miércoles, 12 de junio de 2019

La Teología del Burro según el Cardenal Julián Herranz

Cardenal Julián Herranz


         El 2 de febrero de 1984, el joven monseñor Julián Herranz tenía su primera audiencia con el Papa Juan Pablo II, pues había sido nombrado por éste como Secretario del Pontificio Consejo de los Textos Legislativos. En este panorama Mons. Herranz pensó que debía presentarse ante el Santo Padre con algún obsequio como gesto de gratitud, pero al no tener objetos de valor, decidió llevarle una cosa que tenía sobre su escritorio, “un burrito de hierro, con una albarda pequeña de color azul y rojo”, que le había sido entregado por san Josemaría Escrivá de Balaguer en el año 1961, cuando Mons. Herranz empezó a trabajar con el beato Álvaro del Portillo en la preparación del Concilio Vaticano II.

         Al recibir el burrito de manos de san Josemaría, éste le dijo: “hijo mío aquí tienes un burrito, es de hierro, porque tienes que ser fuerte”, por lo que se apegó a aquella cosa de manera descomunal, sin embargo, éste obsequio de san Josemaría era lo único que tenía de valor sentimental y por eso decidió llevárselo al Santo Padre. Para hacer más delicado el obsequio le prepararon una bolsita de terciopelo verde con una cinta para cubrir el burrito, que metió en su maleta para la Audiencia con Juan Pablo II.

         Como de costumbre, cuando llegó al despacho pontificio, besó el anillo del Pescador del Papa, éste le mandó pasar y se sentaron para iniciar la conversación. Mons. Herranz puso la bolsita hacia un lado sobre el escritorio, por lo que el Papa quedó con mucha curiosidad. Mons. Herranz le explicó que no quería llegar con las manos vacías, por eso le había traído ese pequeño detalle. Iniciaron la Audiencia sobre cuestiones de gobierno, pero el Papa seguía con la curiosidad sobre la bolsita de terciopelo, casi como un niño, dirigiendo su mirada hacia la bolsita en reiteradas ocasiones. Al finalizar las cuestiones de trabajo, Mons. Herranz tomó el regalo y sacó de la bolsa el burrito de hierro, el Papa quedó impresionado y es entonces cuando le explica que éste había sido un obsequio del Fundador del Opus Dei, algo de un valor personal incalculable, pues Mons. Escrivá de Balaguer estaba en proceso de beatificación. Para Mons. Herranz esa figura de hierro le evocaba a la Teología del Burro, cuestión que el Papa ignoraba, por lo que le explicó detalladamente

         Santo Padre, la Teología del Burro la escuché del Fundador del Opus Dei, al explicarnos que cuando los hombres no habían querido acoger a la Sagrada Familia, cuando le cerraron la puerta al Salvador del mundo, solamente en un corral, como la Tradición cristiana ama recordar, le dieron calor al Niño un burro y una mula, naturalmente junto a María y José. Luego, en el Evangelio hay una única vez en la que se dice que el Señor tiene “necesidad” de algo, a parte de la vez en que tuvo hambre o sed, y es en la escena en la que iba a entrar triunfante a Jerusalén y no quiso el Señor ni un caballo, ni una cuadriga romana. Es así como Jesús, para entrar en triunfo ante los hombres escogió a un burro, y les dijo a sus discípulos que fueran a buscarlo y si el dueño les decía algo que contestaran “el Señor lo necesita”, en latín: “quia Dominus opera eius desiderat”.

         Es así como la necesidad de Dios es de un burro, y entra él en triunfo, pero no es él, pues le han puesto los mantos para que se siente el Señor, y el burro sabe muy bien que a quien aplauden no es a él, es al que lleva encima, que es Jesús, el Señor. Es por eso que cuando uno se tiene que santificar en la vida ordinaria, en las tareas del mundo, en la casa, en la oficina, en la universidad, en el campo, en el taller, los cristianos que buscan ahí el encuentro con el Señor, saben que están cubriendo una voluntad divina, y llevan, por tanto, al Señor con ellos. Al burro no le entra ni la vanidad ni la soberbia, porque sabía muy bien que no era a él al que aplaudían, pues aplaudían al que llevaba encima. Opus Dei, trabajo de Dios, significa hacer el trabajo sabiendo que se lleva a Cristo en el alma. Y esto es la Teología del Burro, que le encantaba a san Josemaría meditar, y sabemos que en ocasiones se llamaba a sí mismo “Burrito sarnoso”.

