domingo, 19 de marzo de 2023

Canciller de la Arquidiócesis de Ayacucho festeja Bodas de Plata Sacerdotales.

Canciller de la Arquidiócesis de Ayacucho

Pbro. Percy Quispe Misaico

Pbro. Percy Quispe 

“Todo Sumo Sacerdote es tomado de entre los hombres y está puesto en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios para ofrecer dones y sacrificios por los pecados”. Hebreos 5, 1.

La Arquidiócesis de Ayacucho eleva a Dios una acción de gracias por el ministerio sacerdotal del presbítero Percy Quispe Misaico.

Breve biografía.

Su infancia.

El padre Percy nació en la ciudad de Ayacucho el sábado 29 de noviembre de 1969, en la cristiana familia conformada por don Pedro Pascual Quispe Huashuayo y doña Alejandrina Misaico Ramos, y sus diez hijos: Irma Guadalupe, Abel, Hernán Pedro, Zenón Fidel, Joel Damián, Hilda Luisa, Nelly Lucila, Percy, Rosa y Nidia.

En una oportunidad, estando en Lima con su madre y hermanos, el niño Percy se extravió en la ciudad y fue encontrado en una acequia, nadando, y cuando regresaban para Ayacucho, el bus que los iba a llevar los dejó, por lo que tuvieron que tomar el siguiente; por el camino se enteraron de que el retraso les salvó la vida, pues el bus en el que iban a viajar había sufrido un terrible accidente.

Sus estudios de primaria y secundaria los cursó en la Institución Educativa Emblemática “Mariscal Cáceres” de Ayacucho. Perteneció a un grupo juvenil con las hermanas Dominicas, donde empezó a forjar su vocación al sacerdocio.

Ayudaba en casa con las tareas domésticas, con sus hermanas menores hacia cola por largas horas para comprar queroseno. Le gustaba participar en los homenajes por el Día de la Madre, cantando a dúo para las madres del barrio. Se distinguió por su empatía e iniciativa.

En el seminario.

Ingresó al Seminario Conciliar “San Cristóbal de Huamanga”, luego fue al seminario de Cañete y finalmente al seminario de Abancay, donde terminó su preparación filosófica y teológica.

Su ordenación sacerdotal.

Fue ordenado diácono el 19 de marzo de 1997, y al año siguiente, el mismo día, fue ordenado sacerdote en la Catedral Basílica de Nuestra Señora de las Nieves de la ciudad de Ayacucho, por imposición de manos y oración consecratoria del Excelentísimo Monseñor Juan Luis Cipriani Thorne, entonces Arzobispo Metropolitano de Ayacucho.

Fue una celebración sencilla pero muy gozosa, con sus padres y todos sus hermanos, familiares y amigos que le acompañaron. Luego de la ceremonia litúrgica pasaron todos al local del seminario para festejar con el acostumbrado brindis y compartir de los alimentos, entre fotos, saludos y felicitaciones de los invitados, todo dentro de un ambiente humilde y discreto, sin pomposidades ni derroches, como es el estilo del padre Percy y su familia.

El neosacerdote se desempeñó en sus dos primeros años como subdirector de la Oficina de Educación Católica (ODEC), y colaboraba en la parroquia Virgen del Pilar del Arco, a la par de encargarse de la construcción y habilitación de la parroquia Sagrada Familia.

Otros estudios.

El padre Percy viajó a la ciudad eterna para estudiar Teología Dogmática en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma (2000-2002), siendo Vicario cooperador en la parroquia Santa María Assunta al Tufello mientras realizaba sus estudios.

Su ministerio sacerdotal en Ayacucho.

De regreso a Ayacucho fue director del Instituto de Educación Superior Público “Monseñor Víctor Álvarez Huapaya” y rector del Santuario Señor de Quinuapata, en 2005 es nombrado párroco de la parroquia Santa María Magdalena y luego párroco de la parroquia Sagrada Familia desde el 2012 hasta la actualidad. Es canciller de la Arquidiócesis desde el 2004, vicario arquidiocesano de pastoral desde el 2007, capellán del Hospital Regional de Ayacucho desde el 2005, capellán de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga (UNSCH), profesor de Metafísica y Noseología e Introducción a la Biblia en el Seminario Conciliar “San Cristóbal de Huamanga”.

Es un sacerdote amable, presto siempre para ayudar a quien lo necesite. Sus celebraciones eucarísticas son amenas y aprovecha las homilías para hablar de la realidad de la vida, desde la perspectiva del Evangelio aplicado a la vivencia cotidiana de la sociedad.

Durante la pandemia por la COVID-19 no descansó un instante, pues se dedicó, con un equipo de trabajo, a socorrer a los necesitados, llevando víveres y animándoles con sus oraciones y presencia eclesial: “Ayacucho puede”.

Su quehacer diario transcurre en asistir a la Curia, para cumplir diligentemente con sus obligaciones como canciller y vicario pastoral, asistiendo simultáneamente como capellán del Hospital Regional, sin descuidar su querida parroquia donde celebra la Santa Misa todas las tardes.

De escritura buena y voz potente, es un comunicador por excelencia. Su elegancia al vestir y su distinguida educación le hacen brillar con luz propia. Su hablar es claro y directo, procurando siempre escuchar con atención para luego brindar su acertada opinión.

En la misma Catedral en la que hace 25 años fue ordenado presbítero, celebra junto a Monseñor Salvador Piñeiro, feligresía y clero ayacuchano sus Bodas de Plata Sacerdotales, encomendando a Dios su ministerio, al cual se ha dedicado con especial fervor y notable éxito.

P.A

García




domingo, 12 de marzo de 2023

“Hacia una Iglesia sinodal en salida a las periferias”: los migrantes.

SINODALIDAD Y MIGRANTES

        El Concejo del Episcopado Latinoamericano y del Caribe CELAM publicó en octubre de 2022 un texto muy bien logrado que refleja las reflexiones y propuestas pastorales a partir de la Primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, intitulado: “Hacia una Iglesia sinodal en salida a las periferias”. Como todo texto de carácter teológico-magisterial, este se presenta enumerado para el mejor aprovechamiento del mismo, es así como, a continuación, veremos los numerales que tratan el tema que atañe a este comentario: las migraciones.

