Canciller de la Arquidiócesis de Ayacucho
Pbro. Percy Quispe Misaico
Canciller de la Arquidiócesis de Ayacucho
Pbro. Percy Quispe Misaico
SINODALIDAD Y MIGRANTES
El
Concejo del Episcopado Latinoamericano y del Caribe CELAM publicó en octubre de
2022 un texto muy bien logrado que refleja las reflexiones y propuestas
pastorales a partir de la Primera Asamblea Eclesial de América Latina y el
Caribe, intitulado: “Hacia una Iglesia sinodal en salida a las periferias”.
Como todo texto de carácter teológico-magisterial, este se presenta enumerado
para el mejor aprovechamiento del mismo, es así como, a continuación, veremos
los numerales que tratan el tema que atañe a este comentario: las migraciones.
En
el numeral 67 se inicia con una nota introductoria la realidad migratoria
latinoamericana: Las migraciones masivas constituyen una realidad
estructural cada vez más extendida y lacerante. No se habla solo del
fenómeno migratorio como desplazamiento normal de seres humanos, sino que se
califica de “masivo” y “lacerante”, es decir, desproporcionado en número e hiriente
en sus derivaciones. Continúa el mismo numeral dando razón al porqué de este
fenómeno: Son consecuencia de la falta de trabajo, la violencia
generalizada, el desorden social, la persecución política, la falta de futuro
y, […], la degradación ambiental. Si pensamos en la migración clásica, la
mexicana-estadounidense, podemos aplacar las conciencias al pensar que se trata
de algo común, sin embargo, el documento del CELAM aclara que: En los países
caribeños y sudamericanos se han incrementado los flujos migratorios, profundizando
los intercambios culturales. Podríamos entender estos “intercambios culturales”
como una consecuencia positiva de la migración masiva, porque, como ya se ha
visto en la realidad, no todo es negativo en la migración. Un dato inquietante:
Hoy, diez millones de latinoamericanos y caribeños viven en un país que no es
donde nacieron. Necesario sería aclarar que la lista de estas
nacionalidades la encabeza el pueblo venezolano. ¿Quiénes son los principales
afectados? La migración forzada afecta a millones de personas, pero de modo
particular, a las más vulnerables: niños, niñas, adolescentes y adultos mayores
que están expuestos a enfermedades y al riesgo de la propia muerte.
Ya finalizando
este numeral 67, se hace mención de una realidad innegable, pero que en
ocasiones ha sido aumentada por los medios de comunicación: Además, acechan
los mercaderes de la muerte que se dedican a la trata y el tráfico de personas,
que someten a los menores a diversas formas de esclavitud y de violencia
sexual, laboral o a la extracción de órganos para trasplantes. Sobre este
tema, del tráfico de órganos, tuve una experiencia de “fake news[1]”
en la que se adjudicaba a una supuesta organización criminal de origen
venezolano hechos vandálicos en la ciudad de Ayacucho, cuestión que, luego de
una exhaustiva investigación personal que realicé, resultó ser una mentira
difundida con propósitos xenófobos. Finaliza el numeral 67 concretando que la
migración masiva latinoamericana: […] es un desafío para las comunidades
eclesiales en los lugares de partida, de paso y de acogida. Y aquí hay algo
importante, pues el proceso migratorio es un desafío, efectivamente para los
lugares de partida, es decir, los países originarios de los desplazados,
también para los países de paso, por la aglomeración desprevenida de
necesitados, a veces en situación de calle y mendicante y, finalmente, para los
países de acogida, por razones obvias; se habla de un “desafío”, no de una
maldición.
Más adelante,
en el numeral 217, se tocan otros tópicos de la migración, pero desde una
perspectiva iluminada por las Sagradas Escrituras, al respecto se dice, a modo
de exhortación que: La fraternidad samaritana se manifiesta también en la
acogida hospitalaria al extraño. “Entre las personas más afectadas por la grave
crisis ecológica, climática y social en los países de nuestro subcontinente
están los migrantes. Muchos se exponen a altos riesgos por su vida, seguridad y
salud al migrar a otro país porque no ven un futuro viable para ellos y sus
familias en su lugar de origen” (SN p. 18[2]).
Jesús nos sigue diciendo: “fui forastero y me recibieron” (Mt 25,35). La Regla
de San Benito consagró la fórmula de la hospitalidad: “todos los huéspedes
deben ser acogidos como a Cristo” (cap. 53). La fe lleva a mirar y hospedar al
otro como a Cristo. Por eso las migraciones son un reto para reconocer las
alteridades y desarrollar las actitudes hospitalarias: acoger, proteger,
promover e integrar. La hospitalidad es un desafío mayor en América, continente
con muchos migrantes del sur al norte. Estamos llamados a colaborar en la
inclusión de todos y favorecer un intercambio entre hermanos y hermanas de
distintas culturas. Todo este numeral no necesita mayor profundización,
pues está muy bien fundamentado, solo es necesaria la praxis pastoral de
nuestra Iglesia, para dar ejemplo a las demás organizaciones altruistas y sin
fines de lucro.
El numeral
360 habla de lo que esta Asamblea Eclesial precisó como: situaciones
particulares para que la Iglesia les dedique una atención especial: migrantes y
refugiados, encarcelados discapacitados. Y lo fundamenta bellamente con las
citas bíblicas con las que: La tradición bíblica llama a la acogida al
extranjero (cf. Lv 19,33-34; Gn 18,4-7). El Nuevo Testamento identifica a los enfermos,
a los que están de paso, y en la cárcel, con hermanos más pequeños de Jesús,
ante los cuales se define el destino final (cf. Mt 25,35-44), y exhorta a las
comunidades a la práctica de la hospitalidad (cf. 1Pe 4,9; Rm 12,13). Los
migrantes y refugiados, los encarcelados y los que sufren alguna discapacidad
representan situaciones de vulnerabilidad que demandan el cuidado de la Iglesia.
Ya he escrito extendidamente sobre “La Teología del Migrante”, una
reflexión bíblica y magisterial.
