sábado, 29 de septiembre de 2018

Conozca al Obispo Auxiliar de Mérida. Monseñor Luis Enrique Rojas

BIOGRAFÍA DEL EXCELENTÍSIMO MONSEÑOR LUIS ENRIQUE ROJAS RUIZ, OBISPO AUXILIAR DE LA ARQUIDIÓCESIS DE MÉRIDA[1]

Monseñor Luis Enrique Rojas Ruiz
Obispo Auxiliar de Mérida

         El Seminario Arquidiocesano San Buenaventura de Mérida, cuna prodigiosa de destacados sacerdotes y obispos, es también el génesis de la historia vocacional de Monseñor Luis Enrique Rojas Ruiz, ese reconocido sacerdote, ahora Obispo, que marca la pauta en la Arquidiócesis de Mérida, mejor conocido como el Padre Kike, o el Padre de las familias, por su destacada labor pastoral en ayuda de las parejas que recurren a sus servicios espirituales y por su abnegada predicación del mensaje de salvación de Cristo el Señor.

         Mons. Luis Enrique nació en medio de una familia humilde y sencilla de San Jacinto, a pocos minutos de la ciudad de Mérida. Cuando aún era un niño, su familia se mudó al barrio El Cambio del sector El Chama del Municipio Libertador. Su padre, don Benigno Rojas, ya fallecido, se consagró en vida al cultivo de la tierra en el sector El Hato de San Jacinto, a un par de kilómetros de su casa de habitación, realizando el recorrido a pie durante todos los días, ya que no había transporte. Su madre es doña María Ruiz, dedicada en aquellos primeros años a los quehaceres del hogar y al cuidado de sus hijos, también poseía numerosos dones, entre ellos la enfermería, y su campo de trabajo era el barrio donde vivían, además hacía las labores de bedel en los ambulatorios de la zona, de esta manera colaboraba con la economía del hogar.

         Esta familia, aunque sencilla y pobre monetariamente, era rica en virtudes y valores, con los que supieron educar a sus once hijos siendo Luis Enrique el noveno de ellos.

         Desde muy pequeño, Luis Enrique sintió inclinación por ser un líder en los de su edad, por eso se dedicaba a la venta, casa por casa en las calles de El Chama, de dulces y melcochas, que era la mercancía que despachaba para ayudarse y colaborar con su familia, indicios de su temprana madurez.

         En El Chama pasó toda su niñez y parte de la adolescencia, y cuando aún era joven, a los 17 años, se mudaron a la finca que tenían en San Jacinto, ya que la delincuencia estaba surgiendo a pasos apresurados en el barrio donde vivían, y con mucho sacrificio doña María y don Benigno tomaron esta decisión, por el bien de sus hijos y por asegurarles el futuro.

         Luis Enrique se graduó de Sexto Grado a los 10 años, y de Bachiller de la República de Venezuela a los 16, luego de inspirarse en el ejemplo de sus hermanos, que eran educadores, se inscribe en la Universidad para estudiar y luego ejercer la docencia, sin embargo, los caminos de la vida le indicaron que eso no era lo que a él le tocaba hacer en este mundo, y en esa etapa de su vida conoce a un grupo de seminaristas que habían sido destinados a ejercer su trabajo pastoral en San Jacinto, con la ayuda de ellos y el apoyo de su familia, siente la motivación y se laza en la gran aventura de ser sacerdote. Decide ingresar al Seminario San Buenaventura de la Arquidiócesis de Mérida, donde descubre el verdadero sentido de su vocación, ya que, efectivamente, Dios lo había destinado para proclamar su amor a los más necesitados.

Mons. Luis Enrique Rojas Ruiz junto al Cardenal Baltazar Porras

         El 29 de septiembre de 1992 ingresó al Seminario Mayor de Mérida, realizando sus tres años de Filosofía y sus cuatro años de Teología, en los que supo sobrellevar las cotidianas dificultades de la vida vocacional y personal. Fue ordenado sacerdote el 11 de septiembre de 1999 en la Catedral Basílica Menor de la Inmaculada Concepción de Mérida, por imposición de manos y oración consecratoria de Monseñor Baltazar Porras. Su primera misa la hizo en el Conscripto Militar de San Jacinto.

