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lunes, 30 de julio de 2018

Informe de las Misiones en la comunidad de “Pan de Azúcar” Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Montalbán, Ejido.


PAN DE AZÚCAR
Capilla de la comunidad de Pan de Azúcar

        Son innumerables las veces en las que he viajado a la ciudad de Mérida y siempre me ha parecido curioso, que en medio de Ejido y La Parroquia, estuviera un sector denominado “Pan de Azúcar”, el mismo se encuentra en los límites de los Municipios Campo Elías y Libertador del Estado Bolivariano de Mérida.

Por voluntad de Dios me correspondió este colorido caserío como sede de mi trabajo pastoral con motivo de la Misión del mes de julio de 2018, realizada por el Seminario Arquidiocesano San Buenaventura de Mérida y organizada por la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Montalbán, en la persona del Pbro. José Juan Flores Molina y su Vicario Parroquial el Pbro. Eliecer de Jesús Ramírez, sin olvidar la destacada colaboración de los diferentes grupos de apostolado de esta parroquia, como el Movimiento Cursillo de Cristiandad y la Hermandad Emaús.

Esta misión tuvo como lema: “Sembradores de esperanza a un pueblo sediento de Dios” inspirándose en la cita bíblica de Oseas 10,12 “Sembraos simiente de justicia, recoged cosecha de amor, desbarbechad lo que es barbecho; ya es tiempo de buscar a Yahveh, hasta que venga a lloveros justicia.”

         El domingo 22, a las 10:00am se llevó a cabo la Eucaristía de Envío de esta misión evangelizadora, la misma fue presidida por el Pbro. Alexander Rivera Vielma, quien provechó la oportunidad para despedirse de la comunidad del Seminario Arquidiocesano, donde había servido como Rector durante tres años consecutivos. Agradecemos al Padre Alexander por su abnegada colaboración en la formación de los futuros sacerdotes y deseamos éxitos en su nueva misión como Vicario General de la Arquidiócesis y Párroco de la Parroquia Universitaria "Jesús Maestro".

                La comunidad: visión general


         Pan de Azúcar es una bella comunidad de unas 400 familias aproximadamente, debe su nombre a que sus terrenos en alguna oportunidad pertenecieron a una misma hacienda, cultivada en su mayoría por tupidos cañaverales que con el tiempo endulzaron el nombre de la misma comunidad; el pan se lo agregamos apuntando deductivamente a la existencia de alguna tahona andina.

Cuenta con una capilla de tamaño regular, construida hace más de 50 años, posiblemente para el año 1969, y está dedicada a Nuestra Señora de Fátima. La carretera de esta comunidad fue un regalo del Pbro. Pedro Moreno Uzcátegui, quien por una época decembrina destinó sus “aguinaldos” para la apertura de dicha arteria vial. Esta comunidad guarda el recuerdo de los sacerdotes que la han auxiliado espiritualmente, de manera especial la misión de los Padres Redentoristas que se efectuó en 1974, como lo relata la “Cruz de la Misión” que se encuentra frente a la capilla.

         Pan de Azúcar es una comunidad en su mayoría conformada por familias venidas de los pueblos del sur de Mérida, entre los que se destaca Pueblo Nuevo del Sur con sus aldeas y Mucutuy y sus aldeas. Su gente es tranquila, amable y hospitalaria, posee un 80% de feligresía católica, la presencia de Testigos de Jehová ha ido aumentando en los últimos años.

En la distribución geográfica, se ordena por calles y sus sectores varían desde el más urbano, a los alrededores de la capilla, hasta los más rurales, montaña arriba como quien busca alcanzar la carretera Panamericana que comunica Mérida con Jají y La Azulita.

         La comunidad fue tomada en cuenta para la construcción del Trolebús de Mérida, ya que, como comentan los habitantes, parte del personal obrero fue del gentilicio de esta comunidad, al igual que el Estadio Metropolitano, ubicado en la meseta que está justo en frente de caserío central de Pan de Azúcar.

Con la ampliación de la autopista que entrelaza Ejido y Mérida, Pan de Azúcar fue beneficiado con una entrada vehicular desde el primer elevado que se encuentra en sentido sur-norte, del mismo modo, una estación del Trolebús está en la entrada común del sector, precedido por una pasarela que con su estilo arquitectónico embellece la autopista y presta ayuda al paso peatonal.

         La comunidad cuenta con una Escuela, “Juan XXIII” y un dispensario de la Misión Barrio Adentro, talleres de mecánica y carpintería, y para la parte más retirada se cultiva la tierra. El alumbrado público es regular y las fallas del agua potable son frecuentes. A pesar de ser una zona popular goza de buena fama, puede considerársele como una zona segura, es decir, no presenta niveles de inseguridad alarmantes.

