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lunes, 18 de enero de 2021

El Dr. Gerónimo Maldonado: ¿Está enterrado en La Playa?

LA FE DE GERÓNIMO


        El pasado 13 de enero se cumplieron 145 años del natalicio del Dr. Gerónimo Maldonado en La Playa. A propósito de esta fecha memorable, publico a continuación las tres actas oficiales que testifican la fe católica de este ilustre personaje: Partida de Bautismo, Certificado de Matrimonio y Acta de Defunción (con una nota curiosa sobre sus restos).

         Los siguientes documentos fueron escaneados de sus libros originales y publicados en la página web familysearch, de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, (Mormones). Nadie duda de la autenticidad de estos documentos.

         La Partida de Bautismo del Dr. Gerónimo Maldonado reza lo siguiente:

         Jerónimo Maldonado

         En la iglesia parroquial de nuestra Señora de Candelaria de Bailadores a dieciséis de marzo de mil ochocientos setenta y seis, el Presbítero Ludovico Roa bautizó solemnemente según el Ritual romano a un niño que nació el trece de enero último, y le puso el nombre de Jerónimo, hijo legítimo de Jerónimo Maldonado y Teresa Morales, de esta feligresía. Fue su padrino el Presbítero Doctor José de Jesús Carrero, quien quedó enterado de su obligación: de que certifico

José de Jesús Carrero

         De este documento podríamos notar que, en primer lugar, el sacerdote que trascribió la Partida al Libro de Bautizos lo hizo cambiando la primera letra del nombre de Gerónimo, pues ciertamente se lee “Jerónimo”. El bautizo se realizó en la Iglesia de Bailadores, por el padre Ludovico Roa. El pequeño Gerónimo fue llevado a la pila bautismal el 16 de marzo, con tan solo dos meses y tres días de nacido, pues, ciertamente había venido al mundo el 13 de enero de ése 1876, en el matrimonio de Gerónimo Maldonado y Teresa Morales. Su padrino fue un sacerdote, el padre José de Jesús Carrero.

         El Certificado de Matrimonio del Dr. Gerónimo Maldonado dice textualmente:

Dr. Gerónimo Maldonado y Teresa Rosales

         Hoy día diez y nueve de Noviembre de mil novecientos nueve, yo el infrascrito cura párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de Regla de Tovar, previos los requisitos civiles y canónicos y las tres proclamas que dispensó el Ilmo. Señor Silva Digno Obispo Diocesano presencié el matrimonio que por palabras de presente contrajeron el Dr. Gerónimo Maldonado H. hijo legítimo de Gerónimo Maldonado y Teresa de Maldonado; y Teresa Rosales hija legítima de Antonio Rosales e Ítala M. de Rosales de esta feligresía. Fueron testigos Salvador Botaro – Antonio Rosales -  Ramón Rosales y Vitalicia Rangel de U. Ambos contrayentes firmaron un documento comprometiéndose a (ilegible).

Lo que certifico

Pbro. J. V. Escalante

         Gerónimo contrajo nupcias en la Iglesia de Tovar el 19 de noviembre de 1909, con 33 años de edad. Su joven esposa fue Teresa Rosales, hija de Antonio e Ítala. El ministro del matrimonio fue el padre José Visitación Escalante y los testigos fueron Salvador Botaro, Antonio Rosales, Ramón Rosales y Vitalicia Rangel de U. En este documento vemos el nombre del doctor conforme él lo firmaba: “Gerónimo”, con “G” y no con “J”. Este matrimonio duró solamente tres años y cuatro meses, sin dejar prole legítima.

         El Acta de Defunción del Dr. Gerónimo Maldonado expresa:

Doctor Gerónimo Maldonado

         En la Iglesia Parroquial del Sagrario de esta S. I. Catedral de Mérida a nueve de Marzo de mil novecientos trece, por el infrascrito cura párroco, recé oficio de sepultura eclesiástica al cadáver del adulto Gerónimo Maldonado. Recibió todos los sacramentos y fue sepultado en el cementerio del Espejo.

Pbro. E. Ramírez

(Inhumados sus restos en la capilla de La Playa de Bailadores. Mayo 12 de 1916. Pbro. Uzcátegui).