         Al ser ordenado fue destinado como Vicario Parroquial en la Parroquia Nuestra Señora de Regla de Tovar, en el Valle del Mocotíes, al año siguiente, en el 2000, fue nombrado Administrador Parroquial de Santiago Apóstol de Lagunillas, cargo que ocupó por cuatro meses. A principios del 2001 recibió su primera parroquia como Cura Párroco, esta fue la de Santo Domingo en el Páramo vía Barinas. Para el año 2003 constituyó parte del equipo de formadores del Seminario de Mérida. En 2004 fue enviado a estudiar en Roma, Teología de la Comunicación Social, en la Universidad Lateranense, obteniendo el Título en Magna cum laude, al realizar su Tesis sobre Teología y medios de comunicación en Venezuela. Regresó a Venezuela en 2006 y fue enviado a Canaguá, Parroquia Nuestra Señora del Carmen, allí fue Director de la Estación Radial Libertad 90.5 FM y luego en 2007 es movido a la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción en La Pedregosa, Mérida, con atención especial al Cementerio La Inmaculada. En 2010 es designado Párroco del Santuario San Buenaventura de Ejido, ya para 2012 recibe el nombramiento de Párroco de la Catedral de Mérida, su última Parroquia antes de ser llamado por el Papa Francisco a ser Sucesor de los Apóstoles.

         Mons. Luis Enrique también ha ejercido la labor de profesor en el Seminario desde 2006, profesor del CIDEC, Asesor de la Pastoral Familiar desde 2007, articulista semanal en los Diarios Los Andes y Frontera, Capellán de la Colonia Italiana en Mérida desde 2007, Director de la página www.unpadreenfamilia.org.ve, promotor de la religiosidad popular y de la música típica.

              El 19 de junio de 2017 fue público su nombramiento como IV Obispo Titular de Unizibira y Auxiliar de la Arquidiócesis de Mérida. Mons. Baltazar Porras le impuso el Solideo Episcopal ese mismo día en el Seminario de Mérida y luego en un acto público en el Palacio Arzobispal.

         Recibió la Ordenación Episcopal de manos del Cardenal Porras Cardozo el 29 de septiembre de 2017, justamente en el día en que había ingresado al Seminario 25 años antes, desde su ordenación ha dado muestras de su abnegada labor pastoral, cercano de su clero y feligresía.

         Mons. Luis Enrique Rojas Ruiz, un Pastor con olor a ovejas…

P.A
García



[1] Gran parte de los datos obtenidos son de: Biografía: Presbítero Luis Enrique Rojas Ruiz. Autor: Pbro. Jesús García. Biblioteca Personal de S.E.R. Baltazar Enrique Cardenal Porras Cardozo, Palacio Arzobispal de Mérida. Manuscrito de Marzo de 2014, transcrito en su totalidad, corregido y citado en febrero de 2018 por Pedro Andrés García Barillas.

jueves, 30 de agosto de 2018

Un seminarista que se quedó para siempre en la Gran Sabana

EDUARDO ANDRÉS VÁSQUEZ LÓPEZ

Seminarista Eduardo Andrés Vásquez López, de 23 años de edad, fallecido en Gran Sabana el miercoles 15 de agosto de 2018, Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen al cielo.


     En el primer aniversario de su partida a cielo
15 de agosto de 2018/2019

        
La “Gran Sabana” es un espacio geográfico dentro del territorio venezolano, enclavado en el Escudo Guayanés, la formación geológica más antigua de la tierra, estimándose su existencia desde hace unos 3.000 millones de años. Gran Sabana es denominada, según los indígenas pemones, Wüktá (región de cerros), pues su característica principal son los grandes “tepuyes” que dibujan en el horizonte un esfuerzo de la tierra por alcanzar el cielo.

         A este paraíso terrenal nos dirigimos un grupo de 17 seminaristas y 3 sacerdotes procedentes de diversas diócesis del país, para llevar a cabo el III Campamento Misionero en el Vicariato Apostólico del Caroní, organizado por las Obras Misionales Pontificias (OMP). Al frente de estas misiones estaba el sacerdote trujillano Joel Matheus, encargado del departamento para los sacerdotes, religiosos y seminaristas de las OMP.

