jueves, 9 de junio de 2016

Hermanas tan parecidas.

CUBA Y VENEZUELA

Cuba y Venezuela, dos países tan distintos pero tan parecidos últimamente. No podemos negar que Venezuela durante los gobiernos democráticos vivió una etapa de prosperidad y bienestar, sin ocultar las sangrientas corrupciones y errores que se sufrieron. Por su parte Cuba, desde la llegada de Castro al gobierno, ha vivido en una dictadura que con el transcurrir de los años se ha ido inculcando en el corazón de varias generaciones de cubanos.

Ahora, por cómo se ven las cosas, es Venezuela la que sufre, la que está sumergida en el abandono y en la miseria del fracaso de un sistema de gobierno que es totalmente inaplicable a las sociedades latinas. Somos los venezolanos los que vivimos en una presunta dictadura, disfrazada de socialismo que es lo mismo que comunismo, es decir, miseria y perdición.

En los últimos días hemos visto cómo una esperanza se ha abierto para la isla caribeña, con el restablecimiento de sus relaciones con los Estados Unidos de América, se abren puertas que durante medio siglo habían permanecido cerradas. Por su parte Venezuela no tiene otra esperanza que la de un cambio brusco en el gobierno nacional, de modo que se avecine la prosperidad y la vida dignificada que la sociedad venezolana reclama. Las sociedades siempre van a actuar movidas por un líder que les aflore sus necesidades, sin embargo, este líder debe ser consciente de que el pueblo necesita ser formado, para que todos trabajen por un país mejor y no lo esperen todo del gobierno y menos que todo dependa del gobierno.

P.A
García

El mal que nos azota.

DELINCUENCIA EN VENEZUELA

Nuestro país, Venezuela, rico en cultura, folklore y religiosidad se está viendo azotado por el mayor de los enemigos de una sociedad, la delincuencia. Es penoso ver cómo en las calles y avenidas de nuestras ciudades ya es imposible transitar con tranquilidad, no se da un paso sin pensar en que al dar el siguiente nos podrían estar robando sin piedad ni mucho menos disimulo.

Esta actitud en Venezuela se hace presente en la mayoría de los casos en personas jóvenes, y esto es lo más doloroso, pues la juventud de hoy ha de ser el pueblo del mañana y si no se cuenta con jóvenes dedicados al estudio o a un trabajo digno, no progresamos, no avanzamos y nos quedamos estancados en las promesas de los que gobiernan y en el buen pensar de todos.

Es necesario reconocer que los delitos que se cometen en Venezuela tienen sus raíces en la notable corrupción en la que vive el sistema judicial y penal, porque si se hace justicia con el que comete un delito, tal vez no habrá otro que desee hacer lo mismo y pasar por un riguroso pero efectivo sistema judicial, es decir, los miembros de los cuerpos de seguridad del Estado son fácilmente manejables y de la falta de conciencia en estos funcionarios públicos se aprueba el delinquir de un ciudadano que ha optado por eso tal vez porque su entorno social no le es favorable para la justa adquisición de lo necesario del día a día.

Sin embargo, en consecuencia de la creciente modernización de la sociedad, se ha despertado en las conciencias de las masas, el deseo y único propósito de poseer artículos tecnológicos que no son muy fáciles de adquirir por el venezolano promedio, se ha creado un común acuerdo, cual es obtener lo más nuevo, lo más avanzado por la vía injusta, es decir, arrebatando de las manos lo que los demás tienen y que yo también lo debo tener, porque la sociedad manipuladora de almas me lo exige y sin ello no valgo nada, no soy nadie.

Concluyo con las palabras que manifestaron los Obispos venezolanos en una Exhortación Pastoral, en la que expresaban que en Venezuela hay crisis económica, crisis social, pero también hay crisis de valores.

P.A
García

El bachaqueo que mal tan grande.

LAS PRÁCTICAS DEL BACHAQUEO

En un artículo, tomado del diario “Ultimas Noticias” podemos darnos cuenta de lo que es capaz de hacer el ser humano (el venezolano), por conseguir dinero; expresándolo desde la perspectiva humana, lo que hace para simplemente sobrevivir en un país en el que, por lo que se percibe, no está nada bien en lo político, en lo económico y mucho menos en los social.