           La misión: apacentar las ovejas del Señor

         Llegué a la comunidad el domingo 22 de julio, allí participé con el Padre Eliecer en la Eucaristía Dominical de las 3:00pm, donde tuve la oportunidad de hacer la reflexión de la palabra y de igual manera presentarme como seminarista misionero. Noté la buena formación litúrgica que manifiestan los servidores del Altar, que está conformado por un buen grupo de niños, deseosos de aprender y servir con generosidad.

El hospedaje durante toda la semana fue en la casa del Ministro de la comunidad, el Sr. Arístides Oriquín y su Sra. Victorina Sosa de Oriquín, quienes me comentaron que tienen una hija que es religiosa de la comunidad de las Hermanas Franciscanas del Buen Pastor, se trata de la Hermana Judith Oriquín. Para la comida la comunidad colaboró de manera notoria, desayuno, almuerzo y cena eran servidos en diferentes casas, en este particular se destacó la organización de la Sra. Margarita, presidenta de la Sociedad del Santísimo y la colaboración de la Sra. Eva de Briceño.

Todas las mañanas me levantaba a las 6:30am y después de tomar la primera taza de café iba a la capilla a realizar el Oficio de Lectura y las Laudes.

         La visita a los hogares se realizó de lunes a viernes, de 8:30am a 12:30pm, y de 3:00pm a 6:00pm. En la visita a los hogares pude notar la tristeza que invade a las familias por el hecho de despedir a alguno de sus familiares, los destinos son comunes, Colombia, Ecuador y Perú, así como también la decadente situación por la que atraviesa el país: hiperinflación, escasez de alimentos y medicinas y desaparición del transporte público. Esta problemática fue apacentada con la cita de Romanos 8; 35-39, la cual reza: “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?, como dice la Escritura: = Por tu causa somos muertos todo el día; tratados como ovejas destinadas al matadero. = Pero en todo esto salimos vencedores gracias a aquel que nos amó. Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni las potestades ni la altura ni la profundidad, ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro.”

         La reunión de la comunidad en la capilla fue de lunes a sábado, a las 7:00pm, donde se realizaba el rezo del Santo Rosario en la Novena al Divino Niño, para posteriormente Celebrar la Palabra. El jueves se realizó la Hora Santa con destacada participación de feligreses. Las personas manifestaron su conformidad con el mensaje dado en cada una de las Celebraciones. Comulgaban en su mayoría, de igual modo participaban activamente en la celebración con cantos y las respuestas apropiadas.

         El día sábado se visitaron 10 enfermos de la comunidad. Siempre estuve acompañado por el Sr. Arístides Oriquín, ministro de la comunidad, quien goza de buena fama y ha estado a cargo de la capilla por más de 40 años consecutivos. Este mismo día participé del programa radial por Ejidense 91.5 FM.

         La opinión de la comunidad

         La mayoría de los habitantes recuerdan con mucho cariño el trabajo realizado por el Pbro. Luis Galindo y los Seminaristas Ender Toro y Jesús Briceño. Están conformes con la presencia del sacerdote los domingos a las 3:00pm. Se sienten atendidos y lo agradecen.

         Se conformó la Sociedad del Santísimo Sacramento y el Praesidium de la Legión de María, los cuales esperan la aprobación del Párroco, los mismos requerirán de acompañamiento de personas con más experiencia, en el caso de la Legión de María es propicio informar a la Curia de Ejido para que se designe un acompañante de este Praesidium en re-fundación, pues ya existió uno anteriormente.

         Desean con prontitud la continuación de la visita a los enfermos para que reciban la Sagrada Comunión, para ello requieren la presencia del sacerdote, ya que, una vez confesados los que recibirán el Cuerpo de Cristo, el ministro puede distribuir la Sagrada Comunión.

         La comunidad desea tener el apoyo del sacerdote para emprender la noble tarea de restaurar el interior de la capilla, como se ha visto, sólo el exterior de la misma ha sido pintado nuevamente.

         Hay al menos dos parejas que manifestaron el deseo de recibir el sacramento del matrimonio, para ello es necesaria la animación de algún agente de pastoral familiar o un laico preparado para estos casos. Hay un joven por confirmarse.

         Sugerencia personal:

         Desde un punto de vista estructural sugiero la realización de un Altar para el Sagrario o Tabernáculo, un Altar fijo y seguro donde pueda reposar la presencia eucarística, ya que, nunca es la manera más apropiada tener el Sagrario suspendido a la mitad de la pared.