         En todas estas, mientras conversaban en el despacho pontificio, toca a la puerta Mons. Estanislao, el secretario personal de Juan Pablo II para avisarle que había un embajador esperándolo, pues ya habían pasado diez minutos del cuarto de hora reglamentario para las audiencias. El Papa prefirió que siguiera Mons. Herranz explicándole la Teología del Burro.

         Santo Padre, también al Fundador del Opus Dei le gustaba recordar al borrico y la noria, ese que daba vueltas para sacar el agua del pozo, que le ponen unas anteojeras y no puede ver, sin embargo da una vuelta y otra vuelta y ese es el trabajo de todos los días. Por ello el Opus Dei, el Trabajo de Dios, no ve nada, pero está sacando y sacando agua, y cuando le quitan las anteojeras, ha florecido un jardín alrededor de ese burro.

P.A
García

martes, 11 de junio de 2019

Con Eucaristía concluyeron las defensas de tesis teológicas en el Seminario de Mérida

Seminaristas del IV de Teología 2018-2019


Como Institución de estudios eclesiásticos el Seminario de Mérida exige a sus estudiantes la elaboración y defensa de un trabajo de investigación en la disciplina teológica, como requisito final para aprobar sus estudios realizados en los cuatro años de profundización en esta ciencia. Son diversos los temas, pero un mismo ser abordado, el Absoluto Trascendente, es decir, Dios mismo.

En una jornada amena de dos días se defendieron esas tesis teológicas, producto del trabajo intelectual del año académico 2018-2019. El evento fue protagonizado por los jóvenes seminaristas de IV año de Teología de la Etapa Configurativa del Seminario Arquidiocesano San Buenaventura de Mérida, quienes junto a los invitados presentes y frente al panel del jurado expusieron sus temas de investigación teológica, respondiendo consecuentemente a las interrogantes hechas por parte del jurado, tutores y especialistas en las materias abordadas.

Las tesis presentadas fueron las siguientes:

-         La monarquía israelita en el Antiguo Testamento: Historia y Teología. Presentada por José Leonardo Basto Briceño, bajo la tutoría del Pbro. Dr. Horacio Carrero.
-         Categorías histórico-teológicas de la Pascua de Jesús. Presentada por Luis Alberto Infante Artigas, bajo la tutoría del Pbro. Dr. Horacio Carrero.
-         El valor teológico de la alegría en la Carta a los Filipenses presentada por Jorge Andrés Montilla Garcés, bajo la tutoría del Pbro. Cándido Contreras.
-         La libertad en clave para la vida cristiana desde la Carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 5. Presentada por Jorge Luis Urbina, bajo la tutoría del Pbro. Emerson Mora.
- Una visión al sacramento de la reconciliación ante la desreconciliación como experiencia de encuentro con Dios. Presentada por Nelvis José Quintero Díaz, bajo la tutoría del Pbro. Jormin Fermín cjm.
-         Jesús, maestro y pedagogo: incidencia de su mensaje para la Iglesia de hoy. Presentada por Eduardo Ismael Gotopo Ruíz, bajo la tutoría de la Hna. María del Carmen González.
-         El sacerdote diocesano como hombre espiritual de este tiempo. Presentado por Alberto José Segovia Vera, bajo la tutoría del Pbro. Jormin Fermín cjm.
-         Animación misionera: un instrumento de la misión para el laico. Presentado por Héctor José Chirinos Yépez, bajo la tutoría de la Hna. Adianez Fuenmayor.

El Pbro. Reinaldo Muñoz, rector de esta Casa de formación sacerdotal animó a los teólogos a llevar a la pastoral sus temas tratados, aplicando en la acción eclesial desde el futuro ministerio sacerdotal todo lo aprendido y reflexionado durante la realización del trabajo de grado. Agradeció de igual manera al Prof de la Cátedra Síntesis Teológica Pbro. Jormin Fermín cjm por su desempeño en esta área.

