jueves, 4 de octubre de 2018

La formación sacerdotal en Venezuela, un acercamiento desde la perspectiva actual.


LA FORMACIÓN SACERDOTAL EN

 VENEZUELA UN RETO 

COMPROMETEDOR

Foto: Pbro. Pedro Moreno

Seminarista Jesús Rubio, Filosofía II

La vida del hombre está enmarcada por una vocación, la cual varía según el lugar y la persona, se nace para crecer, y ese crecer significa una superación, en varios ámbitos. La persona va superando algunas entapas en su vida, y se va encontrando con una gama de carreras, bienes, comodidades, etc, en fin, el hombre nace y crece para poder superarse y ser alguien, poder vivir cómodamente y lo más importante sentirse feliz con lo que hace y realiza.

En esta nota informativa, lo que se quiere dar a conocer es, qué es una vocación sacerdotal y cómo nace la misma, cuales son los retos y desafíos con los que se puede encontrar un seminarista y porque no, un miembro del equipo formador, sabiendo que para ninguno de los dos es fácil, la tarea encomendada, por ello se hace necesario que cada uno se deje conducir y guiar por la gracia del Santo Espíritu de Dios.

Por otro lado, tener la capacidad de analizar la verdadera situación, por la que pasa nuestra Iglesia, sabiendo que nos rodea una crisis vista desde dos puntos distintos; la primera una crisis vocacional, por una serie de factores influyentes, y luego una crisis país; es así como nace la gran pregunta, ¿Cómo responder en medio de esa crisis? Dejarse guiar por el amor del Padre. 

Seguir al Señor implica dejarlo todo:

Por ello, es necesario recordar las palabras de Evangelio de Mateo donde narra que, “Muchos son los llamados y pocos los elegidos” (22:14), en el caso nuestro, solo queremos hacer alusión al llamado sacerdotal, y es que el Señor toca nuestra puerta, y nos llama a su encuentro, el encuentro con el Señor conlleva dejarse moldear por su acción salvífica, luego dejarlo todo, y, ¿qué es ese todo? Comodidades, familia, casa, dinero, vienes, amigos, etc, una cantidad innumerable de factores que allí se hacen presentes.

Luego de ser llamados, son destinados a trabajar en pos del Señor, anunciar la Buena Nueva de su Reino, llevar esperanza al que sufre, dar su vida por aquellos hermanos que se sienten explotados, solos y deprimidos, el sacerdote es un hombre tomado entre los hombre y constituido a favor de los mismos, que siente padece y sufre con el hermano que se encuentra a su lado.

La formación

Hemos hablado de un llamado, ¡ojo!, pero no olvidemos que cuando el Señor llama a sus discípulos los invita a la montaña, primero a orar, y luego los enseña, los educa, y los envía, Él los enseña para que, lo que hablen sea Palabra de Dios, y no palabra propia. Formarse significa dejarse moldear por el Espíritu Santo.

La formación de los futuros candidatos al ministerio sacerdotal está enmarcada por algunas normas, reglar y criterios, por las que lógicamente se debe de regir cualquier institución, por ello, el sitio donde se forman estos, es el seminario, allí se llega como piedra en bruto, y es aquí donde juegan un papel importante los presbíteros, ya que son los encargados de formar a los mismos, de trabajar con ellos, de moldearlos, de animarlos, de aconsejarlos, de poner en práctica todas esas obras de piedad que en algún momentos adquirieron en su formación.

Los formadores juegan un papel esencial en la formación, son ellos los que ayudan al candidato, a ver, con caridad esas cosas que no son buenas para el crecimiento humano, van trabajando los dos en comunión con Cristo dueño de la vocación, cinco dimensiones, que la Iglesia propone las cuales le ayudaran al mismo hacerse muchas preguntas, y así poder deshacerse de aquello que en el camino no es necesario para su enriquecimiento vocacional.

Crisis vocacional

En algunos momentos se cree que la crisis es mala o es piedra de tropiezo en el camino, pero no, todo lo contrario, la crisis ayuda a que el candidato, se cuestione en torno a su vocación, le ayuda a pensar, indagar, profundizar, y así poder comprender que en la vida, lo que se va realizando tiene que ir orientado por la mente, para así madurar y discernir cada una de las decisiones a tomar por parte del mismo candidato ya que él es el protagonista de su formación, cada una de las decisiones a tomar deben de estar consultadas con el Espíritu Santo.

Es necesario recordar las palabras de Santa Teresa del Niño Jesús, la cual aprendió a no tomar decisiones en tiempos de crisis, en tiempos fuertes, y así como ella muchos más santos que se han desgastado por anunciar el Reino de los cielos, ya que esto no es una tarea fácil, implica muchos sacrificios y además mucha maduración por parte de la persona que se está configurando con Cristo, pastor supremo.

Las crisis vocacionales se solucionan con la ayuda del Señor el cual da el aliento para poder continuar en el camino, y además es tan noble que coloca un director espiritual, el cual ayuda a orientar nuestra vida hacia la presencia del Señor. Cuando sientas que ya no puedes más, mira hacia atrás y observa todo el recorrido que llevas. ¡Animo!

¿Formarse en Venezuela?

La formación sacerdotal en Venezuela, los últimos años ha jugado un papel muy importante, recordemos que los seminaristas son los sustitutos de los sacerdotes mayores y esto es una cadena que no se rompe, unos salen otros entran y así sucesivamente.

Venezuela los últimos años ha pasado y sigue pasando por una situación precaria, fuerte, desagradable, que acaba y frustra los sueños de muchas personas, en especial de esos jóvenes que todos los días salen de sus casa con un bolso, una maleta, etc, y cruzan la frontera de nuestra nación, en busca de nuevas expectativas, nuevos horizontes, dejándolo todo como el mismo Jesús, en ellos vemos a ese hermano que sufre con dolor, porque no puede superarse.  

