Sobre la construcción del Primer Templo hoy en ruinas
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Documento de 1879 |
El
lugar donde hoy se encuentran las ruinas de la primera Iglesia a San Vicente
Ferrer, que es propiedad de la familia Salas, es el testimonio más fiel de una
devoción bicentenaria al santo dominico. Para estar al tanto de este dato
importante es necesario conocer textualmente el Documento de donación de terreno para la capilla de san Vicente Ferrer
en el sitio La Batalla. Tomado del Registro Subalterno Tovar I Parte
(1779-1854), Sección 817/10, folios 43v – 44. Archivo General de Mérida.
En la Villa de
Bailadores en dieciocho días del mes de marzo de mil ochocientos veintinueve
años. Ante mi José Dolores Carrero, Alcalde Primero Municipal y ante testigos
cartularios con quienes actúo por falta de escribano, parecieron presentes
Francisca, Carmen, José del Rosario, y Manuel Escalante, vecinos de esta, a
quienes conozco y dijeron: que por el presente instrumento de escritura pública
que aquí otorgan conocen; que de su propia, libre y espontánea voluntad y sin
fuerza, ni obligados por nadie, donan y donaron de su haber heredado, un pedazo
de tierra (en el sitio de La Batalla, para el culto y veneración de la imagen
de San Vicente Ferrer) donde con licencia del Ordinario se ha hecho Capilla, y
se sujetan a lo dispuesto por el Ilustrísimo Señor Obispo Diocesano en la
licencia referida, y que en fe de ello, desde ahora y para siempre, se desiste,
desapoderan, quitan y apartan, y a sus hijos, herederos sucesores y quien sus
causas haya, del derecho, acción, dominio y propiedad, que al terreno, donado
habían, y lo ceden perpetuamente a favor de aquel culto, o de quien en adelante
el Prelado determine; y consta de los linderos y medidas siguientes: por la
parte de abajo o a pie con Hipólito Ramírez, para su costado, frente a la
Capilla, el filo de la ladera, por el otro costado de atrás su cimiento de
piedra que va cercado hasta dar con la ladera. Esta tierra donada, tiene de
largo ciento cuarenta y ocho varas y de ancho en la parte de abajo sesenta
varas del filo de la ladera al cimiento: que en fe y seguridad de lo que está
expresado renuncian todos los donatarios, todas las leyes, fueros y derechos de
su favor, domicilio y vecindad con la general del derecho en legal forma, para
que a lo contenido lo ejecuten en caso de denegarse a lo escriturado, como para
sentencia pasada en cosa juzgada consentida, y no apelada. En cuyo testimonio
así lo dijeron, otorgan, y firmados por todos ellos, ante mí y testigo de que
certifico.
José Dolores Carrero
Testigo Juan José
Ramírez Testigo José Tomás Mora
El documento es una
declaración a la autoridad civil sobre la donación del terreno que había sido
dado antes del 18 de mayo de 1829, de allí se puede pensar que la primera
capilla fue construida anterior a esta fecha, pues el mismo documento refiere
que para el momento de escriturarse el terreno donado, ya en él existía la
capilla con la imagen de san Vicente Ferrer. José Dolores Carrero era para el
momento el Alcalde de Bailadores y ante éste, los hermanos Escalante:
Francisca, Carmen, José del Rosario y Manuel, que eran los propietarios del
lugar, hacen constar que donaban libremente el pedazo de tierra para la
capilla, que ya estaba allí construida.
El texto especifica
que con el permiso del Cura de Bailadores se había construido una capilla en el sitio de La Batalla, para el culto y
veneración de la imagen de san Vicente Ferrer, y deja a disposición del
Obispo de Mérida los destinos del terreno a partir de ese momento.
La riqueza de este
documento es tal, que brinda de inmediato las medidas y linderos del espacio
donado, teniéndose como primer referente los terrenos del Señor Hipólito
Ramírez, ubicados estos en la parte de abajo, es decir, del lado izquierdo del
templo; en frente de la capilla se ubica lo que hasta hoy en día se puede
observar, el filo de la ladera; y por el otro costado, es decir del lado
derecho del pedazo de tierra, se ubica el cimiento de piedras que llegaba hasta
la ladera, este cimiento tal vez haya desaparecido por la ocupación de personas
con el correr de los tiempos.
