martes, 25 de abril de 2023

483° aniversario de Huamanga

HUAMANGA NOBLE Y LEAL

Hoy, 25 de abril de 2023, en la fiesta litúrgica de san Marcos Evangelista, conmemoramos el 483 aniversario de la fundación española de la “muy noble y leal ciudad de Huamanga”, actualmente denominada Ayacucho, por decreto del Libertador Simón Bolívar del 15 de febrero de 1825. Recordemos esta fecha cívica local con una breve cita de una publicación de 1793, donde se informa en un solo párrafo las características más notables de la ciudad para finales del siglo XVIII.

Guamanga, Guamanga, Ciudad considerable y Episcopal de la América Meridional, Capital de la Provincia del mismo nombre en el Perú, Audiencia de Lima. Es memorable por su comercio en confitura, manufacturas diversas, y por sus minas de oro, plata, imán, &c. y especialmente de azogue. Está a 80 leguas de Pisco, 70 de Lima. Longitud 306. 40' latitud meridional 13. (Diccionario geográfico universal, tomo II, Antonio Montpaláu, Madrid, 1793, p. 57).

Para el momento de esta nota ya la ciudad contaba con 253 años de fundación española, pues se sabe que existió una conformación prehispánica de Huamanga. Para 1793 ya habían pasado por ella 22 obispos, desde Agustín de Carvajal, el primer prelado, hasta Bartolomé Fabro Palacios, el obispo de la época, con la diócesis fundada hacía 184 años, en 1609 por bula de Pablo V.

Entre la lista de los principales minerales por los que se hizo famosa la ciudad de Huamanga, al menos para este “Diccionario geográfico universal”, se encuentran el oro, la plata, el imán y especialmente el azogue, que era como se conocía entonces al mercurio.

El nombre de la ciudad de Huamanga cambia radicalmente por el de Ayacucho, en honor a la batalla del 9 de diciembre de 1824, por decreto del Libertador Simón Bolívar del 15 de febrero de 1825, en el que ordena desde Lima que en adelante sea llamada la ciudad con el nombre honorable de la pampa que sirvió de escenario para la consolidación de la independencia del Perú y de América del Sur.

Este fue el decreto de Bolívar:

Simón Bolívar, Libertador, Presidente de la República de Colombia, y encargado del Supremo Mando de la del Perú, etc.

Considerando:

I. Que la victoria de Ayacucho ha afianzado para siempre la independencia total de la República;

II. Que, obtenida esta victoria en el departamento de Huamanga, debe marcarse su nombre, de una manera que perennemente recuerde a aquellos habitantes el origen de su libertad; he venido en decretar y decreto:

Art. 1. El departamento de Huamanga será denominado en adelante Departamento de Ayacucho.

Art. 2. La ciudad de Huamanga, capital de este departamento, llevará la denominación de Ciudad de Ayacucho.

Art. 3. La provincia de Huamanga conservará su antiguo nombre de Provincia de Huamanga.

Art. 4. El ministro de Estado en el departamento de Gobierno y Relaciones Exteriores queda encargado de hacer ejecutar este decreto.

Imprímase, publíquese y circúlese.

Dado en el palacio del Supremo Gobierno, a 15 de febrero de 1825. 4to de la República.

SIMÓN BOLÍVAR

Por orden de S. E.-JOSÉ SÁNCHEZ CARRIÓN

Y finalmente recuerdo aquí la conocida etimología de la voz "Huamanga", según el mayor consenso de los textos históricos de tradición en el tema, pero lo hago con unas coplas de mi autoría ya anteriormente publicadas en este blog con el título de “Origen de los nombres ´Ayacucho´ y ´Huamanga´”, del lunes, 25 de abril de 2022.

(…)

Y una vez victorioso

Huiracocha de su mano alimentó

a un halcón que volando

sobre su cabeza se posó.

Toma, halcón, dijo el inca

“huamán-ga” que fue en su lengua

y así se llamó aquel sitio

sus linderos y sus leguas.

