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miércoles, 28 de febrero de 2024

Sobre los restos mortales de Simón Rodríguez en el Perú

“EL MAESTRO DEL LIBERTADOR”

Supuestos restos mortales de Simón Rodríguez en Amotape, Perú, y la casa donde se dice que murió en la misma localidad.

         Amotape es un pequeño caserío de la provincia de Paita en Piura, al norte del Perú. En este pueblo falleció don Simón Rodríguez el 28 de febrero de 1854 y sus restos fueron enterrados en el templo del pueblo.

         El profesor Nelson Ernesto Chávez Herrera escribió una crónica de su investigación personal sobre el verdadero paradero de los restos mortales del Maestro del Libertador que, según la historia oficial, fueron llevados de Amotape a Lima (1924) y luego a Caracas (1954), pero, al parecer, esto no es del todo cierto.

         La obra de Chávez se titula “Los restos del cholo Facundo”, publicada en 2019 bajo el patrocinio de la Alcaldía de Caracas, al ser la ganadora del Premio Nacional de Literatura Stefanía Mosca 2018, en la mención crónica con el seudónimo de Coromoto Montilla.

         Es a partir del capítulo IV, página 29 de 83, donde Nelson Chávez comienza a narrar la intriga sobre lo ocurrido con el supuesto traslado de los restos de Simón Rodríguez desde Amotape hasta el Panteón Nacional de los Próceres del Perú en Lima, con motivo del centenario de la Batalla de Ayacucho a finales de 1924. Al parecer la idea fue de Fabio Lozano y Lozano, autor de la primera biografía de don Simón Rodríguez, quien comentó a Luis Ernesto Denegri, secretario del presidente Augusto B. Leguía, la idea del traslado.

         El presidente Leguía autorizó la exhumación y se empezó a preparar la ceremonia, a la que, pudo estar invitado el general Eleazar López Contreras, encabezando la delegación militar del general Juan Vicente Gómez, presidente de Venezuela, quien a su vez festejó en su país el centenario de Ayacucho. Lo cierto fue que en Amotape no supieron dar con el paradero de la osamenta, por lo que, presionados por Lima, decidieron enviar en calidad de auténticos, los restos de otro ser humano.

         Antes del envío a Lima llegaron a Amotape unos periodistas que supieron de la patraña cometida por las autoridades locales, pues al no tener certeza de la ubicación de los restos dentro de la iglesia del pueblo, confabularon en armar unos supuestos testimonios justificando una conjeturada “memoria oral”. El acta oficial de la exhumación se firmó el 26 de noviembre de 1924, pero el periodista Carlos Chávez Sánchez no consintió la farsa y publicó en periódicos de la época su apreciación del evento, cuestión que tardó en salir a la luz dos años, por las reservas al asunto que los altos mandatarios objetaron.

         En 1953 surgió desde Venezuela la intención de repatriar los restos de Simón Rodríguez que, para la opinión de ambas naciones, el Perú y Venezuela, estaban en Lima desde 1924. Con las gestiones del general Marcos Pérez Jiménez en Venezuela y Manuel Arturo Odría en el Perú se logró que los supuestos restos del Maestro del Libertador llegaran a su país natal el 27 de febrero de 1954, un día antes del centenario de su fallecimiento.

         Pérez Jiménez fue advertido del engaño, pero optó por la diplomacia. Pero no tardó mucho tiempo en correr la verdad como pólvora, pues periódicos del Perú y Venezuela paulatinamente fueron publicando entrevistas y opiniones sobre lo que realmente ocurrió en 1924 y luego en 1954 con los restos de Simón Rodríguez, de modo que es sabido por todos desde hace ya bastante tiempo el bulo de Amotape.