Son muchos los jóvenes que en algún momentos han tenido que dejar el seminario, por falta de dinero, por falta de medicamentos, o mejor dicho por alguna enfermedad, ¿esto es justo?, ¡no lo es!, por ello cuando un seminarista deja el aula de clases, estamos hablando de un sacerdote en potencia que deja todo para poder ayudar en su hogar de distintas maneras.

La formación en Venezuela va adjunta a muchos retos y desafíos que la misma realidad presenta, y no solo es un reto para el seminarista que decide aceptar el llamado del Señor diciendo ¡sí! Al mismo dueño de la mies, sino también para cada uno de los miembros del equipo formador, teniendo en cuenta que el estar en un seminario a ellos no les asegura nada, ya que los mismos realizan su trabajo sin ningún interés. Pero como muchos de ellos lo expresan, que todo sea “Ad gloriam Dei”, para la gloria de Dios.

Por ello, a cada una de las personas que lean este apartado, no olviden orar incesantemente por el aumento y perseverancia de las vocaciones hacia la vida sacerdotal, religiosa y misionera, para que haya jóvenes dispuestos a donar su vida desinteresadamente al servicio de los más necesitados.

Un reto que imprime compromiso

Y por qué un reto que imprime compromiso, esto ya tiene que ver un poco con los que dirigen el seminario. Imprime un compromiso, porque no es cualquier cosa lo que el obispo les encomienda, (equipo formador) es formar al futuro clero, es formar a los futuros pastores, formar a los futuros obispos y porque no, al futuro sucesos de Pedro.

Por esta razón y muchas más, no es fácil estar en un seminario, los sacerdotes tienen muchos compromisos, solventar el servicio de la casa, para que todo este en su debido lugar y como es debidamente, buscar la comida, para que no falten los alimentos necesarios, y los formandos puedan responder de la mejor manera. ¡Esto no es fácil!

Y el reto de formarse en Venezuela está en que, el joven termine todos sus estudios y pueda recibir su debida ordenación, y no decida irse del país, sino seguir luchando y viviendo con los hermanos que se encuentran solos y desamparados, un reto que es un poco fuerte, porque, pareciese que no se encuentra la salida necesaria de la crisis que se atraviesa como país, pero con la compañía de María en la advocación de Coromoto, pronto brillara la luz para Venezuela. ¡Animo!

“Señor danos Sacerdotes según tu Corazón”

Seminarista Jesús Rubio, Filosofía II.
   

martes, 2 de octubre de 2018

Notas de las misiones de diciembre de 2013. El Royal. Mucuchíes


El Royal, Mucuchíes


         El sábado 14 de diciembre me levanté a las 6:00am, ya la noche anterior había preparado la maleta. En esa media hora me preparé, mamá me hizo el desayuno y mi hermana mayor conversaba conmigo. Desayuné  a las 6:30am y como a las 6:45am salí de mi casa en un taxi de la línea que está frente de mi casa. La despedida fue como siempre, no tan cruel la cosa, pues ya estamos acostumbrados, tanto mi familia como yo, a despedirnos, porque yo constantemente salgo de la casa. A eso de las 7:00am, mientras bajaba en el taxi para el terminal de Tovar, en El Llano, justo en la esquina de las Residencias “El Llano”, subía un camión 350 blanco, cargado, por detrás de éste subían, no a mucha velocidad, una moto con dos hombres, éstos al tratar de pasar el camión perdieron el control de la moto y se fueron rastrillados por la calle, hasta parar con un golpe seco, el chofer con un poste y el otro contra un portón negro, todo esto lo detallé porque mientras sucedía el taxista frenó, de otra forma la moto habría llegado al taxi en el que yo me dirigía. El taxista nervioso adelanta el carro y para frente a los accidentados, yo nervioso también, los bendije tres veces y los dos gritamos a unos jóvenes motorizados que buscaran el camión 350, pues tal vez no se había percatado de lo ocurrido. Continuamos a toda velocidad y paramos unos metros más abajo, en el Hospital San José de Tovar, yo me bajé del taxi y por emergencia hablé con una enfermera, diciéndole que llevaran la ambulancia, ella, preocupada me indicó que llamáramos a los bomberos, pues en ese momento no había ambulancia disponible. Tristes, el taxista y yo, seguimos para el terminal, y al llegar a la avenida próxima a éste, escuchamos la sirena del carro de los bomberos. La calle que rodea el terminal estaba trancada con carros, había cola, y por eso me quedé al lado del supermercado Luki de Tovar, allí de dispuse a bajar con las maletas, y justo en la esquina, un hombre golpeaba a otro que subía en su moto, llegaron dos más y siguieron discutiendo. Traté de ignorar lo que estaba pasando y llegué al bus de Mérida, me monté al final y justo al arrancar el bus, un viejito maloliente se sentó a mi lado, yo apenas abrí las ventanas y empecé a respirar el aire de afuera.

         Llegué a Mérida, esperé que el bus llenara el tanque de combustible, pero no había, entré al terminal y me senté frente de donde paran los buses de Barinas, allí me conseguí con una señora de unos 50 años, ella estaba esperando un paquete que un hombre mandaría con ella para Barinas, pues iba a visitar a un hijo que tenía en la cárcel y allí estaba también el hijo de aquel hombre. Mientras esperaba a Emerson Mora Mora hablé con la señora, me contó que su hijo estaba preso injustamente, porque le había encontrado con droga en el taxi en el que él trabajaba ilegalmente, pues un hombre, al que la policía venía persiguiendo por llevar droga, se le montó al carro, y al encontrarse rodeado de las patrullas pagó 150 millones de bolívares a la Policía y lo dejaron ir. El hijo de la señora no tenía cómo pagar y se lo llevaron preso. La señora me contó que ya había rodado por varias cárceles y que era el único hijo que tenía, pues los otros, con su esposo que era árabe, los había perdido en un trágico accidente de tránsito.

