martes, 26 de diciembre de 2017

Mocomboco de Aricagua, tierra de misión

Mocomboco de la Parroquia Santuario Arquidiocesano Santo Cristo de Aricagua


Este tiempo de misiones fue antecedido por las ordenaciones sacerdotales de los Diáconos Eliecer de Jesús Ramírez, en Timotes y José Gregorio Sánchez, en Mucuchies. De verdad que es una experiencia vocacional muy animadora. Yo tuve la gracia de participar en la ordenación de José Gregorio, que al igual que en Timotes coincidió con la Solemnidad de Santa Lucía, Virgen y Mártir, patrona de estos dos pueblos del páramo merideño.

Llegué a la casa de hospedaje (Sr. Ermelindo Sosa y Sra. Maribel Uzcátegui) el viernes 15 de diciembre de 2017 a las 8:00pm. Antes había llegado al pueblo de Aricagua, donde había permanecido en la Casa Cural e Iglesia con el compañero seminarista Jhonatan Paredes, quien fue destinado a la comunidad de San José de Las Tendidas, a una hora y media de distancia del pueblo. El viaje de llegada empezó a las 9:00am y al pueblo llegamos a la 1:00pm, donde esperaba el Párroco Rector del Santuario Santo Cristo de Aricagua, el Pbro. Albeiro Ramírez, oriundo de Canagua. De inmediato almorzamos y dispusieron una habitación para descansar mientras llegaban los encargados de las comunidades a buscarnos para trasladarnos a las comunidades respectivamente. Estando en la Casa Cural pudimos conocer a los Diáconos Ramón Fernández y Juvencio Cadenas, los cuales salían también de misiones a otras comunidades de la Parroquia y que a su vez pertenecen a la misma Parroquia Eclesiástica de Aricagua. Estas comunidades eran Santa Cruz de El Quemado y Campo Elías.

La problemática inicial de la comunidad de Mocomboco es la presencia de un señor de nacionalidad colombiana que hace las veces de pastor evangélico y que tras de sí ha llevado a dos familias de la zona. La petición del Párroco es enfrentar esta situación mediante la defensa de la fe católica. Esta temática apologética se desarrollará en la visita casa a casa y de manera especial en las Celebraciones de la Palabra a realizarse en la Capilla a las 6:00pm. 

La comunidad es en su mayoría católica, manifiestan cercanía con los diferentes sacerdotes que han ejercido en el pueblo. Las casas distan unas de otras, sin embrago, para los lugareños es común atravesar distancias considerables a la hora de socializar con sus vecinos y de abocarse a la capilla para los actos religiosos. 

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Día sábado 16 de diciembre de 2017: primer día de visitas. En la mañana, realicé el Oficio de Lecturas y Laudes, a las 8:30am salí de la casa de hospedaje con el Santísimo Sacramento hasta la Capilla de la comunidad, dedicada al Santo Cristo, allí pude conocer al Sr. Jacinto Zambrano, encargado provisional de la Capilla, ubiqué de manera acostumbrada el Copón con las Hostias Consagradas y después de conocer la Capilla y sus dependencias salí a la visita casa a casa por los hogares. Este día acudí solo, es decir, sin compañía alguna de persona de la comunidad, sin embargo, caminé parte del sector más cercano a la Capilla, para un total de 15 casas visitadas. 

En este primer día asistieron ocho personas a la Celebración de la Palabra, dos niños y seis adultos, comulgaron tres personas, un niño y dos adultos. La Celebración inició a las 6:20pm y culminó a las 7:00pm. Se hizo el primer día de la Novena de Aguinaldos, se cantaron los gozos al Niño Jesús en su totalidad. De igual manera se acordó hacer la invitación a algunos músicos que animen con sus instrumentos la Celebración. 

En la predicación de la Palabra de Dios se hizo énfasis en la misión de san Juan Bautista como precursor de la venida del Señor. Elias hubo de venir y en la persona de Juan el Bautista cumplió lo que la profecía manifestaba, es decir, la reconciliación de padres e hijos para la llegada del Mesías. Jesús echó en cara a los escribas que habían matado a Juan Bautista. 

La Capilla es grande, como de unos 20 metros de largo por 5 de ancho. Tiene una puerta principal y otra lateral. Detrás de la capilla y unida a ella hay una habitación con baño, además de un comedor y cocina. Todo está acondicionado para albergar al seminarista o misionero que sea destinado a esa comunidad. El terreno donde está construida la capilla fue donado hace aproximadamente 30 años por los familiares del Sr. Jacinto Zambrano, a pesar de ser una construcción reciente fue levantada con la técnica del tapiado de tierra, la comunidad para aquel entonces colaboró de manera notable en la construcción de ese pequeño templo que se inició en 1984 por iniciativa del Padre Juan Carreto de nacionalidad española. 

En la visitas a los hogares pude tener conocimiento de los sacerdotes que han pasado por esta Parroquia, a saber: Pbro. Albeiro Ramírez, antecedido por el Pbro. Cornelio Marin, antecedido por el Pbro. Ramón Arellano, antecedido por el Pbro. Pedro Pablo Santiago, antecedido por Mons. Eduardo Contreras. De igual manera conocí los lugares de procedencia de los sacerdotes nativos de Aricagua. El Pbro. Jesús Elpidio Uzcátegui es de El Platanical, el Pbro. José Yonelis Torres es de Mocomboco, el Pbro. Amilkar Lobo es de Las Lomitas, el Pbro. Alirio Cadenas es de El Platanical, el fallecido Pbro. Luis Pérez era del pueblo de Aricagua y me enteré de la existencia del Ilustrísimo Monseñor Jesús Quintero que es de Aricagua y está por la Arquidiócesis de Maracaibo. 

Algunas personas me comentaron que recordaban con mucho cariño al Pbro. José Numa Molina García, quien hacia 25 años atrás, recién ordenado sacerdote, celebró su Primera Eucaristía en la comunidad de El Platanical, pues allí había trabajado como profesor.

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Día domingo 17 de diciembre de 2017. En la mañana realicé el Oficio de Lectura y Laudes. En este segundo día fui al pueblo de Aricagua a la Eucaristía dominical, donde el Padre aprovechó la trasmisión radial por (Santo Cristo Estéreo) para informar la pérdida de mis documentos de identidad. Después de esto almorcé en compañía del Padre Albeiro. Luego acompañé a la Junta de Praesidium de la Legión de María, donde me adheri a la reunión en el quinto misterio del Santo Rosario. Les colaboré con la Alocutio que se trató de la sencillez que requería el apostolado de la Legión en cuanto a la evangelización. 

Una vez abandonado Aricagua me dispuse a visitar hogares en las horas de la tarde, en total fueron dos casas visitadas. En una de las casas visitadas me encontré con una señora que me expresó sentirse en soledad, pues su esposo había fallecido hacia siete meses a causa de una enfermedad, con lágrimas en los ojos apenas pudo entablar una ligera conversación conmigo, mi visita le recordó a su marido difunto, de mi solo salieron palabras de aliento. Le pregunté si había hecho los rezos de los seis meses, su respuesta aunque negativa fue bien fundamentada, pues como es costumbre consumir licor en dichos rezos, ella prefirió mandar a hacer misa gregoriana por el eterno descanso de su esposo.  Durante la travesía de un casa a otra pude rezar un Santo Rosario. Al igual que de regreso a la Capilla aproveché el espacio para meditar otro Rosario. Ambos fueron ofrecidos en especial intención por el cumpleaños de Monseñor Luis Alfonso Márquez Molina cjm. y del Santo Padre Francisco. 

