lunes, 31 de enero de 2022

Por qué me cambié de escuela en 5to de primaria

EL BULLYING DEL PASADO

Muchas de nosotros en este mundo cruel hemos pasado por momentos en los que hubiésemos deseado haber estado en otro lugar y con otras personas. La mayoría de las veces la escuela es el escenario de estos momentos indeseables y tristes de recordar. Cuando no son los compañeros de clases los que molestan, entonces es la mismísima maestra o cualquier otro adulto del que se espera protección y no acoso. Tal fue el caso que viví en mi quinto grado de primaria en la Escuela Bolivariana “Flor de Maldonado”, en La Playa, mi querido pueblo.

En septiembre de 2006 inicié con mucha alegría el quinto grado de primaria. La ilusión de estrenar uniformes y útiles escolares era siempre uno de los motivos principales para acudir a la escuela, además de aprender cosas nuevas y compartir con los amigos, la escuela me emocionaba especialmente por su ambiente agradable, sus docentes y, desde el cuarto grado, mi pertenencia a la banda seca (conformada solo por instrumentos de percusión) de la cual fui director en varias oportunidades en las que el profesor Tony no podía asistir. Pero este año 2006 sería diferente, pues viviría algunas escenas de acoso, burla y señalamientos públicos por parte de la docente que ese año me tocó como encargada de grado.

El año anterior, 2005, había ingresado al Colegio de Monaguillos de la Parroquia San Vicente Ferrer de La Playa, bajo el curato del padre Alfredo José Uzcátegui Martínez y con la guía sabatina del entonces seminarista Jhon Emir Dugarte. Esta experiencia empezó a transformarme internamente, pues conocí un poco más la fe católica a la par de comprometerme completamente con el servicio en el altar, diariamente y sin ánimos de ausencia alguna. En aquella época empecé a asistir todos los días a misa. Los lunes era el único día en que no había misa, pero de martes a domingo sí. Algunos jueves había misa en la mañana, para exponer el Santísimo Sacramento, y en las tardes, para la Hora Santa. En total eran unas nueve misas a la semana.

En la escuela las cosas empezaron a tornarse turbias. Había días en que la maestra llegaba al salón un poco desorbitada, dirigiéndose a nosotros con gritos, poca paciencia y especialmente amargada. Aquello era un régimen como el de los nazis y así no nos ayudaba en nada, sino que nos hacía aborrecer la escuela. Creo recordar que este era un sentimiento común de algunos compañeros, pero parece que nunca dijimos nada.

Recuerdo que una vez nos pidió hacer una tarea consultando libros de la Biblioteca Pública José Vicente Escalante. Yo fui diligentemente con mi compañera de grupo, que era casualmente la hija de la bibliotecaria, quien a su vez nos ayudó muy amablemente en la realización de la tarea, creo que se trataba de investigar algo sobre los planetas o un tema parecido, pero al día siguiente, cuando presentamos nuestros trabajos, resultó estar todo mal. Los gritos imagino que se escucharían en los salones contiguos. Todo estaba mal, no había nada bueno, no nos dijo cómo hacerlo mejor, no nos indicó cómo mejorar. Así eran las clases de esta maestra frenética.

En mi caso particular, la profesora se enteró por comentarios de los demás niños, que yo estaba acudiendo a la iglesia para servir como monaguillo, y creo que ya para esa época había expresado que mi deseo era ser sacerdote. Por algún motivo la profesora empezó a echarme en cara cuanto mínimo desliz cometiera, haciendo énfasis en el discurso de que siendo yo monaguillo, tan cercano a la Iglesia y con tales aspiraciones futuras, no podía darme el lujo de comportarme de ciertas maneras, (como un niño normal). Ella empezó a corregirme hasta la manera de respirar, pero sin pedagogía o caridad alguna.

Recuerdo que las canciones del momento empezaron a ser obscenas, pues el reggaetón estaba empezando a florecer como el género musical del nuevo milenio, y sus letras cada vez eran menos educativas. Pues bien, esta profesora no me permitía ni siquiera tararear laguna canción de moda, pues no admitía estas actitudes en mí, pues según ella, un monaguillo, un niño que va la iglesia no podía hacer ciertas cosas. Me exigía resultados que yo sinceramente no comprendía.

Recuerdo que en una ocasión empezó a regañarnos altivamente, y entre otras cosas dijo a las niñas que no se sentaran en las piernas de sus papás, pues ellos eran hombres y se les “despertaba el miembro viril”. Este tipo de comentarios eran frecuentes y nos caían muy mal, y de estos comentarios ella se valía para hacer especial referencia a mi como monaguillo y futuro sacerdote. Era algo muy extraño, pero la maestra pretendía ofenderme especialmente a mí con ese tipo de conversaciones, y efectivamente lo lograba. Por mi parte nunca hubo ningún reproche o actitud maleducada hacia ella. Yo simplemente soportaba en silencio, pero guardaba en mi interior un peso muy grande que en algún momento tenía que soltar.

La cosa aumentó en gravedad cuando recibí como regalo de cumpleaños mi primer teléfono, pues ese diciembre de 2006, mi mamá me regaló un teléfono HUAWEI de los más populares para el momento. Era un aparato muy sencillo, de esos que tenían en el fondo de pantalla un hermoso cielo azul con una verde pradera y en medio un frondoso árbol. Sin lugar a dudas la noticia causó malestar en la profesora, porque yo era el único en el salón que ya tenía mi propio teléfono, y a juzgar por la edad y otros factores, ella consideró que era negativa tal adquisición. El tema del teléfono fue constante durante esos últimos días de clases de diciembre de 2006, para que, llegando enero de 2007, manifestara a mi mamá el desánimo y la intención de no volver a la escuela. En ese momento tuve que contarle todo con detalles y hacerle la petición de no ir a reclamar a la profesora, pues yo quería evitar cualquier inconveniente y sobre todo no quería que se supiera por lo que yo estaba pasando, por miedo a ser tildado de “especial” o “sensible”.