El
numeral 361 aporta un apéndice más a la llamada de conciencia para acoger y
socorrer a los migrantes, ya que: Son víctimas de diversas violencias y de
la trata de personas, formando parte de los que más sufren. Constituyen un
grupo que necesita una atención particular, que busca refugio y que,
lamentablemente, no siempre despierta la solidaridad de muchos hermanos. La
Iglesia debe darles ayuda porque su realidad configura un signo de este tiempo.
Y es muy cierto eso de que la migración “no siempre despierta la solidaridad
de muchos hermanos”, por diversas razones, la principal de ellas podría ser por
la notable xenofobia en los países de acogida. Sobre “La Xenofobia y la
Migración” he escrito un comentario profundo, y sin lugar a dudas es una
realidad cruda y en el mayor de los casos injusta.
El
numeral 364 propone, por fin, algunas líneas de acción para con el tema en exposición.
Pues ciertamente es preciso: acoger, proteger, promover e integrar a las
personas migrantes y refugiados. Con acciones como: 1 Establecer como
prioridad la atención, promoción, defensa de sus derechos y acompañamiento de
las personas obligadas a migrar, desplazarse y refugiarse. 2 Crear
espacios de expresión de la fe, formación, espiritualidad, y diálogo sociocultural
para los migrantes, refugiados y desplazados, que les ayuden a experimentar la
fraternidad en sus nuevos lugares y los visibilicen como miembros de las
comunidades cristianas. 3 Trabajar en redes locales, regionales,
continentales e internacionales para exigir, defender y promover la generación
de políticas públicas para el respeto del derecho humano a migrar y a no
migrar, al refugio y al asilo. 4 Sensibilizar a las comunidades
eclesiales sobre las causas de la migración forzada para trabajar por su
erradicación y favorecer la hospitalidad solidaria.
Todas estas
líneas de acción podrían sintetizarse con una mejor formación al pueblo
cristiano sobre el tema, pues es poco común, por ejemplo, escuchar en la
homilía de un sacerdote que debamos estar dispuestos a acoger a los migrantes,
no así en el Papa, quien sí ha hablado a grandes voces pidiendo ayuda a los
desplazados, e incluso, incluyendo en las letanías a Nuestra Señora una
dedicada a María “Consuelo para los Migrantes”. Sobre esta nueva letanía he
escrito un comentario también bastante motivador como los anteriormente mencionados
en este texto.
Y
ahora sí, el último numeral que se cita es el 381, donde se vuelve a proponer,
como en el anterior, unas líneas de acción: Acoger, cuidar, proteger a los
migrantes y a los que sufren en las periferias geográficas y existenciales,
particularmente al creciente grupo de los refugiados y desplazados climáticos,
fomentando procesos de evangelización, integración y compromiso social.
Todo aporte
doctrinal por parte del Magisterio de la Iglesia es bienvenido y necesario para
seguir trabajando en beneficio de los migrantes y necesitados, sin embargo,
hace falta mayor compromiso por parte de los encargados de la pastoral eclesial,
principalmente de los obispos y sacerdotes, quienes son los guías y maestros
del pueblo de Dios. En la medida en que estos pastores respondan al llamado de
Dios en las necesidades de los migrantes, todo el pueblo cristiano se verá
motivado, por el testimonio de sus pastores, a avocarse en la misma tarea, que
es responsabilidad de todos, pues somos ciudadanos del cielo y en esta tierra estamos
solo de paso.
P.A
García
[1] Las fake news son noticias
falseadas, es decir información creada como si fuese real con la intención de
desinformar. El objetivo es manipular a las masas y difundir unos bulos
específicos sobre temas trascendentales por diferentes portales de noticias: prensa,
radio, televisión y redes sociales. Por definición, es un concepto que se
centra en la creación de una mentira y la posterior difusión para lograr un
engaño de masas con fines políticos o ideológicos.
[2] SN CELAM, Documento Síntesis Narrativa. La
escucha en la primera Asamblea Eclesial para América Latina y el Caribe (1 de
octubre 2021)
RETIRO
ESPIRITUAL
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| Grupo de catequistas en Luricocha, Huanta. |
Ser
catequista significa seguir a Jesús para aprenderlo todo de él y luego poder
transmitir lo aprendido. El catequista conoce primero al Maestro, conoce su
voz, su actuar, su amor, y movido por esta experiencia dedica su vida a dar
gratis lo que gratis ha recibido: la fe.
Ser
catequista joven significa mucho más, porque se va conociendo al Señor a la par
de ir transmitiendo a los más pequeños esta vivencia, esta experiencia, este “kerigma”,
como le gusta llamarlo a la santa Iglesia. El catequista joven no es que tenga
su trabajo más difícil, ni más fácil, la cuestión es que, desde su situación de
discípulo, camina de la mano a sus condiscípulos, los catequizando, para juntos
ver el rostro misericordioso de Dios.
Los
jóvenes catequistas de primera comunión y confirmación de la Parroquia Santa
Rosa de Lima de Ayacucho participaron de un breve retiro espiritual, los días 4
y 5 de mayo, en la casa de retiros de la Parroquia San Antonio de Padua de
Luricocha, Huanta. Fueron dos días de agradable compartir comunitario. Las meditaciones
estuvieron a cargo del padre Braulio Alarcón Contreras, párroco de Santa Rosa,
la hermana Sandra Medrano, religiosa hija de Santa Ana, y mi persona.
El
sábado en la mañana, al llegar a la casa de retiros, nos ubicamos en las
habitaciones y pasamos a desayunar. El primer tema de la mañana estaba a cargo
del padre Braulio, sobre las tentaciones de Jesús en el desierto, para lo cual
él quiso que escenificáramos dicho pasaje bíblico, y como al padre no se le
puede decir que no, nos tocó a Sahara y a mí actuar como el demonio y Jesús
respectivamente, mientras que la hermana Sandra se limitó a ser la enfática
narradora. Gracias a Dios todo salió bien, aun sin antes haber practicado. Todos
de pie y alrededor del enorme y vetusto árbol de palta (aguacate) escuchamos la
meditación del padre Braulio. Fueron unos minutos intensos y bonitos.