La celebración se inició a las 6:15pm, asistieron en total doce personas, diez adultos y dos niños. Comulgaron cinco personas.  Hoy se acercó el Sr. José Trinidad Sosa a acompañar la celebración con el cuatro, fue agradable la animación de este señor, quien tiene dificultad en la visión, de igual manera el Señor Roman Sosa. Una de las personas asistentes me obsequió medio kilo de ocumo. 

En la predicación se insistió en la misión de Juan Bautista. También se explicó el Domingo Gaudete, de la Alegría, que corresponde al tercer domingo de adviento y es precisamente ocho días antes de la Solemnidad de la Natividad del Señor en la humildad de Belén. 

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Día lunes 18 de diciembre de 2017. Hoy correspondió el Aguinaldo en la Parroquia a las Comunidades de Mocomboco, Mocomboquito y Platanical, por eso a las 4:00am nos levantamos de la cama y mientras los de la casa se alistaban recé Laudes tomando café endulzado con miel de caña. A las 4:45am estábamos en el Santuario y allí ya todo estaba listo para iniciar la Eucaristía. Como es de costumbre se lee la monición de entrada que trae el Guión Litúrgico editado por el Seminario Arquidiocesano San Buenaventura y luego el canto se entrada. En este pueblo es del sacerdote oficio exclusivo leer las intenciones que antes de la misa las personas anotan.  
Las misas de aguinaldos también son transmitidas por Santo Cristo Estéreo 96.1FM. La Iglesia estaba con buen número de personas, en total más de doscientas, esto se puede calcular con exactitud, ya que, como es tradicional en estas fiestas decembrinas, al finalizar la Misa, se comparte un pequeño «brindis» que en este día consistió en café con leche y pan, el pan había sido preparado para doscientas personas y al finalizar de repartir no quedó para el Padre Albeiro, que se había tardado mientras se quitaba los ornamentos y despedía a algunas personas que habían venido de las comunidades más lejanas al pueblo.

Al llegar del pueblo visité un total de cinco hogares, en el primero de ellos me dieron de “avío" tres cambures maduros, que me sirvieron de merienda mientras caminaba de una casa a otra. En la segunda casa visitada encontré a dos jovencitas, menores de quince años las dos, que el día de ayer me habían pedido confesarse, obviamente les expliqué con detalle que todavía no podía confesar, puesto que por ahora no soy sacerdote. En la tercera casa visitada me comentaron lo sucedido con un seminarista hace varios años, que después de haber ido en una Semana Santa de Misiones a la Comunidad de Santa Cruz de El Quemado, había encontrado el amor de su vida, y, en resumidas cuentas, dejó el Seminario y se puso a vivir con la muchacha que le había conquistado el corazón, que por cierto, durante las épocas de vacaciones van a esa turística comunidad a pasar unos días diferentes. En la cuarta casa visitada la conversa giró en torno a supersticiones que la gente cree con respecto a la devoción a San Benito de Palermo en Pueblo Nuevo del Sur, donde, según se cree, el Santo negro camina solo del Templo a su Capilla en La Olla si se tardan más del tiempo específico en devolverlo, según, hay quienes han visto las pequeñas huellas de la imagen de San Benito cuando se devuelve solo a su lugar. En la quinta casa encontré al Sr. José Torres, padre del Pbro. José Yonelis Torres, actual Párroco de Nuestra Señora de Fátima en Tovar. En esta ultima casa de la ronda de la mañana supe de la situación de concubinato en la que se en encuentra la mayoría de las familias jóvenes de la comunidad, de igual manera entendí que la problemática de la presencia de un fulano evangélico en la comunidad no ha sido muy favorable para él, pues las reuniones que se han realizado ha sido con presencia de personas venidas de Mérida o en algunos momentos venidas de otras comunidades de Aricagua, pero nunca han sido personas de Mocomboco. 

Almorcé en la casa donde me hoy espedando y luego aproveché el tiempo de la tarde para lavar mi ropa. Antes de las cinco de la tarde fui a visitar la casa de Roman y José Trinidad “Cheo" los dos hermanos que tienen gran dificultad en la vista, al subir noté que Roman ya estaba frente a la Capilla, mientras que José Trinidad aún permanecía en su casa, esperando fuera un poco antes de las seis de la tarde para bajar a tientas hasta la Capilla para animar con su cuatro y sus aguinaldos la Celebración de la Palabra. En esta casa visitada durante la tarde conocí al maestro de obras que lideró la construcción de la Capilla, él me comentó algunas anécdotas de la construcción, por ejemplo que trabajaron en las noches en que había luna llena, además de todo el esfuerzo de los vecinos por terminar la obra, según él, el padre Carreto pretendió hacer el trabajo sin gastar nada de dinero, y esto pudo haberse logrado, pues todo fue donado, sin embargo, mientras trabajaban de noche, los obreros pidieron un poco de licor, para “entrar en calor y tener más ánimo" y para adquirir el licor se necesitó de dinero, y ese fue el primer dinero invertido en la construcción de la Capilla, para comprarle licor a los obreros, nunca con la intención de embriagarse. 

La celebración inició a las 6:15pm, antes Roman se disculpó conmigo por no haber recibido la Comunión el día de ayer, según él, no estaba preparado para recibirla, además me expresó el profundo respeto que tiene por la Sagrada Hostia Consagrada, que para él es realmente el Cuerpo de Cristo. ¡Qué gran fe la de aquél hombre!  
A la Celebración asistieron 15 personas, la mayoría jóvenes. La predica giró en torno a la figura de San José esposo de la Virgen y padre adoptivo de Jesús. 

En la noche tuve una gran tranquilidad, habían conseguido mi billetera, estaba en la unidad de transporte que el viernes me había traído desde Mérida. Roman me había dicho que estaba orando frente a una imagen del Santo Cristo para que apareciera lo antes posible. La fe mueve montañas. 

En este día, conversando con la señora de la casa donde me estoy hospedando, consegui dos coincidencias curiosas, la primera es que ella, siendo más joven estudió en la ciudad de Maracaibo en un Colegio del Opus Dei, me comentó además que conoce a varios sacerdotes de la Obra, los cuales eran muy animados y celebraban la Eucaristía con buen humor, entre ellos el Padre Jesús Rodríguez. La otra coincidencia es que además de llamarse Maribel, es la bibliotecaria de la Biblioteca Pública de Aricagua. 

