DIÁLOGO CON EL PADRE GUSTAVO SOBRE LA
MISERICORDIA, EL ROSARIO Y LA DEVOCIÓN MARIANA.
Hoy es 10 de mayo, domingo, día del Señor y he querido venir por
invitación del padre Gustavo a conocer su parroquia, la parroquia Santiago
Apóstol de Chongos Bajo. El padre Gustavo ha sido mi profesor de mariología en
el seminario San Pío X y por eso he querido robarle unos minutos para que
hablemos en el Día de la Madre de nuestra Madre Santísima, la Virgen María.
Padre, hace unos años el Papa Francisco agregó unas letanías,
específicamente en el año 2019 agregó la letanía, por ejemplo, de Madre de la
Esperanza, como también Madre de la Misericordia. ¿Cómo comprender el papel de
la Virgen como Madre de la Esperanza y de la Misericordia, sobre todo en estos
años tan convulsos, tan rápidos a cambios, en una sociedad que es prácticamente
volátil?
Sí, muchas gracias por estar acá también.
Saludos a todos los de tu canal. Y bueno, comenzando, quiero comenzar diciendo
lo que mencionaba también san Bernardo: María numquam satis, ¿no? De María no se puede
hablar lo suficiente porque podríamos decir tantas cosas.
Y sí, en un mundo en el cual estamos
caminando y viendo ciertos signos de discordias, guerras, yo creo que los
mensajes últimos de la Santísima Virgen son muy importantes porque ella nos
sigue cuidando. Y sobre todo en estas letanías que mencionabas, estos nuevos
títulos de la Virgen como Madre de Misericordia, yo creo que es importante
entender —y lo ha hecho muy bien el Papa Francisco— qué cosa es la
misericordia.
No es sino el encuentro de Dios
misericordioso, del amor de Dios, con la miseria del hombre. Y en ese sentido
la Virgen nos acompaña, porque uno cuando siente su propia miseria, su propio
pecado, sus propias limitaciones, a veces tiene un poco de vergüenza de
acercarse a Dios, ¿no? Y tiene un poco de reparos en decirle: “Perdóname”,
decirle: “Ayúdame”.
Yo creo que por eso el Papa Francisco le ha
puesto este nuevo título, Madre de Misericordia, porque ella nos ayuda a
generar esa confianza para acercarnos a Dios misericordioso, ¿no? Como buena
madre, como toda buena madre, nos acompaña, nos anima, nos orienta también
hacia Jesucristo, el juez misericordioso.
Que María nos acompaña, pues es una verdad innegable y sobre todo
nosotros los cristianos que decimos: no estamos huérfanos, tenemos a la Virgen
como madre. En mi caso particular, les comento, tengo una gran devoción por la
Virgen de Coromoto, que es la patrona de Venezuela. Se dice que es una de las
dos mariofanías o revelaciones de la Virgen, como Guadalupe; la de Coromoto en
Venezuela, donde ella estampa su figura.
En el caso suyo en particular, padre, ¿hay alguna advocación
mariana que le mueva?
Eh, propia de la comunidad también tenemos
mucha devoción a la Virgen de Lourdes, ¿no? Que se apareció en Francia a santa
Bernardita, ¿no?, que se celebra el 11 de febrero, día también de los enfermos.
Le tengo mucha devoción, pero en general siempre desde niño, desde la infancia,
desde la piedad propia de la familia, le tenemos mucha devoción, mucho amor,
reverencia a la Santísima Virgen, que es una madre que en particular me ha
acompañado en todos los procesos de formación como sacerdote, desde antes, en el
colegio, en mi niñez, en el mismo proceso vocacional y también me sigue
acompañando en este ministerio tan hermoso donde le consigo cosas a Dios a
través de la Santísima Virgen, ¿no? Entonces, en ese sentido sí le tengo mucha
devoción.
Rezo el rosario diariamente, a veces dos o
tres por algún caso particular, pero siempre está presente en mi vida, siempre,
sobre todo en los momentos difíciles. Siempre está presente y en los momentos
de gratitud siempre es la primera que está presente en el pensamiento, ¿no?
Así es. El rezo del Santo Rosario, lo acaba de comentar el padre,
es uno de nuestros pilares en la piedad católica. Esto es relativamente algo
nuevo porque desde santo Domingo de Guzmán para acá lo hemos adquirido.