         Llegamos a Santa Elena de Uairén, capital del Municipio Gran Sabana y sede del Vicariato, el miércoles 8 de agosto, poco antes de las 11:00 p.m. El viaje estuvo caracterizado por la incertidumbre de llegar rápido al lugar de misión, la mayoría de los participantes no conocíamos Gran Sabana; Eduardo Andrés, un joven seminarista de Barquisimeto iba en el segundo puesto detrás del chofer, y a su lado el padre José Gabriel Peña, director espiritual y formador del Seminario Divina Pastora de Barquisimeto. Yo iba justo al lado del padre Gabriel, y a mi lado el seminarista Cristhian Fabián Márquez Pereira, de Santa Cruz de Mora.

         Al estacionarse el autobús frente a la Catedral de Santa Elena, se subió un anciano de barba blanca, vestía una camisa de rayas, un pantalón marrón y unas sandalias; algunos pensamos que era el portero o jardinero de aquel lugar, pero con voz débil y bastante varonil nos dio la más cordial bienvenida, se trataba del Excelentísimo Monseñor Felipe González, Vicario Apostólico del Caroní. Esa noche cenamos y después de una larga reunión se acordaron los lugares de misiones para todos los seminaristas. Eduardo Andrés fue destinado a la comunidad de Roekén, en compañía de Douglas González, un seminarista nativo de esa comunidad.

         En mi caso me correspondió misionar en la comunidad de San Ignacio de Yuruaní, haciendo equipo con el seminarista Rubén Darío Hernández, quien a su vez era compañero de Eduardo Andrés, ambos iniciarían el tercer año de Teología en el nuevo año académico 2018-2019.

         En la mañana del miércoles 15 de agosto, festejando la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo en cuerpo y alma, Rubén Darío y yo nos dirigimos con un reducido número de niños y jóvenes de San Ignacio de Yuruaní a la Quebrada de Jaspe, un lugar turístico de belleza incomparable. Después de disfrutar de aquella belleza natural, siendo las 12:00 p.m. decidimos regresar a la comunidad. Tuvimos que esperar durante una hora aproximadamente alguna cola, pues, en aquel lugar, como en toda Venezuela, está muy dificultoso el traslado en trasporte público. Al llegar a San Ignacio de Yuruaní la noticia más trágica nos esperaba, un seminarista había fallecido.

         Esa mañana, Eduardo Andrés y Douglas, en compañía de algunos niños de la comunidad, se dirigieron hacia un río donde trabajaban algunos mineros. Eduardo había manifestado que quería conocer “la mina” y antes de salir le expresó a la capitana de la comunidad: “Yo ya estoy listo, así me voy, cuando Dios disponga, cuando Dios llame yo ya estoy listo”, obviamente hacía referencia a su salida hacia la mina, pero esas palabras quedaron muy grabadas en la mente de la capitana, quien después me lo contó con inquietud. Antes de partir, expresando su agotamiento por los días de misión dijo que dormiría como por tres días después de llegar de la mina.

Eduardo Andrés Vásquez López

         El paseo empezó hacia las 10:00 a.m. Siendo las 12:15 p.m. decidieron regresar. Al pasar por el río, Eduardo Andrés quiso darse una sumergida, antes de ir a almorzar, Douglas se quedó con los niños en la orilla del río. Eduardo Andrés cruzó nadando por encima de un antiguo pozo minero, el cual tenía una profundidad aproximada de 9 metros. Douglas y los niños notaron algunos gritos de desesperación, vieron las manos de Eduardo Andrés salir por dos veces del agua, nunca pensaron que se estuviera ahogando. Rápidamente Douglas se lanzó a su rescate, pero todo esfuerzo fue inútil, Eduardo Andrés estaba en el fondo del pozo, era mediodía y la luz del sol lo iluminaba con un solo rayo, su cuerpo se distinguía en el fondo de aquel pozo de agua fría.

         Rápidamente fueron en busca de ayuda, llegaron algunos hombres pero no lograron alcanzar la profundidad a la que se encontraba Eduardo Andrés. Tristemente, hacia las 12:45 p.m., un minero buen nadador logró sumergirse y sacó el cuerpo sin vida del joven seminarista. Fue trasladado hasta la casa comunal y allí fue vestido. Aquella comunidad nunca olvidará esta escena tan penosa, un seminarista diocesano murió en esa tierra de misión.