La Prof. Nilsa Gulfo, Vicerrectora Académica de éste Seminario fue también promotora de la excelente jornada académica, ella estuvo a cargo de la logística del esquema evaluativo y fue la encargada de anunciar las calificaciones obtenidas por los tesistas. La Prof. Nilsa tiene poco tiempo de estar trabajando en la Dirección de Estudios, sin embargo, ha demostrado capacidad y destreza en las actividades académicas del Seminario.

El seminarista Eduardo Ismael Gotopo Ruiz, de la Arquidiócesis de Mérida, agradeció a todos los presentes por acompañarles en este momento tan importante en el proceso formativo de los seminaristas. Sus palabras estuvieron cargadas de profundo agradecimiento a todos los que de una u otra manera contribuyen a la formación sacerdotal en el área intelectual.

Por su parte Jorge Andrés Montilla Garcés, seminarista de la Diócesis de Guanare, expresó palabras de agradecimiento a la Lcda. Katiuska Márquez Tovar, profesora de la Cátedra Metodología de la Investigación de esta Institución, quien ha desempeñado esta tarea de manera extraordinaria, pues desde las exigencias y la perseverancia ha enseñado a los estudiantes a hacer las cosas de la mejor manera, formando así con excelentes criterios a los futuros comunicadores de la Palabra de Dios en el mundo secularizado.

En la homilía de la eucaristía de clausura el Pbro. Johan Araujo expresó que el discípulo de Jesús lleva la paz consigo, y al celebrar esta Misa en la fiesta de san Bernabé apóstol, recordó que es Dios el que lleva la delantera en la misión del discípulo de los tiempos actuales, pues de Cristo mismo aprende la humanidad que el reino de Dios está cercano a los hombres y mujeres, de manera especial en los desechados por criterios mundanos. El presbítero invitado para presidir esta Celebración Eucarística exhortó a demostrar con obras de paz que el reino de Dios está cerca, lo que se constituye en la mejor manera de testimoniar la fe recibida.

Al concluir su reflexión de la Palabra hizo mención del compromiso que tienen todos los cristianos de ser portadores de la buena noticia del Reino de Dios. Felicitó asimismo a los estudiantes del IV año de Teología por este paso que han dado, que no es el final, sino el inicio de la misión que Dios les ha encomendado. A la Virgen de Coromoto encomendó la vida y vocación de los seminaristas, animándoles a ser siempre portadores de la gracia de Dios.

Seminarista Pedro García, en la presentación de las Tesis Teológicas

P.A
García

domingo, 9 de junio de 2019

En la Catedral de Mérida se celebró Misa de Pentecostés y Día de Seminario en Venezuela.


DÍA DEL SEMINARIO EN VENEZUELA

R. P. Juan María Vianney Rangel cjm.

La comunidad católica emeritense, junto al Seminario Menor y Mayor de Mérida, sacerdotes y amigos celebraron la Eucaristía de Pentecostés y el Día del Seminario en Venezuela. La cita se efectuó a las 11:00am en la Santa Iglesia Catedral Basílica Menor de la Inmaculada Concepción de Mérida y estuvo presidida por el Pbro. Alexander Rivera Vielma, Vicario General de la Arquidiócesis de Mérida y ex rector del Seminario.

En la homilía, el Pbro. Rivera Vielma expresó sus saludos especiales a los sacerdotes presentes, miembros del equipo formador, párroco de la Catedral e invitados y presentó las escusas por la ausencia del Obispo Auxiliar, quien se encuentra en la Parroquia San Antonio de Padua de Chiguará, en ocupaciones pastorales.

El Vicario General expresó que son varios los motivos que nos congregan en esta Santa Misa, primero como Iglesia Universal el Día de Pentecostés y luego como Iglesia particular el Día del Seminario, una conmemoración que viene desde el año 1928, es decir, ya son 91 años de esta fiesta.

Aclaró también que hoy mismo, en Caracas, el Cardenal Porras Cardozo da apertura a la causa de beatificación y canonización del padre Cesareo Gil, promotor del Movimiento Cursillo de Cristiandad en Venezuela.

Haciendo memoria de los días pasados, el Pbro. Rivera Vielma recordó que hace algunos días celebramos la Ascensión del Señor, la cual hace recobrar un mayor sentido a la misión del Señor, y por ende la misión de todos los cristianos, ya que para ver al Señor primero tenemos que ver al prójimo, que ha sido creado a imagen y semejanza de Dios.