         En el numeral 67 se inicia con una nota introductoria la realidad migratoria latinoamericana: Las migraciones masivas constituyen una realidad estructural cada vez más extendida y lacerante. No se habla solo del fenómeno migratorio como desplazamiento normal de seres humanos, sino que se califica de “masivo” y “lacerante”, es decir, desproporcionado en número e hiriente en sus derivaciones. Continúa el mismo numeral dando razón al porqué de este fenómeno: Son consecuencia de la falta de trabajo, la violencia generalizada, el desorden social, la persecución política, la falta de futuro y, […], la degradación ambiental. Si pensamos en la migración clásica, la mexicana-estadounidense, podemos aplacar las conciencias al pensar que se trata de algo común, sin embargo, el documento del CELAM aclara que: En los países caribeños y sudamericanos se han incrementado los flujos migratorios, profundizando los intercambios culturales. Podríamos entender estos “intercambios culturales” como una consecuencia positiva de la migración masiva, porque, como ya se ha visto en la realidad, no todo es negativo en la migración. Un dato inquietante: Hoy, diez millones de latinoamericanos y caribeños viven en un país que no es donde nacieron. Necesario sería aclarar que la lista de estas nacionalidades la encabeza el pueblo venezolano. ¿Quiénes son los principales afectados? La migración forzada afecta a millones de personas, pero de modo particular, a las más vulnerables: niños, niñas, adolescentes y adultos mayores que están expuestos a enfermedades y al riesgo de la propia muerte.

Ya finalizando este numeral 67, se hace mención de una realidad innegable, pero que en ocasiones ha sido aumentada por los medios de comunicación: Además, acechan los mercaderes de la muerte que se dedican a la trata y el tráfico de personas, que someten a los menores a diversas formas de esclavitud y de violencia sexual, laboral o a la extracción de órganos para trasplantes. Sobre este tema, del tráfico de órganos, tuve una experiencia de “fake news[1]” en la que se adjudicaba a una supuesta organización criminal de origen venezolano hechos vandálicos en la ciudad de Ayacucho, cuestión que, luego de una exhaustiva investigación personal que realicé, resultó ser una mentira difundida con propósitos xenófobos. Finaliza el numeral 67 concretando que la migración masiva latinoamericana: […] es un desafío para las comunidades eclesiales en los lugares de partida, de paso y de acogida. Y aquí hay algo importante, pues el proceso migratorio es un desafío, efectivamente para los lugares de partida, es decir, los países originarios de los desplazados, también para los países de paso, por la aglomeración desprevenida de necesitados, a veces en situación de calle y mendicante y, finalmente, para los países de acogida, por razones obvias; se habla de un “desafío”, no de una maldición.

Más adelante, en el numeral 217, se tocan otros tópicos de la migración, pero desde una perspectiva iluminada por las Sagradas Escrituras, al respecto se dice, a modo de exhortación que: La fraternidad samaritana se manifiesta también en la acogida hospitalaria al extraño. “Entre las personas más afectadas por la grave crisis ecológica, climática y social en los países de nuestro subcontinente están los migrantes. Muchos se exponen a altos riesgos por su vida, seguridad y salud al migrar a otro país porque no ven un futuro viable para ellos y sus familias en su lugar de origen” (SN p. 18[2]). Jesús nos sigue diciendo: “fui forastero y me recibieron” (Mt 25,35). La Regla de San Benito consagró la fórmula de la hospitalidad: “todos los huéspedes deben ser acogidos como a Cristo” (cap. 53). La fe lleva a mirar y hospedar al otro como a Cristo. Por eso las migraciones son un reto para reconocer las alteridades y desarrollar las actitudes hospitalarias: acoger, proteger, promover e integrar. La hospitalidad es un desafío mayor en América, continente con muchos migrantes del sur al norte. Estamos llamados a colaborar en la inclusión de todos y favorecer un intercambio entre hermanos y hermanas de distintas culturas. Todo este numeral no necesita mayor profundización, pues está muy bien fundamentado, solo es necesaria la praxis pastoral de nuestra Iglesia, para dar ejemplo a las demás organizaciones altruistas y sin fines de lucro.

         El numeral 360 habla de lo que esta Asamblea Eclesial precisó como: situaciones particulares para que la Iglesia les dedique una atención especial: migrantes y refugiados, encarcelados discapacitados. Y lo fundamenta bellamente con las citas bíblicas con las que: La tradición bíblica llama a la acogida al extranjero (cf. Lv 19,33-34; Gn 18,4-7). El Nuevo Testamento identifica a los enfermos, a los que están de paso, y en la cárcel, con hermanos más pequeños de Jesús, ante los cuales se define el destino final (cf. Mt 25,35-44), y exhorta a las comunidades a la práctica de la hospitalidad (cf. 1Pe 4,9; Rm 12,13). Los migrantes y refugiados, los encarcelados y los que sufren alguna discapacidad representan situaciones de vulnerabilidad que demandan el cuidado de la Iglesia. Ya he escrito extendidamente sobre “La Teología del Migrante”, una reflexión bíblica y magisterial.

         El numeral 361 aporta un apéndice más a la llamada de conciencia para acoger y socorrer a los migrantes, ya que: Son víctimas de diversas violencias y de la trata de personas, formando parte de los que más sufren. Constituyen un grupo que necesita una atención particular, que busca refugio y que, lamentablemente, no siempre despierta la solidaridad de muchos hermanos. La Iglesia debe darles ayuda porque su realidad configura un signo de este tiempo. Y es muy cierto eso de que la migración “no siempre despierta la solidaridad de muchos hermanos”, por diversas razones, la principal de ellas podría ser por la notable xenofobia en los países de acogida. Sobre “La Xenofobia y la Migración” he escrito un comentario profundo, y sin lugar a dudas es una realidad cruda y en el mayor de los casos injusta.

         El numeral 364 propone, por fin, algunas líneas de acción para con el tema en exposición. Pues ciertamente es preciso: acoger, proteger, promover e integrar a las personas migrantes y refugiados. Con acciones como: 1 Establecer como prioridad la atención, promoción, defensa de sus derechos y acompañamiento de las personas obligadas a migrar, desplazarse y refugiarse. 2 Crear espacios de expresión de la fe, formación, espiritualidad, y diálogo sociocultural para los migrantes, refugiados y desplazados, que les ayuden a experimentar la fraternidad en sus nuevos lugares y los visibilicen como miembros de las comunidades cristianas. 3 Trabajar en redes locales, regionales, continentales e internacionales para exigir, defender y promover la generación de políticas públicas para el respeto del derecho humano a migrar y a no migrar, al refugio y al asilo. 4 Sensibilizar a las comunidades eclesiales sobre las causas de la migración forzada para trabajar por su erradicación y favorecer la hospitalidad solidaria.

Todas estas líneas de acción podrían sintetizarse con una mejor formación al pueblo cristiano sobre el tema, pues es poco común, por ejemplo, escuchar en la homilía de un sacerdote que debamos estar dispuestos a acoger a los migrantes, no así en el Papa, quien sí ha hablado a grandes voces pidiendo ayuda a los desplazados, e incluso, incluyendo en las letanías a Nuestra Señora una dedicada a María “Consuelo para los Migrantes”. Sobre esta nueva letanía he escrito un comentario también bastante motivador como los anteriormente mencionados en este texto.