Mi mamá actuó de inmediato y me hizo caso en no reclamar nada. Se presentó en la dirección de la escuela y pidió a la directora mis documentos para poder cambiarme de escuela. La directora insistió en conocer los motivos del repentino cambio, pero mi mamá alegó hacerlo por motivos personales y laborales, ya que ella iniciaría a trabajar en la escuela a la que quería trasladarme, cosa que nunca ocurrió, pero finalmente mi traslado se logró. Recuerdo perfectamente esa última conversación en la dirección de la escuela, bajo la mirada penetrante de un hermoso cuadro de Bolívar, la directora empezó a hablarnos sobre su lamento de verme partir, pues, según ella, yo era uno de los alumnos más destacados de la institución, y así mencionó otras cosas hasta hacernos llorar a mi mamá y a mí.

Entre cielo y tierra no hay nada oculto. Más tarde se supo que la profesora estaba pasando por procesos de divorcio de su pareja, también docente, y al parecer todos sus problemas personales los había estado canalizado a través de sus actitudes cuestionables con sus alumnos en la escuela de La Playa. Nunca juzgué a esa profesora, ya que he sido formado con un profundo respeto por las personas mayores, y siendo mi mamá también profesora, sentía especial aprecio por todos los docentes, buenos o no tan buenos.

Ahora que yo estoy dedicado a la docencia, imagino constantemente esa experiencia vivida, y al ver a mis alumnos sentados frente a mí, me veo en ellos, me traslado en la imaginación a aquel 2006 y me propongo no hacer lo mismo que me hicieron a mí. La labor docente es algo muy serio y muy sagrado. No hay profesores perfectos, pero sí hay profesores que desean hacer las cosas lo mejorcito posible y yo soy uno de esos.

P.A.

García

sábado, 15 de enero de 2022

Un recuerdo un tanto vergonzoso, pero no tanto.

SOCIEDAD BOLIVARIANA ESTUDIANTIL

Foto de mi segundo grado de primaria

En una ocasión, mientras estudiaba con la profesora Elena Sánchez el cuarto grado de primaria, por allá en el año 2006, en mi querida Escuela Bolivariana “Flor de Maldonado” de La Playa, fuimos convocados algunos alumnos que quisiéramos formar parte de la Sociedad Bolivariana Estudiantil, una organización encargada de instituir estudiantes con suficiente información sobre el padre de la Patria, el Libertador Simón Bolívar. No recuerdo si yo me apunté voluntariamente o tal vez la maestra me envió representando al salón, lo cierto es que ahí estaba metido con mucha ilusión, la típica ilusión infantil que me acompaña hasta ahora, la de querer “saberlo todo”.

Por fortuna formé parte de este grupo de niños patriotas y un buen día nos correspondió participar de una actividad de la Sociedad, para lo cual nos prestaron unas boinas de gabardina azul marino, del mismo color que el pantalón del uniforme escolar, sobre el pecho una cinta tricolor sujetada con un pequeño alfiler y salimos de la escuela hacia la población de Bailadores, capital del municipio, donde nos encontraríamos con los demás estudiantes de las distintas escuelas, todos miembros de la misma Sociedad Bolivariana.

El punto de concentración fue la Casa de la Cultura del Municipio Rivas Dávila. Recuerdo aquel maravilloso lugar de estructura colonial y ambientada con mil y un motivos culturales, históricos, literarios, pictóricos, artísticos, etc. El motivo del encuentro era recibir una charla magistral sobre la vida de Bolívar, a cargo del licenciado Néstor Abad Sánchez, Director de Cultura de Bailadores (INMUCU). Recuerdo que estuvimos todos muy atentos a sus palabras, sentados en el suelo, éramos un grupo numeroso. Quedamos admirados al escucharle relatar hechos significativos de la vida del Libertador como si él mismo hubiese estado allí, acompañándolo en primera persona. Sin duda alguna fue una conferencia magistral y todos quedamos muy contentos, con las ganas de aprender más sobre este héroe venezolano, el más importante que ha parido la Patria de la que él mismo es el padre. Sí, Bolívar es a la vez hijo y padre de Venezuela.

Regresamos a la escuela de La Playa y, cuando llegamos al salón de cuarto grado, nos esperaba la profesora Elena Sánchez, quien curiosa e interesada me preguntó cómo nos había ido, pues ella se había quedado en La Playa y nosotros habíamos subido a la actividad con otra maestra, la encargada de la Sociedad, cuyo nombre no recuerdo. Yo muy animado empecé a imitar al prodigioso conferencista, haciendo tal como él había hecho, traté de imitar su tono de voz, expresiones corporales y un poco repetí lo que había memorizado de su discurso, pero lo hice con tono jocoso e hiperbólico, cuando fui interrumpido por la profesora Elena Sánchez para decirme que el conferencista era su hermano, el licenciado Néstor Abad Sánchez. Aunque no había dicho nada malo sobre él, quedé muy apenado por la coincidencia. “Pasé la pena.”