Refiriéndose al día de hoy, el Sr. Vicario General concretó que el Pentecostés comienza haciéndonos entender que la iniciativa siempre será del Señor, pues dice el texto que es Jesús el que se presentó en medio de ellos. Las puertas estaban cerradas, por miedo a los judíos, esto en los Apóstoles manifiesta su humanidad. Hay suficientes razones para decir que el miedo es poca cosa, pues Jesús se hace presencia para animar en la dificultad, para enseñarnos que la ausencia de Dios trae como consecuencia el miedo en nuestra vida.

El padre Alexander manifestó que las puertas cerradas excluyen a los otros, marcan distancia. Jesús hace presencia para hablarles y darles la paz, una paz que no es ausencia de conflicto, sino que es algo nuevo y distinto. Solo quien ama y se deja amar por el Señor vive el don de la paz. Jesús les mostró las manos, los pies y el costado, para enseñarnos que él supera toda dificultad. Mientras más pesadas son las cadenas que pongan a los venezolanos, más fortaleza recibiremos de Dios. El resucitado muestra las manos, porque en la incredulidad de los discípulos está también la falta de fe de la humanidad.

Al finalizar su homilía, el Pbro. Rivera Vielma animó a los presentes a reconocer que Cristo sigue crucificado en los crucifijos de nuestros templos, porque así también se muestra resucitado y vencedor de la muerte, así nos da su Espíritu Santo que tiene como consecuencia la alegría, pues la presencia de Dios hace que cambiemos del miedo a la fe, de la tristeza a la alegría, del encierro a la misión. Recordó también que con el Pentecostés somos enviados para servir como lo hizo Cristo. Pentecostés es la fiesta de la Iglesia, porque Dios nos envía con la fuerza de su Espíritu.

Hablando sobre el Seminario recordó que éste es también cenáculo, dónde se forman los hombres que están dispuestos a servir al Señor. No es el Seminario una cada de puertas cerradas, es una institución abierta y dispuesta a formar a los futuros sacerdotes. Es mejor que no haya un sacerdote a que haya un sacerdote con vocación equivocada. Que la Madre de Dios interceda y nos ayude a hacer realidad éste evangelio. Que como venezolanos dejemos de vivir encerrados y con miedo, y que al mirar las manos del Señor nos animemos a seguir siempre adelante, concluyó el padre Alexander.

Al finalizar la Eucaristía, el Pbro. Railí Guerrero, Cura Párroco de la Santa Iglesia Catedral recordó que el Seminario, corazón de la Arquidiócesis, necesita de oración y colaboración. A los seminaristas les dijo que hoy en día para ser sacerdotes hay que ser muy alegres, pues se trata de un estilo de vida muy servicial y útil para la sociedad; a ellos les hizo entender que el Espíritu Santo es el primer formador de los futuros sacerdotes, como lo manifiesta la Pastores Dabo Vobis de san Juan Pablo II.

La comunidad del Seminario, alegre en el Señor, culminará su semana conmemorativa en la Casa de formación, con las últimas actividades especiales. La acción de gracias a Dios es infinita, pues todos hemos vivido una semana extraordinaria en la presencia de Dios.

P.A
García

sábado, 8 de junio de 2019

Realizada la Jornada de Oración y Alabanza en el Seminario de Mérida

VEN ESPÍRITU SANTO
Pbro. Jean Carlos García en oración frente a Jesús Eucaristía

        Entre cantos y oraciones al Santo Espíritu de Dios se llevó a cabo la gran Jornada de Oración y Alabanza en preparación para la Solemnidad de Pentecostés en el Seminario Arquidiocesano de Mérida. Como lo había precisado la Pastoral Vocacional Mérida, se distribuyeron las horas del día por parroquias de la ciudad, es por eso que la presencia de Jesús en la Eucaristía estuvo siempre acompañada por el fervor y la oración de la feligresía católica emeritense.

A las 9:00am fue expuesto el Santísimo Sacramento del Altar por el Pbro. Jormin Fermín cjm, quien junto al curso de II Filosofía y con las parroquias de La Milagrosa, Jesús Maestro, San Juan Bautista de Milla y El Valle encomendaron la Jornada de Oración y Alabanza a Dios. Seguidamente se dio paso al silencio y la reflexión del don de la Sabiduría.