         Ese hijo preso tenía un bebé pequeño que era la adoración de aquella señora y toda la conversación comenzó porque la señora necesitaba llamar por teléfono, pero como se le habían quedado los lentes en la cama, no podía leer el teléfono para buscar el contacto, por eso me pidió el favor y yo le busqué en los contactos del teléfono a la persona que debía llamar, así fue como comenzó la larga conversación de dos horas, que fue interrumpida por una discusión que entablé con una mujer protestante, testigo de Jehová, y con la llegada de Emerson me dejó sus maletas a cargo, mientras él volvía al seminario a entregar unas llaves que se había traído por equivocación.

         La señora con la que conversé lloraba en algunos momentos, de verse tan golpeada de la vida, pero a la vez se daba fuerzas a sí misma, pues era una mujer muy católica, optimista y con aspecto de malandra. Me comentó que siendo pequeña quiso ser monja, que adoraba a las monjas y que tenía un tío abuelo que fue obispo. Esta señora llamó al hombre que esperaba y le dijo que estaba situada al final del terminal, debajo del televisor, el señor del otro lado del teléfono le dijo que iba buscarla, que tenía una camisa roja, yo estaba sentado viéndolos a los dos, uno al lado del otro hablando por teléfono; al finalizar la llamada, el hombre fue a buscarla y pasó por un lado mío, la señora se vino a seguir conversando conmigo y de una vez le dije, con muchas ganas de reírme, que el hombre a quien estaba llamando había estado hablando al lado de ella y fue a buscarla, ella de inmediato lo llamó y éste le entregó el paquete.

         Al final la señora se despidió de mí y se fue para Barinas, su aspecto era de alegría, porque iba a ver a su hijo que estaba preso. La pelea con la protestante empezó porque ella, al verme vestido con aspecto sacerdotal, no dudó en empezar a atacarme con citas bíblicas, yo me alteré mucho, pues ella trataba de decirme que no me dejara lavar la cabeza por lo que dijeran los sacerdotes, me decía que la Biblia había que interpretarla al pie de la letra.

         Al final de todo, la protestante iba también para Mucuchíes, y pretendía esperar conmigo en el banco para irnos juntos y seguir con sus locuras bíblicas, ella también esperaba, a un hijo y al llegar el muchacho se fue con él, yo seguí esperando a Emerson. Mientras esperaba vi que Albert Castillo salía para Tovar y de allí iría a Guaraque, lo saludé y me comentó lo de la fiesta de Santa Lucía. El chistoso del Emerson me envió un mensaje de texto que decía: “Voy bajando del Seminario, si en 10 minutos no he llegado vuelva a leer el mensaje”.

         Llegó Emerson, nos montamos al bus y partimos a Mucuchíes. Llegamos a la casa cural y allí almorzamos con el padre Olivo, antes de esto, la secretaria nos mostró el lugar, todas las maravillas arquitectónicas que había logrado el padre Carlos Zambrano. Allí conocí al Negro, el gigantesco perro del padre Olivo. Buscaron a Emerson y se fue para Gavidia, de él no tengo más noticias, yo esperé un largo rato en la casa cural y luego vinieron a buscarme para ir a la comunidad de El Royal.

         Me buscaron en un Corola rojo, me monté en la parte de adelante y fue muy cómico el viaje, pues las rodillas me pegaban con el tablero del carro, y la cabeza me pegaba con el techo y quedaba justo entre el techo del carro y el asiento, sucedía que el asiento estaba muy adelante y a los muchachos les dio pena echarlo para atrás estando yo sentado.

         La comunidad de El Royal queda como a 7 minutos en carro de Mucuchíes, se pasa por una aldea llamada La Toma. Me dejaron en la casa de la señora Amalia, una numerosa familia de padres colombianos. Al llegar a la casa me senté en uno de los muebles de la sala que estaba disponible, pues estaban pintando el cuarto que me dejarían para dormir. La pintada duró varias horas, momentos que yo aproveché para revisar el equipaje, fue en ese instante cuando noté que había dejado el Pan Diario de la Palabra, algo importantísimo para la Celebración de la Palabra. En seguida me angustié y me pregunté quien tendría un Pan Diario en aquel lugar. Le pregunté a la señora Amalia si por casualidad tenía un Pan Diario y me contestó: “sí mi hijito, aquí hacemos todos los días pansito”. Resulta que en aquella casa había una bodega y también funcionaba una pequeña panadería que atendían las hijas de doña Amalia. Yo aguanté las ganas de reírme frente a la señora Amalia, pero después me acordaba de que no tenía el Pan Diario y me angustiaba.

         Merendé café con leche y pan de la panadería, ya el cuarto estaba listo, metí las maletas y me acomodé, me puse los guantes y la bufanda, pues el frío era terrible. Me afectó el hecho de que no tenía cobertura el teléfono, además no tenía televisor para distraer un poco la mente, sentí ganas de llorar pero no lo hice, pedí fuerzas a Dios. Cené y aquella noche la pasé terrible, pues hacía mucho frío y seguía angustiado por la cuestión de Pan Diario.