(…)

 

P.A

García

Mons. Salvador Piñeiro, Arzobispo Metropolitano de Ayacucho, celebró la Santa Misa de acción de gracias por la fundación española de la ciudad.



domingo, 23 de abril de 2023

Día del Libro 2023

LIBRUM

La mejor mezcla: libros y gatos.

         Festejo este 23 de abril de 2023, “Día Internacional del Libro” con un inventario de exactamente dos mil libros indexados, de los cuales 1825 están en mi casa en Venezuela, y el resto, 175 están conmigo en el Perú. De los 1825 en Venezuela, el primero en indexar fue “Plaza de Santo Domingo”, de Manuel Capetillo, un libro de la Editorial Harla, publicado en México D.F. en 1987, con el ISBN 968-6034 82-X, y el último en agregar antes de venirme para el Perú fue “La Trinidad y la Familia” del padre Román Sánchez Chamoso, un libro publicado por la editorial de los Operarios Diocesanos “Trípode”, en Caracas en 2015, con el ISBN 978-980-208-545-3; ambos textos de tapa blanda.

         De los 175 libros indexados en el Perú, el primero fue “One Direction. La Historia. Biografía no autorizada” de Danny White en 2013, por la editorial B de Blok en Barcelona con el ISBN 978-84-15579-15-1, y el último en ser indexado al inventario es “Ayacucho y su riqueza cultual” de Mario Teodoro Cueto Cárdenas, publicado en 2017 en Ayacucho. Por lo que se encuentran títulos de las más diversas temáticas.

         Ya he dicho anteriormente que recibí una enorme donación de libros, en realidad la biblioteca completa que fue del padre Ramón Emilio Pernía Noguera, es así como a los dos mil libros inventariados que tengo en mi computadora, debo agregar los cinco mil aproximados que me cayeron del cielo, para dicha de todos, pero especialmente para dicha mía. Hablemos entonces de un patrimonio cultural y bibliográfico de por lo menos siete mil volúmenes.

         Ahora bien, toda persona que ve tal cantidad de textos se le ocurre la misma pregunta: ¿y los has leído todos? Ya perdí la cuenta de cuántas veces me han interrogado con la misma fórmula, y naturalmente la respuesta es negativa, pues, le faltan horas al día para dedicarse única y exclusivamente a la lectura de libros, sin saber que se come, se duerme, se trabaja y se vive a la par de la misma lectura.

Hace poco supe que el gran bibliófilo italiano Umberto Eco acumuló más de cincuenta mil libros, y cuando le hacían la incómoda pregunta de cuántos de ellos había leído, respondía algo así como que tenía que vivir varias vidas para poder tener el tiempo suficiente de ojear y hojear tantas y tantas páginas.

Dejando a un lado la biblioteca de Eco y volviendo a la mía, me gusta alardear de los tesoros que tengo. Son muchos, que no puedo precisar, pero sí hay uno fácil de asir, el libro más antiguo que poseo, al que ya le he dedicado un artículo completo, sin embargo, solo deseo mencionarlo de pasada aquí, pues se trata del tomo segundo del “Diccionario Geográfico Universal. G-O” por el militar, filósofo, historiador, economista y político español Antonio Capmany Surís y de Montpaláu, cuyo nombre es resumido en el libro como Antonio Montpaláu, en la ciudad de Madrid en 1793, en la imprenta Real Compañía de Impresores, de tan solo 424 páginas. Este libro lo compré aquí en la ciudad de Ayacucho, Perú.

Hace algunos meses publiqué la noticia de que mi libro escrito en coautoría sobre la historia de mi pueblo ya sería publicado, sin embargo, a estas alturas no he recibido más información al respecto, de cualquier manera, ya el proyecto está listo y solo falta que vea la luz pública en físico o en digital, que también vale.

También me he puesto a pensar qué saldría de todo esto que he escrito y publicado en mi blog desde 2015, y es que ya son, con este, 496 artículos o entradas publicadas, y haciendo números con ellos, cada artículo tiene como mínimo tres paginas Word, que vienen a ser unas seis páginas de un libro formato convencional, es decir, aproximadamente más de tres mil páginas de un libro impreso, superando prodigiosamente a la mismísima Biblia, aunque toda comparación con la Biblia es absurda, por razones obvias, aquí hablo solo de números, no de contenido, y también a propósito de esto reconozco que vale más la calidad que la cantidad.