A las 10:00am La Tercera y Belén acompañaron en esta Jornada con su animada feligresía, por su parte los cursos de I Filosofía y II Teología dirigieron la meditación de los dones Temor de Dios y Entendimiento respectivamente, en compañía por el Pbro. Gerardo Ramírez, Asesor de la Pastoral Vocacional Mérida.

La Catedral y El Espejo llegaron a esta actividad a partir de las 11:00am. El Pbro. Jean Carlos García Contreras, Vicario Parroquial de El Sagrario-Catedral, dirigió su acostumbrada animación junto a sus parroquianos, que con cantos y dinámicas armonizaron su hora de adoración eucarística. El curso de I Teología reflexionó sobre el don de Ciencia.

A las 12:00 del mediodía fue el turno de las Parroquias San Miguel de El Llano, Nuestra Señora del Rosario y Sagrada Familia, seguidamente se unieron las Parroquias San José Obrero, San Juan Apóstol y Santa Bárbara, todos con el mismo entusiasmo y fervor en este encuentro con Jesús Eucaristía. En este tiempo del mediodía e inicio de la tarde se meditó en los dones de Fortaleza y Piedad.

La recién creada Parroquia San Pablo VI y su vecina Parroquia Santiago Apóstol de La Punta hicieron acto de presencia en las instalaciones del Seminario de Mérida a las 2:00pm. El curso de III Teología dirigió la meditación sobre el don de Consejo. A esta hora del día también acompañaron las diferentes congregaciones religiosas que hacen vida en el territorio arquidiocesano.

La Jornada de Oración y Alabanza culminó con la Santa Misa, presidida por el Obispo Auxiliar de Mérida, S.E.R. Luis Enrique Rojas Ruiz.

Al iniciar la Eucaristía, la Hna. Yilda Vera SDJ. presentó ante el Sr. Obispo las intenciones que los feligreses anotaron durante toda la Jornada, Mons. Luis Enrique Rojas elevó dichas intenciones en presencia de la asamblea reunida, en un acto de comunión y solidaridad.

Las lecturas de esta Eucaristía estuvieron cargadas de profundo énfasis en cuanto a la presencia del Espíritu de Dios y su poder en medio de la humanidad.

En la homilía, Mons. Luis Enrique Rojas ostentó su saludo al equipo formador del Seminario de Mérida, manifestando la misión que tienen todos los sacerdotes de propiciar las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.

Mons. Rojas Ruiz agradeció a los presentes por aceptar la hermosa invitación de venir a alabar a Dios en el Seminario, alabanza que sirve de justa preparación para la gran Solemnidad de Pentecostés, y que a pesar de todas las circunstancias adversas a la realización de estas actividades, la feligresía demuestra su entusiasmo y participación.

El prelado recordó que Dios sigue invitando a los cristianos católicos de Mérida a sentir su presencia en la efusión del Espíritu Santo, ése que es la Promesa Divina y que en sí manifiesta la unidad del Padre y del Hijo.

Para Mons. Luis Enrique “los siete dones son siete armas espirituales para sabernos manejar en todas las situaciones de la vida. Cada uno de ellos nos lleva a actuar desde la experiencia de Dios, siendo la vida del hombre, iluminada por la sabiduría del Creador”. Asimismo hizo la invitación a que “todos los días nos pongamos en la presencia del Espíritu, ése Espíritu que incluye al Padre y al Hijo, y no solamente al Espíritu, pues Dios es uno y trino”. Resaltó también el peligro de algunos movimientos carismáticos, pues invitó a “evitar ser católicos adoradores sólo del Espíritu, sino, por el contrario, adoradores de Dios uno y trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo”.

Finalmente Mons. Luis Enrique pidió al pueblo reunido seguir orando y colaborando con esta Casa de Formación, sabiendo que éste es el semillero de los pastores de la sociedad del mañana. Instó a los presentes a que “siempre vivamos con Dios en el corazón, para que todo lo demás venga por añadidura”, expresando que “hace falta el Temor de Dios para caminar siempre por el camino del bien, para que seamos continuadores del evangelio de Jesucristo con piedad y fortaleza”.