         El tema del “bachaqueo”, entendiéndose éste como la reventa de objetos que están desaparecidos del mercado, es uno de los más comunes en la actualidad venezolana; esta sociedad, ha optado por la corrupción y lo moralmente inaceptable, con tal de conseguir su sustento diario “bachaqueros”, y en el caso de los consumidores, para conseguir lo que necesita la despensa de sus hogares, o conseguir lo necesario para construir edificaciones, estudiar, trasladarse de un lugar a otro, y es necesario expresar que uno de los posibles autores de ésta problemática es que Venezuela, desde hace varios años atrás, se sumergió profundamente en lo que se puede denominar el “fenómeno escasez”, el cual se origina participando en primer lugar las grandes empresas procesadoras de productos desaparecidos o poco encontrados, las mismas no poseen la materia prima para elaborarlos; en realidad, según las leyes que nos rigen, es el Estado (Gobierno Nacional) el que recibe el peso de sus desfavorables políticas, al pretender que todo cuanto se produzca en el territorio nacional sea evaluado y administrado por sí.

En segundo plano, encontramos que ésta carencia de materiales es abiertamente anunciada al público en general y a veces hasta con tono alarmante por parte de los empresarios en rebeldía al Gobierno Nacional, ocasionando de esta manera una poderosa ola de preocupación, que afecta al venezolano de manera impresionante, quien la pretende aliviar adquiriendo el mayor número de productos aun cuando ya cuente con una cantidad moderada, originando así la más rápida desaparición de productos y por consiguiente el “fenómeno escasez”.

 Teniendo en consideración estas consecuencias, una posible solución, lenta pero segura, de estas fallas es concientizar al venezolano, para que adquiera considerablemente lo necesario para consumir, para dar así una oportunidad a los organismos competentes en cuanto a la solución del problema, de esta manera se garantizaría un mercado equilibrado; no con esto se abren las puertas para aplicar una rigurosa manipulación popular, pues esto es sumamente desagradable ante los ojos del pueblo, de ahí vienen las inconformidades que el Gobierno pretende aplacar con obras de caridad para callar las conciencias de los ignorantes.

Volviendo al tema del “bachaqueo” encontramos que estos son los promotores de la corrupción en el país, pues, nos obligan a cancelar cantidades exageradas por productos que en la mayoría de los casos evitamos comprar en las multitudinarias colas en las que se está de pie con la única esperanza de que al llegar todavía exista mercancía.

Se debe estar seguro de que con potencializar a las empresas y concientizar al pueblo éstas dificultades, que no deberían pasar ningún pueblo cuyas estadísticas expresan que se declara socialista, se acabarían, sin embargo, estamos en un punto muy elevado, pues en Venezuela ya no se vive, sino que se sobrevive.
P.A
García

Sacerdote ejemplar, vida santa.

EL CURA IDEAL
Don Pedro Legaria, sacerdote español, vida ejemplar de santidad sacerdotal
En lo personal afirmo que un buen sacerdote debe tener tres características  principales, en las cuales apoyarse para desempeñar su ministerio sacerdotal de manera santa y eficiente.

         Como primera característica planteo la espiritualidad, el sacerdote debe ser un hombre de Dios, de oración, que dedique tiempo al encuentro personal con Dios y que aprenda a conocerlo por medio de las Sagradas Escrituras. Un sacerdote debe consagrar toda su vida al servicio de Dios, pero cómo va a amar a alguien que no conoce, por eso el sacerdote debe cuidarse de hablar mucho de Dios, pero poco con Dios; la espiritualidad de un sacerdote ha de reflejarse en su manera de actuar, de hablar, de desenvolverse en medio de las realidades cotidianas.

         Como segunda característica expongo la disponibilidad, la que debe tenerse con prudencia, evitando ser manipulado por los demás; la disponibilidad sacerdotal se demuestra cuando es capaz de levantarse de la mesa para atender a quien se quiere reconciliar con Dios.