         El cuerpo de Eduardo fue trasladado primero a hombros, luego en lancha y finalmente en un vehículo Toyota hasta el hospital de Santa Elena de Uairén, allí le esperábamos Rubén Darío y yo, estaba también Mons. Felipe González, quien no pudo disimular su profundo dolor por tan lamentable pérdida. Recibimos el cuerpo envuelto en una hamaca que le había sido obsequiada días antes por una persona de Roekén. Al día siguiente fue preparado y vestido con su sotana misionera, no quisimos revestirle el roquete para evitar que se manchase y le diera mal aspecto al cuerpo dentro del ataúd. La sotana que le identificó como seminarista admitido a las Sagradas Órdenes del Diaconado y Presbiterado fue la prenda gloriosa que se llevó a la tumba.

         Antes de salir de Santa Elena de Uairén, por petición de Mons. Felipe, el cuerpo fue llevado a la Catedral, donde se tuvo una Misa por su eterno descanso, en las palabras de la homilía Mons. Felipe expresó que las aguas del bautismo que una vez habían sido derramadas sobre la cabeza de Eduardo ahora convertidas en las frías aguas de un río sabanero le habían sumergido para llevarlo a la eterna morada celestial.

         A pesar de todos los esfuerzos que se hicieron para llevar a Eduardo Andrés a Barquisimeto en avión, su cuerpo fue trasladado por tierra hasta su ciudad natal, donde fue sepultado en la tarde del sábado 18 de agosto de 2018. La presencia de seminaristas, sacerdotes y fieles barquisimetanos fue de centenares, familiares, amigos y conocidos esperaron con angustia el cuerpo de Eduardo para darle cristiana sepultura.

         Es difícil expresar el dolor tan grande que se siente ver partir de este mundo a un hermano seminarista. Eduardo Andrés fue un joven alegre, muy animado y con un entusiasmo juvenil característico de alguien que amaba lo que hacía. La música era su pasión. 

Caricatura de Eduardo Andrés Vásquez López


       Los indígenas pemones interpretaron aquella tragedia de la manera más cristiana posible, pues se oyó decir que la Virgen, en el día de su gloriosa asunción al cielo, no quiso subir sola, por eso se llevó consigo a nuestro hermano Eduardo Andrés Vásquez López, de 23 años de edad. Otros, un poco más míticos, expresaron que la Gran Sabana se quedaba con el alma de aquella persona que le agradaba sobremanera.

         Los seminaristas y sacerdotes participantes de este campamento misionero nunca olvidaremos el testimonio de Eduardo Andrés. La Gran Sabana tampoco olvidará la tragedia, y para perpetuar su memoria decidieron poner su nombre a la escuela de aquella comunidad.

         Eduardo Andrés desde el cielo cuidará de todos los seminaristas de Venezuela. Paz a sus restos.

            Puedes ver un vídeo de Eduardo Andrés cantando y tocando el cuatro en este link: https://www.youtube.com/watch?v=tIG9ipc0FN4

P.A
García

Algunas fotos de recuerdo:




sábado, 25 de agosto de 2018

Unas coplas para la coplera…

FELIZ CUMPLEAÑOS MAMÁ



En la vida hay muchas razones para celebrar
Para agradecer al Señor que es un buen Padre
Y en este día tres de agosto, un día tan especial
Quiero destacar el cumpleaños de mi madre.

Cincuenta años de vida en este mundo
Está cumpliendo este ser tan especial
Por eso después de la Santa Misa
Nos disponemos a festejar.

Cincuenta años no parecieran que cumple
Le ponemos más bien treinta y cinco
Es que mi madre es muy bella y guapa
Lo digo con propiedad y buen ahínco.

Mujer nacida en esta población de La Playa
En la casa del nono Claudio y la nona Tomasa
Con sus padres allí vivió el tiempo necesario
Hasta que la vida y la lucha les dio una casa.

Eva Angelina fue su madre, guerrera negra de esta zona
Pedro Julián fue su padre, honesto y trabajador
Ellos nunca se casaron pero el testimonio les adorna
Lo que en vida y hoy difuntos fue un verdadero amor.

Al bautizarla la llamaron Clara Tahís
Fueron los nombres que lleva hasta el presente
El primero por amistad con una monja
El segundo por la hija de un presidente.

Pero algo le faltaba a la pequeña niña
La pareja decidió contar con gracia
Justo al año en la familia nacería
Su hermanita la morena Atanasia.

Eran dos las criaturas de doña Eva
Pero les sobraba el motivo de vivir
Y para acompañar a sus hermanas
Nació el menor de todos, Vladimir.