Seguido
del primer tema vino un receso para pasar al segundo, que me correspondió a mí,
el cual versaba sobre los cinco domingos de cuaresma, el texto que preparé para
Perú Católico. Las indicaciones fueron sencillas. Se armaron cinco grupos, cada
uno de ellos buscaría un lugar apartado en la casa de retiros para leer y
meditar el material que se les proporcionó, para finalmente dibujar sobre un
papelote alguna escena característica de los evangelios correspondientes para
cada domingo. La participación de los jóvenes fue bastante buena, cada grupo se
preparó con un pequeño parlamento a modo de resumen, a la vez que mostraban a todos
los presentes los dibujos que pudieron realizar.
Antes
del almuerzo rezamos el Santo Rosario, caminando, intercalado de cantos
marianos. Por iniciativa de la hermana Sandra salimos a la plaza de Luricocha
mientras rezábamos. Afortunadamente el pueblo es bastante tranquilo, por lo que
esto no significó mayor distracción. Cada uno de los grupos anteriormente
formados se encargó del rezo de un misterio. No se pudo finalizar con las
letanías, ya que el tiempo nos era corto y seguidamente nos esperaba el rico
almuerzo.
En
horas de la tarde hubo un pequeño momento de juegos, en los que nos divertimos
como nunca. Gracias a Dios la hermana Sandra tiene bastante iniciativa en este
aspecto lúdico, cuestión que no es campo de mi destreza. Luego de los juegos
vino el tercer tema, intitulado “Carta a mí mismo”, lo trabajó la hermana
Sandra y en esta actividad se quiso hacer entender a los jóvenes catequistas el
compromiso que debían hacer frente a Dios en esta nueva tarea como transmisores
de la fe.
Una
vez realizada la actividad con la hermana Sandra, pasamos a ver la película “Un
Dios prohibido”, sobre el martirio que sufrieron los seminaristas y sacerdotes
claretianos en Barbastro, España. La película es muy vocacional, tiene sus momentos
graciosos y llamativos, sin embargo, es bastante sentimental, pues se trata de
muertes injustas de personas muy jóvenes. Al final de la proyección compartimos
algunas ideas sobre lo visto, la conversación la encaminé yo, intercalando con
la respuesta de algunas preguntas que tenían los catequistas.
Después
de la cena. Pasamos al 5to tema del retiro, sobre el pecado y el perdón, en el
cual realizamos una sencilla meditación sobre la realidad del pecado en
nuestras vidas y la necesidad de ser borrado a través del sacramento de la Reconciliación,
para lo cual se dedicaron los dos sacerdotes presentes, el padre Braulio y el
padre Percy, párroco de San Antonio de Padua de Luricocha. Los jóvenes, a
medida que íbamos haciendo el examen de conciencia con la lectura y comentario
de algunos pecados más comunes, iban saliendo del auditorio, Sahara les ensuciaba
las manos con barro, en señal del pecado, y una vez confesados y absueltos,
subían para la capilla donde estaba expuesto el Santísimo Sacramento en la
Custodia; allí, después de un rato de oración personal, accedían a lavarse las
manos delante de Jesús Eucaristía, un bonito gesto para significar que es Dios quien
nos libera de la esclavitud del pecado, de la suciedad de la trasgresión a la
ley de Dios. La adoración a la Eucaristía se descontroló un poco, pues los jóvenes
quisieron expresar a viva voz algunas de sus experiencias personales, cuestión
que es muy positiva, pero fuera del ambiente de adoración eucarística. El padre
Braulio avanzada la noche bendijo a los presentes con el Santísimo y todos
fuimos a descansar.
En
la habitación donde yo pernocté también estaban conmigo tres jóvenes catequistas,
muy amigos entre ellos desde la infancia, tanto, que decidieron dormir los tres
en la misma cama, pero me sorprendió la madurez con que se quedaron dormidos,
casi de inmediato. Al día siguiente me enteré que no tuvieron muchos ánimos de
bromear o quedarse hasta más tarde hablando, pues mi presencia en la habitación
les cortó toda inspiración.
El
domingo 5 de marzo, rezamos Laudes, luego el Viacrucis y pasamos a desayunar. Seguido
del desayuno el padre Braulio habló sobre la Virgen María, yo me ausenté por
unos minutos para conocer el solar (chacra) de la casa de retiros, el cual
tiene diversidad de árboles frutales, entre los que destaca los de pacay (guama).
Seguido del tema de la Virgen María, realizamos por grupos la Lectio Divina
sobre el evangelio de ese día, es decir, el segundo domingo de Cuaresma, la
Transfiguración del Señor, esta vez en cuatro grupos, conmigo, con Sahara, con
la hermana Sandra y con el padre Braulio.
A
la hora pautada salimos para el templo para participar de la misa dominical, presidida
por el padre Percy, pero predicada por el padre Braulio. El coro de esta parroquia
es exageradamente profesional, podría competir y ganar con creces al reconocido
coro polifónico de la Catedral de Ayacucho. En esta misa pude leer las peticiones
preparadas en el librito litúrgico, que, providencialmente hacía mención de los
migrantes.
Después
del almuerzo, en el viaje de regreso, pasamos por el mirador Cristo Blanco de
Huanta, y después subimos a la cueva de Pikimachay (cueva de las pulgas), cuya
caminería casi se encuentra en su totalidad encementada y empedrada.
Este
breve retiro espiritual fue bastante bonito. Noté en los jóvenes el deseo de
Dios y también las dificultades naturales para la meditación y reflexión
personal, tal vez por la constante distracción a la que están expuestos con el
uso excesivo de las redes sociales y la dependencia de estos que se crea por la
misma costumbre y, como dice la canción, no cabe duda que es verdad que la
costumbre es más fuerte que el amor.
P.A
García
SÍNTESIS BIOGRÁFICA
Pedro Andrés García Barillas, es un playense orgulloso
de su pueblo, su gente y sus costumbres propias de los Andes venezolanos. Nació
en la ciudad de Tovar, Estado Bolivariano de Mérida, el domingo 10 de diciembre
de 1995, en medio de una joven familia. Fue bautizado a la edad de cinco años
en el templo de Nuestra Señora de Regla de Tovar, génesis de su futura vocación
sacerdotal. Cursó estudios en el “Preescolar Elio Castillo”, del cual su abuela
materna, doña Eva Castillo, había sido parte del comité fundador; la primaria
la estudió en la Escuela Básica Bolivariana “Flor de Maldonado” y en la Unidad
Educativa “San Pablo”, donde culminó su sexto grado. El Liceo Bolivariano “Dr.