Siempre me ha gustado regalar libros, porque yo también los he recibido obsequiados, y no de a uno, sino de a montones. Recuerdo que un profesor universitario de Mérida llamado Bernardo Moncada me obsequió varias cajas de sus libros, creo que eran más de cien textos, esa vez estaba en Mérida con mi amigo José Gregorio Parra Jiménez, quien me ayudó a pujar con ellos, el padre Jaime Molina, mi director espiritual hizo de transporte en aquella ocasión; le agradecí con una caja de aguacates y limones al profesor Bernardo y su esposa Margarita. Mi amigo José Alfonso Morales Rosales también me regaló gran cantidad de sus libros, sobre todo de índole religiosa y filosófica, pasaban del ciento. Mi amiga Rocío Santos, peruana y dueña de una librería en Mérida también me ha obsequiado cajas y cajas de libros, a ella le compré varios de mis textos base para la tesis de Filosofía. El licenciado Néstor Abad Sánchez no se ha quedado atrás con algunos textos importantes que me ha cedido.

Pero los primeros libros son siempre los mejores, esos que fueron releídos casi hasta la memorización. A mi padrino de bautizo William Riobó siempre le agradeceré el libro “El Pueblo Encantado”, con dos niños como protagonistas, Julián y Laura, una historia mágica y atrayente para un infante de seis años de edad, que recién ha aprendido a leer y quiere leer todo lo que ve. El señor José Barreto, de Valencia, Venezuela, me obsequió un buen libro sobre la “Historia del Cuatro”, ese instrumento típico venezolano que aprendí a ejecutar desde pequeño, con un ejemplar que me regalaron en el año 2003 y que todavía conservo en mi casa en Venezuela.

La pasión por los libros y la lectura me viene heredada de mi madre y de mi abuelo Pedro Barillas, que fue un asiduo lector. Uno de sus libros que yo conservo y ya he leído es “Un latinoamericano en Vietnam”. Ayer participé en una reunión por Google Meet en la que se nos preguntó a cada uno por los libros que habíamos leído del Nobel Gabriel García Márquez, varias personas mencionaron dos o tres de sus novelas más famosas, y cuando llegó mi turno tuve que decir con la mayor sinceridad que el único libro de García Márquez que he leído en su totalidad ha sido “El coronel no tiene quien le escriba”, en la clase de Castellano y Literatura de la profesora Helda Rosa Rodríguez, playense como yo.

Una última cuestión, ya para despedirme, porque esto parece no tener fin si no me lo propongo. Estando en segundo año de bachillerato (secundaria), escribí un largo cuento para la asignatura de Castellano y Literatura, el título era “El Rey de los Andes”, en referencia al cóndor andino, una historia de cómo esta ave logró captar la atención y respeto de todos los habitantes de la Sierra Nevada de Mérida en épocas pretéritas. Pues bien, este cuento fue tan largo y de notable nivel, que la profesora Marisol Salcedo nunca creyó que fuera creación mía, pues aseguraba que lo había bajado de internet. Jamás lo recuperé, pues lo escribí a mano para ella y no me lo quiso devolver a pesar de que se lo pedí varias veces.

Estando con los Legionario de Cristo empecé a escribir una “novela”, o al menos esa era mi excelsa pretensión inicial, sobre un personaje masculino orientado hacia el sacerdocio, solo escribí 20 páginas en una agenda, el cuento está notablemente inconcluso y confuso. Lo tengo por ahí, listo para transcribirlo y subirlo en esta bondadosa plataforma que lo soporta todo, lo aguanta todo, por suerte.

Creo que por donde voy no seré nunca un gran escritor, sino un habilidoso escribidor, que no es lo mismo. Pero no importa el qué dirán, porque de los errores se aprende y por algo hay que empezar, aunque yo ya llevo más de siete años empezando y nunca termino de empezar. Al buen entendedor pocas palabras bastan.