 ***

Ese cuarto grado de primaria, recuerdo, lo estudiamos en un salón muy pequeño, que antes había sido depósito de la escuela y se ubicaba en la parte final de la estructura. El salón no medía ni la mitad de un salón convencional, tal vez no seríamos más de 15 niños allí, pero el espacio siempre fue muy reducido, por lo que, una vez, mientras volteaba hacia el escritorio de la maestra, sin querer tiré al suelo una pequeña imagen del Niño Jesús, la cual quedó fraccionada en mil minúsculos pedazos, es decir, irreparablemente dañada; lloré por lo ocurrido y de inmediato fui consolado por la maestra.

Ese año escolar fuimos el primer grado de niños que recibía a la profesora Elena Sánchez, que a pesar de vivir justo frente a la escuela, había trabajado como docente en otras escuelas del municipio y llegaba por primera vez a ejercer su labor pedagógica (por cierto de modo excelente) en La Playa. Recuerdo también que en ese cuarto grado fue cuando por primera y última vez compartí grado con mi primo Raúl Hernando Riobó Calatayud, con quien fui muy cercano toda la infancia hasta ese 2006, cuando él se fue a vivir a Cabudare, estado Lara, por motivos laborales de su mamá. Ese mismo año fue también el último que compartí con mi buen amigo Fernando José Espinoza Sandoval, pues al final del año él tuvo que repetir de grado y yo pasé a estudiar quinto grado, año en el que estuve por última vez en La Playa, desde septiembre hasta diciembre, pues en enero de 2007 me fui a la Escuela de San Pablo, pues había sufrido algunos inconvenientes con la profesora de quinto, pero ese cuento es harina de otro costal, y quedará para una próxima ocasión.

Aprovecho ahora mismo, antes de que se me olvide -cosa que difícilmente puede ocurrir- para escribir los nombres de mis docentes en los diferentes grados de la etapa primaria, dejo para después la inicial y la secundaria o bachillerato:

1-    Primer grado: La docente oficial era la profesora Alicia (no recuerdo el apellido), pero ella fue operada de la columna vertebral ese año y por tal motivo fuimos atendidos la mayor parte del tiempo académico por la profesora Teresa Molina de García, conocida y amiga de la familia por su cercanía en el sector de Las Delicias, quien fue muy tolerante conmigo, pues con seis años de edad, me quedaba dormido por las tardes sentado en los inmensos pupitres de hierro y madera (nuevos, pesados e incómodos para unos niños tan pequeños).

2-    Segundo grado: estuvimos con la profesora Beatriz Rosa, tovareña, quien tenía también una hermana en la misma escuela. Recuerdo que con ella el comportamiento de alguno de mis compañeros no fue el adecuado, y en una ocasión lloró desconsoladamente frente a nosotros, pues manifestaba no aguantar más. Mientras estudiaba segundo grado, me apunté en uno de los cursos que dictarían distintos profesores a los de cada grado. Fue así como llegué al salón de la profesora Betsaida Barillas (prima), para el curso de matemática, y una tarde, faltando 5 minutos para la salida (4:00 p.m.) le pedí permiso para ir al baño, pero ella me dijo que ya casi saldríamos, por lo que debía esperar unos minutos, pero yo no pude evitar la micción sentado en el salón. Llamaron a mi mamá y vino a buscarme. Recuerdo sus palabras de aliento: “usted tranquilo, normal, no ha pasado nada, eso le puede pasar a cualquiera, llegamos a la casa y de cambia y listo…”

3-    Tercer grado: este año estuve con la profesora Betsaida Barillas. Fue un año maravilloso. Recuerdo siempre la exposición que hice sobre la Berenjena, por cierto, con una compañera que aparece en la foto de este artículo, la primera de izquierda a derecha.

4-    Cuarto grado: con la profesora Elena Sánchez…

5-    Quinto grado: de septiembre a diciembre en La Playa con la profesora Alicia Alarcón, tovareña, para ella dedicaré otro texto aparte, ya que hay algo relevante de contar. De septiembre a julio en San Pablo con la profesora Carmen (no recuerdo el apellido). En ese quinto grado también tengo una anécdota que contar sobre una golpiza que recibí recién llegado a la nueva escuela.

6-    Sexto grado: la primera semana de clases con el profesor Carlos Guerrero, pero él después se fue de la escuela a trabajar en cargos administrativos en el municipio referente a Educación. El resto del año con la profesora Nadir Montoya, excelente profesora. En sexto grado también tengo una anécdota de una pelea con una niña evangélica, pero quedará para otra ocasión.

P.A

García

sábado, 1 de enero de 2022

Posible significado de “Mocotíes”

¿VALLE DE LAS PERSONAS?

         La etimología es la especialidad de la lingüística que se encarga de estudiar el origen de las palabras, la razón de su existencia y su significado; y la toponimia hace lo mismo con los nombres propios de los lugares, por lo que nos adentraremos brevemente en estas dos ciencias para conocer el posible significado de la palabra “Mocotíes”.

         Advertencia: el presente artículo carece de respaldo netamente científico, aquí solo se presentan las conclusiones personales del autor, que no dejan de ser interesantes y, en el mejor de los casos, aproximadas a la verdad.

         Mocotíes es el nombre que recibe un río que atraviesa tres municipios del suroeste del estado Mérida, concretamente Rivas Dávila, Tovar y Pinto Salinas, respectivamente. El río da nombre al valle geográfico que a su vez agrupa distintas poblaciones como Bailadores, La Playa, Tovar, El Peñón, Santa Cruz de Mora, todas estas en la cuenca hidrográfica del mismo río, y otras poblaciones como Guaraque y Zea, esta última no se ubica dentro de la cuenca, pero sí dentro de la región denominada Valle del Mocotíes.