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Día martes 19 de diciembre de 2017. Hoy fue un día complicado. Desde las 4:00am comencé a evacuar demasiado, sin duda alguna me enfermé del estomago. En la mañana después de hacer las oraciones correspondientes, Oficio de Lecturas y Laudes, me dirigí hacia el sector Agua Linda que pertenece a Mocomboco, de camino pude rezar un Santo Rosario. En total visité cinco hogares. Uno de esos hogares fue la casa que sirvió de escuela y albergue al Padre Numa Molina cuando éste se desempeñaba como maestro de esa escuela llamada “El Platanical" que pertenece al territorio de Mocomboco. Allí pude conversar largo rato con la señora Ana Teresa Torres, quien me comentó las anécdotas de aquel tiempo cuando el Padre Numa daba clases en ese lugar. Entre tantas cosas hizo énfasis en que el Profesor Numa Molina se preocupó por enseñar no sólo a los niños, sino también a los adultos mayores, a quienes dedicaba hasta las horas nocturnas con gran esmero. De igual manera me contó que en ese lugar asustaban mucho a los profesores, pero que a pesar de esto, el padre Numa hacía caso omiso y descansaba por las noches con tranquilidad. De él destacó su paciencia, sinceridad y rectitud de intención para hacer las cosas. Todavía recuerdan el día en que el padre Numa recién ordenado sacerdote oficio la misa en la moderna escuela, a la que todos se abocaron en masa y de compartir hicieron hallacas, 25 años después los lugareños recuerdan la obra del Padre Numa.

Llegué sin fuerzas a la última casa donde me estaban esperando para compartir el almuerzo, allí se complicó mi salud hasta el punto de tener que descansar en una cama, la dueña de la casa, una devota legionaria, a cada instante me traía un bebediso diferente, con miras a calmar el dolor de estómago y las líquidas y constantes evacuaciones. Esta tarde no pude hacer la Celebración de la Palabra, cosa que me llenó de mucha tristeza, pues la comunidad reunida, aunque fue avisada de mi repentina decaída, estuvieron largo rato en la capilla, yo los pude observar mientras bajaba en una Camioneta Samurai Blanca al pueblo, donde iba a ser atendido por la doctora de turno. 

Al llegar al pueblo ya el padre Albeiro estaba avisado y permitió que después de ser visto en el Ambulatorio del pueblo, pernoctara esa noche en la Casa Cural. La doctora me suministró de dos sobres de suero para evitar la deshidratación, además de especificar que presentaba tensión baja.

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Día miércoles 20 de diciembre de 2017. Amanecí en la Casa Cural, quise descansar hasta las 8:00am pero desde las 4:00am empezaron a sonar las campanas, morteros y villancicos de la Iglesia, con tal que no logré la meta. Me levanté a las 7:30am. A las 8:00am fue el desayuno en compañía del Padre Albeiro. A las 9:00am me vinieron a buscar de nuevo para la comunidad de Mocomboco, al llegar hice el rezo de la Liturgia de las Horas, luego me fui caminando hasta la ultima casa de Mocomboco, que corresponde al hogar donde nació el Padre José Yonelis Torres, allí me esperaba su papá, el Sr. José Imerio Torres para compartir el almuerzo. De camino pude hacer un Santo Rosario. Estando en esta casa me comentaron más sobre la vivencia del Padre Numa Molina, que los fines de semana acostumbraba salir con sus mismos estudiantes a arreglar y a ampliar las carreteras vía Aricagua. 

Regresé para la casa de hospedaje y de inmediato me puse a hacer hincapié en la realización del arco de bienvenida para el Sr. Obispo Auxiliar Monseñor Luis Enrique Rojas, cosa que no se logró, pues las personas de la comunidad no asistieron a la hora fijada, en fin, a las 4:00pm tenía previsto pasar por Mocomboco el Sr. Obispo Auxiliar y a esa hora fue que se empezó a hacer el arco, sucedió lo que se esperaba, el Padre Albeiro llegó con el Sr. Obispo y nosotros aún haciendo el arco. En lo particular pasé la pena de mi vida, estaba yo ahí, con algunas personas colaborando, el Sr. Obispo sólo nos dio la bendición desde el Toyota en que venía y continuó hasta el pueblo. Por la vergüenza de no haber hecho el arco no pude ni moverme del lugar en el que estaba de pie, cosa que me restó puntos delante del Padre Albeiro y de Mons. Luis Enrique Rojas. Nos quedamos comiendo naranjas. Yo me fui para la Capilla y la arreglé con las bancas un poco más cerca del altar, para tener mejor contacto visual con las personas, saqué la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y la ubiqué visible a la asamblea. Toqué las campanas.

La Celebración de la Palabra inició a las 6:20pm, asistieron en total 19 personas, diez adultos y nueve niños. La predica se centró en las señales que Dios nos da sin nosotros pedírselas. Se explicó de igual manera la escena de la anunciación. Me dijeron que el día de ayer en mi ausencia se rezó el Santo Rosario y se leyó la Novena correspondiente al cuarto día. 

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Día jueves 21 de diciembre de 2017. A las 3:30am me desperté, realicé el Oficio de Lecturas y Laudes y salí en moto junto con el Sr. Ermelindo hasta el pueblo, donde nos esperaba la Misa de Aguinaldos. Al llegar al Templo Parroquial ya se encontraba ahí el seminarista Jonathan Paredes, todo organizado para iniciar la Eucaristía me correspondió el oficio de Ceremoniero (al finalizar la misa el Sr. Obispo trató de enseñarme cómo colocarle el solideo, lo demostró él mismo colocándolo sobre mi cabeza, me quedó grande, gracias a Dios!!!) En la homilía el Sr. Obispo Auxiliar fue muy directo a la hora de manifestar el descontento social por la crisis agudísima por la que estamos atravesando todos, sus palabras más que discurso fueron realmente esperanzadoras, el pueblo solo escuchaba atento y se manifestaban de acuerdo. 

Después de la Eucaristía fue el compartir acostumbrado, pan con chocolate. Conversamos un rato con las personas asistentes y luego el Sr. Obispo nos llamó al despacho donde, como Padre y Pastor, nos hizo una exhortación a no dejar apagar las tradiciones de los pueblos y a estar más cerca de la gente que se nos había encomendado, expresó que la simple realización de un arco era motivo para que una comunidad uniera fuerzas para la realización del mismo y que en eso se daba a conocer el ánimo y entusiasmo de las cabezas de la comunidad, que en este caso son los misioneros o seminaristas, a pesar de que una comunidad se construye poco a poco, no de la noche a la mañana. 

En horas de la mañana visité el sector donde vive el Diácono Juvencio Cadenas, en su casa compartí el almuerzo. Allí descansé un poco por haber despertado de madrugada y luego en la tarde continué con la visita casa a casa. Hoy en total fueron 7 casas visitadas. Durante la caminata pude meditar los misterios luminosos del Santo Rosario. 

La celebración de la Palabra inició a las 6:20pm antes se fue reuniendo la comunidad que en total fueron 30 personas entre niños y adultos. Hoy un señor que había visitado en la tarde me trajo una pequeña merienda que consumí antes de la Celebración. Fue una celebración muy participativa, interactuada con la asamblea. Se cantaron los gozos y demás villancicos al nacimiento. Al finalizar se bendijo un nacimiento nuevo y di las gracias a todos por la asistencia, además de invitar a los adultos a vestir a los niños como pastorcitos para el día domingo 24 a las 6:00pm. Aunque muchos habitantes de la comunidad no se cansan de repetir que “es una comunidad apática" puedo afirmar en estos días de misión que no es así, por el contrario, es una comunidad participativa y poco a poco se han ido sumando a las actividades en la Capilla. Puedo afirmar que les gusta que los visiten, sobre todo valoran la presencia del misionero o seminarista. 

