamental para entender la encarnación de la segunda Persona de la Santísima Trinidad, Jesucristo, el Señor.

Hasta donde hemos visto, en el Libro de Mormón hay notables referencias a la Virgen María, su importancia en el plan salvífico de Dios y su protagonismo como madre de Jesús.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tiene, al final del Libro de Mormón, una “Guía para el estudio de las Escrituras”, parte en la que se desarrollan puntualmente diversos temas de interés escriturístico, como por ejemplo la sección dedicada a “María, madre de Jesús” en la que se hace un recuento de la vida de María a partir de la Santa Biblia y el Libro de Mormón (con citas precisas que acá omito). A continuación resumo el contenido principal de dicha sección dedicada a la Virgen María:

“Virgen escogida por Dios para ser la madre de su Hijo. Después del nacimiento de Jesús, María tuvo otros hijos (Mc 6, 3). María estaba desposada con José, a quien se aconsejó no divorciarse de María ni dejarla. Recibió la visita del ángel Gabriel. Visitó a su prima Isabel. Expresó un salmo de alabanza al Señor. Fue a Belén con José. Dio a luz a Jesús y lo acostó en un pesebre. Recibió la visita de los magos. Huyó con José y el niño Jesús a Egipto. Después de la muerte de Herodes, la familia regresó a Nazaret. María y José llevaron a Jesús al templo en Jerusalén, a la fiesta de la Pascua. María estuvo en las bodas de Caná. Estando en la cruz, el Salvador le pidió a Juan que velara por su madre. María estaba con los Apóstoles después que Cristo ascendió al cielo”.

Como hemos notado, la doctrina de la Iglesia del Libro de Mormón, reconoce los pasajes bíblicos en los que la Virgen María aparece, sin embargo, como les he precisado en negrita más arriba, los mormones creen que María tuvo más hijos a parte de Jesús, apoyándose en la cita de Marcos 6, 3 en la que se dice: “¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?”. Si comprendemos esta cita bíblica literalmente, sin criterio científico alguno, es fácil deducir que María tuvo más hijos, pues el evangelista los nombra a cada uno, sin embargo, la fe Católica ha sabido comprender este fragmento de la Biblia sin adjudicarle más hijos a María, y es que, “la voz hermano comprende entre los judíos también a los primos y otros parientes. Los llamados hermanos de Jesús son sus primos: Santiago el Menor, Simón, Judas Tadeo y José el Justo, hijos de Cleofás o Alfeo”, como lo precisa Juan Straubinger, en su edición del Nuevo Testamento.

Por otro lado, continuando con el tema de si María tuvo o no más hijos a parte de Jesús, el padre Alberto Colunga precisa que: “En cuanto a la expresión “hermanos de Jesús”, a nadie debe extrañar, no obstante no ser hijos de María, pues en hebreo y arameo no hay un término especial para designar a los primos y primas, y se les llama en general “hermanos” y “hermanas,” sea cual fuere el grado de parentesco”.

En resumen, los mormones manifiestan “no adorar” a María, y esto nos alegra, pues el único que es digno de adoración es Dios. Ellos se enorgullecen de respetarla por ser mujer santa y madre de Jesús. Ellos la creen santa pero no perfecta, es decir, no la creen inmaculada, como sí lo celebra el Catolicismo. El punto de mayor discrepancia es creer que haya tenido más hijos, pues esto negaría la perpetua virginidad de la madre de Dios y su especial elección divina.

P.A

García

miércoles, 3 de febrero de 2021

María es el Consuelo para los Migrantes

 SOLACIUM MIGRANTIUM

En junio de 2020 el Papa Francisco agregó tres nuevos títulos a la lista de las Letanías Lauretanas a la Santísima Virgen María: Mater misericordiae –Madre de la misericordia-, Mater spei –Madre de la esperanza- y Solacium Migrantum –Consuelo para los migrantes-. Ésta última letanía será meditada a continuación. Por solacium se pueden tener como sinónimos: alivio, consuelo o ayuda. María Santísima es el alivio, el consuelo y la ayuda para los migrantes. Ya veremos por qué, pero antes, permítanme un breve comentario afín al tema.

Encontrándome yo en el ejercicio de mi año de pastoral en la Diócesis de El Vigía – San Carlos del Zulia, un feligrés de la Rectoría que estaba bajo mi pastoreo seminarístico se me acercó para comunicarme una inquietud, esto sucedió justo después de rezar el Santo Rosario en el templo, frente al hermoso altar dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. La inquietud de aquella persona era de carácter devocional y teológico, pues me manifestó con sinceridad que no le agradaban las letanías, pues le parecían largas, aburridas y sin sentido. Con toda la paciencia del mundo y detenidamente le expliqué el sentido de las mismas y sin miramientos le dejé claro que nadie ama lo que no conoce, animándole a conocer mejor la piedad mariana. Al día siguiente, como confirmación de aquella conversación privada, el Papa Francisco, mediante la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, hacía pública la noticia de la adhesión de las tres nuevas letanías a María Santísima. Así de suave nos habla Dios, aunque aquello me pareció casi un grito divino.