         Es poco probable que el término “Mocotíes” se haya originado para dar nombre al río, lo más lógico sería pensar que en principio este servía para denominar a los habitantes de la zona (gentilicio), pasando luego a designar al río, “el río de los Mocotíes”, el río Mocotíes.

         Mocotíes puede ser una palabra compuesta que tendría origen timote-cuica, una extinta lengua del oeste venezolano, cuya zona de uso se concentró en los actuales estados Trujillo, Barinas y Mérida. Según la tradición, los cuicas, de carácter pacífico, habitaron Trujillo, y los timotes, de temperamento bélico, Mérida. Cuica y timote son dos etnias cercanas, pero no son la misma. Lingüísticamente pudieron tener alguna variación, aunque con mayoritaria similitud, es así como se tiene por cierto que el timote se habló entre los actuales Timotes y La Grita y desde los pueblos del sur de Mérida hasta la zona baja cercana al Lago de Maracaibo, es decir, todo lo que es actualmente el Estado Bolivariano de Mérida, dejándose el cuica para el estado vecino de Trujillo.

         Los principales estudios lingüísticos de los timotocuicas se deben a don Tulio Febres Cordero, entre otros autores de la época, sin embargo, la crítica actual prefiere mirar con cuidado las contribuciones de don Tulio, aunque se le reconoce su gran aporte e interés en la materia.

         Ahora sí, pasemos al estudio toponímico y etimológico:

         El prefijo mucu es común de la toponimia timote, teniéndose numerosos ejemplos como Mucuchíes, Mucuchachí, Mucutujote, Mucubají, entre otros más. El significado de este prefijo, según estudios actuales, puede ser el de “gente”, “comunidad” o “pueblo”, en relación a “grupo de personas” y no a “lugar o sitio”, como siempre se ha creído. El prefijo o también sufijo ti, haría referencia a la pluralidad en la palabra que lo contenga, es así como, Timotes y Mocotíes podrían estar compartiendo similitud en sus significados.

         De timote, se podría deducir ti como prefijo plural [los] y el mote probablemente una corrupción de moto o mucu [gente], cuyo significado aproximado sería [las personas], algo curiosamente parecido a la forma de denominar algunas lenguas indígenas como el pemón, que a su vez significa [persona], o el runa simi (quechua) que significa [idioma del hombre].

         En el caso de Mocotíes, todo parece indicar que es una corrupción castellanizada de mucutí, lo que sería simplemente [personas] presumiendo que el prefijo de pluralidad ti se presenta como sufijo del sustantivo mucu [gente, comunidad, pueblo]. Es así como Timotes [timucu] podría significar “Las personas” y Mocotíes [mucutí] simplemente “Personas” o “Comunidades”.

         Sirva este comentario como estímulo para los peritos en la materia, a ver si nos pueden corroborar la deducción aquí realizada o simplemente desestimarla por carecer de veracidad o raciocinio.

P.A

García

viernes, 31 de diciembre de 2021

Todo de Dios VII

LA AMISTAD

“Un amigo fiel es un refugio seguro, quien lo encuentra ha encontrado un tesoro” Eclo 6,14. La experiencia de la amistad ha sido una de las más gratificantes en mi vida. Desde la infancia he sabido cultivar este maravilloso regalo de la amistad. En la época escolar tuve mis “mejores amigos”, disfrutaba mucho compartir con ellos, sin embargo, la vida nos fue encaminando por rutas distintas y todo menguando hasta el punto de no saber dónde están. En los inicios de la adolescencia empecé a entablar a amistades con personas mayores que yo, con ellas me sentía valorado y protegido, además de sentir que aprendía de ellos, de sus labores, de sus maneras de actuar, etc. varias de esas personas ya han fallecido, lo que me ha llevado a valorar aún más las amistades. Aunque me considero una persona amigable, no soy de muchos amigos, por el contrario he sido bastante selectivo con quienes me relaciono, pero nunca he menospreciado a nadie por ningún motivo dentro de mis amistades. En la experiencia del seminario la amistad la he vivido de una manera sana, respetuosa y abnegada. Ha sido tal el nivel de amistad, que mis verdaderos amigos pueden decir quién soy yo, cómo pienso y cómo actuaría en cualquier circunstancia, aun cuando uno mismo nunca termina de conocerse a sí mismo. Con las amistades he sido abierto, sin secretos, sin dobles intenciones, sin afán de poseer ni de manipular, aunque sí debo reconocer que en la mayoría de las veces he sido influyente en mis amistades, pues considero que tengo la característica de saber llegar a las personas, convencerles del bien, de lo bueno, he sabido formar parte de la vida de los demás para el bien. No soy un modelo a seguir, pero sé que mis amigos confían en mí y me ven con respeto y consideración. Por natural convicción he tenido más amigos que amigas. Con los amigos la confianza ha sido más plena, pues entre personas del mismo sexo hay más apertura en todo tipo de temas o vivencias. Con las amigas he sabido aprender a tratar al género femenino, ellas me han sabido demostrar que en este mundo estamos para complementarnos los unos a los otros, es decir, que detrás de un gran hombre siempre está una o unas buenas mujeres, que corrigen, que apoyan, que aportan, que son fieles y, sobre todo, que oran por uno, para ser cada día mejor. No he sido irrespetuoso con ninguna mujer, ni con ningún hombre, en contextos de amistad. Tengo un especialísimo respeto y admiración por las mujeres que se dedican a la vida consagrada. Finalmente, mis amistades en Venezuela son varias, mantengo constante comunicación con 8 o 10 de ellos, nos llamamos, entablamos largas conversaciones, nos contamos las cosas más personales, y así, permanecemos unidos a pesar de la distancia. En este año y tres meses que llevo en el Perú, puedo decir que he conocido personas, más no he entablado amistades, las razones son obvias, el fenómeno de la pandemia ha restringido los lugares y ocasiones de hacer amistades. Suelo demostrar mi amistad a través de detalles materiales, también escuchando con paciencia a mis amigos, interesándome de verdad por sus vidas, tratando de apoyar en sus dificultades, aconsejándoles lo mejor cuando es oportuno. Como lo deje claro más arriba, he sido influyente con mis amistades, por lo que suelen consultarme cosas para saber mi opinión, en todas estas ocasiones he procedido con madurez y responsabilidad, pidiendo luz al Espíritu Santo para decir solo lo que sea más agradable a Dios, aun cuando no agrade a los hombres. De mis amigos siempre me acuerdo en la oración, también de los difuntos, a ellos los tengo muy presentes en mis oraciones. Con mis amigos soy desprendido, generoso y abierto.