Gerónimo Maldonado” lo recibió en sus aulas del primer al tercer año, para
luego internarse, a la edad de 15 años, en el Seminario Menor de la Inmaculada
Concepción de los Legionarios de Cristo, donde culminó sus estudios de
Bachillerato en Ciencias en el año 2013.
Ingresó al Seminario Arquidiocesano “San Buenaventura”
de Mérida para continuar con su formación sacerdotal, allí, luego del año
propedéutico, culminó sus estudios de Filosofía con la tesis de grado “Filosofía
de la educación orientada desde la paideia divina en la obra El Pedagogo de
Clemente de Alejandría” y la mitad de la carrera de Teología, la cual se vio
interrumpida por un año de Pastoral en la Diócesis de El Vigía-San Carlos del
Zulia, desde donde tomó la decisión de salir del país para radicar en el Perú,
junto a su núcleo familiar.
Pedro Andrés ha heredado una vocación literaria e
investigativa, la misma que ha mantenido desde su infancia, cuando se
interesaba por todos los temas alusivos a la historia de su pueblo natal, La
Playa. En Mérida visitó varios centros de investigación, como el Archivo
Arquidiocesano de Mérida, Archivo Regional de Mérida, Biblioteca Tulio Febres
Cordero, entre otros importantes centros, para ampliar sus conocimientos sobre
la historia de La Playa. Todos sus escritos y reflexiones al respecto han sido
publicados por él mismo en su sitio web pedrogarciabarillas.blogspot.com (Blog
de Pedro García), desde donde ha divulgado paulatinamente su aficionado oficio
de escritor.
En el año 2020 Pedro Andrés unió esfuerzos académicos
con el reconocido profesor Antonio Oballos para, entre los dos, concretar un
texto que reuniera lo básico de la historia de un pueblo que tiene mucho que
contar a sus habitantes, es así como, con el apoyo del Concejo Municipal de
Rivas Dávila, se ve el producto del esfuerzo de años de Pedro Andrés y del
profesor Oballos, con la publicación digital de la obra en conjunto, intitulada
“Historia Básica de La Playa”, teniendo como coautores a los dos mencionados.
Desde la ciudad de Ayacucho, Perú, “Cuna de la
Libertad Americana”, Pedro Andrés continúa indagando según sus posibilidades en
la historia local, anhelando volver a su tierra para estar con los suyos, con
la gente que le vio nacer y confía en su persona y apoya todos sus proyectos
personales y aquellos que van en beneficio de la colectividad de la Parroquia Eclesiástica
San Vicente Ferrer y la Parroquia Civil Dr. Gerónimo Maldonado del Municipio
Rivas Dávila.
P.A
García
RETIRO CUARESMAL

Cuaresma: tiempo de conversión.
A continuación,
meditarás con los cinco domingos de Cuaresma, a través de sus oraciones colecta
y evangelios. Profundizarás en la espiritualidad propia de este tiempo de penitencia
y preparación para la Pascua. Sirvan estas palabras como un pequeño retiro
espiritual de Cuaresma, el cual puedes realizar desde la intimidad de tu hogar
o en compañía de la comunidad. Al final de cada domingo te propongo algunas
interrogantes para llevar a la meditación personal; puedes responderlas por
escrito para involucrar todos tus sentidos en este acto de piedad.
PRIMER
DOMINGO DE CUARESMA: En la oración colecta de este domingo, pedimos al
Señor que, al celebrar un año más la santa Cuaresma, nos conceda avanzar en la
inteligencia del misterio de Cristo y vivirlo en su plenitud.
Meditación: La vida
litúrgica de la Iglesia es cíclica, es decir, va repitiendo a lo largo del año
los acontecimientos más importantes de la fe, en este sentido, la santa
Cuaresma es para los creyentes una intensificación de la propia conversión:
tanto como personas individuales como miembros de la Iglesia y de este mundo,
que necesita de Dios. Todo camino espiritual es una puesta hacia adelante, es
avanzar, no retroceder ni quedarnos estancados. Avanzar en la inteligencia del
misterio de Cristo significa escuchar con atención la Palabra de Dios y
dejarnos interpelar por su mensaje; solo así podremos vivir a plenitud la fe
que profesamos.
La Palabra
del Señor: “Domingo de la tentación”. En el
evangelio de este domingo -puedes buscar en la Biblia- (Mateo 4, 1-11), se nos
narra el episodio de Cristo ayunando durante cuarenta días en el desierto y, finalmente,
estando tentado por el diablo. Así como nuestro Señor fue tentado, siendo él
Dios y hombre verdadero, de igual modo nosotros, simples mortales, también lo
somos. Dios permite, con la tentación, probar nuestra fidelidad. Para los
cristianos existen tres principales tentaciones: creer que las cosas dan la
vida, olvidándonos de Dios, fuente única de vida; buscar la comprobación de la
fe con signos deslumbrantes, no confiando en Dios mismo; y, dejándonos llevar
por el deseo de poder y de triunfo, sin comprender definitivamente que la vida
consiste en el servicio a Dios y a los hermanos.
Para la
reflexión: Fijémonos en las tentaciones que el Señor sufre en el
desierto: el placer (pan), la manipulación de lo sagrado (saltar desde el
templo) y el poder absoluto (los reinos de la tierra). En nuestra vida es común
que surjan tentaciones. ¿Tú cómo las enfrentas? Encomiéndate al Espíritu Santo
para que te ayude a afrontar con éxito las tentaciones de la vida. Ahora,
¿sabes cuál es la tentación que te causa más problemas? Identifícala y precisa
los pasos necesarios para superarla.
Oración jaculatoria (para repetir en la intimidad
con Dios): ¡Oh
Dios!, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.
SEGUNDO
DOMINGO DE CUARESMA: La oración colecta de este domingo suplica a Dios
que, él que nos ha mandado escuchar a su Hijo, el predilecto, alimente nuestro
espíritu con su palabra, para que nosotros, con mirada limpia, contemplemos
gozosos la gloria de su rostro.
