miércoles, 1 de abril de 2026

Entrevista pascual a Mons. Salvador Piñeiro

SEMANA SANTA AYACUCHANA

Amigos del seminario San Cristóbal de Huamanga, en esta oportunidad nos conseguimos con Monseñor Salvador Piñeiro, arzobispo de Ayacucho y queremos conversar con él en estos días de la Pascua donde estamos alegres.

Monseñor, acabamos de culminar la Semana Santa y sabemos lo que esto implica para la piedad ayacuchana y en especial para usted como arzobispo. Quisiéramos que nos comentara un poco sobre esta experiencia de la Semana Santa Ayacuchana.

Lo bonito es que en las crónicas encontramos que no termina la Semana Santa, el viernes del Calvario, la gran celebración de la Pascua. El Señor que ha vencido el pecado y la muerte está en la piedad huamanguina. Esa hermosa anda que porta la imagen del Cristo vencedor, triunfante, cargada por 400 hombres, engalanada con los frutos de la tierra. Es la cosmovisión andina que reconoce la gloria de Cristo. Está en el corazón de la piedad popular, el triunfo de Jesús resucitado.

Así es, Monseñor. Veíamos a través de las redes sociales todas las ceremonias, la solemnidad con la que se lleva a cabo cada una de estas eucaristías y procesiones, donde vimos que usted estuvo acompañado por alguno de nuestros compañeros seminaristas.

Sí, he agradecido. Han venido de Huancayo, donde están estudiando. Algunos me han acompañado en las celebraciones y otros también han ido a misiones, a los lugares más lejanos que me reclaman tanta presencia sacerdotal. Bueno, ustedes que se están preparando para el ministerio presbiteral, que vayan a esas zonas, que conozcan, que nos animen a esas comunidades que tanto creen y esperan.

Así es, monseñor. Hemos tenido esta experiencia de misión, algunos afuera, como menciona, otros le acompañaron, pero para los que vean este video en la página del seminario San Cristóbal, muchos jóvenes tal vez con inquietudes vocacionales, ese mensaje para decirle sí al Señor.

Sí, hemos visto en primer lugar todos los que cargan las andas son jóvenes. La peregrinación mariana del sábado multitudinaria. Salimos de la catedral rezando el rosario, el viacrucis hacia el santuario del Señor de Quinuapata. Todos jóvenes que apuestan por Cristo, que aman a la iglesia. Hay que decirles también que los esperamos. ¿Cuántos me piden sacerdotes para nuestros Andes? No los tengo en la manga. Tenemos que cultivarlos en las familias, en la vida parroquial. Apuesten por Jesús. Vale la pena ser sacerdote.

Monseñor le escuchamos en su homilía del día domingo que nos dio la primicia de la visita del Santo Padre para el mes de noviembre. ¿Cómo prepararnos para ese momento?

Él viene a confirmarnos en la fe. Fue lo que nos dijo a los obispos del Perú en enero. Ya detalles todavía están pasando el proceso de las elecciones y habrá algunas comisiones que nos animarán a organizar también los lugares donde va a venir a visitar, pero lo mejor es preparar nuestro corazón porque él viene a confirmarnos en la fe. Es el Pedro de hoy que no nos hace caminar con cobardías, con miedos, sino con la confianza en el Señor.

Así es, Monseñor. Antes de despedirnos, coméntenos un poco sobre este escenario que nos acoge.

Ese fue el colegio de San Carlos, que cuidaban los padres jesuitas con tanta dedicación. Acá había escuela de arte, de oficios. La expulsión de ellos fue un dolor muy grande, pero quedó esta casa para el arzobispado y un tiempo también fue el seminario. Ahora es un centro cultural, se llama San Cristóbal porque es el patrono del seminario y muy querido aquí en memoria del gran arzobispo Cristóbal de Castilla y Zamora, que lo puso como su protector a la universidad, al seminario, a muchas obras e instituciones. Esa es una casa de mucha historia, de mucho compromiso con la cultura y abre siempre las puertas a las exposiciones, al archivo arzobispal, todo eso que nos habla del arte, de la artesanía lo pueden encontrar aquí.

Así es, monseñor. Nosotros los seminaristas estamos muy contentos de haber venido en la Semana Santa, acompañarle, a ir a las misiones y también nos llena de alegría que nuestro seminario San Cristóbal de Huamanga esté en sus 400 años, un dato también para resaltar y escuchamos sus palabras finales y su bendición.

Siempre un aniversario, un jubileo es decirle a Dios gracias porque formó muchos sacerdotes en estas aulas. Es un tiempo de reflexión también, hoy día hay que responderle al Señor y son gracias para seguir la misión desde Ayacucho. Que los acompañe la bendición del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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