         A la corta edad de 37 años el Dr. Gerónimo Maldonado falleció. Las exequias fueron celebradas el 9 de marzo de 1913 en la Catedral de Mérida por el padre E. Ramírez. Fue enterrado inicialmente en el Cementerio de El Espejo, pero, como han visto, el documento presenta en nota marginal a la izquierda que los restos del Dr. Gerónimo Maldonado fueron llevados a La Playa donde hubieron de ser enterrados en la Iglesia del pueblo el 12 de mayo de 1916, es decir, tres años y dos meses después de haber sido enterrado en Mérida, como lo apunta el Presbítero Pablo Emilio Uzcátegui. Me limito a copiar textualmente lo que veo en el documento, que no tiene por qué mentir. Ahora bien, ¿están todavía los restos del Dr. Gerónimo Maldonado en el Cementerio de El Espejo en Mérida?, o tal vez están en la Iglesia de La Playa, como lo certifica el documento, y de ser así, ¿en qué parte están enterrados?, porque actualmente no hay placa o indicio alguno de esto.

         Esperemos que en lo sucesivo de esta publicación se pueda dar con el verdadero paradero de sus restos mortales. Tal vez sea necesario precisar en Mérida la tumba del Dr. Gerónimo, y de no hallarse, sería el veredicto de que realmente fueron trasladados sus restos hasta la Iglesia de La Playa, porque, repito, los documentos de este tipo no tienen por qué mentir en algo tan serio como lo es la inhumación de un cristiano católico.

         Esta nota marginal que se puede leer a la izquierda del Acta de Defunción, seguramente fue agregada en la fecha de la nueva inhumación el 12 de mayo de 1916. La firma del presbítero Uzcátegui es la prueba más fiel de que los restos de Gerónimo fueron llevados a la Iglesia de La Playa.

P.A

García


miércoles, 13 de enero de 2021

145 Aniversario del Natalicio del Dr. Gerónimo Maldonado

PLAYENSE DE CEPA



     El 13 de enero de 1876 nació en La Playa Gerónimo Maldonado. Sobre el sitio exacto de su nacimiento existen diversas versiones. En nuestro pueblo algunos afirman que nació en el sector Los Rastrojos, al final de la única calle de ese sector, donde existió una gran casona, propiedad de la familia Maldonado, hace más de un siglo, naturalmente. De esa casa no queda ningún vestigio, pues el terreno fue emparejado con maquinaria, para aprovecharlo en la agricultura. Otros afirman que Gerónimo Maldonado nació en una de las casas a orillas de la carretera trasandina, hoy día Calle Principal de La Playa, a unos 50 metros de la Plaza Bolívar en dirección hacia Tovar. Nadie tiene pruebas contundentes del lugar exacto donde nació, lo que sí es por todos aceptado es que fue un playense de nacimiento, playense de cepa.

     En este 145 aniversario de su natalicio no pretendo informar sobre la biografía de este personaje, pues ya existen diversos escritores que lo han hecho con destreza, lo que sí me gustaría compartir con ustedes es un deseo que tuve en mi época de estudiante del Liceo Bolivariano Dr. Gerónimo Maldonado, de Bailadores. 

     Les comento. En el año 2011 cursaba yo el tercer año de bachillerato, en dicha institución, y para finales del año académico ya nos estaban conversando acerca de la opción de estudios en 4to y 5to año, donde los alumnos debíamos elegir entre el bachillerato en Ciencias o en Humanidades, cuestión que ha desaparecido hoy en día. En estas circunstancias, yo prefería ser Bachiller en Humanidades, supuestamente para librarme de nuestras buenas amigas la Física, la Química y la Matemática. 

     Por esos días el Liceo publicó un periódico, proyecto que estaban retomando después de haber hecho una larga pausa en su publicación. En esa oportunidad yo quise escribir para el periódico, pero no sé por qué razón no pude hacerlo, sim embargo, una compañera de mi sección ("A"), pudo ganar un puesto en la redacción y decidió escribir una brevísima biografía del epónimo del Liceo, el Dr. Gerónimo Maldonado. Ese periódico todavía lo conservo entre mis papeles. Ya saben ustedes que no boto nada, y menos cosas como estas.

     El día que imprimieron el periódico yo no estaba en el Liceo, y lo pusieron a la venta; los mismos alumnos debíamos comprarlo para así colaborar con la posible publicación de futuras ediciones. Al día siguiente me enteré de la noticia y fui a la Dirección, para comprar mi ejemplar, pero ya se habían agotado, por lo que angustioso salí a ver quién de mis amigos lo tenía para pedírselo prestado, leerlo y luego devolverlo. Para mi sorpresa una joven tenía uno en sus manos y no parecía muy contenta con llevarlo, por lo que le ofrecí comprárselo y ella aceptó sin titubear. 

     Contento por mi compra me dirigí hacia los jardines del Liceo y debajo de un árbol de níspero leí el deseado periódico en su totalidad, de cabo a rabo, y así fue como me enteré que el Dr. Gerónimo Maldonado había nacido en La Playa. Era una grata sorpresa para mí, pues realmente no lo sabía. La compañera que escribió sobre el epónimo lo hizo muy bien, de seguro citó la biografía hecha por el prof. Antonio Oballos, actual Cronista del Municipio, quien relató la vida de Gerónimo Maldonado en su libro sobre los Hijos Ilustres de Bailadores.