         Al día siguiente, domingo 15 de diciembre pedí un teléfono prestado y llamé a la casa cural de Mucuchíes, gracias a Dios y a mí se me ocurrió el sábado pedir el número, hablé con la secretaria para decirle que por favor en la tarde, cuando llegaran a El Royal para la misa de san Benito, me trajese un Pan Diario de sobra, ella me dijo que sí y eso me calmó bastante y me hizo tranquilizar, pero el tema de la falta de comunicación por teléfono.

         El padre Olivo llegó con la procesión y la Banda de Guerra de San Benito a la entrada de El Royal a las 3:00pm, justamente a la hora pautada para la misa, en la Banda de Guerra de San Benito vi a Javier, un muchacho que había participado con nosotros en el precursillo y cursillo vocacional en el seminario, pero no había sido admitido, él cargaba un estandarte en el principio de la Banda, y en la misa yo le di la comunión.

         Al finalizar la misa el padre me bendijo un agua que yo tenía preparada para bendecir los pesebres. Antes de irse el padre le pregunté a la secretaria por el Pan Diario y me dijo que no habían más, sólo el que el padre se llevaba para las misas en otras comunidades. Para no desanimarme más, quedé con ella en que el día siguiente, el lunes 16, iría al pueblo a sacarle fotocopia.

         Ese día 15 de diciembre era la festividad de San Benito de Palermo, por lo que me tocó acompañar en la procesión por la comunidad, con la Banda de Guerra y la imagen del santo, también estaban los llamados trabusqueros, que son hombres que llevan una especie de escopeta, a la cual le echan pólvora y al ser disparada suena más o menos como un mortero.

         Antes de finalizar la procesión me pidieron que les impartiera la bendición, porque yo era “el padre”, les dije que no podía porque aún no era sacerdote, entonces me pidieron que hiciera una oración, yo con mucho gusto me acerqué hasta el carro del sonido y las cornetas y allí hice una pequeña oración, estaba muy agitado pues hacía frío y estaba “tapado del pecho”. Al bajar de ese lugar fueron todos a una casa donde iban a comer, yo decidí bajar a la casa de la señora Amalia, pues allí darían comida a todo el mundo. Esa noche cené bien y me fui a dormir, no sin antes preguntar si el lunes alguien iría a Mucuchíes, afortunadamente la señora Amalia debía ir a hacer un depósito en el banco y allí yo aprovecharía de ir.

         El lunes 16 de diciembre fui con la señora Amalia en el carro de uno de sus hijos, ellos me dejaron en la iglesia y se fueron para la cooperativa, yo busqué el Pan Diario, le saqué copia a lo que necesitaba para hacer la Celebración de la Palabra, la fotocopiadora donde fui está en el “Complejo Parroquial” mejor conocido como “el centro comercial” que hizo el padre Carlos. Todo me salió en 52 bolívares y gracias a Dios los tenía, me quedó en el bolsillo una moneda de un bolívar y un billete de dos. Al terminar de sacar las copias fui a la casa cural y entregué el Pan Diario, allí me dijeron que el padre estaría de nuevo en El Royal a las tres de la tarde, para hacer una misa de aguinaldo (la única), me buscó la señora Amalia y al llegar a la casa me puse la sotana y me fui a visitar las casas y bendecir los pesebres con un nieto de ella, un niño de 6 años que se llama Yoander, él me acompañó por la comunidad. En algunas casas no habían hecho el pesebre, otras estaban cerradas, ese día visité como 20 casas contando las que no tenían pesebre.

         Almorcé y a las 2:30pm estaba en la capilla de la comunidad, esperando al padre, quien llegó puntual, pero la comunidad llegó a las cuatro. Se hizo la misa pero no puedo dejarme el Santísimo, pues se le había olvidado el copón, así que el padre designó a un señor con carro que me llevara y me trajera. Ese día en la tarde era la llegada de las reliquias de Santa Teresita del Niño Jesús a Mucuchíes, pautada para las 5:30pm llegó a las 6:15pm, me tocó acompañar en la procesión junto con el señor del carro que me trajo al pueblo y me llevaría. Los planes eran llevar el Santísimo antes de las 6:30pm, pues a las 7:00pm en punto debía hacer la Novena, lamentablemente le quedé mal a la comunidad, pues la misa se alargó demasiado y vine llegando con el Santísimo a El Royal a las 9:00pm. Dos personas estaban esperándome, y al llegar guardamos el Santísimo y me comentaron que se había reunido bastante gente y se había ido al esperar tanto tiempo, pues las noches son muy frías.

         El día martes 17 de diciembre me fue mejor en todo, bueno, no tanto. Me levanté y a las 9:00am estaba listo para desayunar, como todos los días, luego me fui acompañado de Yoander a visitar el resto de las casas de la comunidad, que en su mayoría absoluta encontré con las puertas cerradas. Entré a una casa y no había pesebre. Después de almuerzo subí a una peña con Yoander y encontré cobertura, me llegó la paz al espíritu porque pude comunicarme con la familia y amigos.

         En la tarde la alegría fue aún más grande, pues me di cuenta de que la capilla había cobertura, mientras esperaba la hora de hacer la Celebración de la Palabra y la Novena, hablé por teléfono con varios.

         Sí fue gente a la Novena, pero me comentaron que no tanta como en la noche anterior, en la que yo no llegué y por lo tanto no se hizo. Ese día, martes 17, en la mañana aproveché de leer la Biblia, los 9 primeros capítulos de Josué y 8 capítulos del Evangelio de san Juan. En la noche, para la novena fue muy gracioso, porque las personas que cantaban los gozos lo hacían muy cómico, o al menos así me parecían a mí, tal vez porque nunca había escuchado tal manera de cantar, a mí me daba risa, pero tenía que disimular y aguantar, pues todos me miraban. Luego un hombre que no es “normal” empezó a cantar muy feo, porque hacía como un becerro recién nacido y gesticulaba muy exagerado y era cómico.