Mons Luis Enrique Rojas Ruiz, Obispo Auxiliar de Mérida

P.A
García

jueves, 6 de junio de 2019

XII Festival “La Voz del Seminario" 2019

Publico presente en "La Voz del Seminario" 2019

El Seminario Arquidiocesano San Buenaventura de Mérida deleitó a sus invitados con la edición n° 12 del popular Festival “La Voz del Seminario", un espacio privilegiado para demostrar todo el talento artístico y musical de los jóvenes seminaristas. A las 4:00pm inició la temática de este año, que estuvo centrada en el género musical venezolano, de arpa, cuatro y maracas. Acompañaron también algunos solistas ganadores en las ediciones anteriores, como el Pbro. Ramón Parra, Párroco de Nuestra Señora del Amparo, Tovar.

Los cursos de formación, desde el Seminario Menor, el Introductorio, la Filosofía y la Teología participaron con una canción vocacional respectivamente. El curso ganador de este año 2019 fue III de Teología, y en segundo lugar estuvo el curso de IV de Teología, quienes dentro de pocos meses serán ordenados diáconos.

En la participación “solista revelación" de este año, el ganador fue José Gregorio Alcántara, estudiante del I año de Filosofía, perteneciente a la Diócesis de El Vigía - San Carlos del Zulia, quien participó con un tema de José Gregorio Oquendo titulado “Es diferente".

En esta sección “solista revelación" participaron también los jóvenes Wilfredo Rodríguez, Edixon Moreno, Nixon Orozco y Jhony Rondón, todos ellos demostrando su gran talento. La aprobación del público fue notable mientras los seminaristas hacían su presentación.

A este festival se hizo presente Mons. Luis Enrique Rojas Ruiz, Obispo Auxiliar de Mérida, quien destacó que esta actividad era un claro ejemplo para demostrar que los venezolanos debemos siempre luchar por construir el país que queremos, pues el esfuerzo de los seminaristas y del equipo formador se veía reflejado en la altura de este tipo de encuentros, en los que participan los vecinos y demás personas allegadas a esta Casa de Formación Sacerdotal, familiares y amigos.

Por parte de la Ilustre Universidad de Los Andes se hicieron presente diferentes personalidades, destacándose la de la Dra. Ana Hilda Duque, quien además es la Directora del Museo y Archivo Arquidiocesano de Mérida y apoya con su presencia al Seminario de Mérida.

El jurado también fue de excelente calidad, pues estuvo conformado por músicos profesionales de la Orquesta Sinfónica del Estado Mérida, siendo pionera la presencia del Prof. José Luis Contreras, quien imparte sus clases de música en esta Institución eclesiástica.

El Rector del Seminario, Pbro. Reinaldo Muñoz alentó a los seminaristas a seguir destacándose en la organización de estos eventos, que enorgullecen a toda la comunidad del Seminario, de manera especial en esta semana conmemorativa, a culminarse con la Eucaristía de Pentecostés el domingo 9 a las 11:00am en la Catedral de Mérida.

P.A
García

lunes, 3 de junio de 2019

Dos testimonios vocacionales narrados en el Seminario de Mérida


CONTANDO EL LLAMADO
Pbro. Antonio Rojas y R.P. Fray Pedro Castellanos, OCC

     En la tarde de este lunes 3 de junio, en el marco de la Semana del Seminario, fueron invitados al Seminario San Buenaventura de Mérida dos sacerdotes para compartir sus testimonios vocacionales, ellos fueron: el R. P. Fray Pedro Castellanos OCC, formador de su casa religiosa en la ciudad de Mérida y el Pbro. Antonio Rojas, Párroco de Nuestra Señora del Carmen de Buenos Aires de la Diócesis de El Vigía - San Carlos del Zulia. Ellos contaron su experiencia sobre la vocación, a continuación un resumen de sus comentarios.

El seminarista Yarfranson Montoya inició la ronda de preguntas. ¿Padre Pedro, en su tiempo de formación y ministerio cuál ha sido la mayor dificultad?

Desde el momento de los estudios encontré dificultades, pero desde el llamado de Dios uno se ve animado a seguir adelante, pues el mismo Jesús hizo muchas cosas con valentía, de igual manera nosotros sus discípulos.

Onias Rojas preguntó ¿Padre Antonio, desde su ministerio puede comentarnos una experiencia que le haya fortalecido?