         Nelson Chávez llegó a Amotape y entrevistó a los lugareños entre los días 14 y 15 de abril de 2013. Allí conoció de primera mano los relatos que todavía subsisten entre los pobladores sobre los restos de Simón Rodríguez. En resumidas cuentas, la iglesia del pueblo fue refaccionada en el año 1994 y en los trabajos de rigor fueron encontrados en el subsuelo una osamenta con una característica delatadora, una “corbata miche”, idéntica a la usanza del maestro Rodríguez, y que se refleja en cada pintura o busto que de él se hace.

         Según el relato de Chávez, los amotapeños conservaron los restos encontrados en 1994 en el depósito trasero del templo, en un cajón de madera que él pudo observar y fotografiar. Para todos ellos, que han conocido como protagonistas la historia verdadera, los restos repatriados a Venezuela no son los de Simón Rodríguez, sino los de un habitante de Amotape que fue conocido como “el cholo Facundo”.

P.A

García

miércoles, 1 de enero de 2020

La educación primaria venezolana en 1953


REPÚBLICA DE VENEZUELA

Un país sin educación se dirige a la ruina, ahí está el detonante de la ruina de nuestro país. Hace días leí en una imagen, de esas que comparten por las redes sociales, que: “La escuela es la segunda casa, y la casa es la primera escuela”. El que sepa leer, pues que lea, y el que tenga cabeza para entender, pues que entienda. Nuestro país Venezuela gozó de muy buena educación, sí, así mismo, gozó, y es necesario especificar que el verbo gozar está en tiempo pretérito, pues esos son los tiempos que “no volverán”.

En el presente artículo vamos a conocer un detalle de la historia de la educación venezolana, y lo haremos gracias a un venezolano llamado José Ramón Díaz, nacido en Betijoque, quien a los 16 años de edad culminó su educación primaria, y de quien poseo en mis papeles su “CERTIFICADO DE SUFICIENCIA”.

Para 1953, la República de Venezuela, a través del Ministerio de Educación y el Consejo Técnico de Educación otorgaba el “Certificado de Suficiencia” en “Educación Primaria”. Dicho certificado contenía los apellidos y nombres del estudiante, su lugar de nacimiento (Natural de:_____) y los años de edad. Para cuestiones de numeración especificaba una serie, un número y el año escolar cursado. El certificado subrayaba “en virtud de haber cumplido los requisitos legales correspondientes”, y era estampado en un sencillo papel de 30 centímetros de ancho por 17,5 de largo, con el sello del Consejo, la fecha datada en Caracas y la firma del Secretario del Consejo.

Ahora bien, para dejar tranquilo a José Ramón Díaz, personaje que no conozco, quiero aclarar que su “Certificado de Suficiencia” está fechado en Caracas el 28 de octubre de 1953. Tiene en la Serie el (04), en el Número el (3610) y el año escolar es (1952-1953). El sello húmedo se conserva perfectamente, pero la firma del Secretario del Consejo es ya ilegible, aunque se percibe una ligera tinta azul.

Sigamos escudriñando este histórico papel. El mismo certificado, otorgado por las entidades anteriormente mencionadas, copiaba al reverso las “Disposiciones del Estatuto Provisional de Educación”, en las que se citaban tres Artículos, el 9, el 30 y el 32. Al final solo hacía alusión al Artículo 96, para precisar el inicio del año escolar.

El Artículo 9 especificaba la duración y obligatoriedad de la educación primaria, además de la edad necesaria para iniciarla y la comprobación de la misma en el territorio nacional. “Art.-9. La Educación Primaria, que comprende seis grados, es elemental y por tanto se impone como obligatoria a todos los mayores de siete años residentes en el territorio nacional. El haberla recibido se comprueba por la posesión del correspondiente Certificado Oficial”.

El Artículo 30 volvía a repetir algunos datos del Artículo 9, aportando únicamente la duración de cada grado. “Art.-30. La Educación Primaria comienza para el niño a los 7 años de edad y se dispone en cursos sucesivos llamados grados, cuyo número es de seis, cada uno de los cuales debe cursarse por lo menos durante un año escolar, salvo los casos excepcionales determinados en este Estatuto y el Reglamento respectivo”.