Ahora sí, por fin, a mis lectores y a todo curioso que llegue hasta aquí: “Feliz Día Internacional del Libro”.

P.A

García

viernes, 21 de abril de 2023

Importantes firmas y documentos resguardados en Ayacucho

BIBLIOTECA DEL CONVENTO DE SAN FRANCISCO DE ASÍS DE HUAMANGA


         En la búsqueda afanada del documento con la firma de Antonio José de Sucre, el Gran Mariscal de Ayacucho, que se dice está en esta Biblioteca del Convento de San Francisco de Asís de Huamanga en la ciudad de Ayacucho, me he conseguido con las firmas de personajes importantes y documentos históricos de gran valor. A continuación, expondré cada uno de ellos de manera sucinta para que quede constancia de mis hallazgos.

         El primer documento contiene la firma del rey Felipe V de España, y trata sobre una repetición realizada en Aranjuez el 15 de junio 1715 de un documento expedido el 24 de octubre de 1695 para conceder licencia al Convento de Religiosas Mercenarias Recoletas del Santo Rey Don Fernando, para que por tiempo de cinco años pida limosna en el Reino del Perú y de Nueva España para la fábrica de su iglesia, y explicando razones devotas firma al final: “Yo el Rey”. La sumilla del mismo texto describe: “A los Virreyes, Presidentes, Arzobispos y Obispos de las Indias encárgaseles fomenten la limosna que ha de pedir en ellas para la fábrica de la Iglesia del Convento del Santo Rey Don Fernando de esta Corte”.

Firma de Felipe V en 1715

        El segundo documento está firmado en Madrid, el 30 de diciembre de 1777, por lo que la rúbrica real pertenece al rey Carlos III de España, especificándose en la sumilla del margen final: “Para que a los provistos de empleos de Indias, que no tengan anexa la cobranza de los Reales Tributos, y cuyo salario llegue a ocho mil pesos anuales, se les retenga en cada un año la quinta parte de ellos, por vía de fianza de sus respectivas residencias, y que los demás que le tengan inferior continúen dándola en la forma preventiva por Leyes.” “Yo el Rey” es perfectamente legible.

Firma de Carlos III en 1777

El tercer documento contiene la firma del rey Carlos IV de España y está fechado el 27 de febrero de 1796, en la ciudad de Sevilla, de nuevo aparece. “Yo El Rey”. Se trata de una Real Cédula por la que ordena se pague el tres por ciento a los seminarios de Santo Toribio en Lima y al Seminario de Huamanga, para el sostenimiento, pago que deben realizar los curas en los primeros tres meses de sus labores pastorales, para luego encargarse de dicho pago el mismo rey. La sumilla final apunta: “Para que en los Reinos de las Indias e Islas Filipinas se satisfaga el tres por ciento asignados a los Seminarios sobre los Sínodos de los Curas en la forma que se expresa”.

Firma de Carlos IV en 1796

         El cuarto documento ya no está firmado por un rey, sino que se trata simplemente de un comunicado del virrey don José de la Serna, publicado en Lima el 26 de febrero de 1821, y que se encabeza de la siguiente manera: “Don José de la Serna e Inojosa, Teniente General de los Ejércitos Nacionales, Caballero de la Militar orden de San Hermenegildo, Condecorado con las Cruces de Zaragoza, declarado benemérito de la Patria en grado heroico y eminente, Virrey, Gobernador, Capitán General y Superintendente Subdelegado de la Hacienda Pública del Perú.” En dicho panfleto, que es copia hecha por el secretario Francisco de Montoya, se da a conocer la voluntad de conceder el perdón, a nombre del rey, a todos los que depongan las armas y vuelvan a obedecer el mandato español, en un intento inútil de revertir la independencia del Perú.

