MINISTERIOS
LAICALES
Amigos que
nos siguen en las redes del Seminario San Pío X, en esta oportunidad nos
encontramos con tres de nuestros hermanos seminaristas pertenecientes a esta
Arquidiócesis de Huancayo. Ellos son Bryan Hernán, Patricio y Jorge Luis, y nos
van a contar algo muy interesante que sucederá con ellos el día domingo 8 de
marzo, referente a sus vocaciones y al proceso vocacional que llevamos en esta
casa de formación.
Hermanos,
para introducir esta breve entrevista, ¿qué es lo que cada uno de ustedes
recibirá el día de mañana y cómo se han preparado para vivir este momento?
Bryan Hernán:
Bueno, mañana recibiré la institución de los ministerios de lector y acólito.
Me he preparado de la mejor manera en estos días, viviendo los ejercicios
espirituales aquí en el seminario y también con mucho ánimo para este día.
Patricio: Yo
voy a recibir la admisión a las Sagradas Órdenes y también estuve preparándome
con los ejercicios espirituales, con mucha alegría y entusiasmo.
Jorge Luis:
Durante este tiempo de los ejercicios espirituales, tanto como Bryan, con quien
juntos recibiremos el acolitado y el lectorado, me he preparado con mucho
entusiasmo, con mucha fe y entrega para poder recibir estos ministerios. Será
una gran alegría poder celebrarlo junto a mis dos hermanos aquí presentes.
Bien, Jorge
Luis y Bryan Hernán recibirán los ministerios del lectorado y acolitado, y
Patricio recibirá la admisión a las Sagradas Órdenes. Hermanos, para quienes no
conocen estos términos, expliquemos brevemente qué significa el lectorado, el
acolitado y la admisión a las Sagradas Órdenes.
Bryan
Hernán: Bueno, el lectorado es un ministerio instituido. Seguimos siendo laicos
en formación y recibimos, mediante un rito litúrgico, este ministerio. La
función del lector es proclamar las lecturas en la celebración de la Santa Misa
y en las liturgias de la palabra. Pero no solamente eso, sino también formar a
los fieles que ejercen esta labor.
Patricio: La
Admisión a las Sagradas Órdenes es cuando un seminarista ofrece públicamente su
voluntad al servicio de la Iglesia.
Jorge Luis:
Como mencionaba Bryan, el lectorado es un servicio que forma parte del proceso
formativo. Al igual que este, el acolitado es un servicio más pleno en el
altar, sirviendo al presbítero que preside las celebraciones y también al
diácono, quien está al servicio de la Eucaristía. Nosotros nos ponemos al
servicio tanto de los sacerdotes como del pueblo.
Bien, lo
que recibirán los seminaristas forma parte de todo el largo proceso vocacional.
Para cada uno de ustedes, ¿hay alguna experiencia, persona o momento en
particular que haya marcado su vocación?
Bryan
Hernán: Yo personalmente puedo hablar de las madres carmelitas del convento de
San José. Recuerdo que cuando estaba terminando el primer año de filosofía, un
día me acerqué al torno para comprar algunas cosas. Al tocar el timbre, me
preguntaron de dónde venía. Les dije que, del seminario, me pidieron mi nombre
y luego me dijeron detalles sobre mí. Me sorprendí y pregunté cómo lo sabían, y
la madre me respondió: “Yo soy su capillera, la encargada de orar por usted”.
Es una experiencia que recuerdo con mucha gratitud al Señor.
Patricio: En
mi caso, una experiencia en misiones cuando recién comenzaba mi formación en
2022, en la parroquia San Antonio de Padua de Andamarca, donde visité a las
personas y percibí la necesidad de acompañarlas y ayudarlas. Esa experiencia me
marcó mucho al inicio de mi formación.
Jorge Luis:
En mi caso, las pastorales que realizamos cada fin de semana en distintas
parroquias de la Arquidiócesis de Huancayo han sido muy significativas. Tanto
la gente de las parroquias como los jóvenes, adultos y niños me han marcado
profundamente. También la necesidad pastoral que se percibe en estas
comunidades ha sido muy importante en mi formación, especialmente al acompañar
en catequesis y grupos parroquiales.
En eso
consiste la formación: tenemos nuestros estudios y dinámica en el seminario,
pero también salimos a la misión y al encuentro con las personas.
Hermanos,
¿qué les pide la Iglesia a ustedes cuando reciben estos ministerios o son
admitidos a las Sagradas Órdenes?
Bryan: En
el ministerio del acolitado, el rito termina cuando el obispo te entrega el
cáliz y te dice que tu vida sea digna de servir al altar del Señor. Algo que
cuesta mucho es ser ejemplo vivo para los demás, pero ese es el gran reto que
me pide la Iglesia.
Patricio: La
admisión a las Sagradas Órdenes es cuando el obispo admite públicamente a un
seminarista como candidato al diaconado y al presbiterado.
Jorge Luis:
Es una gracia poder recibir estos ministerios, ya que forman parte del proceso
de formación. Es una bendición dar este paso dentro del llamado de Dios, para
servir al pueblo que necesita sacerdotes.
Lo que
comparten nuestros hermanos seminaristas refleja el sentir de una vocación que
se convierte en entrega y respuesta al llamado de Dios.
Para
concluir, ¿qué mensaje le darían a los jóvenes que sienten una inquietud
vocacional?
Bryan Hernán:
El Señor siempre nos llama a ser instrumentos suyos. Por eso, hay que responder
con generosidad y compromiso, porque Él nos necesita para anunciar la Buena
Nueva.
Patricio: A
los jóvenes les diría que respondan con generosidad y docilidad, porque el
Señor llama de muchas maneras.
Jorge Luis:
Yo les diría que abran sus corazones, que no tengan miedo. Apostar por Jesús es
la mayor ganancia que uno puede tener en su vida.
Bien,
hermanos Bryan Hernán, Patricio y Jorge Luis, la comunidad del seminario se
alegra con ustedes por este paso tan importante: la admisión a las Sagradas
Órdenes en el caso de Patricio, y la institución de los ministerios de lector y
acólito en el caso de Bryan y Jorge Luis.
Es una
alegría acompañarlos el día domingo 8, y también que todos los que siguen las
redes del seminario puedan conocer un poco más de la vida de los seminaristas,
del proceso vocacional y de la alegría de seguir al Señor.

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