         Y ahora sí, el último numeral que se cita es el 381, donde se vuelve a proponer, como en el anterior, unas líneas de acción: Acoger, cuidar, proteger a los migrantes y a los que sufren en las periferias geográficas y existenciales, particularmente al creciente grupo de los refugiados y desplazados climáticos, fomentando procesos de evangelización, integración y compromiso social.

         Todo aporte doctrinal por parte del Magisterio de la Iglesia es bienvenido y necesario para seguir trabajando en beneficio de los migrantes y necesitados, sin embargo, hace falta mayor compromiso por parte de los encargados de la pastoral eclesial, principalmente de los obispos y sacerdotes, quienes son los guías y maestros del pueblo de Dios. En la medida en que estos pastores respondan al llamado de Dios en las necesidades de los migrantes, todo el pueblo cristiano se verá motivado, por el testimonio de sus pastores, a avocarse en la misma tarea, que es responsabilidad de todos, pues somos ciudadanos del cielo y en esta tierra estamos solo de paso.

P.A

García



[1] Las fake news son noticias falseadas, es decir información creada como si fuese real con la intención de desinformar. El objetivo es manipular a las masas y difundir unos bulos específicos sobre temas trascendentales por diferentes portales de noticias: prensa, radio, televisión y redes sociales. Por definición, es un concepto que se centra en la creación de una mentira y la posterior difusión para lograr un engaño de masas con fines políticos o ideológicos.

[2] SN CELAM, Documento Síntesis Narrativa. La escucha en la primera Asamblea Eclesial para América Latina y el Caribe (1 de octubre 2021)

domingo, 5 de marzo de 2023

Jóvenes catequistas: la esperanza del aggiornamento.

RETIRO ESPIRITUAL

Grupo de catequistas en Luricocha, Huanta.

         Ser catequista significa seguir a Jesús para aprenderlo todo de él y luego poder transmitir lo aprendido. El catequista conoce primero al Maestro, conoce su voz, su actuar, su amor, y movido por esta experiencia dedica su vida a dar gratis lo que gratis ha recibido: la fe.

         Ser catequista joven significa mucho más, porque se va conociendo al Señor a la par de ir transmitiendo a los más pequeños esta vivencia, esta experiencia, este “kerigma”, como le gusta llamarlo a la santa Iglesia. El catequista joven no es que tenga su trabajo más difícil, ni más fácil, la cuestión es que, desde su situación de discípulo, camina de la mano a sus condiscípulos, los catequizando, para juntos ver el rostro misericordioso de Dios.

         Los jóvenes catequistas de primera comunión y confirmación de la Parroquia Santa Rosa de Lima de Ayacucho participaron de un breve retiro espiritual, los días 4 y 5 de mayo, en la casa de retiros de la Parroquia San Antonio de Padua de Luricocha, Huanta. Fueron dos días de agradable compartir comunitario. Las meditaciones estuvieron a cargo del padre Braulio Alarcón Contreras, párroco de Santa Rosa, la hermana Sandra Medrano, religiosa hija de Santa Ana, y mi persona.

         El sábado en la mañana, al llegar a la casa de retiros, nos ubicamos en las habitaciones y pasamos a desayunar. El primer tema de la mañana estaba a cargo del padre Braulio, sobre las tentaciones de Jesús en el desierto, para lo cual él quiso que escenificáramos dicho pasaje bíblico, y como al padre no se le puede decir que no, nos tocó a Sahara y a mí actuar como el demonio y Jesús respectivamente, mientras que la hermana Sandra se limitó a ser la enfática narradora. Gracias a Dios todo salió bien, aun sin antes haber practicado. Todos de pie y alrededor del enorme y vetusto árbol de palta (aguacate) escuchamos la meditación del padre Braulio. Fueron unos minutos intensos y bonitos.

         Seguido del primer tema vino un receso para pasar al segundo, que me correspondió a mí, el cual versaba sobre los cinco domingos de cuaresma, el texto que preparé para Perú Católico. Las indicaciones fueron sencillas. Se armaron cinco grupos, cada uno de ellos buscaría un lugar apartado en la casa de retiros para leer y meditar el material que se les proporcionó, para finalmente dibujar sobre un papelote alguna escena característica de los evangelios correspondientes para cada domingo. La participación de los jóvenes fue bastante buena, cada grupo se preparó con un pequeño parlamento a modo de resumen, a la vez que mostraban a todos los presentes los dibujos que pudieron realizar.

         Antes del almuerzo rezamos el Santo Rosario, caminando, intercalado de cantos marianos. Por iniciativa de la hermana Sandra salimos a la plaza de Luricocha mientras rezábamos. Afortunadamente el pueblo es bastante tranquilo, por lo que esto no significó mayor distracción. Cada uno de los grupos anteriormente formados se encargó del rezo de un misterio. No se pudo finalizar con las letanías, ya que el tiempo nos era corto y seguidamente nos esperaba el rico almuerzo.

         En horas de la tarde hubo un pequeño momento de juegos, en los que nos divertimos como nunca. Gracias a Dios la hermana Sandra tiene bastante iniciativa en este aspecto lúdico, cuestión que no es campo de mi destreza. Luego de los juegos vino el tercer tema, intitulado “Carta a mí mismo”, lo trabajó la hermana Sandra y en esta actividad se quiso hacer entender a los jóvenes catequistas el compromiso que debían hacer frente a Dios en esta nueva tarea como transmisores de la fe.

         Una vez realizada la actividad con la hermana Sandra, pasamos a ver la película “Un Dios prohibido”, sobre el martirio que sufrieron los seminaristas y sacerdotes claretianos en Barbastro, España. La película es muy vocacional, tiene sus momentos graciosos y llamativos, sin embargo, es bastante sentimental, pues se trata de muertes injustas de personas muy jóvenes. Al final de la proyección compartimos algunas ideas sobre lo visto, la conversación la encaminé yo, intercalando con la respuesta de algunas preguntas que tenían los catequistas.

         Después de la cena. Pasamos al 5to tema del retiro, sobre el pecado y el perdón, en el cual realizamos una sencilla meditación sobre la realidad del pecado en nuestras vidas y la necesidad de ser borrado a través del sacramento de la Reconciliación, para lo cual se dedicaron los dos sacerdotes presentes, el padre Braulio y el padre Percy, párroco de San Antonio de Padua de Luricocha. Los jóvenes, a medida que íbamos haciendo el examen de conciencia con la lectura y comentario de algunos pecados más comunes, iban saliendo del auditorio, Sahara les ensuciaba las manos con barro, en señal del pecado, y una vez confesados y absueltos, subían para la capilla donde estaba expuesto el Santísimo Sacramento en la Custodia; allí, después de un rato de oración personal, accedían a lavarse las manos delante de Jesús Eucaristía, un bonito gesto para significar que es Dios quien nos libera de la esclavitud del pecado, de la suciedad de la trasgresión a la ley de Dios. La adoración a la Eucaristía se descontroló un poco, pues los jóvenes quisieron expresar a viva voz algunas de sus experiencias personales, cuestión que es muy positiva, pero fuera del ambiente de adoración eucarística. El padre Braulio avanzada la noche bendijo a los presentes con el Santísimo y todos fuimos a descansar.