Membrete del documento emitido por el Virrey Don José de la Serna en 1821

         El quinto documento se diferencia de los cuatro primeros en varias cuestiones, y es que ya no se trata de ningún rey de España o virrey del Perú, sino que ahora es un independentista que fungió como secretario del Libertador Simón Bolívar, y se trata entonces de don José Faustino Sánchez Carrión. Al tratarse de una carta de su puño y letra y al final firmada por él mismo, voy a trascribirla en su totalidad:

REPÚBLICA DEL PERÚ.

 

         MINISTERIO GENERAL.

Huamanga 4 de octubre de 1824

Al Señor Rector de la Universidad de San Cristóbal de esta ciudad.

Es de absoluta necesidad que usted sin demora remita a este Ministerio General un estado o manifiesto circunstanciado de los empleados en ese cuerpo, el número de sus cátedras, los que las sirven, los ramos de su respectiva enseñanza, sus ventas, de donde proceden, y todo lo demás conducente a la cabal noticia de dicho establecimiento.

Dios guarde a usted.

José Sánchez Carrión

Firma de José Faustino Sánchez Carrión en Huamanga, 4 de octubre de 1824

El sexto y último documento a tratar está emitido en plena época republicana, pasando así por las tres grandes épocas históricas del Perú de los últimos cuatro siglos, a saber, primero la virreinal, seguida de la independentista y finalmente la republicana, con un personaje tan atractivo y querido en todo el Perú y especialmente en Ayacucho como lo fue el Mariscal Andrés Avelino Cáceres Dorregaray.

Este último documento está fechado y firmado por el Mariscal Cáceres en su calidad de Presidente Constitucional de la República, dado en la Casa de Gobierno en Lima, a 14 de noviembre de 1887, atendiendo al mérito y aptitudes del Sargento primero de infantería de ejército Antenor Eyzaguirre, para concederle la clase de subteniente de su arma.

Firma del Mariscal Andrés Avelino Cáceres Dorregaray en 1887

Son entonces seis documentos históricos, con seis personajes distintos en seis fechas diversas, a saber: documento firmado por el rey Felipe V en Aranjuez el 15 de junio 1715; documento firmado por el rey Carlos III en Madrid el 30 de diciembre de 1777; documento firmado por el rey Carlos IV  en Sevilla el 27 de febrero de 1796; copia de comunicado publicado (no firmado) por el virrey Don José de la Serna en Lima el 26 de febrero de 1821; carta firmada y manuscrita de Don José Faustino Sánchez Carrón, secretario del Libertador Don Simón Bolívar en Huamanga el 4 de octubre 1824, meses antes de la Batalla de Ayacucho, y finalmente documento oficial de gobierno firmado por el Mariscal Andrés Avelino Cáceres en Lima a 14 de noviembre de 1887.

Estos y muchos otros documentos históricos con las firmas de gobernadores, reyes, obispos, militares, políticos, y personajes de diversa índole reposan en el silencio y resguardo sagrado de la majestuosa Biblioteca del Convento de San Francisco de Asís en la ciudad de Ayacucho, Perú.

P.A

García

Lugar de la Biblioteca del Convento de San Francisco de Asís en Ayacucho donde se encuentran los documentos históricos y firmas encontradas.
Pedro Andrés García Barillas.
Abril de 2023.


miércoles, 19 de abril de 2023

Visita del P. Alfonso Riobó Serván a Ayacucho

“OMNES”


El día de ayer, 18 de abril de 2023, Mons. Salvador Piñeiro recibió la visita del P. Alfonso Riobó Serván, director de la revista española "Omnes", un medio de comunicación de perspectiva católica disponible para todos en la web, cuyo cometido es "ofrecer una ventana de análisis y reflexión a los temas que hoy ocupan el corazón y la mente de los católicos: temas cada vez más complejos y universales, que afectan a todas las esferas de nuestra vida cristiana, social, ciudadana…".

El padre Alfonso arribó al Aeropuerto Nacional Alfredo Mendívil Duarte de la ciudad de Ayacucho a las 7:25 a. m. en un vuelo procedente de Lima, ciudad a la que había llegado desde Santiago de Chile y a esta a su vez desde Madrid, España. El motivo de su visita a la Arquidiócesis fue el de promocionar la suscripción promocional a la revista "Omnes" para gozar de la lectura mensual de dicha publicación en versión digital, de acceso económico y fácil, así como dar a conocer el trabajo evangelizador, formativo e informativo de la página web y toda la plataforma.