Aunque el texto hable
de varas como medida de aproximación longitudinal, al hacer la conversión de
varas a metros se tiene que 148 varas de largo, por 60 varas de ancho
equivaldrían a un aproximado de 124,32 metros de largo por 50,4 metros de
ancho. Se está hablando, entonces, de un buen pedazo de terreno, que incluso
superaba las medidas del espacio utilizado para construir el templo.
Con respecto al lugar
identificado como La Batalla, es el mismo lugar que hoy en día se conoce como
San Vicente, el cual es una meseta que está inclinada hacia la Quebrada La
Batallera, se tiene entonces que, La Batalla y La Batallera son un mismo sector.
Al final del documento firman los dos
testigos, Juan José Ramírez y José Tomás Mora, junto con el Alcalde José
Dolores Carrero en Bailadores. Es posible pensar que los propietarios que hacen
la donación, los hermanos Escalante, se hayan desprendido del terreno al
fallecer sus padres, pues el texto detalla que la tierra de la que se están
despidiendo les había sido heredada.
Esta capilla fue por
medio siglo el lugar de culto a san Vicente, pues, como se explicará más
adelante, para el 26 de julio de 1879 ya se habían iniciado los trabajos para
la nueva Iglesia, que es la que está hoy frente a la Plaza Bolívar. Esta
primera construcción, que de seguro es anterior a 1829, sirvió por un espacio
de tiempo aproximado a los 50 años, (1829-1879).
Sobre la construcción del Templo actual
Superando el siglo
XIX, se llega a la fecha de 1901, y en este año es donde el Prof. Alejandro
Castillo ubica la construcción del actual templo parroquial de La Playa, pues
bien, esta fecha, es preciso que no sea tan equivocada. A continuación se
presenta un respaldo a esta hipótesis.
La Playa
eclesiásticamente ha pertenecido a la Parroquia de Bailadores, lo prueba el Libro de Bautismo 23° (1897-1903) de esta
Parroquia bailadorense, en la página 318, donde se expresa lo siguiente:
En la Capilla del Glorioso San Vicente Ferrer, filial de
esta Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Candelaria de Bailadores a diez y
seis de junio de mil novecientos tres, el Señor Párroco Bachiller José Amable
Escalante autorizado por el infrascrito Cura de ella, suplió las ceremonias del
bautismo, puso óleo y crisma y dio bendiciones según el Ritual Romano, a un
niño nacido le día seis del mismo mes y a quien por necesidad había bautizado
privadamente Ismael Vivas competente para ello, hicieron oficios de padrinos
Ismael Vivas y María de los Santos Escalante. Lo certificó, es hijo de Carlina
Márquez. Doctor Ezequiel Arellano Azebedo.
Este texto, encontrado no casualmente,
sino como fruto de la ardua tarea de esta investigación, revela que ya para el
año 1903 existía en La Playa la “Capilla del Glorioso San Vicente Ferrer”,
además de ello servía para administrar los sacramentos. Como es de suponer, La
Playa era un pueblo pequeño, por lo que debía pertenecer a la Parroquia vecina,
Bailadores, y de su Cura Párroco recibiría las atenciones necesarias a la fe
católica. Este texto deja claro también que La Playa ha sido un pueblo
profundamente católico, ya que, como se menciona, un tal Ismael Vivas estaba
autorizado para bautizar a los recién nacidos en caso de emergencia, como era
de costumbre, y despues sí proceder a buscar al sacerdote para que continuase
con el rito de este sacramento de iniciación cristiana.
Pero hay una fecha más remota que puede
dar indicios de que la Iglesia de La Playa sea más antigua que la fecha de
1901. En las investigaciones realizadas en el Archivo Arquidiocesano de Mérida,
se encontró un acta ubicada en los Folios 94B-95A de los Libros Parroquiales de
Bailadores, específicamente el Libro de Gobierno 1850-1946, donde se explica lo
siguiente:
Capilla de La Playa
Gobierno de la Diócesis de Mérida = Sede Vacante = Señor
José de Jesús Méndez Medina = Bailadores = Mérida 26 de julio de mil
ochocientos setenta y nueve = En el caserío denominado “La Playa” jurisdicción
de la parroquia de Bailadores, se ha principiado a edificar una Capilla, con
las limosnas que los fieles voluntariamente ofrecen como testimonio de su
veneración y gratitud al Santo a quien dicha Capilla está dedicada. Este es el
glorioso San Vicente Ferrer cuya milagrosa imagen hasta hoy se ha venerado en
un sitio que no es el más cómodo para recibir las veneraciones que de todas
partes recurren a visitarla = Piadosa es la obra en verdad, y dignas de
alabanza los que la han emprendido. Más para que los trabajos se hagan con
regularidad y se lleve cuenta de la inversión de los fondos, no porque temamos
malversación de ellos sino para satisfacción del público, hemos resuelto en uso
de nuestras facultades ordinarias nombrar a un Administrador o Mayordomo de
aquella obra pía, el cual recaude y administre los fondos y dirija los trabajos
= Entre los sujetos que pudieran ser nombrados al efecto, nos hemos confiado en
U. confiando que no rehusará a aceptar este compromiso, el cual no le impone
otros deberes que los que hasta ahora espontáneamente ha estado desempeñando.
