ORDENACIÓN
DIACONAL
Amigos del
seminario San Pío X, bienvenidos a una nueva entrevista. En esta oportunidad
nos encontramos con nuestro hermano Gerardo, quien será ordenado diácono junto
a Julio el próximo jueves en la solemnidad de San José en la catedral de
Huancayo. Gerardo, bienvenido al seminario. Gracias por aceptar esta entrevista
con nosotros. Coméntanos acerca de tu vocación. Nos interesa siempre conocer,
saber cómo nace, cómo surge la vocación en tu caso particular.
Bueno, el detalle siempre que manejo en mi vida es con
respecto más desde una iniciativa propia y también planteando siempre lo que ha
sido un poco de orgullo, viendo una familia que yo tengo de parte de papá que
son en gran número católicos. Entonces ahí es donde empieza a surgir siempre
esa perspectiva y esa idea de buscar algo más. Y en ese buscar algo más es
donde surge querer conocer a Dios y se me abrieron las puertas para poder
ingresar a un seminario mayor en lo que es la realidad de vida religiosa. Por
ahí inició.
Y viendo también el ejemplo de un gran sacerdote,
quien es el padre José Guavilazo, que él ha sido casi el promotor de mi vida
vocacional. Y entre ellos también recordando al padre Belealdo, que siempre con
sus palabras, con sus enseñanzas, con su sencillez, es donde ha surgido
bastante en mí ese deseo primero de la vocación, pero más por un punto, como ya
les explicaba, de orgullo, de ir, de conocer más, de aprender más. Entonces ahí
empezó el llamado en mi vida.
Esto que nos recalca Gerardo es importante, cómo la
vocación va naciendo y se va fortaleciendo con los testimonios, con la vida que
compartimos. Resalta Gerardo algunos sacerdotes y por supuesto también en lo
que es la formación como tal. Gerardo, ya en el seminario, ¿cómo fue este
momento de estudios, este momento de la rutina propia de una casa de formación
religiosa o diocesana?
Lo que siempre he detallado y admirado es la forma de
la convivencia. Muchos jóvenes en la búsqueda de la vocación siempre tratan de
detallar y a la vez también de llevarlo y cultivarlo en su vida. Unas
experiencias distintas a lo que vivimos en la sociedad afuera, y eso se
encuentra dentro, y eso lo encontré. Está el aspecto del estudio, el aspecto
comunitario, pero lo que más voy a resaltar es el espiritual.
Cuando vivimos en la vida diaria, en la familia, en
los amigos, siempre he visto que no le damos un detalle a la oración, pero
cuando uno está dentro del seminario es parte de la vida, lo hace suyo, y eso
es lo que va alimentando y eso es lo que ha alimentado dentro de mi vocación. Y
con ello también dándole un rango a lo que es el estudio: conocer, indagar,
investigar la vida de los santos, los testimonios de ellos, los estudios
teológicos, las ramas de la teología, como también la filosofía. Ha sido parte
muy importante que me ha ido dando ese deseo, ese apetito de seguir adelante,
de conocer, de saber, y más todavía en la labor pastoral donde miraba muchos
sacerdotes, de cómo ellos trabajaban, daban su vida, su empeño, sus enseñanzas,
su momento, su tiempo. Entonces, por ahí ha surgido bastante dentro del estudio
y la formación del seminario en mi vida.
Gerardo nos indica entonces que es la oración lo que
sostiene, lo que mantiene y lo que afianza una vocación. Con los estudios, con
la rutina, con las amistades, no puede faltar allí la oración. Ahora, Gerardo,
sabemos que una vez concluyes tus estudios dedicas un espacio a la pastoral.
Coméntanos en qué ha consistido este tiempo de pastoral previo a la ordenación
diaconal.
Bueno, ha habido varios ámbitos donde he ido
desarrollando la pastoral. Entre ellos tenemos la formación de lo que es
sacramentos de iniciación, especialmente bautizo de niños. Luego también
sacramentos de iniciación en los catecúmenos, que ha ayudado bastante el
trabajo. Algunos temas propios para lo que es la vida matrimonial, para el
sacramento del matrimonio. Entre ellos también algunos aspectos directos en lo
que es el trabajo dentro de la parroquia, en los grupos parroquiales, sea de
jóvenes, sean de adultos, en los grupos de oración, los grupos de liturgia,
siempre presente eso.