El padre Alfonso celebró la eucaristía en el altar del templo de San Francisco de Paula luego de compartir el desayuno con nuestro arzobispo, seguido de una breve visita a la Catedral Basílica, Curia Arzobispal y Archivo Arzobispal con la guía y compañía protagónica del mismo monseñor Salvador. Después del almuerzo, al que estuvieron invitados los sacerdotes Fidel Alarcón Contreras y Richard Condori Pinco, junto a trabajadores de la Curia y Residencia Arzobispal, el padre Alfonso tomó un breve descanso para regresar al aeropuerto que lo llevaría a Lima y así continuar su gira por Latinoamérica con los fines antes mencionados.

Quedó pendiente un encuentro virtual vía Zoom entre el padre Alfonso Riobó Serván y el clero ayacuchano en el próximo retiro del mes de junio, para concretar los objetivos de su viaje.

Agradecemos la honorable visita del padre Alfonso Riobó Serván y esperamos que todos los sacerdotes de esta Arquidiócesis de Ayacucho puedan aprovechar la oportunidad que se les brinda para continuar conociendo y creciendo en la fe católica a través de la asidua lectura de la revista Omnes y sus diversas posibilidades digitales.

P.A

García



lunes, 10 de abril de 2023

Mi primera Semana Santa en Ayacucho

SEMANA SANTA

PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN

Pedro García, productora Dolores de la Vega, periodista Fátima Saldonid y productor Arnoldo García.

         Este abril de 2023 fue mi primera Semana Santa vivida espiritualmente en Ayacucho, en las pasadas del 2022 y 2021 no participé en ninguna de las actividades que comúnmente se realizan según el programa genera, pero sí fui a la parroquia Santa Rosa. A continuación, les comentaré qué hice en cada uno de los días y mis apreciaciones personales, a modo de resumen diario de esta Semana Santa que se estrena al ser declarada Patrimonio Cultural de la Nación.

         La Semana Santa en Ayacucho comienza con el llamado Viernes y Sábado de Pasión, los días previos al Domingo de Ramos, en los que se realizan varias misas y sus respectivas procesiones; estas son, el viernes, en honor al Señor de la Agonía y la Virgen Dolorosa en el templo de Santa María Magdalena, seguido de la procesión con las imágenes del Señor de la Agonía, la Virgen Dolorosa, San Juan y la Verónica; y el sábado la misa es en honor al Señor del Santo Sepulcro y la Virgen Dolorosa en el templo de Santo Domingo, ese mismo día hay una misa en honor al Señor de la Parra en el templo de Pampa San Agustín, seguido de la procesión. En ninguna de estas celebraciones pude participar. No recuerdo por qué razón.

         Domingo de Ramos 2 de abril: Aunque fui a la parroquia Santa Rosa de Lima para estar en la misa de 7:00 a.m., tuve que retirarme antes de tiempo para poder subir al templo de la Buena Muerte, donde hice una Celebración de la Palabra por una intención particular del aniversario de defunción de algún cristiano, era la primera vez que acudía allí para celebrar, al principio pensé que querían que colaborara con la celebración de Ramos, pero al llegar me di cuenta de que no era así. En la tarde, a las 4:00 p.m. participé de la hermosa procesión con la imagen del Señor de Ramos, desde el templo de Santa Teresa hasta la Basílica Catedral, el recorrido duró dos horas, se avanzaba a paso lento, muchísima gente acompañaba con sus palmas, y lo mejor es que el sol ya estaba cayendo y por eso se caminaba por la sombra, para hacer más cómodo el camino. Al llegar frente a la Catedral hubo una misa presidida por el arzobispo, cuya homilía filmé para mi canal de YouTube. En esta misa fue gracioso oír al obispo pidiendo a la feligresía que le escucharan con atención, pues la gente se distrajo al empezar todos a batir sus palmas, el momento está captado en vídeo, como toda la homilía. Era la primera actividad oficialmente de Semana Santa que yo viví en esta ciudad.