Primero que todo agradezcamos al Santo Padre Francisco por este noble gesto de presentarnos a María como modelo a seguir y a acudir en la situación de migrantes. El mismo Papa es hijo de inmigrantes italianos residenciados en Argentina, y no le da pena decirlo, pues lo recordó en el discurso de su primera visita a la Casa Blanca en la capital de los Estados Unidos de América. Definitivamente, nuestro mundo es uno solo, y en este planeta cabemos todos. Las naciones históricamente están acostumbradas a recibir personas de otras procedencias, las mismas que a lo largo de los siglos han ayudado en el desarrollo de los países donde han llegado, basta solo con echar una mirada al pasado y nos convenceremos de que esto es así.

Consuelo para los migrantes -hermoso título mariano- encuentra su fundamento teológico en las Sagradas Escrituras, específicamente en el evangelio de Mateo, capítulo 2, versículos 13-21; donde se narra la huida de la Sagrada Familia a Egipto, para escapar de la persecución del rey Herodes, seguida de la matanza de los inocentes y culminando el relato con la vuelta de José, María y el niño Jesús a la tierra de Israel. Analicemos pausadamente este pasaje y veamos por qué María es el Consuelo para los migrantes.

El relato de la huida a Egipto está precedido por el relato de la visita de los magos (2, 1-12), en cuyo final los tres visitantes depositan sus regalos a los pies del recién nacido: oro, incienso y mirra. De este episodio podemos deducir que José y María experimentaron una gran alegría, pues su pequeño era reconocido como Dios y Señor por estos magos de Oriente, además, habían recibido unos regalos que, dadas las circunstancias del viaje y el repentino parto de María, les vendría muy bien. Podríamos pensar que la Sagrada Familia de Nazaret estaba experimentando una bonanza económica, pues ciertamente el oro recibido habría de invertirse en la crianza del Mesías. Pero es en estas circunstancias en las que parece llegar la supuesta desgracia.

Relata el evangelista que una vez retirados los magos, el Arcángel Gabriel “se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle»”. Imaginemos la confusión de José y María, ya que, después de una escena tan gloriosa como la visita de los magos, ahora Dios les pedía huir de su tierra, dejar sus cosas, sus propiedades por muchas o pocas que tuvieran -la carpintería de José, por ejemplo- para partir hacia una tierra lejana y desconocida para los tres.

José, el humilde hombre elegido por Dios para ser Custodio del Mesías, no se acobardó ni titubeó ante semejante noticia, por el contrario, “él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes”. Notemos cómo la respuesta de José fue inmediata –salieron de noche-, pues un padre de familia hace lo que sea por cuidar de los suyos, sin importar el qué dirán. En Belén más de uno hubo de preguntarse cómo era posible que José hubiera levantado a su mujer y al recién nacido para partir; tal vez alguno le hubiese aconsejado quedarse y soportar la persecución de Herodes, aun cuando la vida del pequeño corría peligro, porque para algunos, resistir es un acto heroico, pero en este caso, como en muchos, significaba un auténtico suicidio. José no dudó, se armó de valor y emprendió el viaje hacia Egipto, enfrentándose a una cultura, una religión y hasta una lengua diferente. Y en todas estas ¿qué podemos decir de María?

María es la humilde esclava del Señor, en ella se cumplió la Palabra del Altísimo. Pensemos en la joven nazarena al lado de su valiente esposo y con su hijito en brazos. Imaginemos a María siempre optimista y entusiasta en la huida a Egipto, pendiente de la criatura y bondadosa también con el fatigado José, cariñosa en palabras y gestos. Ella, la Reina del cielo y de la tierra fue, de seguro, el mejor refugio de José y Jesús. Hermosa Madre y Esposa.

Tras largos días de caminata, expuestos al sol y al peligro de los ladrones y viandantes de aquellas regiones desérticas, una vez ubicados en tierras lejanas, es posible que José repitiera la escena de Belén, con María y el niño sobre el jumento, de posada en posada buscando un lugar para resguardarse. ¿Qué harían José y María en sus primeros días de migrantes? De seguro José no se quedó de brazos cruzados, ni mucho menos se abandonó a las limosnas de las gentes. ¡Qué hermoso es verlo caminar de un lado a otro, esperanzado en conseguir un encargo para dedicarse al arte de trabajar la madera, que era lo que mejor sabía hacer! ¡Qué hermosa es María, atentísima en los quehaceres del hogar, pendiente de Jesusito y siempre puntual con la comida de san José obrero! Esa es María, la más humilde e importante a la vez, la más necesaria. Es ahí donde podemos comprender que, efectivamente, es María el Consuelo para los migrantes.

