OREMOS POR LOS SACERDOTES
A orillas del lago, Jesús llamó
a sus discípulos. Nos dice el evangelio que los llamó para que estuvieran con
él, para enviarlos a predicar, pero en el contexto del lago los llamó para que
fueran pescadores de hombres.
Es lo que quiero recordar en
este Jueves Santo, día en el que la Iglesia conmemora la institución de la
Eucaristía y ese llamado tan especial de Jesús a sus apóstoles, a ser sus
seguidores, a ser pescadores de hombres.
A orillas del lago Jesús
predicó. A orillas del lago Jesús llamó a sus amigos para que estuvieran con
él. Y esa es entonces la vocación que recibimos todos los cristianos desde el
bautismo, pero de una manera muy especial aquellos que nos sentimos llamados
por Dios al sacerdocio ministerial, uno de los siete sacramentos instituidos
por Cristo.
Un sacramento muy especial, el
que otorga el poder de hacer presente a Dios en la Eucaristía, administrando
los sacramentos, acercando la palabra de Dios.
Qué importante es que, en este
día, Jueves Santo, conmemoración de la Última Cena del Señor, institución de la
Eucaristía, recordemos a aquellos sacerdotes que han formado parte de nuestra
vida.
El sacerdote que nos bautizó,
que nos introdujo a esta gran familia de la Iglesia; el sacerdote que nos dio
la primera comunión, el Cuerpo de Cristo, la Sangre de Cristo, alimento para la
vida eterna; el sacerdote que perdonó nuestros pecados desde la infancia y a lo
largo de toda nuestra vida, que nos acerca a la misericordia de Dios; el
sacerdote o el obispo que nos confirmó en la fe, derramando sobre nosotros el
gran don del Espíritu Santo; el sacerdote que nos acerca a Dios todos los días,
que nos predica la palabra.
Oremos en este Jueves Santo por
todos los sacerdotes, por nuestros amigos sacerdotes, por la fidelidad de todos
ellos y también oremos por tantos jóvenes que sienten este llamado, por
nosotros que nos estamos preparando en este camino para decirle sí al Señor.
Un sí con alegría, con
generosidad, porque queremos darlo todo a Él en el servicio de su Iglesia
santa, del pueblo santo de Dios.
Que en este día jueves, cuando
iniciamos el Santo Triduo Pascual, aprovechemos para recordar ese gran regalo
del sacerdocio, de la Eucaristía, del llamado de Dios a aquellos hombres
elegidos para que estuvieran con Él, para enviarlos a predicar, para ser
pescadores de hombres.

No hay comentarios:
Publicar un comentario