Meditación: El
camino que debemos recorrer para amar cada día más a Dios, pasa por conocerle a
través de su Palabra, la cual nos es proclamada solemnemente por la Iglesia en
su Liturgia. Dios Padre nos ha mandado escuchar a Jesucristo, quien continúa
hablando hasta nuestros días en la predicación de los sacerdotes y ministros
del Evangelio. La cuaresma es tiempo de escucha atenta; el mensaje de la
Palabra es alimento para el espíritu; tomar este alimento produce en nosotros
la gracia de poder contemplar -en las próximas fiestas pascuales- la gloria del
rostro de Dios. Toda fiesta ha de preparase de la mejor manera y la Cuaresma
bien vivida prepara la fiesta de la Pascua.
La Palabra
del Señor: “Domingo de la Transfiguración”. En este domingo, el
evangelio de Mateo (17, 1-9) presenta a Jesús con su rostro resplandeciente
como el sol. En la conversación del Señor con Moisés y Elías y siendo testigos
de esto sus discípulos Pedro, Santiago y Juan, vemos el deseo de Dios por
manifestarnos la gloria de su resurrección futura. Pedro dice lo que nosotros
experimentamos hoy: “¡qué bien se está en tu presencia, Señor!”. Apartarnos del
mundo por un instante y entrar en la presencia de Dios es una experiencia
hermosa, fortalecedora y gratificante que podemos vivir en esta Cuaresma. No
perdamos el tiempo, acudamos a Dios y dejémonos transfigurar por su gracia. Escuchemos
la voz del Padre que nos indica estar atentos al mensaje de su Hijo. Abramos
los oídos, la mente y el corazón.
Para la
reflexión: La transfiguración es una experiencia que anima a los
creyentes que tienen miedo de caminar con la cruz a cuestas. No temamos imitar
a Cristo aún en su pasión, pues la gloria futura también nos espera. No
esquivemos nunca una experiencia de encuentro con lo divino. Las experiencias
religiosas ocurren con frecuencia en nuestras vidas: ¿recuerdas una que te haya
sucedido?, ¿podrías describirla? Ora en la presencia de Dios, en lo secreto y
escondido de tu corazón. Contempla a Dios en todo lo que te rodea, en los
pobres y necesitados, pero especialmente encuéntrate con Jesús en el milagro de
la Eucaristía.
Oración
jaculatoria (para repetir en la intimidad con Dios): Oigo en
mi corazón: “Buscad mi rostro”. Tu rostro busco, Señor; no me escondas tu
rostro.
TERCER
DOMINGO DE CUARESMA: La Iglesia implora en este tercer domingo al
Padre celestial que, él que es Padre de misericordia y origen de todo bien, que
acepta el ayuno, la oración y la limosna como remedio de nuestros pecados, nos
mire con amor a nosotros penitentes, y restaure con su misericordia a los que
están hundidos bajo el peso de sus culpas.
Meditación: Las
tres palabras más repetidas durante la Cuaresma son: ayuno, oración y limosna.
Existen innumerables maneras de ayunar y de dar limosna, que es en definitiva
vivir la caridad con los necesitados, sin embargo, la oración es siempre el
encuentro personal con Dios, nuestro Señor. La oración es oxígeno para el alma,
si no oramos, nos veremos asfixiados por el mundo. Dios ve con agrado nuestros
pequeños o grandes sacrificios cuaresmales, pero él va más allá, pues nos mira
con amor y restaura nuestra vida pecaminosa, él carga con el peso de nuestros
pecados, nos alivia, nos auxilia, nos hace llegar hasta el final.
La
Palabra del Señor: “Domingo de la samaritana”. En este tercer
domingo de Cuaresma, el Evangelio (Juan 4, 5-42) presenta a Jesús como el
surtidor del agua que lleva hasta la vida eterna, en su diálogo con la mujer
samaritana. Preguntémonos ¿cómo se llega a ser cristiano? A partir del
evangelio podemos contestarnos: respondiendo a la llamada del amor de Dios y
recibiendo el agua viva del bautismo, que contiene el Espíritu Santo. Jesús es
el nuevo Moisés, que da agua viva a su pueblo. Recordemos el agua y la sangre
que brotaron del costado abierto de Cristo en la cruz; esta agua y esta sangre
son los sacramentos y la Iglesia misma, que es sacramento universal de
salvación. Como bautizados hemos recibido el agua que da la vida y estamos
capacitados para embebernos cada vez más con la recepción de los siete
sacramentos.
Para la
reflexión: Sabemos que judíos y samaritanos rivalizaban, de ahí que la
mujer se sorprendiera de que Jesús le dirigiese la palabra. ¿Tú tienes rivales?
¿Le hablas a todos por igual? La acción salvadora de Jesús rompe paradigmas,
Jesús se da a todos por igual. Todos tenemos prejuicios, ¿puedes reconocer los
tuyos para superarlos? ¿En tu comunidad hay prejuicios? ¿Qué puedes hacer tú
para erradicarlos? Promueve el reconocimiento de la labor femenina en la
Iglesia. Como aquella mujer de Sicar, ¿crees que estás siguiendo el llamado del
maestro?
Oración
jaculatoria (para repetir en la intimidad con Dios): Señor,
dame a beber el agua viva; así no tendré más sed.
CUARTO
DOMINGO DE CUARESMA: En este cuarto domingo de Cuaresma, pedimos a Dios
que, él que reconcilia consigo a los hombres por su Palabra hecha carne, haga
que el pueblo cristiano se apresure, con fe viva y entrega generosa, a celebrar
las próximas fiestas pascuales.
Meditación: Los
cinco domingos de Cuaresma ven en el cuarto de ellos una proximidad gozosa del
misterio pascual. El fruto del misterio de la encarnación es la reconciliación
entre Dios y los hombres, pues “el Verbo se hizo carne y habitó entre
nosotros”. Apresurarnos con fe viva y entrega generosa significa apostar
definitivamente por la luz de Dios, hacer un punto y aparte en nuestras vidas y
recomenzar desde cero para agradar a Dios en todo lo que hagamos. El camino de
penitencia que antes hemos iniciado ya va viendo su destino feliz. La Pascua de
Cristo es la mayor festividad litúrgica que podemos celebrar. ¡Resurrección!
La
Palabra de Dios: “Domingo del Ciego de nacimiento”.