La familia llevó sus días en alegría
Las gallinas, los cochinos y todo eso
Los caballos, las pistolas, los vestidos
Sin olvidar a la vaca cara e‘queso.

Siempre cuenta con alegría las tremenduras
Que de niña hizo con sus hermanos y en la escuela
Pues no hubo noche en la que se salvara
De doña Eva y una buena pela.

La que fue pequeña y muy tremenda
Creció y encontró su primer y único amor
Conoció al joven Reinaldo García
En la cancha, en los juegos de voleibol.

Y fueron tres hijos los que tuvieron
Reyna Thais la primera de los tres
De segunda Raymar Thalía
Y el tercero es Pedro Andrés.

El esfuerzo de todos los días
Lo vio cumplido en aquella ocasión
Cuando en san Bernardino en Caracas
Se graduó de Licenciada en Educación

Su primera misión fue en la comunidad de Las Tapias
Alegre como siempre todos los días a trabajar
Enseñando a los pequeños la letras y juegos
En aquel hermoso Multihogar.

De ahí se subió al páramo de Mariño
A sacar sus promociones de sexto grado
A pesar de los esfuerzo por llegar
Ése es su lugar de más agrado.

Sus compañeras de trabajo resaltan
Su prontitud, alegría y disposición
En todo momento y circunstancia
Tahís le pone el corazón.

Hoy sus hijas desde Perú la felicitan
Junto Paula Valeria su pequeña nieta
También Omaña su yerno de siempre
Que la quiere y la respeta.

Tal vez hoy lo más cruel es la distancia
Pero el amor nunca se acaba
Sabemos que a mi madre que es guerrera
Que la pare nunca existirá nada.

En su entrega a Dios y al prójimo
Ha recibido burlas y malentendidos
No importa, solo Dios y ella saben
Lo bueno que es estar sin marido.

Pido a Dios en este día que la bendiga
Que le dé larga vida y la libre de todo mal
Pues ha venido a este mundo a ser alegría
Y más que eso, a ser una madre sacerdotal.

(03-08-2018)

P.A
García

El Padrenuestro, Avemaría y Gloria en Pemón


LAS PRINCIPALES ORACIONES EN PEMÓN



       A propósito de las misiones de las Obras Misionales Pontificias en el Vicariato Apostólico del Caroní, en el Estado Bolívar, en las que participé por parte del Seminario de Mérida, tuve la oportunidad de conocer esta lengua Pemón, acervo de las tradiciones y cultura de esta etnia indígena.

       Las principales oraciones del cristiano en Pemón, que a continuación voy a presentarles, son extraídas del texto Historia Sagrada, escrito por el R. P. Cesáreo de Armellada, Misionero Capuchino, y publicado para el mes de febrero de 1946.

El Padrenuestro en Pemón:

Inna Potori, kak po tesen; tenamasen a-yesek; achike inna piak inna epuru-pe; a-maimu an-koneka-pai inna man, tare non po chima, kak ponkon-da i-koneka uarante. Uei kaichare kouam-pue-tok-ten ke sereuare inna repake; a-yenu yapai inna dekaton makuyi mokake, t-enu-kon yapai tesemai para inna tuarimateponkon veuka inna-da uarante-re; auare puek ataumipan namai inna puika-teke; makui, inna deparan, inna piapai embeke. Amen.

El Avemaría en Pemón:

Atauchimbake, María, krasia (auka) a-nta puekeren: Potorito ichi a-dau-re; uaki-pe av-ichi tukare-re uerisan yen-tai; uaki-pe nere ichi a-yeunan dapaino, a-rume Jesús.
Santa María Potorito dan, inna pona, te-makuyi kenakon pona, e-puiremake sereuare, inna eriki yaktai nere. Amen.

El Gloria en Pemón:

Yun, Mumu-re, Ekaton Santo-re poinoma-pai man.
Etiakte-pe ichipue uarante, sereuare, teuere-re. Amen.
P.A
García

lunes, 30 de julio de 2018

Informe de las Misiones en la comunidad de “Pan de Azúcar” Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Montalbán, Ejido.


PAN DE AZÚCAR
Capilla de la comunidad de Pan de Azúcar

        Son innumerables las veces en las que he viajado a la ciudad de Mérida y siempre me ha parecido curioso, que en medio de Ejido y La Parroquia, estuviera un sector denominado “Pan de Azúcar”, el mismo se encuentra en los límites de los Municipios Campo Elías y Libertador del Estado Bolivariano de Mérida.