         En la habitación donde yo pernocté también estaban conmigo tres jóvenes catequistas, muy amigos entre ellos desde la infancia, tanto, que decidieron dormir los tres en la misma cama, pero me sorprendió la madurez con que se quedaron dormidos, casi de inmediato. Al día siguiente me enteré que no tuvieron muchos ánimos de bromear o quedarse hasta más tarde hablando, pues mi presencia en la habitación les cortó toda inspiración.

         El domingo 5 de marzo, rezamos Laudes, luego el Viacrucis y pasamos a desayunar. Seguido del desayuno el padre Braulio habló sobre la Virgen María, yo me ausenté por unos minutos para conocer el solar (chacra) de la casa de retiros, el cual tiene diversidad de árboles frutales, entre los que destaca los de pacay (guama). Seguido del tema de la Virgen María, realizamos por grupos la Lectio Divina sobre el evangelio de ese día, es decir, el segundo domingo de Cuaresma, la Transfiguración del Señor, esta vez en cuatro grupos, conmigo, con Sahara, con la hermana Sandra y con el padre Braulio.

         A la hora pautada salimos para el templo para participar de la misa dominical, presidida por el padre Percy, pero predicada por el padre Braulio. El coro de esta parroquia es exageradamente profesional, podría competir y ganar con creces al reconocido coro polifónico de la Catedral de Ayacucho. En esta misa pude leer las peticiones preparadas en el librito litúrgico, que, providencialmente hacía mención de los migrantes.

         Después del almuerzo, en el viaje de regreso, pasamos por el mirador Cristo Blanco de Huanta, y después subimos a la cueva de Pikimachay (cueva de las pulgas), cuya caminería casi se encuentra en su totalidad encementada y empedrada.

         Este breve retiro espiritual fue bastante bonito. Noté en los jóvenes el deseo de Dios y también las dificultades naturales para la meditación y reflexión personal, tal vez por la constante distracción a la que están expuestos con el uso excesivo de las redes sociales y la dependencia de estos que se crea por la misma costumbre y, como dice la canción, no cabe duda que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor.

P.A

García

En la Casa de Retiros de Luricocha, marzo 2023


sábado, 4 de marzo de 2023

Síntesis biográfica para el libro que se publicará

SÍNTESIS BIOGRÁFICA


Pedro Andrés García Barillas, es un playense orgulloso de su pueblo, su gente y sus costumbres propias de los Andes venezolanos. Nació en la ciudad de Tovar, Estado Bolivariano de Mérida, el domingo 10 de diciembre de 1995, en medio de una joven familia. Fue bautizado a la edad de cinco años en el templo de Nuestra Señora de Regla de Tovar, génesis de su futura vocación sacerdotal. Cursó estudios en el “Preescolar Elio Castillo”, del cual su abuela materna, doña Eva Castillo, había sido parte del comité fundador; la primaria la estudió en la Escuela Básica Bolivariana “Flor de Maldonado” y en la Unidad Educativa “San Pablo”, donde culminó su sexto grado. El Liceo Bolivariano “Dr. Gerónimo Maldonado” lo recibió en sus aulas del primer al tercer año, para luego internarse, a la edad de 15 años, en el Seminario Menor de la Inmaculada Concepción de los Legionarios de Cristo, donde culminó sus estudios de Bachillerato en Ciencias en el año 2013.

Ingresó al Seminario Arquidiocesano “San Buenaventura” de Mérida para continuar con su formación sacerdotal, allí, luego del año propedéutico, culminó sus estudios de Filosofía con la tesis de grado “Filosofía de la educación orientada desde la paideia divina en la obra El Pedagogo de Clemente de Alejandría” y la mitad de la carrera de Teología, la cual se vio interrumpida por un año de Pastoral en la Diócesis de El Vigía-San Carlos del Zulia, desde donde tomó la decisión de salir del país para radicar en el Perú, junto a su núcleo familiar.

Pedro Andrés ha heredado una vocación literaria e investigativa, la misma que ha mantenido desde su infancia, cuando se interesaba por todos los temas alusivos a la historia de su pueblo natal, La Playa. En Mérida visitó varios centros de investigación, como el Archivo Arquidiocesano de Mérida, Archivo Regional de Mérida, Biblioteca Tulio Febres Cordero, entre otros importantes centros, para ampliar sus conocimientos sobre la historia de La Playa. Todos sus escritos y reflexiones al respecto han sido publicados por él mismo en su sitio web pedrogarciabarillas.blogspot.com (Blog de Pedro García), desde donde ha divulgado paulatinamente su aficionado oficio de escritor.

En el año 2020 Pedro Andrés unió esfuerzos académicos con el reconocido profesor Antonio Oballos para, entre los dos, concretar un texto que reuniera lo básico de la historia de un pueblo que tiene mucho que contar a sus habitantes, es así como, con el apoyo del Concejo Municipal de Rivas Dávila, se ve el producto del esfuerzo de años de Pedro Andrés y del profesor Oballos, con la publicación digital de la obra en conjunto, intitulada “Historia Básica de La Playa”, teniendo como coautores a los dos mencionados.

Desde la ciudad de Ayacucho, Perú, “Cuna de la Libertad Americana”, Pedro Andrés continúa indagando según sus posibilidades en la historia local, anhelando volver a su tierra para estar con los suyos, con la gente que le vio nacer y confía en su persona y apoya todos sus proyectos personales y aquellos que van en beneficio de la colectividad de la Parroquia Eclesiástica San Vicente Ferrer y la Parroquia Civil Dr. Gerónimo Maldonado del Municipio Rivas Dávila.

P.A

García

sábado, 25 de febrero de 2023

Los cinco domingos de Cuaresma: breve retiro espiritual personal

RETIRO CUARESMAL

Cuaresma: tiempo de conversión.

        A continuación, meditarás con los cinco domingos de Cuaresma, a través de sus oraciones colecta y evangelios. Profundizarás en la espiritualidad propia de este tiempo de penitencia y preparación para la Pascua. Sirvan estas palabras como un pequeño retiro espiritual de Cuaresma, el cual puedes realizar desde la intimidad de tu hogar o en compañía de la comunidad. Al final de cada domingo te propongo algunas interrogantes para llevar a la meditación personal; puedes responderlas por escrito para involucrar todos tus sentidos en este acto de piedad.