Ubicamos en el Evangelio (Juan 9, 1-41) al invidente que obedeciendo a Jesús
fue, se lavó, y recobró la vista. Los hombres nacemos ciegos, en tinieblas,
aturdidos por el pecado original, pero una vez aceptemos a Cristo, nuestra vida
se ve iluminada; es como si se nos hubieran abierto los ojos. La fe ilumina el
camino a seguir. No estamos solos, no vamos a tientas, caminamos seguros porque
Jesús va de nuestro lado. El Señor puede curarnos de nuestras cegueras, de
nuestras faltas de confianza en su providencia, hagámosle caso y acudamos a la
piscina de Siloé, que es el sacramento de la confesión, para lavarnos con el
agua de la gracia divina y purificarnos de nuestras culpas para ver con
claridad. Jesús nos cura en el sábado de nuestras vidas, es decir, en aquellos
momentos en los que menos esperamos su acción poderosa.
Para la
reflexión: El amor de Dios es controversial para el mundo.
Los poderosos no ven la liberación que ofrece Jesucristo, están ciegos y
tercamente permanecen en su ceguera. Y tú, ¿estás interiormente ciego?
¿Reconoces que pudieras no estar viendo las cosas desde la perspectiva de Dios?
Pide al Espíritu Santo luz para reconocer tu propia ceguera, es decir, tu
imposibilidad de ver y experimentar la obra misericordiosa de Dios en tu vida.
Vive la caridad con los discapacitados, o con los alejados de Dios. Antes de
juzgar a los demás, examina con temor de Dios las situaciones tu vida personal,
porque eres ciego también y necesitas de la luz de Dios.
Oración
jaculatoria (para repetir en la intimidad con Dios): Señor,
que vea; que tu Palabra sea lámpara para mis pasos y luz en mi camino.
QUINTO
DOMINGO DE CUARESMA: Finalmente, en este quinto y último domingo de Cuaresma,
pedimos a Dios que su gracia nos ayude, para que vivamos siempre de aquel mismo
amor que movió a su Hijo a entregarse a la muerte por la salvación del mundo.
Meditación: El
camino penitencial que se inicia con el Miércoles de Ceniza, va llegando a su
final con la quinta semana del tiempo cuaresmal y los días de la Semana Santa,
siendo en total cuarenta y cinco días de profunda introspección espiritual
hasta el Viernes Santo de la Pasión del Señor. En este quinto domingo nos habla
la oración colecta del “amor de Dios”, el mismo que llevó a Jesús a sufrir el
cruento sacrificio de la cruz para redimirnos. Ciertamente el amor todo lo
soporta, amar es sufrir, ya lo indica la piedad cristiana: “ama hasta que
duela”. Somos capaces de amar a los demás porque antes hemos sido amados por
Dios, y amor con amor se paga.
La
Palabra de Dios: “Domingo de Lázaro”. El Evangelio (Juan
11, 1-45) nos presenta a nuestro Señor como la resurrección y la vida. Esta
resurrección de Lázaro es realmente una “vuelta a la vida”, no es la
resurrección definitiva, pues, ciertamente Lázaro volvió a morir. El texto
sagrado demuestra cómo, gracias a Jesús, se da la victoria de la vida sobre la
muerte, que es causa del pecado original. Nuestra nueva vida de resucitados
empieza desde este mundo terrenal, cuando testimoniamos la gracia de Dios en
nosotros. Como hombres debemos regenerarnos, es decir, adquirir una nueva
sensibilidad. El pecado nos hace oler a podrido, pero Jesús nos manda a
caminar, a seguir adelante, aún cuando apestemos por nuestra vida desgraciada y
pecaminosa. Este domingo afianzamos la fe en la resurrección de los muertos y
en la vida del mundo futuro, como lo expresa el Credo.
Para la
reflexión: Jesús resucita a su amigo Lázaro, unos creyeron en
el milagro, otros incrédulos se cerraron aún más en sus propias convicciones. Y
tú, ¿crees realmente que resucitarás algún día? Los cristianos no creemos en la
reencarnación, sino en la resurrección, que no es lo mismo. ¿Reconoces las
actitudes de Jesús con las hermanas de Lázaro? ¿Eres tú consolador de aquellos
que pierden a un ser querido? No te canses de pedir todas las noches a Dios la
gracia de la buena muerte, la que se vive con la fe puesta en la resurrección.
La muerte no es el final, sino el verdadero comienzo de la vida en la eternidad
con Dios, nuestro Padre Creador.
Oración
jaculatoria (para repetir en la intimidad con Dios): Cristo,
tú fuiste torturado por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Oración
final: Señor, Dios de amor y de perdón, te doy gracias por este retiro
espiritual personal de Cuaresma, en el que he meditado tu mensaje para cada
domingo de este tiempo penitencial. Ayúdame a perseverar en las buenas obras.
Quiero siempre mantenerme en tu presencia. Deseo llegar purificado a la fiesta
de la Pascua. Dame la gracia de la conversión. Ilumíname siempre para no caer
en el error. Te lo pido por la intercesión gloriosa de mi madre santa, la
Virgen María. Por el mismo Jesucristo nuestro hermano y Señor. Amén.
P.A
García
UN COLORIDO ACONTECIMIENTO
Desde
el domingo 19 hasta el miércoles 22 de febrero de 2023 se pudieron presenciar
en el centro de la ciudad de Ayacucho las distintas comparsas que participan en
los festejos del carnaval. Muchas organizaciones de diferente índole preparan
su comparsa de la manera más esmerada para deleitar a la multitud de personas
que se aglomeran en los alrededores de la Plaza Sucre y demás portales
adyacentes para observar el paso de cada grupo folclórico.