         Antes de ir a la Novena me puse la pijama, el pantalón negro y la camisa manga larga y arriba la sotana, no quería pasar frío, pero aun así lo pasé.

         El día miércoles, en la mañana no salí del cuarto y aproveché de leer todo el Evangelio de San Juan y parte de los Hechos de los Apóstoles, también fue cuando decidí copiar todo lo que me había sucedido en los primeros días de las misiones. Ese día en el almuerzo, una de las hijas de la señora Amalia mordió tres veces un pedazo de carne, que estaba en la sopa, pero como estaba muy duro, las tres veces que mordió la carne salpicó sopa por todos lados, y a mí me chispeó la cara las tres veces, yo lo que hacía era reírme y limpiarme las chispitas que se me quedaban en los lentes, ella nunca se dio cuenta.

         Después del almuerzo leí otro rato la Biblia y luego salí con Yoander, el niño que me acompañaba, que por cierto, me hizo muchísimas preguntas. Salimos a recorrer el sector que me faltaba por visitar para bendecir los pesebres, pero solo bendije el de una casa de una señora que me dio café, quien aprovechó para manifestarme que la mayoría de las casas de ahí no tenían pesebre, de todas maneras no perdí la caminada, pues en la parte alta de la comunidad había full cobertura para teléfonos de chip. Aproveché el momento y pude hablar por teléfono con mamá, envié algunos mensajes y volví a la casa donde me hospedaba, esperé el momento de ir a la capilla para la novena, fui y aproveché una hora para enviar mensajes, toqué varias veces la campana de la capilla, para avisar a la gente, pero me tocó esperar hasta las 7:15pm, pues no vino casi nadie, ese día no hice Celebración de la Palabra, solo la Novena, y fue más cómico aun, pues un señor, el que me había llevado a buscar el Santísimo en Mucuchíes, cantaba los gozos pegando tremendos alaridos y la cara la arrugaba como si estuviera chupando limón verde. Me aguanté la risa, estaba que me salía de la capilla.

         Esa noche, la señora que tiene la llave de la capilla me trajo una taza de chocolate caliente y dulce.

         El jueves 19 todo fue normal, en la mañana terminé de leer el Evangelio de san Juan y comencé con el Eclesiástico, que me gusta mucho y no es la primera vez que lo leo. En la tarde salí a caminar y en la noche la Novena sin la Celebración de la Palabra, pues esperamos hasta las 7:30pm. Se mantuvo un número de 10 a 15 personas, la mitad de la capilla, pues a ésta le caben 33 personas sin contar niños. Como de costumbre hablé un rato con un señor que siempre estaba borracho, que vive al lado de la capilla, Olinto se llama.

         El viernes 20 en la mañana terminé de leer el libro del Eclesiástico, salí a tomar sol, el frío todos estos días estuvo muy fuerte, en la tarde me fui para la capilla, toqué la campana y si hicimos la Celebración de la Palabra, antes de esto me habían traído dos tazas de chocolate caliente y baso de compota caliente, todo muy rico, aunque me caía mal. Al salir de la Novena le llevé la comunión a una señora que tiene parquinson y en el camino bendije un pesebre. En la casa donde llevé la comunión es donde se hace la novena a san Benito, y ese día comenzó, yo acompañé y escuché unas oraciones del rosario que jamás había oído. Al finalizar la novena de san Benito nos dieron mazamorra, luego llegué a la casa, allí cené, hice las completas como de costumbre y a dormir.

         El sábado 21 en la mañana hablé por teléfono con mamá, en la tarde hice la Celebración de la Palabra, después nos fuimos a rezar la novena de san Benito.

         El domingo 22 no hice la Celebración de la Palabra, en la novena una señora recogió una colaboración destinada para mí, eran 150 bolívares, y después salimos a la novena de san Benito, a la cual asistió un señor borracho, que por poco se cae de lo mal que estaba, pero lo peor de todo fue que contestó absolutamente todo el rosario al mejor estilo borracho, este fue otro día que me tocó aguantar la risa, pero hubo momentos en que me dominaba y tenía que taparme la boca con la mano. Ese domingo, mientras esperaba a la gente en la capilla, me trajeron café con leche y un buen pedazo de torta, la cual compartí con el señor que estaba conversando conmigo, que es el que acompaña con un cuatro desafinado los gozos del niño.

         El lunes 23 me levanté a las 4:30am y salí con la señora Amalia a la misa de aguinaldo que se hace en La Toma. Hacía un frío terrible, nos dieron la cola en una Toyota, la misa la presidió un padre de nombre Antonio, que tiene muchos años haciendo la novena en esa comunidad. Llegamos a las 6:30am a la casa, tomé café y luego me volví a acostar, y como a las 9:00am me levanté, a las 10:00am desayuné y aproveché para lavar la camisa blanca manga larga que utilizo por debajo de la sotana.

         Después la Novena de Aguinaldos con la Celebración de la Palabra. Novena de san Benito de Palermo y a dormir, obviamente antes recé las completas.

         El 24 de diciembre me levanté a las 4:30am para ir a la última misa de aguinaldos en La Toma, fue la segunda madrugada, luego llegamos a las 6:30am, tomé café sin azúcar y me dispuse a dormir hasta las 9:00am. Desayuné y me fui a bendecir algunos pesebres que faltaban, en total fueron 6 en la mañana, me regalaron dos hallacas y dos manojos de trigo.

         Estoy preparando la novena que será a las 6:30pm. Un señor me llevó en su Toyota a unas casas de la comunidad de La Toma, allí bendije tres pesebres, luego me llevó para su campo de trigo y me obsequió dos manojos, la hija de ese señor estudia con Emilia García de La Playa, la hija de Matilde Castillo.