Hoy por fin me acordé de terminar de ofrecer los Guiones Litúrgicos, que gustosamente se llevaron algunas personas. 

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Día viernes 22 de diciembre de 2017. En este día, después de rezar el Oficio de Lecturas y Laudes, salí caminando hacia un pequeño caserío, que está cerca de la capilla, pero que me faltaba por visitar, tardé una hora y media en llegar a la primera casa, que era de especial belleza, pues estaba totalmente construida en tapias y permanecía intacta en medio de jardines, parecía un pesebre. Allí me salieron al encuentro dos caninos que me hicieron retroceder. En total fueron visitadas cinco casas, en otra pude ver a una niña de trece años que había nacido con especiales discapacidades, no ve, no oye y no habla, estuve conversando largo rato con la mamá y ella me manifestó que entendía la voluntad de Dios en su vida, aquella mujer ya había aprendido a vivir con su hija enferma, como ella son muchas las personas que no pueden salir de casa, pues tienen que atender a sus enfermos. En otra casa saludé a una señora con su mano derecha hinchada, le pregunté que si ya había ido al médico, cosa que resultó ser positiva, pero, como todo en este país no consigue los medicamentos necesarios para calmar el dolor y deshinchar su mano. El pueblo está sufriendo en silencio y espera en Dios que todo cambie para bien. 

Bajando y caminando hacia la capilla pude visitar de nuevo la casa de Roman Sosa y José Trinidad, los dos ciegos de nacimiento, allí compartí el almuerzo con esa familia y conversando con Roman me dijo que se acordaba del Padre Alexander Rivera, quien años anteriores había estado de seminarista en esa comunidad de Mocomboco.

Como llegué temprano a la capilla pude descansar allí una hora. Luego toqué las campanas y me dispuse a esperar a las personas, en total asistieron veintidós entre niños y adultos. La Celebración de la Palabra de este día séptimo de la Novena de Aguinaldos inició a las 6:20pm. Fue un día en el que noté con mayor presencia el sufrimiento de las personas con respecto a la falta de medicamentos y alimentos, y también por el alto precio de las cosas y el escaso efectivo. En este día se oró por los enfermos y la predica centró su atención en la acción de gracias de los hijos de Dios hacia su Padre. 

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Día sábado 23 de diciembre de 2017. Como todos los días, realizadas las oraciones de la mañana me dispuse a visitar las últimas casas de la comunidad, que estaban ubicadas cerca de la calle principal. En total fueron cuatro casas visitadas. Durante el trayecto medité los misterios gozosos del Santo Rosario. 

En la tarde descansé y fui a la Capilla. La celebración inició a las 6:30pm. Hoy también me trajeron merienda, arepas con cochino. Asistieron en total quince personas. La predica se centró en la importancia de la reconciliación para el encuentro con el Niño Dios que está por nacer. Después de la Celebración me regalaron unas hallacas. 

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Día Domingo 24 de diciembre de 2017. En la mañana Oficio de Lectura y Laudes, luego aproveché de lavar la ropa usada en estos días de misiones. A medio día tenia una invitación a almorzar, por el camino medité los misterios gloriosos del Santo Rosario. En la tarde me fui temprano a la capilla, al llegar la estaban arreglando, colocaron flores y barrieron. A las 5:30pm llegó Cheo el cantante y nos pusimos a practicar villancicos. En este día la cena navideña la compartí con el Sr. Simón, recién enviudado, el Sr. Jacinto Zambrano, que es el encargado de la Capilla, trajo las hallacas, ensalada, yuca y queso con aguamiel.

La Celebración de la Palabra de la Solemnidad de la Natividad del Señor inició a las 6:30pm. Primero se hizo la Novena de Aguinaldos correspondiente al día nueve. Luego se hizo la Celebración de la Palabra con el canto del Gloria se tocaron las campanas y se destapó el Niño Jesús en el Pesebre de la Capilla. Asistieron en total 29 personas, la presencia de los niños siempre fue constante, aunque un poco tímidos quisieron participar de las Celebraciones. La predicación de este día giró en torno a la alegría y paz por el nacimiento del Dios-con-nosotros, se enfatizó en el verdadero sentido de la Navidad, dejando a un lado lo material y optando por lo espiritual, que en esta fecha es lo más importante. De igual manera se les exhortó a permanecer más cerca de la vida de la Iglesia, acudiendo al llamado del Párroco en las diferentes Eucaristías que se realizan en la comunidad. 

Al finalizar la Celebración me despedí de todos ellos y les entregué la estampa de un santo sacerdote, recordándoles que oraran por las vocaciones sacerdotales, especialmente por mí. Agradecí a todos por la hospitalidad, amabilidad y atenciones en estos días de misiones. Les invité a pedir al Párroco la presencia de otro seminarista para la época de Semana Santa del año 2018. 

A las 10:00pm escuchamos por Radio la Eucaristía en el pueblo de Aricagua, presidida por el Padre Albeiro Ramírez.

Doy gracias a Dios por esta nueva oportunidad de encontrarme con él en los humildes y campesinos de esta bella tierra, donde literalmente se produce leche y miel, los campos producen el alimento que todos consumen sin preocupación por el mañana, el gas doméstico ya fue desplazado y pasó a presidir la cocina el fogón de leña. 

Que Dios todopoderoso les bendiga y a todos nos de la gracia de la conversión. 

P.A
García

domingo, 10 de diciembre de 2017

Homilía Domingo XXIV T.O. Ciclo “A”