         Lunes Santo 3 de abril: Este día fui en la noche a la misa en honor al Señor del Huerto, en el templo de la Buena Muerte, también publiqué el video de la homilía de monseñor Salvador. No participé de la procesión porque tenía otras cosas que hacer. Esta misa estuvo a cargo de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, sus autoridades y la Facultad de Ciencias Agrarias. Aunque me ubiqué de ultimo en el templo para no tapar a nadie, una señora me pidió que me moviera pues le estorbaba para ella ver la imagen, lamentablemente no pude complacerla, pues llevaba en ese lugar ya media hora, esperando para la misa y para poder grabar al obispo, ella sí que podía moverse un poco hacia mi lado y así poder observar lo que mi alteza le tapaba, pero no lo hizo.

         Martes Santo 4 de abril: Solo estuve en la misa en honor al Señor de la Sentencia que se celebra en la particular capilla de la Amargura a las 10:00 a.m. Este templo de la Amargura es muy particular, pues está curveada su nave un poco hacia la derecha entrando. Era la primera vez que entraba en esta capilla, una de las 33 que existen en esta ciudad. Este día hubo dos procesiones, pero yo no participé.

         Miércoles Santo 5 de abril: Recordando espiritualmente al glorioso San Vicente Ferrer, patrono de mi pueblo natal. El Miércoles de Encuentro es uno de los días santos más especiales, pues se acompaña en procesión desde el templo de Santa Clara hasta la Plaza Sucre con las imágenes de Jesús Nazareno, Patrono de Huamanga, la Dolorosa y San Juan, esto es a las 8:00 p.m., yo pude vivir todo muy de cerca, ahí, entre la multitud, pues estuve caminando lo más cercano a las imágenes. Presencié cuando la Verónica se acerca a Jesús Nazareno, al igual que lo hace San Juan, y finalmente frente al Centro Cultural de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga el esperado encuentro entre la Dolorosa y Jesús Nazareno. El encuentro es una ligera inclinación que hacen las imágenes una frente a otra, por espacio de algunos minutos, como si conversaran, para luego seguir el recorrido. Este día en la mañana también participé de la misa en honor a Jesús Nazareno, Patrono de Huamanga, que se celebró a las 6:30 a.m. en el mismo templo de Santa Clara. La homilía también la subí a las redes.

         Jueves Santo 6 de abril: Este día en la mañana recibí una llamada del canciller de la Arquidiócesis diciéndome que monseñor me había seleccionado para narrar las ceremonias de la Semana Santa para las trasmisiones en vivo que estaba realizando TVPerú, me comprometí a asistir y a prepararme un poco repasando los textos litúrgicos de esos días. Este día a las 10 de la mañana fue la Misa Crismal, que aquí le llaman de consagración de los Santos Óleos, que viene a ser lo mismo, pero no pude estar totalmente porque a la misma hora había una Celebración de la Palabra en el templo de San Juan Bautista, a la que me pidieron el favor de acompañar, sin embargo, no se celebró, pues los oferentes nunca aparecieron y además los parroquianos necesitaban el templo para preparar el Monumento. A las 6:00 p.m. comenzó la misa de la Cena del Señor, yo estuve en el atrio de la Catedral con la periodista de TVPerú Fátima Saldonid comentando la apertura de la trasmisión, para luego irnos a la Casa Castilla y Zamora y comentar desde ahí, frente a un enorme televisor lo que estaba sucediendo dentro de la Catedral. Al finalizar estuvimos en la visita a los siete templos, detrás de monseñor Salvador, el recorrido fue: Catedral, San Agustín, Santo Domingo, San Francisco de Paula (hasta donde acompañó monseñor, pues las siguientes estuvo guiando el padre César con el báculo del obispo), la Compañía, San Francisco de Asís y por último la Merced.