El sacerdocio se vive a cada instante y en cada momento hay una lección y enseñanza. Como director de Caritas he sabido reconocer las dificultades y carencias de las personas. Siempre ha sido duro para mi encontrarme con realidades como las cárceles y hospitales y es lo que he venido haciendo como sacerdote, y es algo que me ha fortalecido grandemente en mi ministerio, en todos lados Dios me manifiesta su misericordia.

Carlos Araujo ¿Padre Pedro, cómo te llamó el Señor?

Lo básico para hablar de la vocación es precisamente responder esa pregunta. Desde niño siempre me llamó la atención la vida sacerdotal y de manera especial la vida religiosa. A mi padre no le agradó la idea de hacerme sacerdote, pues él me quería trabajador, con cayos en las manos. En una oportunidad un sacerdote misionero habló con mi familia, sin embargo, la negativa de mi padre continuó. Llegué a tenerles miedo a los sacerdotes. Mis estudios se vieron realizados dentro de muchas dificultades. Con el Padre Víctor Angulo me sentí nuevamente motivado a seguir estudiando, por ello me fui a vivir a la casa cural de Timotes. Al padre ser cambiado, empecé a buscar la vida religiosa, pero yo seguía sin tener el bachillerato. Un día fui invitado al cursillo, cuando el padre Ángel Palacios redentorista preguntó si alguien quería ser religioso, por lo que empecé el proceso vocacional con ellos durante tres años. Un primero de mayo me informan que no podía ingresar por falta del bachillerato. Después de buscar en varias congregaciones siempre me animaban a casarme. Lo último que hice fue hablar con un padre paulino que me dijo algo sorprendente: Pedro, ya no intente más y deje que sea Dios el que lo llame. Un día llega un gran amigo sacerdote, el padre Olivo León, quien me animó a irme con los padres carmelitas. A la semana cercana a Pentecostés me invitaron a una convivencia en la Casa de los Carmelitas de Mérida, y desde ese momento empezó mi vida nuevamente, dejando todo para empezar de nuevo. Me puse al día con mis estudios, de cuarto grado en adelante y luego con el bachillerato. Fue una etapa muy dura, pero con esfuerzo y en cumplimiento de la voluntad de Dios lo logré.

Luis Miguel García ¿Padre Antonio, que son para usted los consejos evangélicos y cómo los vive?

No son el reflejo de algo que es muy difícil de hacer, son un regalo de Dios. Todo depende de cómo amaneces cada mañana. Siempre he dicho que la parroquia será como sea el sacerdote. Y si el sacerdote vive los consejos evangélicos animará a su feligresía a seguir también a Jesús. Si no ponemos en práctica estos consejos el sacerdocio se nos cae. Todos los días Dios nos llama, y todos los días hay que responderle con nuestra entrega y servicio.

Abrahan Rangel. ¿Padre Antonio, cómo fue su proceso vocacional y su llamado?

Yo soy de Valencia, estado Carabobo. Tengo un tío sacerdote y desde la niñez siempre tuve esa inquietud de hacerme sacerdote. Estuve cercano a unos padres italianos, en esto intenté optar por la vida religiosa. Un día, mientras trabajaba me consigo en el terminal con un sacerdote extraviado. Él me pidió que le ubicara una dirección. Y luego me dijo que lo hospedara en mi casa, cosas muy extrañas. Se quedó con nosotros 17 días y luego me dijo que cuando me vio en el terminal pensó que yo podía ser sacerdote. Finalmente me invitó a una convivencia. Tuve que renunciar a mi relación sentimental con una joven, es parte del proceso de maduración vocacional. En todas estas fui asaltado y supuestamente apuñalado, al llegar al terminal no me pudieron localizar la herida de la cual había salido muchísima sangre. Ingresé con los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús. Allí me di cuenta que Dios tenía preparadas grandes cosas para mí. Decido entrar como diocesano y en la Diócesis de Maracay me envían a estudiar a San Cristóbal. Después de los estudios soy enviado de año de pastoral para El Vigía y allí fui ordenado sacerdote y hasta los momentos tengo 16 años de ministerio.

Abrahan Rangel ¿Padre Pedro, tuvo algún momento con ganas de abandonar todo?