En
estos carnavales de 2023 pude presenciar por primera vez esta tradición ayacuchana,
ya que en 2021 y 2022 no se pudo realizar a causa de las restricciones de la
pandemia generada por la COVID-19. El entusiasmo de la gente se hacía notar,
pues extrañaban sus coloridos desfiles de comparsas. Observé de entre la gente a
turistas, lo que significa que todo por fin está volviendo a la normalidad, ya
la ciudad está recuperando su atrayente turístico, lo que le da más vida y
movimiento económico. Sin embargo, los carnavales de 2023 también estuvieron en
peligro de no realizarse, motivado a las recientes muertes en diciembre del año
pasado, en la que murieron al menos 10 ayacuchanos, muchos de ellos jóvenes o
menores de edad, a causa de las protestas en contra de la asunción a la
presidencia de Dina Boluarte y el encarcelamiento del presidente Pedro Castillo
luego de que este intentara cerrar el Congreso de la República, pero, esta
intención de suspender los carnavales no venía de los entes gubernamentales, sino
del sentir de la gente en general, que aunque son poquísimos, todavía sufren la
pérdida de sus seres queridos en manos de la Policía y el Ejército. Son hechos
lamentables por todos conocidos.
Mi
impresión a ver las comparsas fue de total gusto y asombro por tan impecable
organización. Me agradó bastante las consignas que se cantaban al son de la
música, las cuales narraban hechos históricos como la gloria de los ayacuchanos
por la victoria del 9 de diciembre de 1824, haciendo mención de grupos armados
como los “morochucos”, declarándose herederos de ellos. Algunas letras eran totalmente
alusivas al acto sexual entre varones y mujeres. Los cantos, que por lo general
los entonan las mujeres que van delante bailando, también hacían alusión a la
actual situación política por la que está atravesando el Perú, cantos que se
intercalaban en castellano y quechua.
Noté
que las comparsas tienen mayor presencia femenina, pues son las mujeres las que
mejor pueden lucir sus hermosos y coloridos vestidos, todos muy parecidos y
elegantes, así como también son ellas a las que mejor se les escucha lo que
cantan, dada su ventaja en el tono de voz más agudo, más chillón, pero siempre con
una sonrisa en el rostro. En el caso de los hombres, se ven dedicados más al
acompañamiento musical, así como a algunos cantos; ellos van detrás de las
mujeres y en pocas oportunidades se mezclan para interpretar algún encuentro
entre parejas.
Evidentemente,
el ritmo de todas las comparsas es prácticamente el mismo, usándose instrumentos
como la quena, que es la que da la melodía, la guitarra, que es la que lleva el
ritmo junto con los tambores de cuero; algunas comparsas agregan trompetas,
pero son muy pocas. He dicho que todas las comparsas son muy parecidas, pero
también se puede decir que cada una es distinta, pues cada una le pone un ánimo
particular a su participación, ya sea por el contenido de la letra de las
canciones, ya por el colorido de los vestidos o por el mismo entusiasmo de sus
integrantes al ir desfilando paulatinamente a los alrededores de la Plaza
Sucre.
Hubo
algo que me llamó mucho la atención, y fue ver que el mayor goce lo daban a los
presentes las comparsas de varones vestidos de mujer, cuyo baile es perfectamente
comparable con el de las mismas féminas, o incluso mejores o más atractivos, al
tratarse de varones con vestimenta femenina e incluso con maquillaje
exageradamente de rasgos femeninos. Son estas comparsas las más desordenadas en
el sentido de no guardar ningún respeto por el cuerpo o pudor, al llegar a
mostrarse incluso en ropa interior. Muchos de estos hombres van con lentes
oscuros grandes incluso caída la noche, tal vez para no dejarse identificar tan
fácilmente; sin embargo, los que se atreven a tales espectáculos de seguro les
daría igual ser reconocidos que pasar desapercibidos. Definitivamente no hay vergüenza
ni para pecar.
Una
cuestión que se me olvidó mencionar anteriormente es que muchas de las mujeres llevan
en su mano un recipiente de talco blanco, el cual van rociando paulatinamente a
los presentes que les observan pasar sentados en sillas plásticas en las
veredas o aceras de la plaza y sus jirones o calles circundantes, las mismas
que están justo debajo de las arquerías típicas del centro de la ciudad de
Ayacucho, antigua Huamanga hasta 1825, cuando el Libertador Simón Bolívar
decide cambiarle el nombre por el que tiene actualmente, homónimo del mismo
Departamento.
Mientras
las comparsas pasan con su festejo interminable, los observadores van
capturando sus mejores instantáneas. Muchas comparsas contratan sus propios
camarógrafos, los cuales van fotografiando o filmando todo el recorrido, con sencillos
teléfonos móviles o con sofisticadas cámaras fotográficas y de video, haciendo
también bastante presencia los drones u objetos voladores no tripulados, los
que llevan una cámara que permite grabar el acontecimiento desde las alturas, siendo
después de la debida edición un espectáculo aún mayor del que se vive estando
presencialmente en el lugar.
Algunos
adolescentes, pocos en realidad, aprovechan la ocasión para mojarse con agua o
manchar sus caras con talco o pinturas acuarelas. La presencia de vendedores
ambulantes es de esperarse dada la aglomeración de personas y la necesidad de
hidratarse y alimentarse durante las horas que dura el desfile. También la Policía
y el Ejército están monitoreando constantemente, e incluso se les puede
observar llevándose a los que se pasan de tragos y olvidan que todos merecen
respeto, más aún cuando se está uniformado.
Durante
los cuatro días mencionados, de lunes a miércoles, pude observar el paso de
todas las comparsas, siendo la hora de inicio a las 4:00p.m. aproximadamente, y
su final ya bien entrada la noche; yo pude acompañar solo hasta las 9:30 p.m.
de un día, pues estaba muy cansado de permanecer de pie unas cinco horas
seguidas, además de que la lluvia nos obligaba a dar por terminada la jornada
cultural.
Algunas
comparsas al pasar, intentaban involucrar en el baile a personas del público, a
veces sin éxito. Varios policías terminaron totalmente rociados del blanco
talco que las mujeres portaban, lo que para muchos les hacía gracia, sin
sobrepasar los límites del respeto a la autoridad que se debe tener a un en
ocasiones en las que la gente está totalmente eufórica y distraída de la vida y
los valores.