Entablar amistades desde cero no siempre es fácil, sin embargo, con la apertura de corazón se puede lograr. Uno conoce a una persona de verdad cuando conversa con ella, cuando comparte diferentes facetas de la vida, cuando se pasa tiempo juntos. En lo personal me agrada tener amistades, no soy para nada una persona solitaria, aunque comprendo la importancia de la vivencia de la soledad para vivir auténticamente la vocación a la que he sido llamado. Hay amistades que son demasiado cerradas y oprimentes, nunca he formado parte de una, pero sí las he conocido. Considero que tengo una buena capacidad de relación social, sobretodo porque soy capaz de escuchar a los demás, a todos, no solo a los que podrían serme útiles en el futuro. He conocido personas que buscan hacerse amigos de otras solo por un interés pasajero, no me acostumbro a eso y siempre he evitado esas “amistades forzadas por un interés”. Con la mayoría de mis amigos he tenido experiencias positivas, agradables y buenas de recordar. Con muy pocos he tenido dificultades naturales, por malos entendidos, etc, con estos he optado por alejarme y olvidar, no he sido insistente, pues así como somos capaces de recibir hay que aprender a despedir. No todo en la vida es ganar, también hay que saber perder, y, aquellos amigos que se han perdido tal vez ha sido porque no era la voluntad de Dios que estuvieran ahí toda la vida. Aclaro que un amigo perdido no es necesariamente un enemigo. Como lo he detallado en fichas anteriores, no tengo ningún enemigo. Cuando un amigo me ha fallado mi actitud ha sido la comprensión, porque reconozco mi pequeñez y mi idéntica capacidad de fallar. No me escandalizo del mal obrar de nadie, pues yo mismo soy capaz de reproducir aquello o de empeorarlo. La concupiscencia nos atrae hacia el mal que no queremos hacer y que muchas veces no sabemos evitar.

A la luz del texto leído de Mc 2,1-12, puedo reflexionar y llegar a la conclusión de que sí he contado con amigos que me han acercado a Dios, con sus palabras, con sus testimonios de vida, con sus correcciones. En el seminario y en la vida parroquial he contado con amigos que se han acercado a mí para, entre variadas palabras y acciones, acercarme más a la vivencia del Evangelio y a Dios. Siempre he sabido agradecer a aquellas personas que me han demostrado su aprecio corrigiéndome y animándome a seguir adelante. De igual manera, iluminado por la misma cita evangélica, puedo decir que también mi actitud ha sido la de u amigo que ha hecho lo posible y lo imposible por llevar almas a Dios, especialmente la de aquellos que comparten o han compartido conmigo una relación de amistad, pues, esta actitud es propiamente la de un buen cristiano y más aún debe ser la de un joven con aspiraciones sacerdotales. Mi relación con Dios es una relación de amistad, pero me gusta verla más como una relación de Padre a hijo, pues realmente me siento hijo de Dios y me consuela y agrada dirigirme a él como a un Padre, pues realmente lo es. No sabría valorar con exactitud qué o cual relación sea la más acorde, si la de un par de amigos (con respecto a Dios) o la de un Padre y un hijo, en cualquiera que sea el caso, considero que lo importante es la relación misma: la intimidad, la confianza, la disponibilidad que debo hacia Dios, mi gran amigo, mi Padre celestial, poderoso y misericordioso. Como lo manifiesta la fe católica lo creo: Jesús es mi hermano y Señor, que me llama a ser su amigo, como lo hizo con sus discípulos; este llamado es la vocación. Me esfuerzo todos los días por ser coherente entre mi amor a Dios y mi amor al prójimo, sabiendo que amando a los demás es como realmente amo a Dios.

P.A

García

sábado, 25 de diciembre de 2021

Navidad 2021

MENSAJE DE NAVIDAD

Un grito de júbilo resuena en nuestra tierra; un grito de alegría y de salvación en las riendas de los pecadores. Hemos oído una palabra buena, una palabra de consuelo, una frase rezumante de gozo, digna de todo nuestro aprecio: “hoy les ha nacido en la Ciudad de David el Salvador, el Mesías y Señor” (Lc 2,11).

Al llegar la Navidad queremos recordar el momento más importante de la historia: cuando Dios deja el cielo para hacerse hombre. Es algo maravilloso, pues nuestro Dios, que es tan grande y que hizo todo el universo, se hace un niño tan pequeño que sólo sabía llorar y dejar que su madre le cogiera en brazos para darle de comer. Como vemos, es algo tan increíble, que cada año tenemos que volver a celebrarlo, pues no podemos dejar que se olvide un momento tan importante para todos los hombres. A partir de ese día, los que deseamos amar a Dios lo tenemos muy fácil, porque Dios ha querido hacerse tan chico que a todos nos entran ganas de quererle.