En el noviciado llegó un momento en el que sentí que debía estar afuera. Ya con las maletas hechas para marcharme abrí la Biblia y me conseguí con la frase de Jesús: el que pone la mano en el arado y mira para atrás no es digno de mí. Fui al superior y me animó a seguir adelante. Luego de esto me propuse a estudiar la vida de los padres del desierto. Todo esto me ha ayudado en la vida sacerdotal. Nunca he pensado en dejar el sacerdocio ni la vida religiosa. He tenido muchos ofrecimientos desde la vida diocesana, pero nunca he pensado en dejar la vida religiosa, porque el que pone la mano en el arado y mira para atrás no es digo del Señor.

Padre Antonio ¿Ha tenido usted la tentación de dejarlo todo? 

En mi tiempo de estudiante recuerdo que por el trato inadecuado de mis superiores casi me marchaba del seminario. Una vez, estando en el primer año de teología, quise irme del Seminario, luego con la maleta hecha dejé el día siguiente para irme del seminario. Al día siguiente volví a deshacer la maleta para continuar. Más adelante, con la enfermedad de mi madre estuve a punto de dejar el ministerio sacerdotal por un tiempo. Mi madre falleció y no hubo tiempo para que yo renunciara al sacerdocio. Entendí así el mensaje de Dios. Todo me quedaba claro frente al Santísimo Sacramento. Todavía me falta mucho por conocer del Señor.

Al finalizar el conversatorio, el Pbro. Jormin Fermín cjm agradeció a estos dos sacerdotes por venir a compartir con el Seminario de Mérida. 
“Somos uno en la diversidad”

P.A
García

Con Eucaristía el Seminario de Mérida dio inicio a su semana conmemorativa.

SEMANA DEL SEMINARIO
Comunidad del Seminario San Buenaventura de Mérida junto a Mons. Luis Enrique Rojas

        En Venezuela, por disposición de la Conferencia Episcopal, el domingo de Pentecostés de cada año se celebra el "Día del Seminario", es por eso que, en la Arquidiócesis de Mérida, la semana previa a este día es dedicada a la Casa de Formación Sacerdotal, fundada por Fray Juan Ramos de Lora en 1785.

La comunidad inició su jornada a las 6:15am con el rezo de Laudes (la oración de la mañana), en la memoria de San Carlos Lwanga y compañeros mártires. Los jóvenes seminaristas portaron su sotana, dando solemnidad a esta oración matutina. Seguidamente se celebró la Eucaristía presidida por su Excelencia Reverendísima  Luis Enrique Rojas Ruiz, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Mérida, y concelebraron con él los sacerdotes miembros del Equipo Formador.

En la homilía, Mons. Rojas Ruiz acotó que “nuestra vocación hacia el sacerdocio debe pasar, indiscutiblemente por ser seminarista, pasa por estar en una casa de formación en la que se van mostrando nuestras actitudes hacia ese ministerio sacerdotal que en futuro se recibirá".

El obispo animó a los seminaristas a "esforzarse siempre por adquirir una buena educación incluyendo todas las áreas de la formación sacerdotal, pues un seminarista bien formado es el orgullo del Seminario, y el triunfo y éxito de un solo seminarista es el triunfo y éxito de toda la Institución".

Consciente de todas las actividades que se realizarán en esta semana conmemorativa, Mons. Rojas recordó a la comunidad que "en todo momento debemos expresar nuestra hermandad para con los demás seminaristas, incluyendo también una actitud filial hacia los sacerdotes del Equipo Formador, pues en ellos se manifiesta la voz de Jesús, el Buen Pastor, que dice siempre la verdad en beneficio de todos".

Al finalizar la homilía, el prelado emeritense transmitió el saludo del Sr. Cardenal Porras Cardozo al Seminario de Mérida, quien estaría regresando al país en esta semana que comienza.

Mons. Rojas Ruiz recordó que "no podemos vivir en el Seminario ignorando las realidades que afuera vive nuestra gente", por lo que instó al Seminario a propiciar actividades donde se vean incluidos los vecinos, de manera especial en esta semana conmemorativa, pues ellos guardan un aprecio especial hacia esta Casa.

Esta “Semana del Seminario" abarcará diversas actividades internas de la comunidad y finalizará el próximo domingo 9 de junio, en la Solemnidad de Pentecostés, con la celebración de la Eucaristía en la Santa Iglesia Catedral de Mérida, a las 11:00am.

P.A
García