Finalmente
he de decir que me desagradó mucho el hecho de ver a hombres disfrazados de
obispos y sacerdotes, pues bailaban e ingerían alcohol con desenfreno, desacreditando
con esto la presencia sagrada que suponen los ministros ordenados de la
Iglesia. En varias comparsas la presencia de un hombre vestido con ornamentos
sagrados hacía suponer el apoyo que podría estar brindando la Iglesia Católica
al actual gobierno constitucional de la primera mujer presidenta del Perú, pues
ésta ha recibido en varias ocasiones a distintos obispos en medio de los focos
y las cámaras de los medios de comunicación, y estos obispos a su vez han opinado
muy positivamente de la señora presidenta, aún cuando parte de la población la
trata de asesina, pues desde que llegó al poder se han contabilizado más de 60
fallecidos a causa de las protestas.
No
sé si vuelva a presenciar estos carnavales el próximo año. Creo que por lo que
he visto ya lo he conocido todo y no habrá mucha novedad en la próxima oportunidad,
además de que se podría considerar dichos espectáculos como no apropiados para
un alma consagrada al servicio de los demás en lo que se refiere a las cosas de
Dios. No condeno como pecaminosos los festejos del carnaval ayacuchano, pero evidentemente
hay en ellos inmoralidades que no puede permitirse, ni siquiera observar, un
cristiano modestamente formado.
P.A
García
¡TIENE
TODA LA RAZÓN!
Hace
unos días atrás me dispuse a visitar la Biblioteca Municipal de la ciudad de Ayacucho,
iba en busca de un libro de José de la Riva-Agüero, “Paisajes peruanos”, pero
no lo conseguí allí. La cuestión es que llegué quince minutos antes de que
abrieran la biblioteca, por lo que tenía que esperar a que se hicieran las 3 de
la tarde. Para pasar el rato revisando el teléfono fui al Parque Magdalena, allí
busqué la sombra de un frondoso árbol, ya que el cielo azul despejado dejaba
que los inclementes rayos del Inti golpearan directamente mi espalda.
Eran las
2:50 p.m. y a esa hora algunas personas también descasaban en el parque:
vendedores ambulantes, viandantes, parejas de enamorados, etc. Los choferes de
taxis recostados en el césped conversaban amenamente, algunos jugaban a las
cartas, otros simplemente se soportaban la cabeza con una mano mientras con la
otra revisaban sus teléfonos o cabeceaban quedándose dormidos. Yo me ubiqué de
espaldas al mercado y mirando hacia la iglesia de la Magdalena, que es la que
da seudónimo al parque, ya que este originalmente está dedicado al ilustre “brujo
de los Andes” el Mariscal Cáceres.
Mientras revisaba
mi teléfono se me acercó por detrás un joven de apariencia reprobable, rápidamente
noté que se trataba de un dipsómano o tal vez un toxicómano, o ambas cosas a la
vez, es decir, un hombre entregado al alcohol y a las drogas, de esos que prácticamente
viven en la calle, llevan su ropa sucia, van por ahí hambrientos, pidiendo
algunas monedas, o peor aún, rebuscando en los tachos de basura algo para comer;
malolientes, despistados e incómodos para la sociedad. Pero este hombre no
venía a pedirme nada, solo quería conversar conmigo, tenía algo importante que
decirme.
Al iniciar
nuestro informal encuentro hubo algo que me causó curiosidad, y fue cómo este
sujeto me identificó -según él y sin razón aparente- como “padre”. Lo primero
que dijo fue: “padre, cómo está”. Le respondí el saludo y por mi mente solo
pasó un natural pensamiento: “me va a pedir dinero”, pero no fue así. Me preguntó
mi nombre, y al escucharlo me dijo que no le gustaba, que era un nombre muy “común”,
que tenía cara de llamarme “Elías”. Bromeé con él aclarándole que yo estaba muy
a gusto con llamarme Pedro.
Le pregunté
su nombre, pero no me lo dijo, prefirió quedar en el anonimato. Prosiguió preguntándome
que, si yo era feliz, a lo que respondí en afirmativo, pero él me interrumpió opinando
contrariamente. - ¿Por qué dice eso? - le proferí, y su respuesta me dejó más perplejo
aún, pues me dijo en voz baja: “porque no sabes decir que no”, y se extendió
aconsejándome que había que aprender a decir que no… recordé a san Josemaría y
su texto en Camino, numeral cinco, que reza oficialmente “Acostúmbrate a decir
que no”.
Yo le
devolví la pregunta acerca de si él se consideraba una persona feliz, y la
respuesta fue rápida: lamentablemente no lo era. Pero fui un poco más allá y le
increpé sobre su concepto de felicidad. - ¿Qué es la felicidad para usted? – le
interrogué, y su diáfana opinión personal fue: “la felicidad es hacer felices a
todos los demás, a los que merecen ser felices y a los que no también”.
¡Qué gran
verdad la de este hombre! Somos realmente felices cuando hacemos felices a los
demás… recordé aquel pasaje del Nuevo Testamento en el que le adjudican a Jesús
la aseveración que dicta: “hay más alegría en dar que en recibir” (Hch 20, 35),
es decir, la alegría auténtica parte del servicio desinteresado a los demás,
buscando ser útiles y generosos, porque siempre habrá alguien que requiera de
nosotros, de nuestra palabra o nuestro tiempo, como este hombre que se acercó
para hablarme, pero, pienso que en realidad no creo que él necesitara de mí,
sino más bien era yo el que necesitaba escuchar exactamente eso que él me dijo.
Fueron los
diez minutos mejor aprovechados de mis tiempos de espera, que han sido muchos y
muy largos. La esperanza es una virtud teologal, pero saber esperar es un don
que hay que pedir a Dios con constancia y humildad: saber esperar. ¿Realmente
no sé decir que no? ¿Realmente no soy feliz? ¿Por qué escribo estas cosas? Porque
simplemente no puedo no hacerlo, porque realmente no sé decir que no… y eso,
paradójicamente, me hace feliz.
Este mismo
día conocí la Biblioteca de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga (UNSCH),
que curiosamente comparte similar historia con la Universidad de Los Andes (ULA),
de mi natal Mérida, pues ambas casas de estudios fueron fundadas por obispos
como seminarios para la formación del clero local, y ambas casas han visto su
camino exitoso separándose del ámbito estrictamente religioso para pasar a
diversificarse y postularse prestigiosamente en la lista de las universidades
de renombre de sus respectivos países. Al igual que Mérida, Ayacucho puede ser “una
ciudad dentro de una universidad”. Por eso puedo decir que me siento como en
casa.
P.A
García