Y algo más puntual en el trabajo que se ha dado, y lo
que me ha ayudado también a alimentarme más, son los días lunes que llevamos la
lectio divina, que sería algo muy importante tenerlo presente también en las
parroquias, porque hay muchas personas que se alimentan y de ello también ellos
van enseñando, y es una cadena en esa parte de la evangelización y el trabajo
pastoral. Entonces, hay mucho mérito en eso y no dejarlo. Por otro lado también
lo que es el sentido de estar al lado del Señor en la Eucaristía, los jueves,
que es la adoración al Santísimo, que es la fortaleza de todos nosotros como
cristianos católicos.
Así es. Esto es precisamente el trabajo en concreto de
un seminarista, de un próximo diácono: la pastoral, el compartir con las
familias, con las personas, adultos, jóvenes, niños en nuestras parroquias, en
lo que compete, pero de una manera muy particular en la vida sacramental.
Gerardo, sabemos que junto a Julio han participado de un retiro espiritual
previo a la ordenación. Coméntanos un poco de esta experiencia y cómo ha
fortalecido ya estos días previos a recibir el orden sagrado.
Sí, los temas que se han desarrollado en el retiro han
ido por dos puntos evangélicos. El primero, Jesús en el lavatorio de los pies;
y luego, la vida de San Esteban, primer diácono. Desde esos dos puntos, lo que
nos ha llevado bastante a la reflexión, y más en mí, ha sido, por ejemplo, el
servicio. Y creo que esa es la parte y el motor de todas las personas que se
consagran, no solamente desde la vida vocacional, sino desde la vida entregada
ya al seminario. Es el llamado, ya nosotros debemos estar siempre teniéndolo
presente y llevándolo por un buen camino: el servicio, que es como nuestro
sello indeleble. Porque todos estamos llamados siempre a servir desde Cristo,
que nos enseña con su vida, con sus obras, con sus ejemplos y con su entrega, a
seguir ese camino.
Todos estamos llamados a servir. Qué gran frase, hay
que interiorizarla. Pero, ¿de qué manera sirve en lo concreto un diácono?
Siempre el diácono va a estar presente, como bien lo
manda, desde los principios propios del trabajo del diácono en el servicio y
apoyo al obispo y al presbítero, pero eso es más desde el aspecto litúrgico.
Pero vamos ahora también al aspecto directamente del trabajo pastoral y también
social: el servicio, enseñar, dirigir, estar con las personas que lo necesitan,
escuchar. Por ejemplo, hoy en día tantas personas que necesitan ser escuchadas
por distintos problemas o conflictos que pueden estar pasando. Entonces, el
servicio va por ahí: siempre estar atento a ellos, a las necesidades, y más
todavía espirituales.
Aunque el diácono no puede confesar, eso es propio ya
del presbítero, pero siempre estar presente ahí para las personas que necesitan
quizás una palabra de apoyo, que necesitan un aliento, que necesitan encontrar
a Cristo desde la palabra, desde el Evangelio. Entonces ahí yo creo que vamos a
dar el primer sentido de nuestro servicio: estar con ellos, ser parte de ellos
y caminar con ellos, porque eso es lo que nos enseña Cristo, un líder, estar
siempre cargando y estando delante de todo. Entonces yo creo que ahí el
servicio siempre se va a hacer bastante grande y sobre todo va a dar muchos
frutos.
El orden de los diáconos, sabemos, se puede recibir de
manera transitoria, como lo será el caso de nuestro hermano Gerardo y Julio, y
también de manera permanente. Esto que nos comenta Gerardo nos llama a la
atención para pedir en la Iglesia la vocación al servicio, la vocación al
diaconado y al sacerdocio. Hermano Gerardo, ya para finalizar esta entrevista,
un mensaje final, unas palabras suyas al corazón de aquellos jóvenes que se
plantean también la vocación y que están en este proceso de discernimiento.
Una frase que siempre a mí me ha llamado la atención
es en las palabras del Santo Padre Juan Pablo II: el amor todo lo vence. Y eso
lo vamos a tener siempre presente en nuestra vida, jóvenes. Si sienten ese
pequeño deseo, ¿por qué resistirse? El amor es tan grande, te va a llamar donde
estés, como estés, con quien estés. Te va a llamar desde la humildad, te va a
llamar desde las pequeñas experiencias de la vida. Háganle caso. Cristo moldea
el corazón, Cristo te guía. Y no solo a ti, guía a toda tu familia, guía a
todas las personas cercanas y te llama a guiar también a los demás. Te quiere
hacer instrumento, no te niegues. Tiende la mano, ábrele el corazón y acéptalo.
Y dile sí.
Vamos a acompañar todos juntos como comunidad del
seminario San Pío X, como feligresía de la Arquidiócesis de Huancayo, a nuestro
hermano Gerardo y a Julio este jueves en la catedral en su sagrada ordenación
diaconal. Gerardo, muchas gracias.
Gracias.

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