P.A
García

miércoles, 2 de marzo de 2016

Hora Santa Jueves 03 de marzo

HORA SANTA
JUEVES III SEMANA DEL TIEMPO
DE CUARESMA


Monición de entrada:

Queridos hermanos, hoy jueves eucarístico, día en el que la Santa Iglesia Católica recuerda la institución de la Eucaristía por parte de nuestro Señor Jesucristo, no congregamos como comunidad cristiana en torno a este milagro de am1|     or, para rendir culto de adoración a Dios hecho hombre presente en su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. En la Hostia Consagrada vemos a Jesús vivo y presente en su Iglesia, como él mismo lo quiso, (Mt 28, 20) y durante este tiempo de cuaresma vamos a reflexionar delante del Señor, reconociendo su infinita misericordia, porque él no se complace en la muerte del pecador, sino en que cambie de conducta y viva.

Canto de entrada. Se busca procesionalmente el Santísimo Sacramento, para la adoración de toda la asamblea.
El sacerdote, luego de haber incensado tres veces el Santísimo Sacramento, de rodillas dice:

V. Bendito y alabado sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar (3 veces)

R. Sea por siempre bendito y alabado (3 veces)

El sacerdote dirige la Oración Introductoria:

Aquí estamos Señor, para hacer tu voluntad. Aquí estamos Señor, para responder con amor al llamado que nos has hecho. Gracias por llamarnos a tu presencia, por querernos junto a ti, por enviarnos a ser testigos de tu Evangelio. Gracias Señor, por todas las maravillas que haces en nosotros. Gracias por este tiempo de Cuaresma, porque nos permites reflexionar y corregir nuestras vidas. Bendito seas Señor porque te quedaste en la Eucaristía, para acompañarnos todos los días de nuestra vida hasta el final de los tiempos. Alabado seas Señor Jesús, porque tú has revelado la misericordia del Padre y así nos has enseñado a amar a nuestros hermanos.

Pidamos al Señor, que nos envíe su Espíritu para que en esta hora de gracia podamos experimentar una vez más su acción en medio de nuestra comunidad.

Breve silencio, luego el sacerdote dirige la Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en nosotros el fuego de tu amor. Ven Espíritu de Dios, toca nuestra mente y nuestro corazón, toma todo nuestro ser, e inúndanos con tus dones. Toma posesión de nosotros, oh dulce huésped del alma, y haz que este momento sea propicio para sanar nuestra alma de todo lo que no nos deja ser felices. Ven Espíritu de Dios, transforma todo nuestro ser, has de nosotros lo que quieras, estamos dispuestos a todo, lo aceptamos todo, queremos ser testigos de tu amor y tu fidelidad. Oh Santo Espíritu abrimos nuestra alma, para que mores en nosotros. Bienvenido seas Señor.

Canto al Espíritu Santo

Luego del canto, durante algunos minutos se hace silencio, para la adoración personal a Jesús Sacramentado. Puede realizarse algún canto apropiado.

El sacerdote, de pie, realiza la lectura para meditar:

Del Tratado de Tertuliano, presbítero, Sobre la oración.

(Cap. 28-29: CCL 1, 273-274)

Nuestra Ofrenda Espiritual

         La oración es una ofrenda espiritual que ha eliminado los antiguos sacrificios. ¿Qué me importa –dice- el número de vuestros sacrificios? Estoy harto de holocaustos de carneros, de grasa de becerros; la sangre de toros, corderos y chivos no me agrada. ¿Quién pide algo de vuestras manos?

El Evangelio nos enseña qué es lo que pide el Señor: Llega la hora –dice- en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque Dios es espíritu y, por esto, tales son los adoradores que busca. Nosotros somos los verdaderos adoradores y verdaderos sacerdotes, ya que, orando en espíritu, ofrecemos el sacrificio espiritual de la oración, la ofrenda adecuada y agradable a Dios, la que él pedía, la que él preveía.

Esta ofrenda, ofrecida de corazón, alimentada con la fe, cuidada con la verdad, íntegra por la inocencia, limpia por la castidad, coronada con el amor, es la que debemos llevar al altar de Dios, con el acompañamiento solemne de las buenas obras, en medio de salmos e himnos, seguros de que con ella alcanzaremos de Dios cualquier cosa que le pidamos.

Se medita en silencio durante algún tiempo estas palabras. Luego continúa las preces u oración de los fieles.

Oración de los fieles: puede realizarla algún laico.