         La tercera característica sería el amor, que debe tener principalmente para con Dios, y de este modo pueda hacer las demás cosas con amor. De igual manera, los sacerdotes deben amar su vocación, su parroquia, su gente, sus colaboradores, sus opositores, sus obligaciones, el sacerdote debe hacer todo con amor, por amor y dando gloria al Amor verdadero. En resumen el sacerdote debe ser alter Christus, es decir, otro Cristo.

         El celibato es simplemente la opción que solo logran hacer los que son verdaderamente hombres, los que dominan su cuerpo y no se dejan llevar por los placeres pasajeros, el celibato es cerrar una ventana para abrir todas las puertas, en especial la puerta del corazón donde caben todos los hombres y mujeres, hijos de Dios.

         Un sacerdote ideal, es aquel que siempre porte su traje talar y sea piadoso, padre y pastor, es aquel que haga lo que tenga que hacer por el Reino y vea siempre la manera de ir más allá de los esquemas. Un sacerdote polémico, pero para bien, un sacerdote luchador social, amante de la Iglesia, del Papa, de María, de Cristo, de la Liturgia y de su gente a quien se debe.

         El sacerdote ideal es aquel que encuentra la plenitud del sacerdocio desde su condición de párroco, maestro, formador, aquel que se santifique santificando con el amor.

         Señor, eso quiero ser, un sacerdote sencillo, un cura de pueblo, un párroco entregado a la misión, un sacerdote amante de su vocación, un sacerdote santo.
P.A
García

miércoles, 8 de junio de 2016

El sufrimiento humano.

TEOLOGÍA DEL SUFRIMIENTO HUMANO


Reflexión personal sobre la Carta Apostólica Salvifici Doloris de
San Juan Pablo II

         En el presente trabajo, voy a tratar de dar respuesta a las siguientes preguntas: ¿Cuál es el sentido del sufrimiento humano? Y si Dios es todopoderoso ¿Por qué permite tanto dolor?, todo esto guiado desde la actualidad en la que el ser se encuentra, una actualidad sufriente, agonizante, pues cada día que pasa, el hombre encuentra una manera distinta de sufrir y padecer, sin saber que en la mayoría de los casos, el causante de ese sufrimiento, es el pecado, es decir, a desobediencia a los mandamientos de la ley del Señor.

         Al principio de la Carta, el santo Padre aclara que se centra en la temática del sufrimiento, pues coexiste con el hombre en el mundo y por ello hay que volver a él constantemente (n°2).

         Ahora veamos cuál es el sentido del sufrimiento humano a la luz de esta Carta Apostólica. En primer lugar debemos tener en cuenta que el hombre sufre cuando experimenta algún mal, sin embargo, en el concepto cristiano la realidad del sufrimiento se explica por medio del mal que está siempre referido a un bien. Así como el Señor fue consciente de probar a su siervo Jacob con el sufrimiento, lo hace para demostrar su justicia, de manera que el sentido del sufrimiento humano se basa en que éste tiene carácter de prueba.

         Profundizando más sobre el sentido real del sufrimiento humano, nos dice la Carta Apostólica que el sufrimiento debe servir para la conversión, es decir, para la reconstrucción del bien en el sujeto, que puede reconocer la misericordia divina en esta llamada a la penitencia.

         La penitencia tiene como finalidad superar el mal, que bajo diversas formas está latente en el hombre, y consolidar el bien tanto en uno mismo como en su relación con los demás y, sobre todo, son Dios.

         Comprendo que nuestro Dios que está lleno de misericordia y amor permita el sufrimiento en la humanidad para sacar de él un bien, ahora podríamos decir como lo proclama el famoso refrán: “no hay mal que por bien no venga” y comprender claramente que así como Dios entregó a su hijo único al sufrimiento de una muerte de cruz, para darnos un bien muchísimo mayor como lo es la salvación, así mismo en su omnipotencia permite el sufrimiento en nosotros para que esto sea un paso seguro a la conversión de corazón.

         Recordemos que nuestro sufrimiento, por ejemplo el de los enfermos, coopera con los sufrimientos de Cristo para la salvación del mundo, es como cargar con la cruz con Jesús de Nazaret.