PRIMER DOMINGO DE CUARESMA: En la oración colecta de este domingo, pedimos al Señor que, al celebrar un año más la santa Cuaresma, nos conceda avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo y vivirlo en su plenitud.

Meditación: La vida litúrgica de la Iglesia es cíclica, es decir, va repitiendo a lo largo del año los acontecimientos más importantes de la fe, en este sentido, la santa Cuaresma es para los creyentes una intensificación de la propia conversión: tanto como personas individuales como miembros de la Iglesia y de este mundo, que necesita de Dios. Todo camino espiritual es una puesta hacia adelante, es avanzar, no retroceder ni quedarnos estancados. Avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo significa escuchar con atención la Palabra de Dios y dejarnos interpelar por su mensaje; solo así podremos vivir a plenitud la fe que profesamos.

La Palabra del Señor: “Domingo de la tentación”. En el evangelio de este domingo -puedes buscar en la Biblia- (Mateo 4, 1-11), se nos narra el episodio de Cristo ayunando durante cuarenta días en el desierto y, finalmente, estando tentado por el diablo. Así como nuestro Señor fue tentado, siendo él Dios y hombre verdadero, de igual modo nosotros, simples mortales, también lo somos. Dios permite, con la tentación, probar nuestra fidelidad. Para los cristianos existen tres principales tentaciones: creer que las cosas dan la vida, olvidándonos de Dios, fuente única de vida; buscar la comprobación de la fe con signos deslumbrantes, no confiando en Dios mismo; y, dejándonos llevar por el deseo de poder y de triunfo, sin comprender definitivamente que la vida consiste en el servicio a Dios y a los hermanos.

Para la reflexión: Fijémonos en las tentaciones que el Señor sufre en el desierto: el placer (pan), la manipulación de lo sagrado (saltar desde el templo) y el poder absoluto (los reinos de la tierra). En nuestra vida es común que surjan tentaciones. ¿Tú cómo las enfrentas? Encomiéndate al Espíritu Santo para que te ayude a afrontar con éxito las tentaciones de la vida. Ahora, ¿sabes cuál es la tentación que te causa más problemas? Identifícala y precisa los pasos necesarios para superarla.

Oración jaculatoria (para repetir en la intimidad con Dios): ¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA: La oración colecta de este domingo suplica a Dios que, él que nos ha mandado escuchar a su Hijo, el predilecto, alimente nuestro espíritu con su palabra, para que nosotros, con mirada limpia, contemplemos gozosos la gloria de su rostro.

Meditación: El camino que debemos recorrer para amar cada día más a Dios, pasa por conocerle a través de su Palabra, la cual nos es proclamada solemnemente por la Iglesia en su Liturgia. Dios Padre nos ha mandado escuchar a Jesucristo, quien continúa hablando hasta nuestros días en la predicación de los sacerdotes y ministros del Evangelio. La cuaresma es tiempo de escucha atenta; el mensaje de la Palabra es alimento para el espíritu; tomar este alimento produce en nosotros la gracia de poder contemplar -en las próximas fiestas pascuales- la gloria del rostro de Dios. Toda fiesta ha de preparase de la mejor manera y la Cuaresma bien vivida prepara la fiesta de la Pascua.

La Palabra del Señor: “Domingo de la Transfiguración”. En este domingo, el evangelio de Mateo (17, 1-9) presenta a Jesús con su rostro resplandeciente como el sol. En la conversación del Señor con Moisés y Elías y siendo testigos de esto sus discípulos Pedro, Santiago y Juan, vemos el deseo de Dios por manifestarnos la gloria de su resurrección futura. Pedro dice lo que nosotros experimentamos hoy: “¡qué bien se está en tu presencia, Señor!”. Apartarnos del mundo por un instante y entrar en la presencia de Dios es una experiencia hermosa, fortalecedora y gratificante que podemos vivir en esta Cuaresma. No perdamos el tiempo, acudamos a Dios y dejémonos transfigurar por su gracia. Escuchemos la voz del Padre que nos indica estar atentos al mensaje de su Hijo. Abramos los oídos, la mente y el corazón.

Para la reflexión: La transfiguración es una experiencia que anima a los creyentes que tienen miedo de caminar con la cruz a cuestas. No temamos imitar a Cristo aún en su pasión, pues la gloria futura también nos espera. No esquivemos nunca una experiencia de encuentro con lo divino. Las experiencias religiosas ocurren con frecuencia en nuestras vidas: ¿recuerdas una que te haya sucedido?, ¿podrías describirla? Ora en la presencia de Dios, en lo secreto y escondido de tu corazón. Contempla a Dios en todo lo que te rodea, en los pobres y necesitados, pero especialmente encuéntrate con Jesús en el milagro de la Eucaristía.

Oración jaculatoria (para repetir en la intimidad con Dios): Oigo en mi corazón: “Buscad mi rostro”. Tu rostro busco, Señor; no me escondas tu rostro.

TERCER DOMINGO DE CUARESMA: La Iglesia implora en este tercer domingo al Padre celestial que, él que es Padre de misericordia y origen de todo bien, que acepta el ayuno, la oración y la limosna como remedio de nuestros pecados, nos mire con amor a nosotros penitentes, y restaure con su misericordia a los que están hundidos bajo el peso de sus culpas.

Meditación: Las tres palabras más repetidas durante la Cuaresma son: ayuno, oración y limosna. Existen innumerables maneras de ayunar y de dar limosna, que es en definitiva vivir la caridad con los necesitados, sin embargo, la oración es siempre el encuentro personal con Dios, nuestro Señor. La oración es oxígeno para el alma, si no oramos, nos veremos asfixiados por el mundo. Dios ve con agrado nuestros pequeños o grandes sacrificios cuaresmales, pero él va más allá, pues nos mira con amor y restaura nuestra vida pecaminosa, él carga con el peso de nuestros pecados, nos alivia, nos auxilia, nos hace llegar hasta el final.

La Palabra del Señor: “Domingo de la samaritana”. En este tercer domingo de Cuaresma, el Evangelio (Juan 4, 5-42) presenta a Jesús como el surtidor del agua que lleva hasta la vida eterna, en su diálogo con la mujer samaritana. Preguntémonos ¿cómo se llega a ser cristiano? A partir del evangelio podemos contestarnos: respondiendo a la llamada del amor de Dios y recibiendo el agua viva del bautismo, que contiene el Espíritu Santo. Jesús es el nuevo Moisés, que da agua viva a su pueblo. Recordemos el agua y la sangre que brotaron del costado abierto de Cristo en la cruz; esta agua y esta sangre son los sacramentos y la Iglesia misma, que es sacramento universal de salvación. Como bautizados hemos recibido el agua que da la vida y estamos capacitados para embebernos cada vez más con la recepción de los siete sacramentos.