PREDICACIÓN DOMINICAL
Mateo 18,21-35

Queridos hermanos y hermanas, dispongamos el corazón para reflexionar la Palabra de Dios del Domingo XXIV del Tiempo Ordinario. El evangelio de este día, tomado del capítulo 18 del evangelista Mateo, nos pone de cara ante la acción más significativa de la misericordia de Dios, es decir, el perdón de los pecados. Acabamos de escuchar la parábola del “Servidor malo”, y antes de esta, el fragmento dedicado por Mateo al “perdón de las ofensas”. Jesucristo habló a los de su generación en parábolas, es decir, en narraciones que ejemplificaban una realidad vivida por el pueblo de Israel en las diferentes circunstancias, y que eran necesarias juzgar bajo la perspectiva divina.
Queridos hermanos, la sociedad de hoy está necesitada del perdón, de lo contrario no habrá paz, y paz es lo que todos queremos; paz para vivir como hijos de Dios. En nuestras comunidades debe reinar la paz, bien porque no hayan ofensas de unos para con los otros, o porque si existiesen la actitud del cristiano fuera la búsqueda inmediata de la reconciliación. Aprendamos de las primeras comunidades cristianas, donde si un miembro se negaba a la reconciliación era considerado como un extraño a la comunidad y los responsables tenían el derecho de excluirlo mientras permaneciera en esa actitud. En nuestros días estamos llamados a orar por aquellos que ofenden y no buscan la reconciliación con Dios y con sus hermanos.
El texto del evangelio hace para todos nosotros en este domingo una referencia al perdón y a la reconciliación, que se va a completar con la vivencia de la oración comunitaria. Hermanos y hermanas, si una comunidad es realmente orante, allí será privilegiada la presencia de Jesús. Recordemos que es el mismo Señor, el que nos enseña a orar, y en esa oración dominical, que siempre repetimos, está contenida una frase que es importantísima para entender la exigencia de Dios con respecto al perdón: perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Dios nos ha perdonado, ese ha sido su regalo a través de la Santa Alianza con nosotros, y qué mayor ejemplo el de nuestro Dios, al enseñarnos él mismo que, así como él nos ha perdonado todo, así mismo nosotros debemos ser misericordiosos con los hermanos que nos ofenden, que nos fallan, que nos hacen daño. Hermanos, no nos cansemos nunca de luchar para que siempre en nuestras comunidades se den las condiciones y actitudes que Jesús señaló en la oración del Padrenuestro.
En la “parábola sobre el perdón”, el apóstol Pedro hace una pregunta a Jesús, Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarle? Pedro se le adelanta y finalizando la primera pregunta hace una segunda, ¿Hasta siete veces?, de manera directa le pide una cifra numérica, como si el amor de Dios tuviera límites. Jesús responde a Pedro en sus mismos parámetros, pero saltando de un número generoso (7) a otro indefinido (70 veces 7) aclarándolo con la siguente parábola que presenta posiciones extremas a la hora de perdonar a los demás.
Hermanos, para comprender esta “parábola del servidor malvado”, es necesario saber la situación en la que vivía el pueblo al que Jesús originalmente dedicó esta narración, y es que la venganza era una ley sagrada en todo el Antiguo Oriente, mientras que el perdón era considerado como algo humillante; pero, para el cristiano, ese hombre nuevo renacido en Cristo, la contrapartida de la venganza es el perdón ilimitado.
Según la narración evangélica en primer lugar, un siervo es perdonado inmensamente por el rey, ante una gran deuda, recibió un gran perdón. En la segunda escena, éste se encuentra con un colega que le debía una pequeña cantidad. No escucha sus razones y rechaza el aplazamiento del pago pedido en los mismos términos que él uso para mover el corazón del rey. Vemos entonces una actitud muy marcada en nuestras comunidades, con despiadada determinación hace que lo metan a la cárcel. Finalmente los compañeros se sienten indignados por este hecho y contaron lo sucedido al rey, éste por su parte rechaza la actitud del servidor malo, porque no había entendido que el perdón obtenido lo obligaba a mostrarse también misericordioso con el otro.
Esta parábola quiere describir la relación de los seres humanos con Dios y con los demás. La deuda de diez mil monedas de oro, que era algo impagable en todo caso, simboliza la situación de toda persona a quien Dios perdona por pura gracia. Por otra parte, la actitud del siervo malo ejemplifica el egoísmo del corazón humano. Y es que en la perspectiva cristiana, unos a otros nos debemos “cien monedas”, que es una ridiculez a la hora de compararlo con todo lo que se nos ha sido perdonado. Unos a otros tenemos una deuda, la deuda del amor y del perdón.
Ante este panorama, ¿cuál debe ser la actitud nuestra frente al prójimo? Dios nos abre la gracia de su perdón de una manera insospechada, pero la retira ante los corazones ruines que niegan el perdón al prójimo. Quien haya experimentado la misericordia del Padre no puede andar como Pedro, calculando las fronteras del perdón y la acogida a los hermanos.
Hermanos, perdonar no es fácil, pero tampoco imposible. Dios nos ha perdonado muchísimo, y sin condiciones. Ese ejemplo debemos seguir: perdonar a nuestros hermanos sin requisitos, ya que sus deudas hacia nosotros son inmensamente menores. Dios se muestra en nuestras vidas como aquel que siempre ama y perdona, es Dios mismo el que pone el perdón como base de la convivencia humana, y es que no podríamos vivir el día a día si quitamos de nuestra vida el perdón. Este perdón exigido por Dios no puede ser selectivo, es decir, no podemos perdonar sólo a unos y no hacerlo con los otros, si esto sucede estamos traicionando nuestra condición de hijos de Dios, porque no estaríamos actuando como nuestro Padre que ama a todos sin excluir a nadie. El perdón es una experiencia de inclusión.
Queridos hermanos y hermanas, ya para ir finalizando esta reflexión, es necesario comprender que nunca nos debemos cansar de perdonar, y tampoco de pedir perdón, ambas situaciones son muestra de profunda humildad. Que ante los momentos de ofensas y faltas contra nosotros recordemos aquellas palabras del Señor en el evangelio: ¿no debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?
Que María Santísima, la mujer que sufrió la muerte de su hijo y que supo perdonar siempre, nos ayude con su poderosa intercesión, para que todos los días vivamos con la alegría de sentirnos perdonados por Dios, y que con esa misma alegría perdonemos a los demás, no siete veces, sino setenta veces siete, es decir, siempre, siempre, siempre. Amén.

P.A
García



Homilía del Domingo XVII T.O. Ciclo “A”. (Para Misa de Exequias)


PREDICACIÓN MISA DE EXEQUIAS
(Mateo 13, 44-52)