         De este modo voy concluyendo esta breve reflexión, haciendo énfasis en que el sentido del sufrimiento humano se consigue cuando lo concebimos con los planes de Dios, con su voluntad y comprendemos que él es su poder magnifico lo permite para que con el tiempo ese sufrimiento nos acerque a él y nos aleje del verdadero sufrimiento, que es morir para Dios, es decir, perder la vida eterna, perder el banquete que no tiene fin, el cielo.

         Dios permite el mal para que un bien pueda llegar. El Señor es perfecto en sus designios, pero también la humanidad debe apostar por alejarse de todo aquello que aparta de Dios y por ende le causa sufrimiento.

P.A
García

La misericordia triunfa sobre el juicio.

CARTA A NUESTROS 
HERMANOS RECLUSOS

         Queridos hermanos reclusos, por medio de este breve texto quiero darles a conocer el mensaje del Evangelio, específicamente en su realidad de privados de libertad. Sabemos que entre ustedes hay, lamentablemente, todo tipo de personas, que por la sociedad son considerados “anti-sociales”: homicidas, extorsionadores, drogadictos, agresores familiares, ladrones, etc… es necesario que comprendan de una vez que Cristo también derramó su preciosa sangre por cada uno de ustedes. El Señor, es conocedor de nuestra intimidad, siempre nos mira con ojos de misericordia, sabiendo que algunos están arrepentidos y otros no, tomando en cuenta también a los que realmente son inocentes de lo que se les acusa.

         Es necesario que comprendamos que la justicia de los hombres, es la consecuencia de nuestros actos, es decir, todo lo que en la vida realizamos, consciente o inconscientemente, tiene sus consecuencias buenas o malas. Sabiendo que ustedes están privados de libertad a causa de sus actos, les anuncio que en Cristo encontramos el sentido del sufrimiento humano, ya que él también sufrió por nuestra salvación, a causa de nuestros pecados.

         Para ustedes, dentro de su sufrimiento por haber hecho el mal, existe una esperanza salvadora, que es el arrepentimiento sincero. Dios acoge a sus hijos rebeldes y los perdona, como el la parábola del hijo pródigo; incluso aquellos que no desean volver a él, los espera incansablemente. Comprendan que la libertad verdadera es aquella que nos impulsa a hacer el bien, por su parte la esclavitud es la que nos mantiene sumergidos en el pecado, en el error.

         Los exhorto ahora a vivir una vida de recogimiento y de entrega al servicio de Dios, desde su realidad, sabiendo que en medio de sus días deben cultivar el amor y la alegría manifestándola con su buen comportamiento y sus buenas acciones para con los otros.

         Les recuerdo, con palabras llenas de caridad que Dios no los ha castigado a ustedes por sus malas acciones, les repito, lo que ahora sufren es consecuencia de sus actos, sin embargo, nuestra Iglesia Católica ora incesantemente por la conversión de los pecadores y el arrepentimiento sincero, y los acoge en sus entrañas de misericordia.

         Me despido de ustedes, deseándoles bendiciones de parte de Dios, y entregándole por Madre a la Santísima Virgen María, la Madre de Dios y Madre nuestra, auxilio de los cristianos y poderoso consuelo de los afligidos.

         “Por mi vida, dice el Señor, no me complazco en la muerte de pecador, sino en que cambie su conducta y viva”

P.A
García

Cristo es la piedra, Pedro es el vicario de la piedra.

LA FUNDACIÓN DE LA IGLESIA Y EL PAPADO
Su Santidad Benedicto XVI

         Si nos referimos a una Iglesia fundada por Cristo, hablamos de sus bases y fundamentos, y no de lo que hoy conocemos como Iglesia, su estructura, su organización, o su jerarquía; hablamos, entonces, de la primitiva comunidad de creyentes en la doctrina de Cristo.

         El Papa Pío X cree con convicción que la Iglesia fue directamente instituida por Cristo y edificada sobre Pedro. A su vez el Concilio Ecuménico Vaticano II, en su Constitución Dogmática sobre la Iglesia dice que: el Señor Jesús estableció el comienzo de su Iglesia, al proclamar el Evangelio. Expresa también que la Iglesia, procede de la Santísima Trinidad.

