domingo, 12 de julio de 2026

Anuncio de la fecha de mi ordenación diaconal

2 DE SEPTIEMBRE DE 2026

Durante la solemne celebración por el IV Centenario del Seminario Conciliar San Cristóbal de Huamanga, monseñor Salvador Piñeiro García-Calderón, arzobispo metropolitano de Ayacucho, anunció públicamente la fecha de las próximas ordenaciones diaconales y de la ordenación sacerdotal que tendrán lugar en el marco de la celebración de sus Bodas de Plata Episcopales.

Poco antes de iniciar la procesión de entrada —que partió desde el seminario hasta la Basílica Catedral de Ayacucho acompañando la imagen de san Cristóbal—, monseñor nos llamó aparte a Juan Sixto y a mí. Nos comentó que había leído los informes enviados por el rector del Seminario San Pío X de Huancayo y que, tal como este le había recordado, correspondía que fuésemos admitidos a las Sagradas Órdenes, conforme al canon 1034 del Código de Derecho Canónico.

En ese momento le indiqué que ya había recibido el rito de admisión en Venezuela, en el año 2019, de manos del cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo. Con la sencillez y cercanía que lo caracterizan, monseñor Salvador me respondió que no existía ningún inconveniente en conferir nuevamente este rito, ahora en la Iglesia de Ayacucho.

Al concluir la homilía, el señor arzobispo se dirigió a toda la asamblea con estas palabras: «Hoy me acompañan mis queridos seminaristas, y especialmente a dos de ellos los voy a llamar para que tengan la admisión a las Órdenes. Ya después harán el juramento que tienen que hacer y el Credo; pero qué bonito día para presentarlos a la comunidad católica. Ellos están ya en el último año de seminario, preparándose para recibir el Orden del Diaconado y dar ese paso final y definitivo hacia el sacerdocio, según el corazón de Cristo. Amén. Invito al padre rector para que los presente.»

A continuación, el padre rector pronunció nuestros nombres y fuimos llamados al presbiterio. Me situé a la derecha del señor arzobispo y Juan Sixto a su izquierda. Al escuchar nuestros nombres respondimos con un firme «Presente» y, posteriormente, a las preguntas propias del rito contestamos dos veces: «Sí, estoy dispuesto».

Después nos invitó a colocarnos frente a él para la oración conclusiva de la admisión. Fue entonces cuando, con gran alegría y ante toda la Iglesia reunida, hizo el esperado anuncio: «Les anuncio, queridos hermanos, que el 2 de septiembre los ordenaré de diáconos en la Catedral; y al hermano Ernesto, sacerdote, que está sirviendo en Querobamba. ¡Buen anuncio!»

En ese instante la catedral estalló en un prolongado aplauso. Fue un momento profundamente emotivo que permanecerá para siempre grabado en mi memoria. Mientras la alegría de la feligresía se hacía sentir en cada rincón del templo, dirigí discretamente la mirada entre los asistentes buscando un rostro familiar. Allí estaba mi papá. Bastó ese instante para que mi corazón se llenara de una inmensa gratitud, al verlo presente, compartiendo conmigo aquel momento tan esperado. Tras el anuncio profesamos solemnemente el Credo y la celebración eucarística continuó con su curso habitual.

Doy gracias a Dios por este paso decisivo en mi camino vocacional. La fecha del 2 de septiembre la he rezado muchísimo durante todo este tiempo, esta fecha queda grabada para siempre en mi corazón como el día en que, si Dios lo permite, recibiré el sagrado Orden del Diaconado y comenzaré sacramentalmente mi ministerio al servicio de Cristo y de su Iglesia.

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