Queridos hermanos. Familiares, amigos y conocidos de nuestro hermano difunto. Buenos días. El ser humano es un cúmulo de sentimientos, muchas veces estos se presentan de manera antagónica, como en el día de hoy, ya que nos embarga una tristeza por el fallecimiento de quien en vida fue para nosotros padre, hermano, compañero y amigo…; pero al mismo tiempo nos sentimos alegres y esperanzados porque él, según la fe de los cristianos, ya ha entrado en la vida eterna prometida a los hijos de Dios. Valga nuestra oración por el eterno descanso de este hermano nuestro, y también sirva de fortaleza y ánimo para sus familiares y todos aquellos que sienten su desaparición física.
En este domingo, la Palabra es propicia para reflexionar lo que el Señor predicó en su vida pública: el Reino de los Cielos, conjugándose de manera inseparable con la experiencia de la muerte. En el texto evangélico anteriormente proclamado, Jesús se dirige a sus discípulos y en ellos a todos nosotros los aquí presentes, para enseñarnos, una vez más en su papel de Pedagogo de la humanidad, que dependiendo de nuestra valoración del Reino estaremos dispuestos a amar e incluso a dar por conseguirlo.
Es fácil notar la analogía y el fuerte paralelismo entre las imágenes de las dos primeras parábolas. En ambos casos está en juego algo muy precioso que es encontrado y para comprarlo se vende lo que se tiene. Ante todo, las parábolas ponen en evidencia que el Reino, como el tesoro escondido y la perla preciosa, está presente, pero no de manera tan evidente que los hombres puedan verlo. Podríamos llegar a pensar que la muerte es para el cristiano el encuentro con Jesús en el Reino de los cielos, el cual ensayó en vida, un encuentro que es pronto en llegar, pero que muy pocos toman conciencia de ello.
Es necesario seguir la secuencia lógica de la parábola para evitar una interpretación equivocada: habiendo “encontrado” el tesoro y la perla, estos hombres “van y venden todo”. Encontrarlo es razón para vender y no al contrario: vender para encontrarlo. Vender las propiedades es la consecuencia casi obvia de quien ha descubierto algo que tiene cualidades muy superiores a todo aquello que ya posee. El énfasis se pone sobre el valor incomparable del encuentro con la realidad salvífica de Dios. Un encuentro en el cual se reconoce, el bien supremo y por lo que se está dispuesto a renunciar a todo el resto, sabiendo que ahí se encuentra la verdadera felicidad. Nuestro hermano, ha permitido entregar su vida a la muerte, para que su alma vaya directa al encuentro con el Señor, él ya ha valorado por completo lo grande y lo maravilloso que es el Reino. A nosotros nos toca ahora, vivir valorando el tesoro que Dios nos ha regalado, para que cuando se aproxime nuestro encuentro con él en la eternidad, nos sintamos y estemos realmente preparados.
Podemos decir que las dos parábolas presentan dos modalidades diversas de encuentro: en el primer caso, el descubrimiento parece ser casual y de improvisto; en el segundo, parece ser fruto de la pasión y de la actividad humana. Esto podría sugerir que hay diversos caminos para acercarse al Reino: la aparición de Jesús se dirigía tanto a hombres religiosos de su tiempo, que podían ser considerados “más cercanos a Dios”, como también a los publicanos y a las prostitutas que parecían “más lejanos de Él”. Y es que el Señor, para llamarnos a su Reino no hace distinción de raza, condición social o lengua, él a todos nos quiere incluir en su designio de amor universal, por eso es que la muerte, como fruto del pecado, ahora debe ser vista por la comunidad de creyentes como la oportunidad que Dios nos brinda para estar con él. La muerte no es el fin de la vida, sino el principio de la misma.
Por otro lado, la red llena de peces buenos y malos retoma la misma enseñanza desarrollada en la primera parábola, pero con algunas matizaciones. Entre las multitudes que Jesús atraía se mezclaban toda clase de personas, por lo que resulta imposible decir con exactitud cuáles fueron las motivaciones y las intenciones de Jesús, como también ninguno habrá podido distinguir los “buenos” de los “malos”. Queridos hermanos, nuestra motivación por el Reino, por la salvación no debe ser el temor de condenarnos, sino por el contrario, lo que debe motivarnos es el profundo deseo de corresponder al amor que gratuitamente hemos recibido del Señor, sabiendo que de él venimos y nuestro fin se dirige hacia él mismo.
El hoy es un tiempo de conversión. La Iglesia siempre debe recordar esto. El tiempo actual es tiempo de la pesca. En la red entran peces buenos y malos. La selección se hará cuando la red sea llevada a la orilla, y sólo entonces se separará a unos de otros. Este alargarse del tiempo es una oportunidad para nuestra conversión.
Nuestro hermano difunto participa ya de la Pascua del Señor, los que le conocimos sabemos que trató de testimoniar, en la medida de lo posible, la fe que en vida profesó. Él, que creyó en el Señor, no morirá para siempre, pues su fe le prometía la resurrección y estamos seguros que así será, pues el que muere con Cristo vivirá también con él. A este hermano nuestro, concédele, Señor, el descanso eterno y brille para él la luz perpetua. Que descanse en paz. Amén.

P.A

García

¿Qué es el sufrimiento?

VISIÓN ANTROPOLÓGICA DEL SUFRIMIENTO

         ¿Por qué sufre el hombre? Si por antropología enten­demos lo que la doctrina cristiana enseña a propósito del hombre, e intentamos dar con lo que es más característico, convendremos en que, para el cristianismo, el hombre es, antes que nada, un ser en proceso de formación; «un ser que se hace»[1], un «ser en camino, un ser de paso»[2] hacia una perfección que todavía no posee. De allí que el sufrimiento se encuentre implícito en dicho proceso como elemento necesario. Así como los metales necesitan un proceso para alcanzar una utilidad, así el hombre, a través del sufrimiento, logra en sí la perfección a la que está llamado.
Es así como el sufrimiento parece pertenecer a la trascendencia del hombre; es uno de esos puntos en los que el hombre está en cierto sentido «destinado» a superarse a sí mismo, y de manera misteriosa es llamado a hacerlo[3].
         ¿Cuál es la causa del sufrimiento? Cuestionarse sobre el sufrimiento es menester de la razón humana, puesto que es una realidad presente en toda su existencia. En primer lugar, se acostumbra a decir que la causa del sufrimiento humano es el pecado original, esto desde la perspectiva cristiana, sin embargo, para referirse al sufrimiento desde el punto de vista ateo, se considera que el mismo es incomprensible, puesto que, los niños sufren y, aparentemente, son inocentes del pecado. Hay que entender que el sufrimiento puede ser físico, mental o emocional. Muchas son las razones por las que el hombre puede sufrir, por ejemplo, el daño que se ocasiona como el resultado de la guerra, la avaricia comercial, las crisis sociales, las enfermedades, los accidentes, los desastres naturales, los actos y las expresiones faltos de caridad por parte de otras personas, el darse cuenta de una calamidad inmediata y la misma ignorancia del hombre.
         ¿Permite Dios el sufrimiento? Pretender atribuir a Dios el sufrimiento, no está bien visto, y menos desde el cristianismo, ya que Jesús, el Hijo de Dios, nos ha mostrado un evangelio lleno de misericordia. La causa del pecado, encuentra su cognición en el mal uso de la libertad. En el caso del justo Job, se contesta la verdad del principio que identifica el sufrimiento con el castigo del pecado y lo hace en base a su propia experiencia. En efecto, él es consciente de no haber merecido tal castigo, y expone el bien que ha hecho a lo largo de su vida. Al final es Dios mismo quien reprocha a los amigos de Job por sus acusaciones y reconoce que Job no es culpable. El suyo es el sufrimiento de un inocente; debe ser aceptado como un misterio que el hombre no podrá comprender a profundidad con su limitada inteligencia[4].
         ¿Puede ser positivo el sufrimiento? Desde la fe cristiana el sufrimiento permite la purificación del alma y con ella la perfección del individuo. El hombre de fe logra entender, en medio del sufrimiento, que Dios sufre con él. Por su parte, el hombre sin fe, simplemente cree que el sufrimiento es un callejón sin salida, ante el cual la decisión más inmediata es acabar con su vida para erradicar el dolor. De esta manera, se logra entender que para el hombre de fe es más fácil sobrellevar la experiencia del sufrimiento, ya que, como lo dice la Escritura, “Dios interviene en todas las cosas para bien de todos los que le aman”[5]. En este sentido, la experiencia del sufrimiento es positiva en cuanto que, de él, Dios se vale para hacer un bien, esto se evidencia en casos de conversiones cuya raíz ha sido el padecimiento de una enfermedad. Se han visto familias enteras volver a Dios a partir de la enfermedad de uno de sus miembros.
¿Se puede glorificar a Dios en el sufrimiento? El Catecismo de la Iglesia Católica es claro a la hora de manifestar que, también a través del sufrimiento se puede dar gloria a Dios, al respecto expresa que “a veces Dios puede parecer ausente e incapaz de impedir el mal. Ahora bien, Dios Padre ha revelado su omnipotencia de la manera más misteriosa en el  anonadamiento voluntario y en la Resurrección de su Hijo, por los cuales ha vencido el mal”[6]. En conclusión, el hombre junto a Cristo, es capaz de entender el sufrimiento, y con la ayuda de una fe firme, es capaz de vivir su peregrinar dando gloria a Dios con su existir.
El sufrimiento cristiano es acompañado por el ofrecimiento, siendo conscientes de que, el mismo se remite a la cruz de Cristo, de ahí el motivo por el cual debe ofrecerse todo sufrimiento para bien nuestro y del mundo. El sufrir con paciencia no puede entenderse nunca como una mera resignación, no, este sentimiento no es cristiano, es todo lo contrario, a representa una esperanza con miras a la alegría de la resurrección.
Como lo refiere el Concilio Vaticano II: Peregrinos todavía sobre la tierra siguiendo sus huellas en el sufrimiento y en la persecución, nos unimos a sus dolores como el cuerpo a la Cabeza, padeciendo con El, para ser con el glorificados (cf. Rom., 8,17)[7].