Para la reflexión: Sabemos que judíos y samaritanos rivalizaban, de ahí que la mujer se sorprendiera de que Jesús le dirigiese la palabra. ¿Tú tienes rivales? ¿Le hablas a todos por igual? La acción salvadora de Jesús rompe paradigmas, Jesús se da a todos por igual. Todos tenemos prejuicios, ¿puedes reconocer los tuyos para superarlos? ¿En tu comunidad hay prejuicios? ¿Qué puedes hacer tú para erradicarlos? Promueve el reconocimiento de la labor femenina en la Iglesia. Como aquella mujer de Sicar, ¿crees que estás siguiendo el llamado del maestro?

Oración jaculatoria (para repetir en la intimidad con Dios): Señor, dame a beber el agua viva; así no tendré más sed.

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA: En este cuarto domingo de Cuaresma, pedimos a Dios que, él que reconcilia consigo a los hombres por su Palabra hecha carne, haga que el pueblo cristiano se apresure, con fe viva y entrega generosa, a celebrar las próximas fiestas pascuales.

Meditación: Los cinco domingos de Cuaresma ven en el cuarto de ellos una proximidad gozosa del misterio pascual. El fruto del misterio de la encarnación es la reconciliación entre Dios y los hombres, pues “el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. Apresurarnos con fe viva y entrega generosa significa apostar definitivamente por la luz de Dios, hacer un punto y aparte en nuestras vidas y recomenzar desde cero para agradar a Dios en todo lo que hagamos. El camino de penitencia que antes hemos iniciado ya va viendo su destino feliz. La Pascua de Cristo es la mayor festividad litúrgica que podemos celebrar. ¡Resurrección!

La Palabra de Dios: “Domingo del Ciego de nacimiento”. Ubicamos en el Evangelio (Juan 9, 1-41) al invidente que obedeciendo a Jesús fue, se lavó, y recobró la vista. Los hombres nacemos ciegos, en tinieblas, aturdidos por el pecado original, pero una vez aceptemos a Cristo, nuestra vida se ve iluminada; es como si se nos hubieran abierto los ojos. La fe ilumina el camino a seguir. No estamos solos, no vamos a tientas, caminamos seguros porque Jesús va de nuestro lado. El Señor puede curarnos de nuestras cegueras, de nuestras faltas de confianza en su providencia, hagámosle caso y acudamos a la piscina de Siloé, que es el sacramento de la confesión, para lavarnos con el agua de la gracia divina y purificarnos de nuestras culpas para ver con claridad. Jesús nos cura en el sábado de nuestras vidas, es decir, en aquellos momentos en los que menos esperamos su acción poderosa.

Para la reflexión: El amor de Dios es controversial para el mundo. Los poderosos no ven la liberación que ofrece Jesucristo, están ciegos y tercamente permanecen en su ceguera. Y tú, ¿estás interiormente ciego? ¿Reconoces que pudieras no estar viendo las cosas desde la perspectiva de Dios? Pide al Espíritu Santo luz para reconocer tu propia ceguera, es decir, tu imposibilidad de ver y experimentar la obra misericordiosa de Dios en tu vida. Vive la caridad con los discapacitados, o con los alejados de Dios. Antes de juzgar a los demás, examina con temor de Dios las situaciones tu vida personal, porque eres ciego también y necesitas de la luz de Dios.

Oración jaculatoria (para repetir en la intimidad con Dios): Señor, que vea; que tu Palabra sea lámpara para mis pasos y luz en mi camino.

QUINTO DOMINGO DE CUARESMA: Finalmente, en este quinto y último domingo de Cuaresma, pedimos a Dios que su gracia nos ayude, para que vivamos siempre de aquel mismo amor que movió a su Hijo a entregarse a la muerte por la salvación del mundo.

Meditación: El camino penitencial que se inicia con el Miércoles de Ceniza, va llegando a su final con la quinta semana del tiempo cuaresmal y los días de la Semana Santa, siendo en total cuarenta y cinco días de profunda introspección espiritual hasta el Viernes Santo de la Pasión del Señor. En este quinto domingo nos habla la oración colecta del “amor de Dios”, el mismo que llevó a Jesús a sufrir el cruento sacrificio de la cruz para redimirnos. Ciertamente el amor todo lo soporta, amar es sufrir, ya lo indica la piedad cristiana: “ama hasta que duela”. Somos capaces de amar a los demás porque antes hemos sido amados por Dios, y amor con amor se paga.

La Palabra de Dios: “Domingo de Lázaro”. El Evangelio (Juan 11, 1-45) nos presenta a nuestro Señor como la resurrección y la vida. Esta resurrección de Lázaro es realmente una “vuelta a la vida”, no es la resurrección definitiva, pues, ciertamente Lázaro volvió a morir. El texto sagrado demuestra cómo, gracias a Jesús, se da la victoria de la vida sobre la muerte, que es causa del pecado original. Nuestra nueva vida de resucitados empieza desde este mundo terrenal, cuando testimoniamos la gracia de Dios en nosotros. Como hombres debemos regenerarnos, es decir, adquirir una nueva sensibilidad. El pecado nos hace oler a podrido, pero Jesús nos manda a caminar, a seguir adelante, aún cuando apestemos por nuestra vida desgraciada y pecaminosa. Este domingo afianzamos la fe en la resurrección de los muertos y en la vida del mundo futuro, como lo expresa el Credo.

Para la reflexión: Jesús resucita a su amigo Lázaro, unos creyeron en el milagro, otros incrédulos se cerraron aún más en sus propias convicciones. Y tú, ¿crees realmente que resucitarás algún día? Los cristianos no creemos en la reencarnación, sino en la resurrección, que no es lo mismo. ¿Reconoces las actitudes de Jesús con las hermanas de Lázaro? ¿Eres tú consolador de aquellos que pierden a un ser querido? No te canses de pedir todas las noches a Dios la gracia de la buena muerte, la que se vive con la fe puesta en la resurrección. La muerte no es el final, sino el verdadero comienzo de la vida en la eternidad con Dios, nuestro Padre Creador.

Oración jaculatoria (para repetir en la intimidad con Dios): Cristo, tú fuiste torturado por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.

Oración final: Señor, Dios de amor y de perdón, te doy gracias por este retiro espiritual personal de Cuaresma, en el que he meditado tu mensaje para cada domingo de este tiempo penitencial. Ayúdame a perseverar en las buenas obras. Quiero siempre mantenerme en tu presencia. Deseo llegar purificado a la fiesta de la Pascua. Dame la gracia de la conversión. Ilumíname siempre para no caer en el error. Te lo pido por la intercesión gloriosa de mi madre santa, la Virgen María. Por el mismo Jesucristo nuestro hermano y Señor. Amén.