     Un profundo sentimiento de orgullo invadió mi alma estudiantil, al saber que yo era tan playense como el honorable personaje al que estaba dedicado el Liceo donde estudiaba, por lo que se me ocurrió la brillante idea de gestionar para la institución un busto de bronce del Dr. Gerónimo Maldonado, tal y como está en la Escuela de La Playa.

     Lo conversé con mamá y ella me apoyó dándome ideas sobre cómo recolectar el dinero necesario para llevar a cabo dicho proyecto. Todas las noches soñaba con ver el busto en el Liceo, tal vez en la Dirección o en algún lugar privilegiado en los jardines. Por un momento llegué a pensar que mi curso me apoyaría en esta noble misión, pero el destino no me permitió ni siquiera empezar a trabajar por ver realizado mi anhelo, ya que el 24 de junio de ese 2011 ingresé al seminario menor de los Legionarios de Cristo, en Manzano Alto, Ejido. Al Liceo de Bailadores volví un par de años después.

     Cómo me hubiese gustado dejar un regalo de este calibre en Bailadores. Ya en La Playa lo tenemos, como lo he dicho anteriormente, está en la entrada de la Escuela Bolivariana "Flor de Maldonado", en un pedestal de cemento con una placa en la que se puede leer lo siguiente:

EL GOBIERNO DEMOCRÁTICO 
Y PUEBLO DE LA PLAYA 
A SU HIJO ILUSTRE DR.
GERÓNIMO MALDONADO 
HIJO 
EN EL CENTENARIO DE SU 
NACIMIENTO 
13-1-77

     Aprovecho esta ocasión para recomendar a todos los playenses en general la remoción temporal de este preciado tesoro y su reubicación en un lugar cerrado, más seguro, para que Gerónimo no corra la misma suerte que Bolívar, cuyo busto fue hurtado de la Plaza del pueblo, por ser de bronce, dejando el notable vacío que reemplazaron con otro busto del Padre de la Patria de menor calidad y estética. 

     A todos mis amigos playenses un saludo especial en este día, justo cuando hacemos pública mi situación de migrante en el Perú. Saludos a todos.

P.A
García 

martes, 8 de octubre de 2019

Coincidencia con el paisano Dr. Gerónimo Maldonado, h.

    FLORES TROPICALES

Dr. Gerónimo Maldonado hijo


Libros y más libros, y mientras más libros más libras.

Mi pasión por los libros no sé cuándo comenzó, sólo sé que para la fecha ya son 1492 los que conforman mi biblioteca personal, a la que le he puesto por nombre “Padre Pernía”, en memoria de aquel venerable sacerdote Ramón Emilio Pernía Noguera, pues estudioso como él, ninguno.

         En una acostumbrada actualización del inventario de mi biblioteca, encontré lo que para mí es un auténtico tesoro, una edición de Flores tropicales del Dr. Gerónimo Maldonado, h. Este pequeño libro, de 96 páginas, fue publicado originalmente en 1895, en San Cristóbal, por el joven Gerónimo Maldonado de 19 años de edad y estudiante del tercer año de medicina. Sin embargo, la edición que poseo es del año 1977 y fue auspiciada por el Ejecutivo Regional del momento, Dr. Rigoberto Henríquez Vera, al cumplirse el centenario del nacimiento de éste médico playense.

         Síntesis de la vida del Dr. Gerónimo Maldonado, h.

        Henríquez Vera, dice del Dr. Gerónimo Maldonado hijo, entre otras cosas que, nació en La Playa el 13 de enero de 1876, distinguiéndose en el campo de las letras y de la ciencia, habiendo ejercido la medicina, publicando a la par varias obras literarias y de investigación científica, desempeñando también funciones públicas como la Presidencia del Estado Carabobo y la representación de Mérida como Diputado ante la Asamblea Legislativa del Estado de la que fue su Presidente.

         Como dato curioso manifiesto que, al único a quien, hasta el momento, le he escuchado hablar de la vida del Dr. Gerónimo Maldonado hijo, ha sido al Lic. Néstor Abad Sánchez, Director del INMUCU Rivas Dávila. Tal vez por el trato con personas como él, jóvenes como yo nos sentimos animados a consagrar buena parte del tiempo a la lectura de textos edificantes.

         ¿Por qué coincidencia con el Dr. Gerónimo Maldonado?