El texto evangélico continúa explicando la matanza de los inocentes, esto se llevó a cabo por orden de Herodes, quién consideró oportuno asesinar a todos los niños varones menores de dos años, para asegurarse así de que el Mesías pereciera también. Mateo finalmente agrega: “Muerto Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y ponte en camino de la tierra de Israel; pues ya han muerto los que buscaban la vida del niño»”. Él se levantó, tomó consigo al niño y a su madre, y entró en tierra de Israel. Amigos, qué final tan oportuno. La Sagrada Familia volvió a su tierra, una vez muerto Herodes.

En nuestra actualidad son muchas las familias que se ven obligadas por los nuevos Herodes a abandonar sus naciones, en busca de un futuro mejor. Todas esas familias deben verse reflejadas en la Sagrada Familia de Nazaret y saber que la situación de migrantes, en el mejor de los casos, no durará toda la vida. Así como Jesús, María y José sufrieron persecución y destierro, pero finalmente volvieron a su tierra natal, asimismo aquellos que sobrellevan actualmente la situación de migrantes, algún día retornarán a sus casas. María es el Consuelo para los migrantes porque ella misma fue migrante, y con la ayuda de Dios y el esfuerzo de José logró superar esa etapa de su vida, saliendo victoriosa y –como siempre- alegre y optimista.

Concluyo esta reflexión con unas palabras de Benedicto XVI en su famoso libro La infancia de Jesús: “Con la huida a Egipto y su regreso a la tierra prometida, Jesús concede el don del éxodo definitivo. Él es verdaderamente el Hijo. Él no se irá para alejarse del Padre. Vuelve a casa y lleva a casa. Él está siempre en camino hacia Dios y con eso conduce del destierro al hogar, a lo que es esencial y propio. Jesús, el verdadero Hijo, ha ido él mismo al «exilio» en un sentido muy profundo para traernos a todos desde la alienación hasta casa”.

No olvidemos que, Jesús es la única y verdadera razón de esta hermosa letanía a María Santísima, pues es Jesús el gran migrante. Primero lo fue en su infancia, con la huida a Egipto, y luego en el ejercicio de su ministerio, pues como lo relata (Lc 4, 24) Jesús fue rechazado por los mismos aldeanos y vecinos suyos, de ahí que pronunció con dolor las siguientes palabras: “ningún profeta es bien recibido en su patria”, o como lo decimos comúnmente, nadie es profeta en su tierra.

El Señor en su evangelio no es ajeno a la situación de los que abandonan su patria para ir a lejanos lugares, como le pasó a él mismo, por eso lo dejó claro en Mateo 25, 44-45: “Ellos replicarán: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, emigrante o desnudo, enfermo o encarcelado y no te socorrimos? Él responderá: Les aseguro que lo que no hicieron a uno de estos más pequeños no me lo hicieron a mí”.

Amigos lectores, amigos migrantes, inmigrantes, emigrantes, expatriados, exiliados, desterrados, expulsados, confiemos en que esta penosa situación algún día va a pasar. No dejemos de invocar a María Santísima, nuestra buena Madre, con las letanías lauretanas, pues ella es el Consuelo para los migrantes.

P.A

García

lunes, 25 de enero de 2021

Con la luna bajo sus pies

MARÍA: BELLA COMO LA LUNA

         La piedad mariana en el cristianismo ha sido inspirada por las Sagradas Escrituras -en primer lugar- y por la Tradición y el Magisterio conjuntamente. De la Virgen María se dicen las más hermosas palabras, tal y como Ella misma profetizó, “me llamarán bienaventurada todas las generaciones” (Lc 1, 48). Ella es la Madre de Dios y de los hombres y su hermosura no se compara con nada de cuanto ha sido hecho por el Creador del universo.

         El Apocalipsis del apóstol san Juan (12, 1), narra una hermosa profecía que ha sido aplicada por los exegetas mayoritariamente a la figura de María Santísima, al respecto la mencionada cita expresa: “Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza”. Aquellos que han visto la tilma del indio san Juan Diego, donde quedó grabada la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, pueden notar que dicha aparición está inspirada en la cita apocalíptica, sin embargo, con todas estas características tan llenas de significados, lo que ahora me interesa comentar es la frase “con la luna bajo sus pies”, solamente.

