EN VÍAS AL DIACONADO
Como
parte del camino que la Iglesia establece para quienes nos preparamos a recibir
el Orden Sagrado del Diaconado, en este día 13 de julio, mi hermano seminarista
Juan Sixto Choque Arias y yo realizamos la Solemne Profesión de Fe y el Juramento
de Fidelidad, durante la Santa Misa de las 6:00 p. m. en la Basílica Catedral
de Ayacucho, presidida por Monseñor Salvador Piñeiro García-Calderón.
Después
de la homilía, el señor arzobispo nos invitó a acercarnos al altar. Desde allí
pronunciamos, en primer lugar, nuestros nombres completos y leímos en voz alta
la Solemne Profesión de Fe, que contiene el Credo Niceno-Constantinopolitano
acompañado de las fórmulas mediante las cuales manifestamos nuestra plena
adhesión a la fe de la Iglesia Católica y a las verdades que ella propone para
creer.
A
continuación, realizamos el Juramento de Fidelidad, mediante el cual nos
comprometimos solemnemente a conservar íntegro el depósito de la fe, desempeñar
con fidelidad el ministerio que la Iglesia nos confíe y mantener siempre la
comunión con el Romano Pontífice y con nuestros legítimos pastores.
Concluida
la lectura de ambos textos, firmamos de puño y letra los documentos sobre el
altar y, finalmente, también los suscribió Monseñor Salvador Piñeiro. El acto
culminó con un fraterno y emotivo abrazo de felicitación por este importante
paso en nuestro camino hacia el diaconado.
Doy
gracias a Dios por este momento de profunda trascendencia espiritual y
eclesial. Renovar públicamente mi adhesión a la fe de la Iglesia y
comprometerme a servirla con fidelidad constituye una gracia inmensa y una
responsabilidad que asumo con humildad, confiando plenamente en la ayuda del
Señor y en la protección de la Santísima Virgen María. Que Él, que ha comenzado
esta obra en mí, la lleve a feliz término para gloria de su Nombre y servicio
de su Pueblo.




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