martes, 26 de mayo de 2026

Los siete dolores de la Virgen María

 NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES DE TARMA


 

Madre de los Dolores,

junto a tu imagen tarmeña

quiero meditar la reseña

de tus sufrimientos y honores.

 

Ya el anciano Simeón

te profetizó, María,

que tu Hijo Jesús sería

signo de contradicción.

 

Y esta palabra imprimió

en tu santo corazón

la cruenta meditación

desde que el Verbo nació.

 

Luego, para salvar la vida,

corriste con Jesús a Egipto,

y san José de aquel edicto

que obligó a tal huida.

 

Y el Niño Jesús, crecido,

con doce años contados,

en el Templo fue encontrado

cuando en Jerusalén fue perdido.

 

Virgen buena del Rosario,

primera discípula de Cristo,

aun con todo lo previsto,

del pesebre hasta el Calvario.

 

Madre bendita, sufriste

al tener a tu Hijo Jesús

muerto, colgado en la cruz,

cuando vejado lo viste.

 

Y cuando en tus brazos reposó

aquel cuerpo ya sin aliento,

soportaste el sufrimiento

que solo Juan consoló.

 

Y en el sepulcro no arredra

presenciar la sepultura,

en cándida envoltura,

cuando rodaron la piedra.

 

Virgen María, te pido

por todas mis intenciones;

a ti elevo mis oraciones

cuando de ti me despido.

 

Gracias, Madre bondadosa,

por visitar mi habitación

y darme la bendición

de tus manos generosas.

 

Nadie pase este portal

sin que diga por su vida

que María fue concebida

sin pecado original.

 

Amén.

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