Finalmente, el Artículo 32 nos brinda información más extendida, pues menciona el contenido del plan de estudios, a saber: “Art.-32. Las escuelas primarias desarrollarán su enseñanza de acuerdo con el siguiente plan de estudios, cuyo contenido y distribución se adaptarán a la naturaleza del medio urbano o rural, según el caso: Lenguaje (Lectura, escritura, composición e iniciación gramatical); Cálculo y Matemáticas Elementales; Estudios Sociales (Geografía e Historia de Venezuela, Educación Moral y Cívica, Geografía e Historia Universales, en especial de América); Ciencias de la Naturaleza y nociones acerca de la producción; Higiene y Educación Física; Educación Manual y Estética (Trabajos Manuales, Dibujo, Música y Cantos Escolares)”.

Éste Artículo 32 contaba con dos Parágrafos, el primero dedicado a las Escuelas Rurales y el segundo a las Escuelas de niñas: “Parágrafo 1.- En las Escuelas Rurales el plan de estudios comprende también prácticas de agricultura y cría, oficios rurales y nociones sobre pequeñas industrias derivadas de la agricultura y ganadería. Los programas correspondientes intensificarán la enseñanza de asignaturas a partir del 4to grado”. El segundo Parágrafo era más breve: “Parágrafo 2.- En las Escuelas de niñas –urbanas o rurales- se organizarán cursos elementales de economía y oficios domésticos”.

Ahora sí, lo último a lo que hacía referencia el reverso del “Certificado de Suficiencia” era que: “De conformidad con el Artículo 96, el año escolar comienza el 16 de septiembre y termina con los exámenes del mes de julio”. Siempre es bueno examinar el aprendizaje al final del curso, así se hacía en nuestro país en 1953. Sin embargo, aquellos jóvenes examinados en 1953 no aprendían para el momento, sino para la vida.

Bien, ésta fue la educación de nuestros abuelos, de nuestros padres, de nuestros maestros. Educación general y elemental, educación seria y aplicada. ¿Qué quedará de todo eso en la actual educación venezolana?

En Venezuela los maestros que pueden se van del país y en sus puestos ubican a jóvenes inexpertos. Los maestros que se quedan se idean algún diagnóstico psicológico para abandonar sus labores, en estos ámbitos está de “moda” el “estrés y la depresión”. Los cargos de dirección no los ejercen los maestros adecuados por sus méritos, sino los convenientes políticamente. Pero, que no se nos olvide:

“La escuela es la segunda casa, y la casa es la primera escuela”

P.A
García

martes, 24 de septiembre de 2019

Resumen de la biografía de Mons. Salvador Montes de Oca

OBISPO MÁRTIR VENEZOLANO
Mons. Salvador Montes de Oca, II Obispo de Valencia, Venezuela
         Salvador Montes de Oca[1] nació en la ciudad de Carora, estado Lara el 21 de octubre de 1895, siendo bautizado el 12 de diciembre con el nombre de Andrés Salvador. Sus padres fueron Andrés y Rosario. En 1901 fue confirmado por Mons. Alvarado. Recibió la primera comunión el 7 de marzo de 1905.
        
         Hablando perfectamente el latín, en 1910, ingresa al Seminario, y fue de manos de Mons. Antonio Ramón Silva García, obispo de Mérida, que recibe la primera Tonsura y Órdenes menores. En 1914 viajó a Roma y visitó al papa san Pío X, continuando allí sus estudios, cursando con los Jesuitas la Filosofía. Enfermó en 1917 y regresa a Venezuela al Seminario de Caracas donde cursó la Teología.