P.A
García



[1] La expresión es de J. PIEPER, Antología, Herder, Barcelona 1984, 17, y tiene una perspectiva filosófica. La revelación cristiana añade a esta percepción el horizonte de un proyecto de hombre.
[2] J. RATZINGER, Au commencement Dieu créa le ciel et la terre, Fayard, Paris 1986, 57.
[3]San Juan Pablo II. (1984. Salvifici Doloris. (p.1)                                                                         
[4] Ibídem (p.26)
[5] Romanos 8, 28

[6] Catecismo de la Iglesia Católica  (1992). Primera Parte: La profesión de la fe. (#272)
[7] Concilio Vaticano II (2015) Lumen Gentium (#7)

¿Qué pensaba el judaísmo sobre el sufrimiento?

NOCIÓN SEMÍTICA DEL SUFRIMIENTO

         En el pensamiento judío, el sufrimiento es comprendido como la consecuencia de un pecado propio o generacional[1]. En tal sentido cabe señalar que para la época era considerado pecador solo aquel que padecía el sufrimiento, manifestado con la lepra, la ceguera, la inmovilidad corporal, o cualquier otra enfermedad; arrojando como consecuencia un rechazo social y religioso.
Se pudiera distinguir entre el sufrimiento voluntario y el involuntario. El primero señala una retribución de fenómenos, es decir, ante la falta de un hombre, éste debía pagar el mal ocasionado, razón por la cual, la ley del talión[2] lideró en la sociedad judía un sufrimiento que era  producto de la falta de compasión ante la debilidad humana. El segundo, como se ha explicado al iniciar, era el sufrimiento que venía a la persona sin ésta haberlo merecido.
Según el parecer de algunos autores, como Marción, el Dios del Antiguo Testamento era castigador, y aplicaba la venganza a quienes le fallaban, formándose de esta manera, para el pensamiento judío, la idea de que Dios castiga lo malo y premia lo bueno, cuestión que viene a dirimirse  en el Nuevo Testamento, donde Jesús presenta que Dios odia el pecado pero ama al pecador.
Como se ha mencionado anteriormente, el talión fue la regla de oro en el pueblo de Israel, el mismo expresaba que el hombre no tendría piedad ante la falla de su hermano, por el contrario debía cobrar vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, lo que significaba una justicia aparente, que en el fondo no dejaba de ser venganza, trayendo consigo una prolongación del sufrimiento; no bastaba con verse afectado uno por el otro, sino que debía cobrar por su cuenta, devolviéndole el mismo mal.
En el caso de Job, él maldice su nacimiento, esta maldición es una acusación implícita contra sus padres, echándoles en cara sus desgracias. Un israelita no piensa en el suicidio: Job piensa en el lugar vago donde están somnolientas las vagas sombras. Todas juntas: los grandes señores en sus grandes tumbas y los abortos que no llegaron a la vida. Job plantea el problema de la vida ante el sufrimiento y la muerte; pero lo plantea mal. Porque hay la acción, el servicio de la humanidad y de Dios[3], es decir, que el hombre cuando sufre puede dudar del propio sentido de la vida.
Para comprender cuál era la noción semítica del sufrimiento, es necesario reflexionar a partir del texto joánico que narra el encuentro de Jesús con un ciego de nacimiento, donde: “Vio, al pasar, a un hombre ciego de nacimiento, y le preguntaron sus discípulos: «Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?» Respondió Jesús: «Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios[4]”
Lo primero a resaltar es que el personaje del cual se narra el hecho milagroso, era un desconocido para los discípulos, puesto que de saber quién era él y quienes sus padres, no hubiesen hecho tal pregunta, pues resultaría obvio que como consecuencia del pecado suyo o de sus padres estaría en tal situación. El evangelista aclara que era ciego de nacimiento, sin embargo, los discípulos de Jesús no lo sabían.
La pregunta de los discípulos da pie al fundamento de la noción semítica del sufrimiento, donde el que sufría era visto como un castigado por Dios. Aunque para Jesús nada tenía que ver el pecado con el sufrimiento; todo es dado para que se manifieste la gloria del Señor.
Sabemos que Dios en su creación, ha otorgado al hombre libertad, la cual permite a este discernir entre lo que es bueno y lo que es malo[5]. No obstante, sería un error pensar que Dios se complace en el sufrimiento de sus hijos; simplemente sufrimos porque somos humanos y las circunstancias de la vida así lo deciden. Es por ello que debamos aceptar en todo momento el sufrimiento, no como una carga, sino como una realidad intrínseca a nuestra humanidad; como dijera un Santo de nuestros tiempos: “Jesús sufre por cumplir la Voluntad del Padre…Y tú, que quieres también cumplir la Santísima Voluntad de Dios, siguiendo los pasos del Maestro, ¿podrás quejarte si encuentras por compañero de camino al sufrimiento?[6]”
En toda esta disquisición sobre el sufrimiento y enfocándolo para el cristiano de hoy, no cabe el sentimiento de resignación, ya que en el sufrimiento de Cristo hemos visto la esperanza de la gloria de la Salvación. El hecho de aceptar el sufrimiento como compañero de camino, refiere la concientización sobre el mismo por parte del hombre, ante el cual no está exento, es decir, que nunca el hombre olvide su naturaleza frágil y sea capaz de asumir las consecuencias de la misma, sin perder la esperanza del cielo, donde nadie estará triste y nadie tendrá que llorar.

P.A
García



[1] Juan; 9, 2
[2] Deuteronomio; 19, 21
[3] Brillet. G. (1959). 365 meditaciones sobre la Biblia. (p. 349).
[4] Juan; 9, 1-3
[5] Génesis; 2, 9
[6] Escrivá de Balaguer. J. (1965). Camino. (# 213).

viernes, 1 de diciembre de 2017

Conozca al Padre Edduar Molina, Párroco de la Catedral de Mérida.

EN SUS 15 AÑOS DE VIDA SACERDOTAL     

Padre Edduar Molina

         A continuación les presento la entrevista realizada al Padre Edduar Molina, con motivo de sus 15 años de vida sacerdotal.