        El prólogo o introducción de Flores tropicales estuvo a cargo de Emilio Constantino Guerrero, y fue fechado en La Grita el 25 de mayo de 1895. Las palabras de este prologuista, que obviamente describen al joven autor, me plazco en transcribirlas saltadamente, identificándome con las mismas, de ahí la coincidencia con el paisano, modestia aparte:

         “…es un niño por los años, un joven por el saber, un hombre por lo que piensa…”
“…hoy se sienta en los salones de nuestra sociedad, donde es estimado por las prendas que lo exornan…”
“…su estilo aún no está fijado de un todo…”
“…su lenguaje es cada vez más depurado: en cada nuevo escrito, nótasele un avance en los conocimientos del idioma, a cuya perfección rinde culto…”
“…sólo ha querido recoger algunas de sus mejores producciones para hacer un presente a los hombres de letras y entrar con ellos en la comunidad literaria…”

         Y es que, evidentemente, ahora que soy un niño por los años, quiero ser un joven por el saber y un hombre por lo que pienso. Hoy me quiero sentar en los salones de la sociedad, y cultivar prendas que me exornen. Mi estilo aún no está fijado de un todo. Quiero que mi lenguaje sea cada vez más depurado: en cada nuevo escrito, quiero demostrar un avance en los conocimientos del idioma, a cuya perfección rindo culto. Hasta ahora sólo he querido recoger algunas de mis mejores producciones para hacer un presente a los hombres de letras y entrar con ellos en la comunidad literaria.

¿Seré yo el único playense que admire a otro playense?

P.A
García

viernes, 4 de octubre de 2019

La Playa en 1895, narrada por Gerónimo Maldonado, h.

FLORES TROPICALES
Dr. Gerónimo Maldonado h.
         Gerónimo Maldonado hijo, el eximio escritor playense, como lo describe el Lic. Néstor Abad Sánchez, nos aproxima con su verbo a la realidad cotidiana de una familia de La Playa, por allá en los remotos años de 1895, fecha en que hace pública la primera de sus obras llamada Flores tropicales.

         El joven estudiante de medicina dedica el pequeño libro a sus amados padres, en prueba de gratitud, veneración y respeto, pues presentaba la colección de sus primeros ensayos literarios, como preludio de su destacada labor en el campo de las ciencias y las letras nacionales.

A partir de ahora, queridos playenses, no nos será difícil imaginar nuestro terruño a finales del siglo XIX, pues en la pluma de Gerónimo Maldonado conoceremos, a continuación, la típica faena familiar, tal vez descrita por la experiencia vivida en su mismo árbol genealógico.

Al mejor estilo narrativo, el ensayo lleva por título En el campo, y es dedicado por su autor a Gonzalo Picón Febres. Entre otras tantas frases, Gerónimo escribe (sobre La Playa) así:

Son las seis de la mañana. El vaquero aproximase a la casa con la partida de su cuidado. La leche, precioso líquido, regalo de los dioses, mana luego de las hinchadas ubres, por la acción de la ordeñadora, y cae a chorros en el fondo de la totuma. A esta hora todo el mundo está en pie: la casa es un desespero: el amo manda, regaña la señora, los niños lloran, grita el mayordomo, charlan los peones, las sirvientas silban, ladra el perro, maúlla el gato, y por entre todo eso percíbese el ruido de los trastos de quien sirve el desayuno[1].
En el campo describe, entonces, lo que pudo haber sido su niñez en nuestro pueblo, rodeado, como es de suponer, de vacas, obreros, familiares y un hermoso pueblo laborioso como siempre lo ha sido La Playa. Pero, no todo termina aquí. Algunas líneas más adelante, el ensayo deja la evidencia de que el lugar en el que se narran los hechos es, y solamente puede ser, La Playa, pues menciona el tabaco y la caña, tradicionales productos playenses desde épocas inmemoriales:

El caporal cuelga la tradicional hamaca de los gajos de un guayabo. Fúmase un tabaco y arrullado por el grato cuchicheo de las pequeñas avecillas… a la vez que mitigando la sed que le fastidia con el sabroso almíbar que gozoso chupa de los hermosos trajos de una caña, o paladeando la amarillenta pulpa de un maduro[2].
Y, finalmente, nuestro eximio Gerónimo concluye su relato demostrando la alegría del playense, porque no todo es sudor y lágrimas, pues se sufre, pero también se goza:

Todo descansa. Y los trabajadores reunidos en corrillo entonan sus galerones al compás de un cinco que algún diestro allí rasguea, y así pasan divertidos buena parte de la noche[3].

La Playa, pueblo bolivariano de trabajo y descanso…

P.A
García



[1] Gerónimo Maldonado, h. (1895), Flores tropicales, Casa Editorial de T. V. Sánchez & Ca, San Cristóbal, p.p. 86-87.
[2] Ibidem, p. 89.
[3] Ibidem, p. 90.