         Recibe el Subdiaconado el 24 de septiembre de 1921 y el Diaconado el 22 de enero de 1922, por Mons. Alvarado. Fue ordenado sacerdote el 14 de mayo de 1922. Con tan solo cinco años como sacerdote destacado, es nombrado segundo obispo de la Diócesis de Valencia, el 20 de junio de1927, llegando a su Sede el 22 de octubre del mismo año, para el momento Mons. Montes de Oca contaba con tan solo 31 años de edad.

         Fue desterrado de Venezuela por el presidente Juan Bautista Pérez el 11 de octubre de 1929, debido a la publicación de una “Instrucción sobre el Matrimonio”. Mons. Montes de Oca no permitió el divorcio del presidente del estado Carabobo para el momento. Su primer destierro lo vive en la isla de Trinidad. En octubre de 1931 Juan Vicente Gómez le permite regresar a Venezuela.

Para la Visita “Ad Limina Apostolorum” de 1934 sufre en Roma un ataque de peritonitis, y es obligado a renunciar a su Diócesis Valenciana, acusándosele falsamente de posibles amoríos con la hermana de un sacerdote valenciano, poco amigable para él. En su segundo destierro ingresa a la Congregación del Santísimo Sacramento y luego a la Cartuja de Farneta en la Toscana.

         Asesinado por los nazis

         El 2 de septiembre de 1944 es apresado por las SS junto a los demás monjes, por haber brindado hospedaje a los italianos aliados, el padre Montes de Oca asumió la total responsabilidad de los hechos, con la característica valentía que en vida ostentó. Fue fusilado en el pueblo de Camaiore, el 6 de septiembre de 1944, antes había absuelto a sus compañeros. La roja sangre del obispo venezolano manchó gloriosamente el hábito blanco de los cartujos que llevaba encima al morir por la despiadada descarga de los fusiles nazis.

          Sus restos mortales fueron identificados años más tarde. Llegaron a Valencia donde fueron sepultados en la Catedral de esta ciudad el 15 de junio de 1947.

         Mons. Salvador Montes de Oca murió desterrado, ignorado, humillado y lo peor, traicionado por los suyos. Es el mártir de la verdad y de la doctrina católica venezolana. A lo largo de su vida confrontó con valentía y dignidad grandes dificultades provenientes de una sociedad que no lo comprendió.

P.A
García



[1]Ricardo Mandry, Douglas Morales, Simón Salvatierra, (1997), Montes de Oca. El Obispo mártir, Universidad de Carabobo, Fondo Editorial Predios, Valencia, Venezuela.

sábado, 23 de marzo de 2019

Sobre la muerte de Chávez

NADIE ES ETERNO EN EL MUNDO
      
       El Supremo y Eterno es únicamente Dios, el Guía, Líder, Padre y Maestro es únicamente Dios. Dejando bien claro esto, procedo a echarles el cuento sobre cómo me enteré de la muerte del Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, una manera muy curiosa de esa histórica noticia. Espero no comprometer en este artículo a los personajes protagonistas de aquella escena. Después de todo, “la historia me absolverá”.

       LA PROFECÍA DEL PROFESOR DE QUÍMICA

       El 05 de marzo de 2013 amaneció pareciendo un día normal. Las clases empezaron como de costumbre en la Apostólica de los Legionarios de Cristo, en Manzano Alto, Ejido, estado Mérida. Después de la esperada y anhelada clase de Historia de la Iglesia con el P. Gutstein LC. en las que aprendimos muchísimo, venía la Cátedra de Química y con ella ya estábamos acostumbrados a las conversaciones introductorias de la clase por el Profesor Amaya, quien tenía por costumbre informarnos, a vuelo de pájaro, sobre las principales noticias del acontecer político venezolano, asegurándonos cuestiones que más adelante se iban a ver, a manera de profecías. Aunque al principio de la conversa nos pareció más de lo mismo, este día era diferente, el Profesor parecía un poco angustiado, y nosotros quedamos en esa misma situación cuando nos dijo la profecía del día: el fallecimiento del Presidente Hugo Chávez, que en diciembre de 2012 había partido a Cuba para ser intervenido quirúrgicamente y supuestamente estaba en recuperación en esa isla caribeña.