Esta Navidad del año 2021 es la segunda que vivimos en medio de la pandemia mundial. Son muchas las personas que lamentablemente no compartirán con nosotros esta fecha religiosa y familiar, sin embargo, tenemos la firme esperanza de que ellos, al estar con Dios, pueden disfrutar de él, es decir, ellos viven su Navidad en el cielo. Es más, la auténtica Navidad es encontrarnos cara a cara con Dios, por lo que podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que los que han dejado este mundo para ir a Dios, han vivido una auténtica Navidad, pues Dios ha nacido en ellos y ellos en Dios.

Los cristianos sabemos que la Navidad es Jesús, y también reconocemos que vivimos inmersos en medio de una sociedad comercializadora, superficial y consumista, en la que veces nos involucramos demasiado, pero, al final de la jornada, cuando observamos piadosos las estatuillas del Belén de nuestros hogares, reconocemos indudablemente que el auténtico sentido de la Navidad es contemplar al recién nacido, el Niño Jesús, en brazos de María y con José como custodio. Así como la Sagrada Familia de Nazaret es el centro de la Navidad, de igual manera nuestras familias deben reunirse en torno a la fe para celebrar con fervor el nacimiento de nuestro Dios y Señor.

La ausencia de la fe en los corazones de los hombres hace de las fiestas navideñas un sinsentido, un simple propósito mundano para derrochar dinero en regalos, comidas, ropas y licores. Los cristianos sabemos que esto se aleja abismalmente de la festividad religiosa llamada la “Natividad del Señor”, que se festeja litúrgicamente con el rango de “Solemnidad”. Este día lo más importante es asistir devotamente a la Santa Misa y compartir en familia.

Los templos, como nuestros hogares, han sido previamente decorados y ornamentados, de igual modo hemos hecho espiritualmente con nuestros corazones, pues durante el tiempo del Adviento hemos preparado la venida del Señor.

Como José y María, esta noche muchos siguen buscando posada. Pensemos en tantas familias que buscan refugio, comida, bienestar y paz en el alma, pero lamentablemente no tienen nada. Nosotros agradezcamos a Dios en esta Navidad por el don de la familia, la salud, el trabajo que tenemos, los estudios que realizamos, las cosas que sabemos, porque hay muchos hermanos nuestros que no tienen lo que nosotros sí, y aun en sus carencias son capaces de dirigir la mirada al cielo y agradecer al Todopoderoso porque están vivos y quieren seguir luchando por estabilizar sus vidas.

El Niño Dios acoge todas nuestras oraciones, él sabe lo que nos alegra y lo que nos aflige. Adornemos el pesebre de Jesús con nuestras buenas obras e intenciones. No dejemos de pedir, pero tampoco dejemos de agradecer, y recordemos siempre que hay más alegría en dar que en recibir, por eso Dios mismo se nos ha dado en su nacimiento carnal, para demostrarnos que el donarse completamente es el mejor y más auténtico camino del amor que nos lleva a la felicidad.

A todos nuestros lectores les deseamos una feliz y familiar Navidad 2021 y un bendecido y provechoso año nuevo 2022. Con Dios todo sin Dios nada.

P.A

García

viernes, 17 de diciembre de 2021

Discurso final del año escolar 2021

GRADUACIÓN

Padre Braulio Alarcón Contreras, director del Colegio Discovery y padrino de esta promoción “Bicentenario de la Independencia del Perú”, padres, madres y alumnos del Sexto Grado de Primaria, invitados especiales, tengan todos muy buenas noches.

Para mí es un gran honor dirigirme a ustedes en este acto de grado, pues participo junto a mis alumnos y sus familiares de la inmensa alegría de haber culminado satisfactoriamente este año escolar, el cual iniciamos el pasado 8 de marzo y culminamos el día de ayer, 17 de diciembre.

Durante este año académico transitamos juntos por el hermoso camino del aprendizaje, de la educación, acompañados en todo momento por los valores de la responsabilidad y la perseverancia, solo así, y con la ayuda de Dios, podemos decir ahora que hemos cumplido con nuestro deber.

Los caminos de Dios son perfectos. Él tiene un plan para cada uno de nosotros. Si somos lo suficientemente prudentes y sabios como para descubrir la voluntad del Señor, al final, diremos tranquilos que solo hemos hecho lo que teníamos que hacer.

Cuando llegué al Perú, hace apenas un año, vine con el anhelo de todo migrante: comenzar una nueva vida, aprovechando las oportunidades que Dios me presentara. Las primeras personas con las que tuve contacto fueron un sacerdote y el obispo de esta arquidiócesis, ellos juzgaron oportuno brindarme un año de espera, antes de continuar mis estudios de teología, para servir a Dios como sacerdote. Un día ingresé a un local de computadoras, el joven que me atendió fue muy amable y conversador, rápidamente nos hicimos amigos. Algunas semanas más tarde le comenté que estaba buscando un trabajo, y que era mi sueño dedicarme a la docencia al menos por un año, mientras terminaba de estabilizarme para poder continuar con mis estudios. Éste joven me presentó a un familiar suyo, el profesor Edgar Jayo Medina, quien resultó ser el director regional de educación. El profesor Edgar se interesó en mi situación, conversó conmigo y sin dudar me remitió al padre Braulio, quien a su vez, confiando en la recomendación del profesor Edgar, me dio la valiosa oportunidad de trabajar en este colegio como profesor del sexto grado. Y yo, en todo esto, solo confié en Dios.