P.A

García

jueves, 23 de febrero de 2023

Carnavales Ayacucho 2023: mi perspectiva

UN COLORIDO ACONTECIMIENTO


         Desde el domingo 19 hasta el miércoles 22 de febrero de 2023 se pudieron presenciar en el centro de la ciudad de Ayacucho las distintas comparsas que participan en los festejos del carnaval. Muchas organizaciones de diferente índole preparan su comparsa de la manera más esmerada para deleitar a la multitud de personas que se aglomeran en los alrededores de la Plaza Sucre y demás portales adyacentes para observar el paso de cada grupo folclórico.

         En estos carnavales de 2023 pude presenciar por primera vez esta tradición ayacuchana, ya que en 2021 y 2022 no se pudo realizar a causa de las restricciones de la pandemia generada por la COVID-19. El entusiasmo de la gente se hacía notar, pues extrañaban sus coloridos desfiles de comparsas. Observé de entre la gente a turistas, lo que significa que todo por fin está volviendo a la normalidad, ya la ciudad está recuperando su atrayente turístico, lo que le da más vida y movimiento económico. Sin embargo, los carnavales de 2023 también estuvieron en peligro de no realizarse, motivado a las recientes muertes en diciembre del año pasado, en la que murieron al menos 10 ayacuchanos, muchos de ellos jóvenes o menores de edad, a causa de las protestas en contra de la asunción a la presidencia de Dina Boluarte y el encarcelamiento del presidente Pedro Castillo luego de que este intentara cerrar el Congreso de la República, pero, esta intención de suspender los carnavales no venía de los entes gubernamentales, sino del sentir de la gente en general, que aunque son poquísimos, todavía sufren la pérdida de sus seres queridos en manos de la Policía y el Ejército. Son hechos lamentables por todos conocidos.

         Mi impresión a ver las comparsas fue de total gusto y asombro por tan impecable organización. Me agradó bastante las consignas que se cantaban al son de la música, las cuales narraban hechos históricos como la gloria de los ayacuchanos por la victoria del 9 de diciembre de 1824, haciendo mención de grupos armados como los “morochucos”, declarándose herederos de ellos. Algunas letras eran totalmente alusivas al acto sexual entre varones y mujeres. Los cantos, que por lo general los entonan las mujeres que van delante bailando, también hacían alusión a la actual situación política por la que está atravesando el Perú, cantos que se intercalaban en castellano y quechua.

         Noté que las comparsas tienen mayor presencia femenina, pues son las mujeres las que mejor pueden lucir sus hermosos y coloridos vestidos, todos muy parecidos y elegantes, así como también son ellas a las que mejor se les escucha lo que cantan, dada su ventaja en el tono de voz más agudo, más chillón, pero siempre con una sonrisa en el rostro. En el caso de los hombres, se ven dedicados más al acompañamiento musical, así como a algunos cantos; ellos van detrás de las mujeres y en pocas oportunidades se mezclan para interpretar algún encuentro entre parejas.

         Evidentemente, el ritmo de todas las comparsas es prácticamente el mismo, usándose instrumentos como la quena, que es la que da la melodía, la guitarra, que es la que lleva el ritmo junto con los tambores de cuero; algunas comparsas agregan trompetas, pero son muy pocas. He dicho que todas las comparsas son muy parecidas, pero también se puede decir que cada una es distinta, pues cada una le pone un ánimo particular a su participación, ya sea por el contenido de la letra de las canciones, ya por el colorido de los vestidos o por el mismo entusiasmo de sus integrantes al ir desfilando paulatinamente a los alrededores de la Plaza Sucre.

         Hubo algo que me llamó mucho la atención, y fue ver que el mayor goce lo daban a los presentes las comparsas de varones vestidos de mujer, cuyo baile es perfectamente comparable con el de las mismas féminas, o incluso mejores o más atractivos, al tratarse de varones con vestimenta femenina e incluso con maquillaje exageradamente de rasgos femeninos. Son estas comparsas las más desordenadas en el sentido de no guardar ningún respeto por el cuerpo o pudor, al llegar a mostrarse incluso en ropa interior. Muchos de estos hombres van con lentes oscuros grandes incluso caída la noche, tal vez para no dejarse identificar tan fácilmente; sin embargo, los que se atreven a tales espectáculos de seguro les daría igual ser reconocidos que pasar desapercibidos. Definitivamente no hay vergüenza ni para pecar.

         Una cuestión que se me olvidó mencionar anteriormente es que muchas de las mujeres llevan en su mano un recipiente de talco blanco, el cual van rociando paulatinamente a los presentes que les observan pasar sentados en sillas plásticas en las veredas o aceras de la plaza y sus jirones o calles circundantes, las mismas que están justo debajo de las arquerías típicas del centro de la ciudad de Ayacucho, antigua Huamanga hasta 1825, cuando el Libertador Simón Bolívar decide cambiarle el nombre por el que tiene actualmente, homónimo del mismo Departamento.

         Mientras las comparsas pasan con su festejo interminable, los observadores van capturando sus mejores instantáneas. Muchas comparsas contratan sus propios camarógrafos, los cuales van fotografiando o filmando todo el recorrido, con sencillos teléfonos móviles o con sofisticadas cámaras fotográficas y de video, haciendo también bastante presencia los drones u objetos voladores no tripulados, los que llevan una cámara que permite grabar el acontecimiento desde las alturas, siendo después de la debida edición un espectáculo aún mayor del que se vive estando presencialmente en el lugar.

         Algunos adolescentes, pocos en realidad, aprovechan la ocasión para mojarse con agua o manchar sus caras con talco o pinturas acuarelas. La presencia de vendedores ambulantes es de esperarse dada la aglomeración de personas y la necesidad de hidratarse y alimentarse durante las horas que dura el desfile. También la Policía y el Ejército están monitoreando constantemente, e incluso se les puede observar llevándose a los que se pasan de tragos y olvidan que todos merecen respeto, más aún cuando se está uniformado.

         Durante los cuatro días mencionados, de lunes a miércoles, pude observar el paso de todas las comparsas, siendo la hora de inicio a las 4:00p.m. aproximadamente, y su final ya bien entrada la noche; yo pude acompañar solo hasta las 9:30 p.m. de un día, pues estaba muy cansado de permanecer de pie unas cinco horas seguidas, además de que la lluvia nos obligaba a dar por terminada la jornada cultural.