Por voluntad de Dios me correspondió este colorido caserío como sede de mi trabajo pastoral con motivo de la Misión del mes de julio de 2018, realizada por el Seminario Arquidiocesano San Buenaventura de Mérida y organizada por la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Montalbán, en la persona del Pbro. José Juan Flores Molina y su Vicario Parroquial el Pbro. Eliecer de Jesús Ramírez, sin olvidar la destacada colaboración de los diferentes grupos de apostolado de esta parroquia, como el Movimiento Cursillo de Cristiandad y la Hermandad Emaús.

Esta misión tuvo como lema: “Sembradores de esperanza a un pueblo sediento de Dios” inspirándose en la cita bíblica de Oseas 10,12 “Sembraos simiente de justicia, recoged cosecha de amor, desbarbechad lo que es barbecho; ya es tiempo de buscar a Yahveh, hasta que venga a lloveros justicia.”

         El domingo 22, a las 10:00am se llevó a cabo la Eucaristía de Envío de esta misión evangelizadora, la misma fue presidida por el Pbro. Alexander Rivera Vielma, quien provechó la oportunidad para despedirse de la comunidad del Seminario Arquidiocesano, donde había servido como Rector durante tres años consecutivos. Agradecemos al Padre Alexander por su abnegada colaboración en la formación de los futuros sacerdotes y deseamos éxitos en su nueva misión como Vicario General de la Arquidiócesis y Párroco de la Parroquia Universitaria "Jesús Maestro".

                La comunidad: visión general


         Pan de Azúcar es una bella comunidad de unas 400 familias aproximadamente, debe su nombre a que sus terrenos en alguna oportunidad pertenecieron a una misma hacienda, cultivada en su mayoría por tupidos cañaverales que con el tiempo endulzaron el nombre de la misma comunidad; el pan se lo agregamos apuntando deductivamente a la existencia de alguna tahona andina.

Cuenta con una capilla de tamaño regular, construida hace más de 50 años, posiblemente para el año 1969, y está dedicada a Nuestra Señora de Fátima. La carretera de esta comunidad fue un regalo del Pbro. Pedro Moreno Uzcátegui, quien por una época decembrina destinó sus “aguinaldos” para la apertura de dicha arteria vial. Esta comunidad guarda el recuerdo de los sacerdotes que la han auxiliado espiritualmente, de manera especial la misión de los Padres Redentoristas que se efectuó en 1974, como lo relata la “Cruz de la Misión” que se encuentra frente a la capilla.

         Pan de Azúcar es una comunidad en su mayoría conformada por familias venidas de los pueblos del sur de Mérida, entre los que se destaca Pueblo Nuevo del Sur con sus aldeas y Mucutuy y sus aldeas. Su gente es tranquila, amable y hospitalaria, posee un 80% de feligresía católica, la presencia de Testigos de Jehová ha ido aumentando en los últimos años.

En la distribución geográfica, se ordena por calles y sus sectores varían desde el más urbano, a los alrededores de la capilla, hasta los más rurales, montaña arriba como quien busca alcanzar la carretera Panamericana que comunica Mérida con Jají y La Azulita.

         La comunidad fue tomada en cuenta para la construcción del Trolebús de Mérida, ya que, como comentan los habitantes, parte del personal obrero fue del gentilicio de esta comunidad, al igual que el Estadio Metropolitano, ubicado en la meseta que está justo en frente de caserío central de Pan de Azúcar.

Con la ampliación de la autopista que entrelaza Ejido y Mérida, Pan de Azúcar fue beneficiado con una entrada vehicular desde el primer elevado que se encuentra en sentido sur-norte, del mismo modo, una estación del Trolebús está en la entrada común del sector, precedido por una pasarela que con su estilo arquitectónico embellece la autopista y presta ayuda al paso peatonal.

         La comunidad cuenta con una Escuela, “Juan XXIII” y un dispensario de la Misión Barrio Adentro, talleres de mecánica y carpintería, y para la parte más retirada se cultiva la tierra. El alumbrado público es regular y las fallas del agua potable son frecuentes. A pesar de ser una zona popular goza de buena fama, puede considerársele como una zona segura, es decir, no presenta niveles de inseguridad alarmantes.