         La Luna es un astro luminoso que, como el Sol para el día, ha sido creado por Dios para iluminar las noches. El Génesis (1, 17-19) explica la intención del Creador con respecto al Sol y la Luna. La ciencia nos enseña que la Luna es el único satélite natural de la Tierra, encontrándose en relación síncrona con nuestro planeta, mostrando siempre la misma cara, cuya superficie refleja la luz que ha recibido del Sol. Innumerables representaciones marianas se han inspirado en la cita del Apocalipsis, propiciando como escabel de María a la Luna. ¿Qué podrá significar esto?

         La Virgen María pisa la Luna, según Luis Alonso Schökel, porque Ella supera las fases del tiempo, tal y como lo manifiesta el Salmo (88, 38): “por siempre se mantendrá como la luna, testigo fiel en el cielo”. Nos sigue comentando Schökel que María es perpetuamente joven y hermosa como la Amada del Cantar de los Cantares (6, 10): “¿Quién es ésta que surge cual la aurora, bella como la luna, refulgente como el sol, imponente como batallones?”. Esta cita del Cantar se utiliza bellamente en la Tessera de la Legión de María, como antífona previa a la recitación del Magníficat o Cántico de la Santísima Virgen, pero con esta específica redacción: ¿Quién es Esta que va subiendo cual aurora naciente, bella como la luna, brillante como el sol, terrible como un ejército formado en batalla?

         San Bernardo comenta la cita del Apocalipsis referente a la Virgen de la siguiente manera: “Todo defecto está debajo de ella y supera todo lo que hay en nosotros la fragilidad y corrupción, con una sublimidad excelentísima en que excede y sobrepasa las demás criaturas, de modo que con razón se dice que la luna está debajo de sus pies”. Otro autor espiritual comenta que María es: “Hermosa no de cualquier modo, sino como la luna. Pues así como la luna brilla y alumbra con luz no suya, sino recibida del sol, del mismo modo tú, ¡oh beatísima!, no tienes de ti el que seas tan brillante, sino de la gracia divina, gracia plena”.

         Ciertamente, María Santísima tiene la Luna bajo sus pies, porque Ella misma es como la Luna, brilla en nuestras oscuridades, pero no brilla con luz propia, sino con la luz que ha recibido de Dios, y con razón la llamamos –junto al Arcángel Gabriel- la llena de gracia. María se viste de Sol, porque el Sol que nace de lo alto la ha visitado y por ella –a través de ella- ése Sol ha venido al mundo. María pisa la luna, porque, incluso la única esperanza de nuestras noches es inferior a Ella.

         El famoso exorcista español padre Fortea también compara la figura de María con la Luna, en su libro Suma Demoniaca, haciendo una analogía entre los astros del sistema solar y la jerarquía cultual, en la que: “Dios sería el Sol, la Virgen la Luna y los ángeles las estrellas. La diferencia entre la luz del Sol y la de las estrellas sería imagen entre la diferencia entre el ser de Dios y el de los espíritus angélicos. Los ángeles serían un pálido y débil puntito de luz frente a la luz cegadora e irresistible de Dios. La diferencia entre la luz de las estrellas y la de la Luna sería la diferencia entre los ángeles y Ella (la Virgen María)”. En otro texto, el padre Fortea se refiere a María como la: “Torre de Marfil, como Luna que refleja la luz de Dios, como Ciudad Amurallada, como Vaso Aúreo”.

         Antes hemos sabido que la Luna muestra una cara a la Tierra, quedando oculta para nosotros la otra cara; no es así con María, Ella es la Nueva Luna que se nos muestra tal y como ha sido creada por Dios, y mejor aún, nos revela el misterio del Verbo encarnado, es decir, que en Ella no hay misterios. María es como una Luna nueva, plena, llena, brillante, que puede ser vista por todos en un mismo instante, siempre presente, aunque a veces oculta tras las gruesas nubes de nuestra humanidad, pero siempre ahí.

         También la Luna ha sido relacionada con el misterio y el terror fantasmagórico de una noche de brujas, de esto se ha encargado el cine y un poco la comedia, y en este sentido, podríamos decir que María es como una luna llena en una noche oscura, bajo cuya claridad aúllan los lobos salvajes reconociendo su grandeza, y así, frente a esa esfera luminosa e imponente, se dejan pasar sobrevolando deformes sombras que, valiéndose de figuras humanas sobre escobas, pueden hacernos representar la blancura y pureza de la Madre de Dios que deja al descubierto la oscuridad del pecado.

V. Oh María, sin pecado concebida,

R. Ruega por nosotros que recurrimos a Ti.


P.A

García