Glorifiquemos a Cristo, nuestro Señor, que resplandece como luz del mundo para que siguiéndolo no caminemos en tinieblas, sino que tengamos la luz de la vida, y digámosle:

Que tu palabra, Señor, sea luz para nuestros pasos.

Cristo, amigo de los hombres, haz que sepamos progresar hoy en tu imitación, para que lo que perdimos por culpa del primer Adán lo recuperemos en el segundo.

Que tu palabra sea siempre luz en nuestro sendero, para que, realizando siempre la verdad en el amor, hagamos crecer todas las cosas en ti.

Enséñanos, Señor, a trabajar por el bien de todos los hombres, para que así, por nuestra acción, la Iglesia ilumine  toda la sociedad humana.

Que por nuestra sincera conversión crezcamos en tu amistad y expiemos las faltas cometidas contra tu bondad y tu sabiduría.

 El sacerdote hace la oración final:

Te pedimos, Señor, que, cuanto más se aproxima la fiesta de nuestra salvación, con tanta mayor fe nos preparemos a celebrar el misterio pascual. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

(L.H. Tomo III pág 228)

Se entona el Himno Tantum ergo, mientras el Sacerdote vuelve a incensar el Santísimo Sacramento tres veces.

Tantum ergo sacraméntum
venerémur cernui,
et antíquum documéntum
novo cedat rítui;
praestet fides supleméntum
sensuum deféctui.
Genitóri Genitóque
laus et iubilátio,
salus, honor, virtus quoque
sit et benedictio;
procedénti ab utróque
comparsit laudátio. Amen.
        
Al finalizar el Himno Tantum ergo, el sacerdote dice:

V. Les diste pan del cielo. 

R. Que contiene en sí todo deleite.

Luego se pone de pie y dice: puede ser cantado.

Oremos.
Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amen.

Bendición con el Santísimo Sacramento. Toda la Asamblea se pone de rodillas.

Después de la bendición, el sacerdote de rodillas dice:

Bendito sea Dios.
Bendito sea su santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendita sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el nombre de María Virgen y Madre.
Bendito sea San José, su castísimo esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos. Amén.

Señor danos sacerdotes.
Señor danos sacerdotes santos.
Señor danos muchos sacerdotes santos.
Señor danos religiosos y religiosas santos.
Señor danos familias santas.
Señor danos la paz.

Con un canto eucarístico se reserva el Santísimo Sacramento y concluye la Hora Santa.
P.A
García

martes, 26 de enero de 2016

Hora Santa Divina Pastora

 SAGRADA HORA SANTA CON LA DIVINA PASTORA DE ALMAS 14 DE ENERO

Divina Pasotra de Almas

Monición de entrada:

Queridos hermanos, hoy la Iglesia Venezolana celebra a la Santísima Virgen María bajo la advocación de la Divina Pastora. De la mano con María en esta mañana adoraremos a Jesús su Hijo, nuestro Señor, hecho Eucaristía para nuestra salvación. Pongámonos en la presencia del Señor para reconocerlo en la Hostia consagrada.

Canto de entrada. Se busca procesionalmente el Santísimo Sacramento, para la adoración de toda la asamblea.

El sacerdote, luego de haber incensado el Santísimo Sacramento, de rodillas dice:

V. Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar (3 veces)

R. Sea por siempre bendito y alabado

El sacerdote dirige la Oración Introductoria:

Aquí estamos Señor, para hacer tu voluntad. Aquí estamos Señor, para responder con amor al llamado que nos has hecho. Gracias por llamarnos a tu presencia, por querernos junto a ti, por enviarnos a ser testigos de tu Evangelio. Gracias Señor, por todas las maravillas que haces en nosotros. Bendito seas Señor porque te quedaste en la Eucaristía, para acompañarnos todos los días de nuestra vida hasta el final de los tiempos. Alabado seas Señor Jesús, porque tú has revelado la misericordia del Padre y así nos has enseñado a amar a nuestros hermanos. Bendito y alabado seas Señor, por entregarnos a tu Santísima Madre, a quien hoy el pueblo venezolano rinde veneración y reconoce como poderosa intercesora.

Pidamos al Señor, que nos envíe su Espíritu para que en esa hora de gracia podamos experimentar una vez más su acción en medio de nuestra comunidad.