         Algunas comparsas al pasar, intentaban involucrar en el baile a personas del público, a veces sin éxito. Varios policías terminaron totalmente rociados del blanco talco que las mujeres portaban, lo que para muchos les hacía gracia, sin sobrepasar los límites del respeto a la autoridad que se debe tener a un en ocasiones en las que la gente está totalmente eufórica y distraída de la vida y los valores.

         Finalmente he de decir que me desagradó mucho el hecho de ver a hombres disfrazados de obispos y sacerdotes, pues bailaban e ingerían alcohol con desenfreno, desacreditando con esto la presencia sagrada que suponen los ministros ordenados de la Iglesia. En varias comparsas la presencia de un hombre vestido con ornamentos sagrados hacía suponer el apoyo que podría estar brindando la Iglesia Católica al actual gobierno constitucional de la primera mujer presidenta del Perú, pues ésta ha recibido en varias ocasiones a distintos obispos en medio de los focos y las cámaras de los medios de comunicación, y estos obispos a su vez han opinado muy positivamente de la señora presidenta, aún cuando parte de la población la trata de asesina, pues desde que llegó al poder se han contabilizado más de 60 fallecidos a causa de las protestas.

         No sé si vuelva a presenciar estos carnavales el próximo año. Creo que por lo que he visto ya lo he conocido todo y no habrá mucha novedad en la próxima oportunidad, además de que se podría considerar dichos espectáculos como no apropiados para un alma consagrada al servicio de los demás en lo que se refiere a las cosas de Dios. No condeno como pecaminosos los festejos del carnaval ayacuchano, pero evidentemente hay en ellos inmoralidades que no puede permitirse, ni siquiera observar, un cristiano modestamente formado.

P.A

García

domingo, 12 de febrero de 2023

Conversé con un “loco” que estaba “cuerdo”

¡TIENE TODA LA RAZÓN!


         Hace unos días atrás me dispuse a visitar la Biblioteca Municipal de la ciudad de Ayacucho, iba en busca de un libro de José de la Riva-Agüero, “Paisajes peruanos”, pero no lo conseguí allí. La cuestión es que llegué quince minutos antes de que abrieran la biblioteca, por lo que tenía que esperar a que se hicieran las 3 de la tarde. Para pasar el rato revisando el teléfono fui al Parque Magdalena, allí busqué la sombra de un frondoso árbol, ya que el cielo azul despejado dejaba que los inclementes rayos del Inti golpearan directamente mi espalda.

Eran las 2:50 p.m. y a esa hora algunas personas también descasaban en el parque: vendedores ambulantes, viandantes, parejas de enamorados, etc. Los choferes de taxis recostados en el césped conversaban amenamente, algunos jugaban a las cartas, otros simplemente se soportaban la cabeza con una mano mientras con la otra revisaban sus teléfonos o cabeceaban quedándose dormidos. Yo me ubiqué de espaldas al mercado y mirando hacia la iglesia de la Magdalena, que es la que da seudónimo al parque, ya que este originalmente está dedicado al ilustre “brujo de los Andes” el Mariscal Cáceres.

Mientras revisaba mi teléfono se me acercó por detrás un joven de apariencia reprobable, rápidamente noté que se trataba de un dipsómano o tal vez un toxicómano, o ambas cosas a la vez, es decir, un hombre entregado al alcohol y a las drogas, de esos que prácticamente viven en la calle, llevan su ropa sucia, van por ahí hambrientos, pidiendo algunas monedas, o peor aún, rebuscando en los tachos de basura algo para comer; malolientes, despistados e incómodos para la sociedad. Pero este hombre no venía a pedirme nada, solo quería conversar conmigo, tenía algo importante que decirme.

Al iniciar nuestro informal encuentro hubo algo que me causó curiosidad, y fue cómo este sujeto me identificó -según él y sin razón aparente- como “padre”. Lo primero que dijo fue: “padre, cómo está”. Le respondí el saludo y por mi mente solo pasó un natural pensamiento: “me va a pedir dinero”, pero no fue así. Me preguntó mi nombre, y al escucharlo me dijo que no le gustaba, que era un nombre muy “común”, que tenía cara de llamarme “Elías”. Bromeé con él aclarándole que yo estaba muy a gusto con llamarme Pedro.

Le pregunté su nombre, pero no me lo dijo, prefirió quedar en el anonimato. Prosiguió preguntándome que, si yo era feliz, a lo que respondí en afirmativo, pero él me interrumpió opinando contrariamente. - ¿Por qué dice eso? - le proferí, y su respuesta me dejó más perplejo aún, pues me dijo en voz baja: “porque no sabes decir que no”, y se extendió aconsejándome que había que aprender a decir que no… recordé a san Josemaría y su texto en Camino, numeral cinco, que reza oficialmente “Acostúmbrate a decir que no”.

Yo le devolví la pregunta acerca de si él se consideraba una persona feliz, y la respuesta fue rápida: lamentablemente no lo era. Pero fui un poco más allá y le increpé sobre su concepto de felicidad. - ¿Qué es la felicidad para usted? – le interrogué, y su diáfana opinión personal fue: “la felicidad es hacer felices a todos los demás, a los que merecen ser felices y a los que no también”.

¡Qué gran verdad la de este hombre! Somos realmente felices cuando hacemos felices a los demás… recordé aquel pasaje del Nuevo Testamento en el que le adjudican a Jesús la aseveración que dicta: “hay más alegría en dar que en recibir” (Hch 20, 35), es decir, la alegría auténtica parte del servicio desinteresado a los demás, buscando ser útiles y generosos, porque siempre habrá alguien que requiera de nosotros, de nuestra palabra o nuestro tiempo, como este hombre que se acercó para hablarme, pero, pienso que en realidad no creo que él necesitara de mí, sino más bien era yo el que necesitaba escuchar exactamente eso que él me dijo.

Fueron los diez minutos mejor aprovechados de mis tiempos de espera, que han sido muchos y muy largos. La esperanza es una virtud teologal, pero saber esperar es un don que hay que pedir a Dios con constancia y humildad: saber esperar. ¿Realmente no sé decir que no? ¿Realmente no soy feliz? ¿Por qué escribo estas cosas? Porque simplemente no puedo no hacerlo, porque realmente no sé decir que no… y eso, paradójicamente, me hace feliz.

Este mismo día conocí la Biblioteca de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga (UNSCH), que curiosamente comparte similar historia con la Universidad de Los Andes (ULA), de mi natal Mérida, pues ambas casas de estudios fueron fundadas por obispos como seminarios para la formación del clero local, y ambas casas han visto su camino exitoso separándose del ámbito estrictamente religioso para pasar a diversificarse y postularse prestigiosamente en la lista de las universidades de renombre de sus respectivos países. Al igual que Mérida, Ayacucho puede ser “una ciudad dentro de una universidad”. Por eso puedo decir que me siento como en casa.

P.A

García