PADRE NUESTRO
Gracias, profesores; gracias,
padres de familia. Nos alegra porque parte de nuestra misión es encontrarnos
con todos, con ustedes de manera especial, con los alumnos. Ahora venimos del
colegio, donde también estuvimos reunidos en la formación, hablando y
recordando todo lo de la Semana Santa, cosas muy importantes que ya las
sabemos, pero que es necesario recordarlas, volverlas a decir para poder
vivirlas y estar atentos.
Ya hemos hablado suficiente de
la Semana Santa. Ahora yo quisiera que meditáramos rapidito esa oración que
hicimos al principio, con la que iniciamos este día. ¿Cómo se llama la oración?
El Padre Nuestro, ¿verdad? ¿Quién inventó esa oración? Jesús. No la inventó
ningún profesor, ningún alumno, ni nadie, sino Jesús, el Hijo de Dios. Eso
significa que, si es la oración que hizo Jesús, es la mejor oración, la más
perfecta, la más completa.
¿Con qué palabra comienza?
“Padre nuestro”. Muy bien. ¿Dónde está ese Padre? En el cielo. Dice Jesús:
“Padre nuestro que estás en el cielo”. Si Dios es nuestro Padre, ¿qué somos
nosotros? Sus hijos. Y si somos hijos de Dios, ¿qué somos entre todos nosotros?
Hermanos. Muy bien. Esa es la gran verdad: somos hijos de un único Padre que
está en el cielo y, por tanto, todos somos hermanos.
“Padre nuestro que estás en el
cielo”. ¿Qué viene después? “Santificado sea tu nombre”. Eso significa algo muy
hermoso: que Dios es santo y quiere que también nosotros lo seamos. Dios es
santo, Dios es bueno, Dios nos ama y quiere que también nosotros seamos santos,
seamos buenos, que nos amemos, nos respetemos y nos cuidemos. Eso es el amor,
eso es la santidad.
Después, ¿qué viene? “Venga a
nosotros tu reino”. El reino de Dios significa que, además de ser Padre,
también es Rey. ¿Y cómo es un rey? Tiene poder, gobierna, es justo, es
majestuoso. Pues bien, Dios es el Rey de nuestra vida. Por eso le pedimos:
“Venga a nosotros tu reino”. Y recordando la Semana Santa, a Jesús lo
crucificaron y en la cruz pusieron un letrero que decía: “Jesús Nazareno, Rey
de los judíos”. Jesús es Rey de los judíos y de todos nosotros.
¿Cuál es la siguiente frase?
“Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo”. ¿Cuál es la voluntad de
Dios? Que todos seamos felices, que vivamos alegres, que vivamos contentos, que
a nadie le falte nada, que todos tengamos lo suficiente para crecer y
desarrollarnos como personas. Y si tenemos un poquito más, compartir con aquel
que no tiene. Esa es la voluntad de Dios. Y, por supuesto, que después de este
mundo vayamos con Él en el cielo: esa es la salvación.
¿Qué otra frase tenemos? “Danos
hoy nuestro pan de cada día”. El pan, la comida, el alimento que necesitamos.
Pero también hay otro pan, otro alimento: la Palabra de Dios. También podemos
decir que en estas aulas se recibe el alimento de la ciencia, de la sabiduría,
de los aprendizajes que son necesarios para crecer. La Biblia dice: “No solo de
pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios”. Por
un lado, los alimentos; por otro, la Palabra de Dios, la ciencia y la
sabiduría.
¿Qué otra frase tenemos?
“Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos
ofenden”. Eso está muy claro: hay que perdonar. Cuando algún compañero me
molesta, lo perdono y no le devuelvo el mal. Cuando me sucede algo que no me
gusta, trato de tomarlo con calma y perdonar. Para que Dios me perdone, yo
también perdono.
Luego decimos: “No nos dejes
caer en la tentación y líbranos del mal”. Es decir, líbranos de todo aquello
que no nos hace bien.
De modo que, queridos alumnos,
cada vez que recemos el Padre Nuestro, hay que rezarlo con fuerza, que se
escuche. Y lo que decimos, lo recordamos en la mente, lo meditamos, porque es
la oración más perfecta, la oración que Jesucristo nos enseñó.
Muy bien. Un aplauso para Dios.

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