jueves, 2 de abril de 2026

Mensaje de Jueves Santo

OREMOS POR LOS SACERDOTES

A orillas del lago, Jesús llamó a sus discípulos. Nos dice el evangelio que los llamó para que estuvieran con él, para enviarlos a predicar, pero en el contexto del lago los llamó para que fueran pescadores de hombres.

Es lo que quiero recordar en este Jueves Santo, día en el que la Iglesia conmemora la institución de la Eucaristía y ese llamado tan especial de Jesús a sus apóstoles, a ser sus seguidores, a ser pescadores de hombres.

A orillas del lago Jesús predicó. A orillas del lago Jesús llamó a sus amigos para que estuvieran con él. Y esa es entonces la vocación que recibimos todos los cristianos desde el bautismo, pero de una manera muy especial aquellos que nos sentimos llamados por Dios al sacerdocio ministerial, uno de los siete sacramentos instituidos por Cristo.

Un sacramento muy especial, el que otorga el poder de hacer presente a Dios en la Eucaristía, administrando los sacramentos, acercando la palabra de Dios.

Qué importante es que, en este día, Jueves Santo, conmemoración de la Última Cena del Señor, institución de la Eucaristía, recordemos a aquellos sacerdotes que han formado parte de nuestra vida.

El sacerdote que nos bautizó, que nos introdujo a esta gran familia de la Iglesia; el sacerdote que nos dio la primera comunión, el Cuerpo de Cristo, la Sangre de Cristo, alimento para la vida eterna; el sacerdote que perdonó nuestros pecados desde la infancia y a lo largo de toda nuestra vida, que nos acerca a la misericordia de Dios; el sacerdote o el obispo que nos confirmó en la fe, derramando sobre nosotros el gran don del Espíritu Santo; el sacerdote que nos acerca a Dios todos los días, que nos predica la palabra.

Oremos en este Jueves Santo por todos los sacerdotes, por nuestros amigos sacerdotes, por la fidelidad de todos ellos y también oremos por tantos jóvenes que sienten este llamado, por nosotros que nos estamos preparando en este camino para decirle sí al Señor.

Un sí con alegría, con generosidad, porque queremos darlo todo a Él en el servicio de su Iglesia santa, del pueblo santo de Dios.

Que en este día jueves, cuando iniciamos el Santo Triduo Pascual, aprovechemos para recordar ese gran regalo del sacerdocio, de la Eucaristía, del llamado de Dios a aquellos hombres elegidos para que estuvieran con Él, para enviarlos a predicar, para ser pescadores de hombres.

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