Estos son. Colectar las donaciones que hicieren los fieles en favor de la obra
e invertirlas en su objeto. Dirigir los trabajos por sí mismo, o hacer
contractas generales o particulares con alarifes o personas capaces de llevarla
a cabo. En fin llevar una cuenta del ingreso, egreso y existencia de los fondos
en un libro al que se le dará principio con el inventario de lo que exista
perteneciente a la Capilla. Este inventario lo hará él con asistencia del Admor
y dos testigos = Concluidos los trabajos y bendecida la Capilla, se hará con la
mayor solemnidad posible la traslación de la Santa Imagen, del oratorio donde
hoy está a dicha Capilla. Todo lo que en el mencionado oratorio se encuentre
perteneciente al culto del Santo, ya se trasladarán a la nueva Capilla y será
materia de inventario = Practicada la traslación, podrá ser demolido el antiguo
oratorio y los materiales vendidos a beneficio de la misma obra pía = Bendecida
que haya sido la Capilla quedará habilitada al culto público con el carácter de
iglesia filial sometida a la jurisdicción del párroco de Bailadores =
aguardamos cuanto antes la contestación favorable de esta nota = De U. atto.
Servidor = Tomas Zerpa=
Es copia
Bailadores setiembre 9 de 1885
El Cura Gabriel Gómez
El acta lleva por título “Capilla de La
Playa”, sin embargo, ya al finalizar denota la nueva nomenclatura de la misma,
que ahora sería “Iglesia Filial”. Este documento es en realidad la copia de una
carta enviada desde Bailadores al Señor José de Jesús Méndez Medina, de fecha
26 de julio de 1879, donde se le explica que en La Playa se ha iniciado la
construcción de una Capilla para el culto a San Vicente Ferrer. El motivo por
el cual se inicia dicha construcción es porque la imagen del santo estaba
ubicada en un lugar incómodo para recibir a los fieles, esta incomodidad pudo
haber sido más por la lejanía del lugar que por el espacio en sí donde
estuviera la antigua capilla u “oratorio”, se estaría pensando entonces en las
ruinas ubicadas hoy en día en el sector San Vicente.
Más
adelante el escrito solicita al Señor José de Jesús Méndez Medina que ejerza el
cargo de “Mayordomo” o “Administrador” de la construcción, con el objetivo de
que se lleve de la mejor manera la recolección de donativos y la inversión de
los mismos en la obra, contratando a los respectivos alarifes o maestros de
obra, capacitados para emplear la técnica del tapiado en la construcción.
Además de esto, debía dar apertura a un libro que contendría explícitamente los
ingresos y egresos de la construcción, así como el inventario de todo lo que
existiese en la antigua capilla que a su vez pasaría a formar parte de la nueva
capilla.
Lo
curioso de este texto es que menciona la posible demolición del antiguo
oratorio, una vez estuviera terminada y bendecida la nueva construcción, cosa
que no vendría a concordar con la realidad, porque las mencionadas ruinas en
San Vicente están en pie todavía, a pesar de que sean sólo grandes paredes de
tapia, estas no parecen haber sufrido una “demolición”, o tal vez sí un
desmantelamiento del techo, ventanas y puertas.
La
carta concluye haciendo énfasis al Señor José de Jesús, para que conteste a esa
petición de encargarse de la construcción de la capilla, además la firma el
Cura Tomás Zerpa, Párroco de Bailadores para el año de 1879, pero la asienta en
el Libro de Gobierno el Cura Gabriel Gómez, Párroco de Bailadores, el 9 de
septiembre de 1885, es decir, seis años después.
P.A
García