           La misión: apacentar las ovejas del Señor

         Llegué a la comunidad el domingo 22 de julio, allí participé con el Padre Eliecer en la Eucaristía Dominical de las 3:00pm, donde tuve la oportunidad de hacer la reflexión de la palabra y de igual manera presentarme como seminarista misionero. Noté la buena formación litúrgica que manifiestan los servidores del Altar, que está conformado por un buen grupo de niños, deseosos de aprender y servir con generosidad.

El hospedaje durante toda la semana fue en la casa del Ministro de la comunidad, el Sr. Arístides Oriquín y su Sra. Victorina Sosa de Oriquín, quienes me comentaron que tienen una hija que es religiosa de la comunidad de las Hermanas Franciscanas del Buen Pastor, se trata de la Hermana Judith Oriquín. Para la comida la comunidad colaboró de manera notoria, desayuno, almuerzo y cena eran servidos en diferentes casas, en este particular se destacó la organización de la Sra. Margarita, presidenta de la Sociedad del Santísimo y la colaboración de la Sra. Eva de Briceño.

Todas las mañanas me levantaba a las 6:30am y después de tomar la primera taza de café iba a la capilla a realizar el Oficio de Lectura y las Laudes.

         La visita a los hogares se realizó de lunes a viernes, de 8:30am a 12:30pm, y de 3:00pm a 6:00pm. En la visita a los hogares pude notar la tristeza que invade a las familias por el hecho de despedir a alguno de sus familiares, los destinos son comunes, Colombia, Ecuador y Perú, así como también la decadente situación por la que atraviesa el país: hiperinflación, escasez de alimentos y medicinas y desaparición del transporte público. Esta problemática fue apacentada con la cita de Romanos 8; 35-39, la cual reza: “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?, como dice la Escritura: = Por tu causa somos muertos todo el día; tratados como ovejas destinadas al matadero. = Pero en todo esto salimos vencedores gracias a aquel que nos amó. Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni las potestades ni la altura ni la profundidad, ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro.”

         La reunión de la comunidad en la capilla fue de lunes a sábado, a las 7:00pm, donde se realizaba el rezo del Santo Rosario en la Novena al Divino Niño, para posteriormente Celebrar la Palabra. El jueves se realizó la Hora Santa con destacada participación de feligreses. Las personas manifestaron su conformidad con el mensaje dado en cada una de las Celebraciones. Comulgaban en su mayoría, de igual modo participaban activamente en la celebración con cantos y las respuestas apropiadas.

         El día sábado se visitaron 10 enfermos de la comunidad. Siempre estuve acompañado por el Sr. Arístides Oriquín, ministro de la comunidad, quien goza de buena fama y ha estado a cargo de la capilla por más de 40 años consecutivos. Este mismo día participé del programa radial por Ejidense 91.5 FM.

         La opinión de la comunidad

         La mayoría de los habitantes recuerdan con mucho cariño el trabajo realizado por el Pbro. Luis Galindo y los Seminaristas Ender Toro y Jesús Briceño. Están conformes con la presencia del sacerdote los domingos a las 3:00pm. Se sienten atendidos y lo agradecen.

         Se conformó la Sociedad del Santísimo Sacramento y el Praesidium de la Legión de María, los cuales esperan la aprobación del Párroco, los mismos requerirán de acompañamiento de personas con más experiencia, en el caso de la Legión de María es propicio informar a la Curia de Ejido para que se designe un acompañante de este Praesidium en re-fundación, pues ya existió uno anteriormente.

         Desean con prontitud la continuación de la visita a los enfermos para que reciban la Sagrada Comunión, para ello requieren la presencia del sacerdote, ya que, una vez confesados los que recibirán el Cuerpo de Cristo, el ministro puede distribuir la Sagrada Comunión.

         La comunidad desea tener el apoyo del sacerdote para emprender la noble tarea de restaurar el interior de la capilla, como se ha visto, sólo el exterior de la misma ha sido pintado nuevamente.

         Hay al menos dos parejas que manifestaron el deseo de recibir el sacramento del matrimonio, para ello es necesaria la animación de algún agente de pastoral familiar o un laico preparado para estos casos. Hay un joven por confirmarse.

         Sugerencia personal:

         Desde un punto de vista estructural sugiero la realización de un Altar para el Sagrario o Tabernáculo, un Altar fijo y seguro donde pueda reposar la presencia eucarística, ya que, nunca es la manera más apropiada tener el Sagrario suspendido a la mitad de la pared.

P.A
García