         Queridos alumnos, Yakson, Jhon Kevin, Alessandra, Yamira, José Miguel, Jhossimar, Gian Franco y Celso, fue un placer haber estado con ustedes durante este tiempo, son todos unos niños muy capaces de lograr lo que se propongan. Gracias por ser ustedes el motivo de mis esfuerzos y propósitos durante este año. De corazón les deseo lo mejor para sus vidas. Espero que sigan estudiando, para que en el futuro puedan ser buenos cristianos y buenos ciudadanos, para servir con valentía a Dios y a la patria. Y recuerden siempre, con responsabilidad y perseverancia podrán superar todas las etapas que la vida les presente. Vivan siempre alegres, hay muchos motivos para sonreír. Respeten a los mayores, obedezcan a sus padres, recen a Dios y sean buenas personas.

Dios les bendiga. Muchas gracias.

Pedro Andrés García Barillas

Santa Misa: 6:30 p. m. Parroquia Santa Rosa de Lima.

MONICIÓN DE ENTRADA:

Queridos hermanos, buenas noches. Nos reunimos en torno al altar del Señor para celebrar la santa Misa en acción de gracias por la promoción del sexto grado de estos alumnos. Participemos del banquete eucarístico con el corazón agradecido, porque Dios ha estado grande con nosotros, él nos ama y nos permite estar aquí, festejando nuestro logro, recibamos de pie al sacerdote.

En las lecturas de hoy escucharemos la promesa de Dios hecha a Jeremías, de que vendrá uno que será nuestro Salvador. El salmo nos recuerda que la justicia y la paz son los mejores regalos de Dios en esta navidad.

En el evangelio, Mateo nos narra la maravillosa profecía de la encarnación del Hijo de Dios, regocijémonos con este relato.

PETICIONES:

José Miguel:

Hijo unigénito de Dios, que has de venir al mundo como mensajero de la alianza, haz que el mundo te reciba y te reconozca. Roguemos al Señor.

Tú que, engendrado en el seno del Padre, quisiste hacerte hombre en el seno de María, líbranos de la corrupción de la carne. Roguemos al Señor.

Jhon Kevin:

Tú que, siendo la vida, quisiste experimentar la muerte, no permitas que la muerte pueda dañar a tu pueblo. Roguemos al Señor.

Tú que, en el día del juicio, traerás contigo la recompensa, haz que tu amor sea entonces nuestro premio. Roguemos al Señor.

Yakson:

Señor Jesucristo, que viniste a salvar a los pecadores, líbranos de caer en la tentación. Roguemos al Señor.

Tú que vendrás con gloria para juzgar a tu pueblo, muestra en nosotros tu poder salvador. Roguemos al Señor.

OFRENDAS: Luz: Yakson. Flores: Alessandra. Pan – hostias: Celso y José Miguel. Vino – Uvas: Yamira y Jhossimar.

COMUNIÓN ESPIRITUAL: Jhossimar.

Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas, y deseo recibirte en mi alma. Pero como ahora no puedo recibirte sacramentado, ven a lo menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.

Palabras del alumno Gian Franco Prado Gutiérrez en representación de todos los alumnos del sexto grado.

DISCURSO DE FIN DE AÑO

Señor director de la institución Discovery, señor profesor, padres de familia, compañeros e invitados que nos acompañan, tenga cada uno de ustedes muy buenas noches.

El día de hoy me dirijo a ustedes, como representante del sexto grado, para expresar a través de mí, el sentir y pensar del aula.

En primer lugar agradecer a Dios por estar siempre conmigo y con todos ustedes.

Hoy es un día muy especial para todos nosotros, culmina una bonita etapa de nuestras vidas; la educación primaria, y con ello llegamos al final del año escolar.

Como ha pasado el tiempo, parece que fue ayer cuando empezamos la primaria, han sido unos años muy bonitos en las que hemos aprendido muchas cosas desde leer y escribir hasta manejar los ordenadores y las nuevas tecnologías.

Seguidamente agradecer al padre Braulio Alarcón C., director del colegio por el objetivo de formar personas líderes teniendo como modelo a Jesús, también, reiteramos nuestro agradecimiento por aceptar ser el padrino de la promoción “Bicentenario de la Independencia del Perú”.

Con los profesores estaremos eternamente agradecidos por haberse preocupado por cada uno de nosotros, y que Paso a paso nos enseñó entre otras cosas que tenemos derechos a recibir una educación que nos ayude a enfrentarnos a los desafíos del mañana3.

También quisiera manifestarle nuestra mayor gratitud en especial al profesor Pedro García quien con su compromiso, su enseñanza y dedicación nos brindó herramientas para nuestro futuro. ¡Gracias!, por regañarnos y ser duro cuando no hicimos las cosas bien, por motivarnos a salir adelante, por enseñarnos el hábito del estudio.

Del mismo modo agradecer a nuestros padres, porque, detrás de un alumno responsable en la educación a distancia hay un padre comprometido ¡gracias por el apoyo en casa! que sin su apoyo incondicional no podríamos estar en donde hoy nos encontramos.

A ustedes compañeros les digo que recuerden que hoy un ciclo escolar que termina es una página que llega a su fin; un peldaño más que subir. Durante estos años hemos compartido muchas experiencias, ha sido un camino largo en la que fuimos avanzando y aprendiendo y debemos estar muy orgullosos por lo alcanzado; hoy llegamos a la meta pero no es el final del camino, solo es el inicio de nuestro porvenir, la oportunidad comienza de nuevo, confíen siempre en sí mismos y llegaran lejos y siempre tengan presente los valores que los hacen únicos.