       CHÁVEZ ESTÁ MUERTO DESDE HACE RATO

       El profesor Amaya inició su afirmación apocalíptica asegurándonos que Chávez había fallecido en diciembre del año 2012, y que había estado embalsamado durante esos largos tres meses, por lo que su visita había estado tan restringida y por tal motivo apenas ese día, 5 de marzo, en horas de la tarde saldría el Vicepresidente Nicolás Maduro a anunciar la lamentable noticia al pueblo de Venezuela. Nosotros quedamos estupefactos ante semejante noticia, pero en más de uno quedó la duda y nos preguntábamos cómo podría ser cierto eso, cómo podía asegurar el Profesor una noticia tan trascendente, eso nos dejó inquietos durante el resto de la mañana, sin imaginarnos que todo iba a pasar tal cual nos lo había indicado nuestro profesor profeta y comentador político, el único que se “salía de tema” esquivando la rigurosa vigilancia de los sacerdotes encargados.

       LA NOTICIA MÁS ESPERADA

       En la Apostólica se tiene por costumbre, según el horario, el rezo del Santo Rosario a las 6:00pm, veníamos de un rato de deporte y merienda, seguido de una hora de estudio, cuando todos, atendiendo al timbre, nos reunimos en el patio central, con vista a la gruta de la Inmaculada Concepción que rige todas las Apostólicas, allí siempre nos esperaba el P. Pernía LC., Rector del Seminario Menor de los Legionarios de Cristo, para darnos alguna información, pero esa tarde estaba también algo inquieto y nervioso, la situación nos parecía cada vez más extraña. El P. Pernía, con voz débil y cara seria nos informó a todos los presentes que el Presidente Chávez había fallecido ese día en horas de la tarde en Cuba, y que el Vicepresidente Maduro había salido en Cadena Nacional de Radio y Televisión a eso de las 5:00pm a dar la noticia a todo el país. No podía ser posible lo que estábamos escuchando, era realmente cierto lo que el Profesor de Química nos había dicho en la mañana. Más de uno en aquella formación se sintió con deseos de llorar, otros, un poco más crueles, dieron gracias a Dios y se alegraron por el fallecimiento de Chávez. En la noche la cola de la confesión fue larga.

       ¿ALÉGRENSE LOS BUENOS POR LA MUERTE DEL ENEMIGO?

       Recuerdo que en esos instantes, posteriores a la noticia, el P. Pernía nos instó a ofrecer el rezo del Santo Rosario que estábamos por empezar, por el eterno descanso del “recién” fallecido Presidente Chávez. Nos explicó rápidamente que fuera lo fuera, había sido hasta entonces el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, y que era deber nuestro, como ciudadanos venezolanos encomendar su eterno descanso, así como también encomendar a sus familiares y amigos y de manera especial al país que comenzaría una etapa de recuperación en todos los sentidos. Esa noche la cola del confesionario estuvo repleta, rápidamente comprendimos que era anticristiano alegrarse por la muerte de un ser humano, por muy malo que éste haya sido.

       CHÁVEZ: ¿BUENO O MALO?

       Es por eso que de inmediato surgió en nosotros, los precandidatos, como tema de conversación en las comidas, si Chávez había sido bueno o malo. Algunos opinaban desde el sentimiento chavista en el que habían crecido, por eso se oyó decir que ninguno como Chávez había llevado a Venezuela al estado de bienestar en el que nos encontrábamos, otros, opinaron desde su más radical oposición, asegurando que el peor de todos los presidentes venezolanos había sido él, una afirmación apresurada, pues ya sabemos que el peor no fue él, sino precisamente el que él dejó como sucesor, cual monarca irresponsable.