         Viernes Santo 7 de abril. Este día fue bastante cargado, pues estuve con Fátima en los comentarios desde las 12 del mediodía, justo cuando recibíamos en la Catedral la imagen del Cristo Crucificado, que venía desde el templo de la Compañía, pero que era la primera vez en doscientos años que se volvía a realizar esta procesión; el Cristo es de una talla muy hermosa, aún agonizante, mirando hacia el cielo, clamoroso, sufriente. Comentamos el famoso Sermón de las Siete Palabras de Cristo en la Cruz hasta las 3:00 p.m. Yo me quedé en la Catedral para participar de la misa de la Pasión del Señor, no quise ir a besar la Santa Cruz por miedo a contraer alguna enfermedad, que Dios me perdone, pues había muchas personas y en ese tipo de actos es posible contagiarse de algo por la saliva y sudores que la gente deja en la cruz aún cuando están dos acólitos limpiándola constantemente. A las 8:00 p.m. de nuevo me uní a Fátima para, desde el balcón de la Casa Castilla y Zamora, narrar ininterrumpidamente la procesión del Señor del Santo Sepulcro, que salió desde la iglesia de Santo Domingo hacia la Plaza Sucre. Esta fue la trasmisión en la que más interactuamos con la narración, fueron dos horas continuas. Al final me regresé a casa, no acompañé el regreso de las imágenes al templo de donde habían salido.

         Sábado Santo 8 de abril: Este día había una peregrinación mariana a la que no asistí, solo subí al mediodía a la Catedral para ser entrevistado por Henry, corresponsal de TVPerú en Ayacucho, para las noticias en vivo del mediodía. Fue prácticamente hacer un breve resumen de lo que se había vivido hasta ese momento en la Semana Santa Ayacuchana, declarada el año pasado Patrimonio Cultural de la Nación. En la noche asistí a la Solemne Vigilia Pascual en la parroquia Santa Rosa de Lima, donde quedé encantado con el canto del Pregón Pascual, pues el joven del coro parroquial que lo cantó, tocando él miso la guitarra, lo hizo de una manera extraordinaria, muy nítido su canto y su participación de agradecer, no así en las letanías de todos los santos, que las cantó otra persona.

         Domingo de Resurrección 9 de abril: Lo que no se había madrugado en los días anteriores lo hicimos este día, pues la misa en la Catedral es a las 4:00 a.m. A las 3:30 a.m. ya estaba repleta de fieles la misma Catedral y sus inmediaciones, estuvimos de pie y salí antes para el balcón del Centro Cultural de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga (UNSCH), para narrar junto a Henry para TVPerú la multitudinaria procesión con la imagen del Señor de Pascua de Resurrección, cuyas dimensiones son realmente descomunales y turísticamente muy atractivas. Los comentarios para TVPerú esta vez fueron los más cortos, pues no se trasmitió toda la procesión sino solo desde la salida de la Catedral hasta la altura del balcón en el que nos encontrábamos. Finalizada la procesión y con la imagen del Resucitado frente a la Catedral estuvimos de nuevo en la misa, esta vez con la homilía de monseñor traducida al quechua por el padre César Augusto Samanes Berna, capellán de la Catedral Basílica.

         En los días posteriores a la Semana Santa recibí muchos comentarios positivos acerca de mi participación en la narración para TVPerú, sin embargo, no faltó quien pensara y manifestara que ese tipo de participaciones eran merecedoras primero de algún nacional antes que un extranjero, pero, como la fe es la misma, no hubo mayor complicación con lo que tenía que decir y con lo que finalmente dije para el Perú y el mundo. Yo mismo sé en lo que me equivoqué, que fueron algunos ligeros detalles tal vez por la improvisación, sin embargo, en líneas generales puedo autoevaluarme de forma positiva, no así le pareció a un atento oyente que malinterpretó uno de mis comentarios sobre la presencia del obispo a pesar de su edad, pues tuvo el tiempo de llamarle personalmente para decirle que alguien había dicho que él estaba viejo. Entre risas nerviosas tuve que aclararle lo que dije y no lo que pudieron malentender.

P.A

García