Soy el Padre Edduar Molina, vengo de Canaguá, Pueblos del Sur, el segundo de seis hermanos, mi madre es maestra, mi padre el pulpero del pueblo. Nací el 25 de mayo de 1975. Aprendí muchos valores en esa infancia acompañando a la madre maestra en los campos, en Guaimaral, La Cuesta, Chacantá, Mucurandá, y de verdad que fue una infancia privilegiada pues allí creció mi vocación al ver la vocación de servicio de mi madre maestra. En mi infancia recuerdo que lo más bonito de la época era la visita de los misioneros, la visita de un Obispo, los recuerdos de la Misión Nacional, que visitaba todas las comunidades y donde yo acompañaba a los Padres Redentoristas, allí fui viendo lo que era la misión de la Iglesia. Luego la Legión de María, que se fundó en el pueblo cuando yo era un niño, y pues llevó a los Amiguitos de María y ahí comenzó mi vida de apostolado hasta llegar al Club de los Monaguillos del Padre Castillo.

         Creo que la vocación sacerdotal nació conmigo, siempre fue lo más grande para mí desde niño, poder participar de la fe de esa comunidad que tanto me testimonió, lo que es ser cristiano, con esa humildad y sencillez del sur de Mérida. Pero luego la vocación fue creciendo en el servicio del Altar con el ejemplo del Sacerdote Sergio Castillo, que tocó profundamente mi vida de niño, de joven, de adolescente. En él pude ver lo que es el pastor cercano, con olor a oveja, el hombre devoto de la Virgen María, el hombre de las peregrinaciones de Fátima, y sobre todo el hombre de los campesinos, de la lucha social, pues allí, en esa imagen sacerdotal pude ver ese deseo en mí de querer ser también como él. De verdad que la vocación sacerdotal en el Sur se forma desde el ejemplo del servicio de la gente.

         Comencé en el año 1991 en el Seminario Menor de Mérida, con el Hermano Evaristo Jerez. Éramos ocho compañeros de los cuales yo fui el único en llegar al sacerdocio. Luego del Seminario Menor me agregué al grupo de los sacerdotes que ahora estamos celebrando los quince años, ellos son los Padres Loaiza, Alejandro Guerrero, Douglas Briceño, Douglas Carrero, George González, Ramón Rojas, y en ese curso se vivió y se aprendió lo más bonito que es la fraternidad. Con nosotros se hizo la experiencia por primera vez del Propedéutico al salir del Seminario Menor, a este curso se unían todos los que llegaban nuevos, fue una experiencia bonita, era la primera vez que se hacía en Mérida.

         Luego, antes de iniciar la Filosofía hice una experiencia pastoral en la Televisora Andina de Mérida (TAM) y en la Emisora 100.9, allí aprendí lo que era ser operador, master, ediciones, y el trabajo periodístico y de evangelizar por los medios despertó en mí el deseo de cultivarme en los medios de comunicación. La anécdota más bonita de este año de pastoral fue que me tocó alquilar una habitación para vivir, y fue en el Barrio Pueblo Nuevo y Simón Bolívar, donde conocí mucha gente, y compartí con mucha gente humilde, pobre, y con muchos peligros, ahora me corresponde ser el Párroco de ese Barrio, y muchos de esos muchachitos de esa época ahora somos lo señores que nos atendemos, que nos ayudamos y que acompaño en la fe.

         La Teología la hice en el mismo Seminario de Mérida. El 01 de diciembre del año 2002 fue mi Ordenación Sacerdotal en la Catedral de Mérida. Una inmensa alegría poder decir que esa fue la Catedral que me recibió, que me entregó este don maravilloso y ahora me corresponde ser su pastor. Ser el Párroco de la Catedral es un compromiso enorme, con mucha humildad y entrega al saber acompañar a nuestro Pastor, el Obispo.

         En la primera experiencia como sacerdote recién ordenado me correspondió fundar la Parroquia de Santa Catalina de Siena de El Chama. Fundar Parroquia significa poner toda la creatividad, el talento, el entusiasmo al servicio de la Iglesia. Todos esos primeros años de sacerdotes los viví dedicado de lleno a construir una Iglesia, pero no solo en lo material sino también en lo espiritual.

         En esta Parroquia de El Chama me correspondió formación de los jóvenes. Había muchos problemas de delincuencia, y allí con un convenio con el INCES formamos grupos para formar unos talleres de carpintería, de automotriz, también formar salones de trabajo, de verdad que fue una experiencia enriquecedora el acompañar a estos jóvenes, así como desde el Seminario me correspondió la Pastoral Penitenciaria, donde apoyé durante ocho años las jornadas penitenciarias, el trabajo en la cárcel que es conocer al preso, ayudar al que está en proceso de rehabilitación, reinserción social, y esto marcó pauta en mi vida en lo que fue el trabajo penitenciario.

          Fui a España a estudiar en la Universidad Pontificia de Comillas la licenciatura de Historia de la Iglesia, luego terminé una Maestría de dos años en la Universidad Carlos III de Madrid, Universidad pública. En España fue una experiencia doble, por una parte con la vida religiosa, la gente de Iglesia, la Universidad Pontificia, los jesuitas, de verdad, grandes formadores, el Colegio Mayor, horas de mucha lectura, de mucho estudio, investigación, y, por otro lado, me tocó la Maestría en la Universidad pública, un ambiente totalmente hostil a la fe, con jóvenes de todo tipo de pensamiento, corrientes y diversidades ideológicas, pues poder dar allí el testimonio del sacerdocio, como un compañero más, como un hermano más de ellos, donde nacieron y crecieron unas amistades buenas.

         Al regresar a Venezuela, en el año 2013, me corresponde recibir un privilegio enorme, como lo fue ser el Párroco Rector del Santuario Diocesano de Nuestra Señora de la Candelaria de Bailadores, y por un tiempo encargado de La Playa, Parroquia San Vicente Ferrer, y por eso podría decir que fui el Párroco de todo el Municipio Rivas Dávila, en todo esto pude aprender de las experiencias de Iglesia que tiene Bailadores, sobre todo de su piedad popular, las personas de los campos con su solidaridad, esto me sirvió para crecer en el sacerdocio, en madurez y capacidad.

         Hoy en día me corresponde el reto de ser el Párroco de la Catedral. Ya son tres meses, donde he aprendido a ver a la Catedral como una casa de misericordia, lugar que no tiene rostro como Parroquia, de gente que esté ahí fija, pero si tiene todos los días almas que vienen sedientas de  misericordia y del sacramento de la Reconciliación, buscando la diversidad litúrgica que posee, el patrimonio histórico que me corresponde ahora ayudar a custodiar y a dar a conocer a través de las visitas guiadas que hemos implementado; sé que es una experiencia diferente.

         La tarea que tengo desde hace dos años, como profesor de Teología en el Seminario, me ha ayudado a crecer, a volver a retomar mi senda académica, mis estudios, y de verdad que ha sido una experiencia de quince años, que puedo verlos como quince años de bendiciones, de gracias y de misericordias de Dios, quince años en los que siento que Dios se ha derramado abundantemente en mi vida, en los que he vivido al plenitud el sacerdocio, donde nunca me he sentido vacío, en los que he mantenida viva la alegría, algo que es característico en mí, mi generosidad para con la gente, también reconociendo mis errores y debilidades, pero que son quince años para bendecir y alabar a Dios, renovando el compromiso para seguir sirviendo a esta Iglesia de Mérida.

         Entrevista realizada el 30 de noviembre de 2017, por Pedro Andrés García Barillas.

P.A
García