Entonces, ¿qué podríamos decirles a aquellos que no tienen este hábito o que
les cuesta rezar el rosario o que tal vez no comprenden de qué se trata la
oración?
Sí, la piedad y el rezo del Santo Rosario lo
explicó muy bien el Papa san Juan Pablo II en una encíclica y mencionaba
justamente, en sus ideas principales, que es una contemplación de la vida de
Cristo a través de los ojos de la Virgen, ¿no? Y eso es maravilloso porque la
Virgen nunca va a querer que el foco sea centrado en ella, sino en su Hijo
Jesucristo, ¿no? Entonces, como lo hizo también en las bodas de Caná: “Hagan lo
que Él les diga”. Y a través de ella se consiguió este milagro maravilloso que
leemos en el Evangelio.
Entonces, es justamente la centralidad de
Jesucristo, ¿no? El rosario es cristocéntrico. Es contemplar los misterios
maravillosos de Cristo que muchas veces no los entendemos, pero es a través de
nuestra madre, la Santísima Virgen, como ella nos va diciendo: “Contempla a
Cristo de esta manera, ¿no? ¿Por qué sucedió esto? ¿Por qué sucedió lo otro? ¿Y
cómo te ayuda a ti también en tu vida?”.
Entonces, el rosario es cristocéntrico. El
mismo Ave María también es cristocéntrico. Es pedirle a la Virgen su
intercesión ante Jesucristo. Entonces, ese es el centro que nosotros debemos
explicar a aquellas personas que tienen reparos a veces de rezar a la Virgen.
Pero no, la Virgen siempre nos va a conducir a Jesucristo, a contemplar a
Jesucristo, su vida, su pasión, muerte y resurrección, ¿no?
Ahora el Papa san Juan Pablo II introdujo los
misterios luminosos. Entonces, es una nueva visión de esos misterios
maravillosos de Jesucristo a través de los ojos de la Virgen, que es la mejor
maestra para conducirnos a Cristo.
Padre, no podemos concluir este pequeño video sin mencionar
aquello que últimamente ha revolucionado, si se puede decir, los debates en la
Iglesia y es el tema de María como corredentora. ¿Cómo entender esto de acuerdo
al documento vaticano y de acuerdo a la piedad? Y teniendo en cuenta esto que
usted nos comentaba al principio de María
numquam satis, nunca podemos decirlo todo acerca de la grandeza que
corresponde a ella.
Así es. Yo creo que la principal confusión,
si se puede decir así, es justamente no comprender la centralidad de Cristo en
la teología mariana, ¿no? Jesucristo es el centro. Jesucristo es el único
Redentor. Entonces, tenemos que ver desde esa centralidad cómo la Virgen María
es corredentora, ¿no?, de qué manera.
Lo que ha hecho el documento vaticano es
poner ciertas limitaciones necesarias para que el pueblo cristiano no se
confunda y no ponga el foco en la centralidad de María, porque como he dicho
hace un momento, María siempre nos va a conducir al único Redentor que es
Jesucristo.
Padre, gracias por recibirme acá en su parroquia, por decir estas
palabras tan importantes acerca de la Santísima Virgen María. Ojalá y nos
animemos a rezar todos los días el Santo Rosario con piedad, con devoción.
Decimos que es la oración que más le agrada a la Virgen, el rezo del Santo
Rosario, que es como lo dice aquella propaganda del canal católico EWTN: rezar
el Santo Rosario es repetir palabras que vienen de Dios.
Usted nos comentaba: está en la Biblia, está en los fundamentos de
las Sagradas Escrituras, ese Ave María, ese saludo a aquella jovencita que dijo
sí al Señor y que nos invita a nosotros también a decirle sí. Padre, unas
palabras finales.
Bueno, saludar pues a todas las madres que
nos están viendo, a las mamás también de los seminaristas, a todas las madres
también que han entregado a sus hijos en este ministerio sacerdotal, ¿no?, que
ha sido a veces en muchos casos difícil, pero que son madres de fe. Madres de
fe. Aquellas también que han partido las recordamos en la Santa Misa. Que Dios
las bendiga abundantemente. Gracias.
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