Quizás no volveremos a vernos pero estoy seguro que en cada uno de nosotros quedaran grabado nuestros recuerdos de los momentos que pasamos en el colegio, de los compañeros y profesores.

Finalmente compañeros decirles que no fue fácil aprender lejos del colegio, pero gracias a Dios, a los profesores, a los padres de familia y al desempeño de cada uno de nosotros pudimos concluir un año más y dejar la etapa de primaria para pasar a secundaria.

Hoy con nostalgia y alegría nos decimos adiós, un abrazo fraterno a cada uno de ustedes y mis agradecimientos a quienes hoy nos acompañan…

Muchas gracias.

P.A

García

Yakson Heber Arango Rodríguez




Jhon Kevin Bautista Anaya



Alessandra Itatí Chura Tenorio



Yamira Naomi Cueva Laura



José Miguel Díaz Zegarra



Jhossimar Sabino Huaicacha Mamani


Gian Franco Prado Gutiérrez



Celso Yocel Tenorio Barrón

viernes, 26 de noviembre de 2021

Todo de Dios VI

VIDA FAMILIAR

El comedor familiar era una mesa rectangular con las esquinas redondeadas. Mamá se esforzaba e insistía para que todos son sentáramos a comer juntos, no permitía que nadie comiera en las habitaciones, viendo la televisión, tentación frecuente en la casa. No recuerdo exactamente las posiciones de los miembros de la familia, sin embargo, si tengo claro que los menores nos sentábamos de un extremo y los mayores en el otro. El color que me representa es el azul celeste, o azul claro, porque recuerdo haber vivido una infancia feliz y llena de ilusiones; este color quiere significar la serenidad y confianza en las que crecí. Mie hermanas, siempre a mi lado, son representadas con el color rosado, porque fueron las dos figuras femeninas, en todo su sentido, que me acompañaron, ellas siempre han sido tiernas y cariñosas conmigo, y como soy el menor de la familia, ellas desde siempre se preocuparon por cuidarme. Mi mamá está representada con el color rojo del amor; amor incondicional, completo, puro e intenso; el lugar que ella ocupa en mi vida es primordial. Con el color azul está representado mi papá, aunque en el dibujo debería estar escrito “padrastro”, ya que mi papá no convive con nosotros desde que yo tenía 2 años de edad; en su lugar está, entonces, la persona que durante mi infancia fungió como “padrastro”, aunque nunca lo vi como tal, sino como un amigo, la pareja de mi mamá. El azul representa la figura de virilidad que recibí de ellos dos, de mi papá y de mi padrastro. Finalmente está mi abuela, que en los Andes venezolanos acostumbramos llamar “nona”, derivado del italiano “nonna” que significa “abuela”. Ella, según la imagen está justo frente a mí, y no es casualidad, pues ella fue la persona más cercana en mi infancia, nunca sustituyó el lugar de mi mamá, pero sí la reemplazó cuando mamá estaba ausente principalmente por cuestiones de estudios o trabajo. El color verde representa la esperanza, pues siempre en ella podía conseguir un refugio seguro, además que me enseñó con obras, no con palabras, lo valores del respeto y la caridad hacia los más necesitados. En mi familia no estaba permitido dejar la comida, tampoco tardar mucho cuando se nos llamaba a comer. En mi familia nunca se usaron las malas palabras, y aunque de vez en cuando a los mayores se les escapaba alguna, los menores no repetíamos nada. Nunca se nos permitió inmiscuirnos en conversaciones o cosas de mayores, siempre recibíamos visitas y nos enseñaron a ser receptivos y amables con ellos, atendiéndoles de la mejor manera. En mi familia no estaba permitido dejar las cosas fuera de su sitio, cada cosa, cada objeto tenía un lugar específico y allí debía permanecer para que todos lo pudiéramos encontrar cuando lo necesitásemos. El orden en las habitaciones era cosa de todos los días, las camas bien vestidas, la ropa en su sitio, los zapatos, los útiles escolares, todo, absolutamente todo tenía que estar ordenado. Mies hermanas siempre eran las que apoyaban en la limpieza de la casa, yo aportaba en la decoración navideña de la casa por la época decembrina.

La relación familiar desde la infancia se ha mantenido en un clima de respeto y colaboración mutua. Evidentemente las cosas han cambiado mucho, pues los pequeños crecimos y cada uno tomó su rumbo personal. Las primeras en salir de la casa fueron mis hermanas, cuando fueron a la universidad, luego lo hice yo cuando ingresé al seminario, sin embargo, cada vez que estamos juntos, todo sigue siendo como antes.

Las mayores dificultades en mi familia han sido siempre relacionadas con las relaciones sentimentales de mis hermanas, cuestión que no es de incumbencia familiar, sino, por el contrario, son cosas muy personales que cada quien puede y debe resolver, a pesar de esto, la familia siempre ha estado presente en todas las circunstancias.

De mis papás he heredado cualidades y defectos, como es natural que los hijos se parezcan a sus padres, sin embargo, personalmente creo que soy diferente a ellos en muchos aspectos.

Mi familia siempre ha apoyado mi vocación. Nunca han manifestado inconformidad ni rechazo. Están contentos con mis decisiones y siempre han estado apoyándome, cada uno desde su propia realidad. De la que más recibo apoyo en todos los sentidos es de mi mamá.

El tema de la sexualidad y su vivencia dentro del matrimonio nunca ha sido una tarea fácil para mí dentro de mi familia, solo sé que ellos conocen las cosas como deberían llevarse, aunque por cuestiones personales y por circunstancias muy íntimas cada quien decida vivir a su manera este aspecto.

P.A

García