         La Novena del 24 de diciembre fue a las 7:00pm, muy solemne todo, pues rezamos el Gloria y Credo. Las personas se despidieron muy afectivas y me dieron una colaboración de 500 bolívares, me fui para la casa de la señora Amalia, allí cenamos todos los de la casa, pero no fuimos a misa en Mucuchíes, porque de un momento a otro se desanimaron, yo me disgusté un poco, pues habiendo la posibilidad de ir en una fecha tan importante y esencial no quisieron ir. Al final lo que hicimos fue rezar el Rosario y colocar el Niño Jesús, se hizo la bendición del pesebre y luego todo el mundo se fue a dormir, eran apenas las 9:00pm, me quedé dormido rápido, pero a las 12:00 de la noche, con el ruido de fuegos artificiales me desperté. Antes de acostarme ya había arreglado la maleta.

         El día 25 de diciembre me levanté a las 7:00am, me bañé y estuve listo para irme a la casa, después del desayuno montamos las maletas en el carro, me traje el copón de madera con el Santísimo Sacramento y nos fuimos para Mucuchíes, el hijo de la señora Amalia, ella y yo. Al llegar a Mucuchíes no había ni un alma, la parada de los buses estaba vacía. Regresamos de nuevo a El Royal y ahí me dispuse a esperar hasta el día siguiente. Hablé con el señor Hilario, el vecino de la señora Amalia, y terminamos llorando, pues nos acordamos de los seres queridos ya fallecidos. Intenté enviar mensajes para la casa, pero me habían cobrado el plan ese día 25. En la noche llamé por teléfono a la casa y pude hablar con mi familia. Mamá saludó a la señora Amalia y después de cena me dieron dos tazas de un dulce que le llaman Biñuelo, muy sabroso por cierto. Me dormí muy tarde, como a las 10:30pm, pues ya en la tarde había descansado una hora, de 3:30pm a 4:30pm. Hágase tu voluntad, Señor…

P.A
García

sábado, 29 de septiembre de 2018

A cinco años de haber llegado al Seminario Arquidiocesano de Mérida “San Buenaventura”


Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, rogad por nosotros


         Recuerdo aquel domingo 29 de septiembre de 2013. Ese fue el día glorioso de nuestro ingreso al Seminario. Llegué a la Iglesia La Tercera, donde funciona el Curso Propedéutico, allí nos esperaban los presbíteros William José Rosales Rujano y Ramón Olivo Gómez Huiza. No recuerdo si mi mamá me acompañó, solamente recuerdo que fui el primero en llegar a la casa, eran un poco más de las dos de la tarde. Conversamos largo rato en el despacho parroquial y luego pasé a dejar mis maletas en la habitación asignada, era la del final del pasillo, la más amplia de todas.

         Los demás compañeros fueron llegando en el transcurso de la tarde. No podía bajar a la sala, pues ese era el lugar de las despedidas de los muchachos y sus familias, aquello era un llanto tras otro. El padre William me pidió el favor de preparar la cena para todos, era algo muy fácil, hacer el café y rallar el queso, las arepas de harina de trigo ya las había preparado una vecina. Aquella noche ingresamos quince jóvenes en total, éramos dieciséis seleccionados en el cursillo de admisión, pero uno se echó para atrás y aquel 29 de septiembre no llegó.

         Después de cenar, todos en silencio lúgubre pues nadie se atrevió a pronunciar palabra alguna, nos dirigimos hacia la iglesia, que es el Santuario de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, allí el padre Olivo me pidió el favor de dirigir las Completas, la oración para antes de dormir. Después de la oración recibimos algunas orientaciones y se nos explicó el horario de la casa, comenzaba una hermosa aventura, el compartir en una comunidad muy diversa y por ende dificultosa, pero con el paso del tiempo fuimos limando asperezas como suele suceder en cualquier grupo de personas.

         Los fines de semana nos dividíamos en dos grupos, unos íbamos al Comedor Popular San Martín de Porres de las Hermanas Dominicas de Santa Rosa de Lima, y el otro grupo iba al Hospicio San Juan de Dios, de la misma congregación de religiosas. En el comedor popular debíamos acompañar a las personas con la bendición de los alimentos y las diversas actividades que se realizaban, como películas, actividades con dinámicas recreativas y eucaristías. En una ocasión surgió una encarecida discusión entre uno de los muchachos y yo, el tema era sobre la transubstanciación, todo empezó cuando una señora se negó a comulgar bajo las dos especies, pues no podía consumir nada de alcohol, yo le di la razón, ya que el vino consagrado es la Sangre del Señor, pero sigue conservando los grados de alcohol que lo conforman, el otro compañero decía que la señora no tenía fe y no creía en el milagro eucarístico.

         El tema de la sotana surgió rápidamente, y para ello el Señor nos presentó a la señora Aides del Carmen Hernández, una feligrés de La Tercera, que sabía coser y ya se había aventurado a hacer unas sotanas para los muchachos que estaban pasando al primer año de filosofía. Con otro compañero y orientado por la señora Aides, fuimos a El Castillo y compramos la tela negra, se llevaban cuatro metros de tela gabardina stresh. Nunca se me podrá olvidar la primera vez que me puse la sotana, fue el 10 de diciembre de 2013, ése día nosotros los muchachos del Propedéutico acompañamos a Mons. Porras en su tradicional Misa de Aguinaldo en el Rectorado de la ULA, pero en esta ocasión era algo especial, se encontraba de paso las reliquias de Santa Teresita del Niño Jesús, y era el día de mi cumpleaños número 18. Ese diciembre el padre William estaba de tours por Tierra Santa, cuando llegó nos dio a todos un detalle de su viaje.