         Recordemos ahora la opinión de Hans Küng, el cual manifiesta que la Iglesia es una realidad post-pascual, es decir, que surgió después de la resurrección del Señor.

         Poniendo en relación ésta opinión, y la de Karl Rahner abordamos que en la vida de Jesús no se encuentra un acto de fundación de la Iglesia propiamente evidente, sin embargo, sí tenemos una serie de actos, de los cuales perfectamente se denota la clara intención de Cristo en formar una comunidad ligada a él, una Iglesia.

         Debemos tener en cuenta que en la realidad de Cristo entra la  misma Iglesia, como en la condición de pastor entra el rebaño, es decir, si reconocemos que Jesús es el Mesías, es necesario que él tenga una comunidad de la cual ser Mesías. Cristo es el Mesías de Israel, es el Mesías de todos los hombres, pero en especial de aquellos que escuchan su palabra y creen, y la ponen en práctica.

         Cuando Jesús llama, (a sus discípulos) lo hace con un sentido muy profundo, ese “sígueme” dicho a aquellos hombres, viene a significar una vinculación total a Cristo, a su persona, hasta el punto de dejarlo todo y seguirlo hasta la muerte. Todos somos llamados por Jesús, todos somos una comunidad ligada a él, y eso es la Iglesia.

         En el contexto bíblico del “llamado” y del envío de los doce apóstoles, es claro que el Señor quiso ser comunicado y representado por otros, por los que él había elegido, y esto tiene sentido en la manifestación de Jesús de que su mensaje permaneciera y su comunidad continuara hasta el fin de los tiempos.

         “Chritus est petra, Petrus est vicarius petrae”, Cristo es la piedra, Pedro es el vicario de la piedra. En las palabras de Mateo 16,18 encontramos la demostración de que Cristo fundó su Iglesia sobre Pedro. El verdadero nombre de este singular apóstol era Simón, pero el Señor lo nombró Kefas, es decir, piedra, no hizo esto por sus cualidades personales, al contrario, porque su futura misión requería de él que se convirtiera en una sólida base de roca, sobre la cual Cristo edificaría su Iglesia. Esta notable primacía de Pedro debe comprenderse en relación al servicio, lo podemos observar en los Hechos de los Apóstoles, cuando en varias oportunidades es Pedro el que habla y toma determinaciones en nombre de los doce y de toda la comunidad cristiana.

         El Señor Jesucristo le da las llaves del Reino de los cielos a Pedro, no para ser el portero del cielo, como a veces creemos, sino para que predique con toda autoridad el Evangelio y con esto le transmite los poderes que como testigos de la resurrección pueden ejercer.

         En cuanto a “atar y desatar”, la frase hace referencia al perdón de los pecados, porque Cristo les dijo que a quienes les perdonen los pecados les quedaran perdonados, y a quienes se los retengan les quedarán retenidos.

         En el capítulo 21 del Evangelio según san Juan, en consecuencia de las apariciones, Cristo instituye a Pedro como Pastor de su rebaño: con relación a la triple negación, Jesús le hace tres veces la misma pregunta, y así un triple encargo.

         A Pedro se le confía apacentar las ovejas del Señor, es una primitiva figura de lo que hoy reconocemos en la persona del Romano Pontífice para la Iglesia Católica, es el ministerio petrino tan juzgado por los ignorantes, pero tan santo a la vez. La misión de Pedro va hasta la muerte.

         Así como Pedro fue en su tiempo la roca de Dios y motivo de escándalo, así también lo han sido algunos santos padres de la Iglesia, son esta afirmación, sin embargo, no se pretende justificar los errores que como humanos han podido cometer. Hay que tener en cuenta que Dios hace de lo débil algo fuerte, y donde abundó el pecado, sobreabunda la gracia.

         Es penoso ver como hoy en día el ministerio petrino sea uno de los principales motivos de desunión entre los cristianos, cuando éste fue creado por Cristo para un objetivo totalmente contrario, “confirmar a los hermanos en la fe”.

         Concluyo esta breve reflexión reafirmando las verdades de la fe católica, la Iglesia es una seria pretensión u obra de Jesucristo, así como también el papado, que está constituido para la mayor gloria de Dios.

P.A
García