Breve silencio, luego el sacerdote dirige la Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en nosotros el fuego de tu amor. Ven Espíritu de Dios, toca nuestra mente y nuestro corazón, toma todo nuestro ser, e inúndanos con tus dones. Toma posesión de nosotros, oh dulce huésped del alma, y has que este momento sea propicio para sanar nuestra alma de todo lo que no nos deja ser felices. Ven Espíritu de Dios, transforma todo nuestro ser, has de nosotros lo que quieras, estamos dispuestos a todo, lo aceptamos todo, queremos ser testigos de tu amor y tu fidelidad. Oh Santo Espíritu abrimos nuestra alma, para que mores en nosotros. Bienvenido seas Señor.

Canto al Espíritu Santo

Un seminarista dirige la Meditación María-Eucaristía:

María y la Presencia real de la Eucaristía.

María nos atrae a la Eucaristía, Sacrificio incruento del cuerpo y de la sangre de Cristo, formados al calor de su corazón por obra del Espíritu Santo. Nos atrae a la Eucaristía, comunión en Cristo, porque Cristo está privilegiadamente en Ella y Ella en Cristo. Nos atrae a la Eucaristía-tabernáculo porque Ella es custodia viviente excepcionalmente enriquecida por la gracia redentora, y la mejor adoradora de la Presencia Real de Cristo.

María es la Madre de Dios. Madre-Virgen por obra del Espíritu Santo. Es, por lo tanto, portadora de la Presencia Real del Cuerpo, de la Sangre, del Alma y de la Divinidad de N. S. Jesucristo. Es Sagrario viviente.

María es Madre de los redimidos. ¡Madre nuestra!: no ceses de conducirnos al encuentro de Cristo-Eucaristía, renovación incruenta del Sacrificio del Calvarios. No ceses de ofrecernos el Cuerpo y la Sangre de Cristo porque somos peregrinos hambrientos y sedientos del Pan verdadero y de la Bebida verdadera. No ceses de atraernos como adoradores a los pies del Tabernáculo.

María es la Madre al pie de la Cruz. Testigo excepcional del sacrificio de Cristo, contenido del Sacrifico incruento de la Sta. Misa. Ella nos conduce a la Eucaristía porque está asociada al sacrificio redentor con su corazón traspasado por la espada de dolor, y testifica el cumplimiento del amor que Cristo nos tiene "hasta el extremo". María -afirma el Siervo de Dios Juan Pablo II- es "testigo particularmente sensible de ese amor que encuentra su expresión sacramental precisamente en la Eucaristía"(Polonia,08,06,87)

Canto eucarístico.

 Un seminarista dirige la Oración de Alabanza:… (Inspirada)

Culminada la oración se realiza un Canto de Alabanza.

Oración de los fieles:

Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María Virgen, y digámosle:

Que la Divina Pastora Señor, interceda por nosotros.

        Sol de justicia, a quien María Virgen precedida cual aurora luciente, has que vivamos siempre iluminados por la claridad de tu presencia. Oremos al Señor.

        Palabra eterna del Padre, tú que elegiste a María como arca de tu morada, líbranos de toda ocasión de pecado. Oremos al Señor.

        Señor Jesús, que colgado en la cruz entregaste María a Juan como Madre, has que nosotros vivamos siempre como hijos suyos. 
Oremos al Señor.
        
Jesús Pastor de los hombres, imploramos que por intercesión de la Divina Pastora, concedas la gracia al clero venezolano, de seguir guiando a tu rebaño por el camino de la paz, el amor y la esperanza. Oremos al Señor.



Se entona el Himno Tantum ergo, mientras el Sacerdote vuelve a incensar el Santísimo Sacramento tres veces.

Tantum ergo sacraméntum
venerémur cernui,
et antíquum documéntum
novo cedat rítui;
praestet fides supleméntum
sensuum deféctui.
Genitóri Genitóque
laus et iubilátio,
salus, honor, virtus quoque
sit et benedictio;
procedénti ab utróque
comparsit laudátio. Amen.
        
Al finalizar el Himno Tantum ergo, el sacerdote dice:

V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.

Luego se pone de pie y dice: puede ser cantado.

Oremos.

Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R. Amen.

Bendición con el Santísimo Sacramento. Toda la Asamblea se pone de rodillas.

Después de la bendición, el sacerdote de rodillas dice:

Bendito sea Dios.
Bendito sea su santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendita sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción. 
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el nombre de María Virgen y Madre. 
Bendito sea San José, su castísimo esposo. 
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos. Amén.


Señor danos sacerdotes.
Señor danos sacerdotes santos.
Señor danos muchos sacerdotes santos.
Señor danos religiosos y religiosas santos.
Señor danos familias santas.
Señor danos la paz.

Con un canto eucarístico se reserva el Santísimo Sacramento y concluye la Hora Santa.




P.A
García