         La rutina del propedéutico era algo más o menos así: levantada a las 6:30am, oración en el Santuario 7:00am, Santo Rosario 7:15am, desayuno 7:30am, bajábamos desde La Tercera hasta el Seminario a clases de 8:00am a 12:10m, luego del rezo de la Hora Sexta íbamos al almuerzo en el comedor del Seminario Mayor, a la 1:00pm llegando se hacía el aseo, posteriormente estudio y misa a las 5:00pm, la cena era a las 6:00pm y algunos días de la semana participábamos del deporte por las noches. También tuvimos durante este tiempo el Taller de Oración y Vida, con las hermanas Isilia y Mabelis, y mientras lo hacíamos nos llegó la noticia del fallecimiento del padre Ignacio Larrañaga, el fundador de los Talleres.

         A la casa llegaron unos teclados nuevos, al parecer el Sr. Arzobispo quería que aprendiéramos a tocar, por eso se agregó al horario un tiempo de clases de piano con el Prof. Armando Nones, en esas clases aprendí algunas canciones leyendo las partituras.

         Las misiones de diciembre las realicé en la Parroquia Santa Lucía de Mucuchíes, específicamente en la comunidad de El Royal, en esa ocasión escribí todo lo sucedido en unas hojas blancas que obviamente todavía conservo, prometo publicar aquellas notas en cuanto las haya transcrito en su totalidad. Las misiones de semana santa las realicé en la Parroquia Santa Rita de Casia de Pueblo Nuevo del Sur, en la comunidad de El Platanal.

         Aquel primer año de formación fue un gran aprendizaje. En una ocasión tuvimos un retiro espiritual en el Monasterio Trapense Nuestra Señora de Los Andes, allí comprendí un llamado especial que el Señor me estaba haciendo, después hablaré sobre eso. También fuimos de paseo a la Parroquia San Isidro Labrador de Nueva Bolivia, por lo que no participamos del concurso La Voz del Seminario en su edición del 2014. Al llegar de ese paseo supimos de a muerte del Pbro. Dr. Néstor Fernández Pacheco, gran intelectual merideño.

          Otra experiencia que recuerdo con agrado fue la charla de apologética que recibimos en el Coliseo de Tovar con el Pbro. Luis Toro, actividad a beneficio de la Fundación Ave María.

         La lista de los jóvenes que ingresamos en 2013 es la siguiente:

Elis Fernando Gutiérrez Rojas, de la Parroquia San Antonio de Padua de Chiguará, de la Arquidiócesis de Mérida.

Eudes Ovidio Puentes Matheus, de la Parroquia Santuario Inmaculada Concepción de La Azulita, también de esta Arquidiócesis.

Albert Castillo, de la Parroquia Santa Lucía de Mucuchíes, actualmente pertenece a la Diócesis de San Fernando de Apure y cursa estudios de teología.

Gabriel González, perteneció a la Fundación Ave María, ahora está con los padres dehonianos en Caracas cursando sus estudios.

Luis Campo, de la Diócesis de Machiques, abandonó el seminario en diciembre de 2017, cursando el I de Teología.

Alexis Hoyos, de la Diócesis de El Vigía San Carlos del Zulia, estudia la filosofía en el Seminario Diocesano Santo Tomás de Aquino en Palmira, estado Táchira.

José Luis Arellano, de Canaguá, al salir del propedéutico recibió el sacramento del matrimonio.

Ricardo Quevedo, de la Diócesis de El Vigía San Carlos del Zulia, cursa estudios teológicos en el Seminario Nuestra Señora del Pilar en Barinitas.

Fredy Ramírez, de Nueva Bolivia de la Diócesis de El Vigía San Carlos del Zulia, abandonó el Seminario en II de filosofía, actualmente reside en Lima, Perú.

Wilmer Calderón, de la Arquidiócesis de Mérida, Parroquia Nuestra Señora del Rosario, abandonó el seminario en el I año de filosofía, vive en Lima, Perú.

Carlos Nava, de La Blanca, Diócesis de El Vigía San Carlos del Zulia, finalizada la etapa de filosofía decidió abandonar el seminario.

José Daniel Gutiérrez, de la Diócesis de El Vigía, se vio obligado a dejar el seminario por cuestiones de salud.

Jesús Daniel Torres, de Nueva Bolivia, Diócesis de El Vigía San Carlos del Zulia, no culminó el año introductorio, se retiró para finalizar sus estudios universitarios.

Edixon Moreno, de la Diócesis de Machiques, cursa estudios filosóficos en el Seminario de Mérida.

Muchos son los llamados pero pocos los escogidos


P.A
García


El amor, una visión, una perspectiva...


¿Actualmente qué crees que piensa la gente sobre lo que es el amor?


Ante esta interrogante debo responder a partir de lo compartido con las personas que he conocido a lo largo de este gran regalo de Dios que es la vida.

Existe un mayoritario número de personas que quieren entender por "amor" únicamente el placer momentáneo que produce la genitalidad de una pareja, es por eso que, desde un principio, al reflexionar sobre la palabra "amor" la primera aseveración general sería que dicho término está mal entendido y por ende desconocido.

También nos conseguimos con los que opinan que el amor es la mayor ilusión o utopía a la que está sujeta la humanidad, esto es fruto del fracaso y de la falta de entrega entre los hombres, y con esto se da un sinónimo de amor: entrega.

Los que han sufrido en su vida a causa del mal obrar de los hombres tienen un paso adelante a la hora de comprender qué es realmente el amor, pues de un alma herida lo que se espera es que tenga sed de paz, tranquilidad, bienestar, justicia y hay quienes concluyen que esto es el amor, aunque con esta secuencia se puede caer en un peligro, pues "cuando se falta a la justicia aparecen las obras de caridad para callar las conciencias de los ignorantes".

Sin embargo, para aquellos que no conocen a Dios la única referencia de amor verdadero es la que se percibe de una madre o un padre hacia sus hijos, y esto es lo más correcto, pues la misma Escritura manifiesta que "como una madre siente ternura por sus hijos, así Dios siente ternura por los hombres y esto es comprensible, pues el lenguaje humano para comprender el amor divino está obligado a hacer referencia al mismo amor humano, por ejemplo el de madres e hijos.

Finalmente podría concluir diciendo que el amor para los cristianos es una virtud teologal y que así como hemos sido amados por Dios, así mismo tenemos la capacidad de amar a los hermanos, esto desde una perspectiva de la fe, sin embargo puede ser aplicada esta lógica a los entornos donde se desconoce el plan de amor se Dios para la hombres.

P.A
García

Tessera de la Legión de Maria, textos completos.


LA LEGIÓN DE MARÍA
Oraciones al empezar


En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.
V. Envía, Señor, tu Espíritu y todo será creado.
R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oración
Oh Dios, Padre nuestro, derrama los dones de tu Espíritu sobre el mundo: enviaste al Espíritu a tu Iglesia para iniciar la enseñanza del Evangelio; que sea ahora tu Espíritu el que continúe trabajando en el mundo a través de los corazones de todos los que creen en Ti. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

V. Señor, ábreme los labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, Amén.

Se reza el Santo Rosario y la Salve
V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.

Oración
Oh Dios, cuyo Hijo Unigénito, nos obtuvo la salvación eterna por medio de su vida, muerte y resurrección; concédenos, a quienes meditamos estos misterios en el rosario de la bienaventurada Virgen María, imitar lo que enseñan y alcanzar lo que prometen. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

V. Sacratísimo Corazón de Jesús,
R. Ten piedad de nosotros.
V. Inmaculado Corazón de María,
R. Ruega por nosotros.
V. San José,
R. Ruega por nosotros.
V. San Juan Evangelista,
R. Ruega por nosotros.
V. San Luis María de Montfort,
R. Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

*

Catena Legionis

Antífona. ¿Quién es Esta que va subiendo cual aurora naciente, bella como la luna, brillante como el sol, terrible como un ejército formado en batalla?

+ Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador; Porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí; su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo; dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos, y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes, y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona. ¿Quién Esta que va subiendo cual aurora naciente, bella como la luna, brillante como el sol, terrible como un ejército formado en batalla?

V. Oh María, sin pecado concebida,
R. Ruega por nosotros que recurrimos a Ti.

Oración
Oh Señor Jesucristo, medianero nuestro delante del Padre, que constituiste a la santísima Virgen, tu Madre, madre nuestra y medianera ante de Ti, haz que cuantos a Ti acudieren para pedirte beneficios se gocen de haberlo conseguido todo por Ella. Amén.
*
Oraciones Finales
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Bajo tu protección nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.

V. María Inmaculada, medianera de todas las gracias.
R. Ruega por nosotros.
V. San Miguel y San Gabriel.
R. Rogad por nosotros.
V. Todas las Potestades del Cielo, Legión angélica de María.
R. Rogad por nosotros.
V. San Juan Bautista.
R. Ruega por nosotros.
V. Santos Pedro y Pablo.
R. Rogad por nosotros.

Oración
Señor, concédenos a cuantos servimos bajo el estandarte de María, la plenitud de fe en ti y confianza en Ella, a las que se ha concedido la conquista del mundo. Concédenos una fe viva, que, animada por la caridad, nos habilite para hacer todas nuestras acciones por puro amor a Ti, y a verte y servirte en nuestro prójimo; una fe firme e inconmovible como una roca, por la cual estemos tranquilos y seguros en las cruces, afanes y desengaños de la vida; una fe valerosa, que nos inspire comenzar y llevar a cabo sin vacilación, grandes empresas por tu gloria y por la salvación de las almas; una fe que sea la Columna de Fuego de nuestra Legión, que hasta el fin nos lleve unidos, que encienda en todas partes el fuego de tu amor, que ilumine a aquellos que están en oscuridad y sombra de muerte, que inflame a los tibios, que resucite a los muertos por el pecado; y que guíe nuestros pasos por el Camino de la Paz, para que, terminada la lucha de la vida, nuestra Legión se reúna sin pérdida alguna en el reino de tu amor y gloria. Amén.
Las almas de nuestros legionarios, y las almas de todos los fieles difuntos descansen en paz por la misericordia de Dios. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.


Oración para pedir la beatificación del Siervo de Dios Frank Duff:

Dios Padre Nuestro, Tú iluminaste a tu siervo Frank Duff, con un conocimiento profundo del misterio de tu Iglesia como Cuerpo de Cristo y del lugar que ocupa María, la Madre de Jesús en este misterio.

En su inmenso deseo de compartir este conocimiento con los demás, y en filial dependencia de María, él formó Su Legión, para que fuera un signo de su amor de Madre para con la humanidad, y un medio de enrolar a todos sus hijos en la obra evangelizadora de la Iglesia.
Te damos gracias, Padre por los dones con que le dotaste, y por los beneficios obtenidos para la iglesia por su fe intrépida y radiante.
Te suplicamos confiadamente que por su intercesión nos concedas esta gracia: …
Te pedimos también que, si es tu voluntad, sea reconocida por la iglesia la santidad de su vida, para gloria de tu Nombre.
Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.
  
*
Praesidium
Nuestra Señora de Coromoto
Fundado el 17 de junio de 2016
*
P.A
García