       CHÁVEZ Y LA IGLESIA CATÓLICA

       Anteriormente en otro artículo de mi autoría he dejado caro el tema de Chávez y la Iglesia, sin embargo, aquí solamente me interesa recordar que en Venezuela, los señores obispos de la Iglesia Católica han sido los principales opositores de los Gobiernos que hacen sufrir al pueblo. Basta con recordar las innumerables denuncias por parte de los prelados que, aún valiéndose del apoyo de la mayoría, y amparados por la verdad, se han ganado el odio del Gobierno, traducido en los famosos comentarios de corte desacreditadora de Chávez en plena Cadena Nacional. Para nadie es un secreto los insultos contra obispos como el Cardenal Urosa Savino, el Cardenal Castillo Lara o el actual Cardenal Porras Cardozo, en los que Chávez se vaciaba como cloaca en el río de habladurías y malinterpretaciones, haciendo de la Cadena Nacional una pesadilla para militantes y opositores. Que nos quede bien claro que la Iglesia Católica, a través de la voz de sus legítimos Pastores se ha pronunciado en contra de los errores de todos los Gobiernos venezolanos, no porque se quiera meter en política, sino porque debe hacerlo siempre iluminando las realidades terrestres con la luz del Evangelio.

       En resumidas cuentas, el hombre en esta tierra no es eterno. Ni el hombre ni su memoria, ni su “legado”, porque si al caso vamos, el más recordado y a la vez más olvidado en la historia de Venezuela ha sido el mismo Libertador Simón Bolívar, a quien pretendieron resucitar en la persona del difunto Chávez, y lo que realmente hicieron fue utilizar su ideología para calar en el pueblo mediante el aberrante populismo. Personalmente he llegado a pensar que Bolívar ha sido traicionado por el chavismo, por el mal llamado “Socialismo del Siglo XXI”, que por cierto, nunca estuvo especificado en el proyecto de Gobierno con el que Chávez ganó las elecciones el domingo 6 de diciembre de 1998.

P.A
García

viernes, 25 de mayo de 2018

Biografía de la Beata Madre María de San José, contada por José Molano.


PRIMERA BEATA VENEZOLANA

Beata Madre María de San José

         Nacimiento e infancia

La Madre María de San José nace en la población de Choroní, en la zona costera del estado Aragua en Venezuela, el 25 de abril de 1875. Es la mayor de cuatro hermanos. Su infancia la inicia en pleno gobierno guzmancista, su papá era defensor y partidario de Guzmán Blanco, quien quiso acabar con la Iglesia Católica en Venezuela, él patrocinaba el ideal de que la sociedad debía construirse civilmente, retirada de la Iglesia, de ahí que Guzmán Blanco expropie templos católicos y expulse del país a varios sacerdotes y obispos. La Madre María de San José al nacer es bautizada con el nombre de Laura Evangelista Alvarado Cardozo. Desde muy joven la familia se traslada a Maracay, por motivos de trabajos del padre, allí la pequeña Laura conoce al padre Justo Vicente López Aveledo, párroco de la Parroquia San José de Maracay, la hoy Catedral de Maracay. El padre Justo fue un hombre de profunda oración, sacerdote entregado a su labor pastoral.

Génesis de su obra social

Cuando Laura llega a Maracay, aquel poblado estaba infestado por varias epidemias, la viruela y la tuberculosis. Para la época Maracay todavía no contaba con centro asistencial, por lo que la gente debía trasladarse a Caracas o La Guaira. Cuando una persona se enfermaba de alguna de estas terribles enfermedades eran botadas a la calle, para que no tuvieran ningún contacto con los de la casa. Se tenía entonces por costumbre vivir en la calle mientras le llegaba la muerte, por eso, las noches de Maracay eran propicias para “la carreta”, que pasaba recogiendo los cadáveres de quienes ya habían fallecido, pues ni los familiares se atrevían a enterrarlos por temor a contagiarse. El padre Justo alquiló una casa en la calle Sucre, en Maracay, fundando allí el primer Hospital de Maracay (hoy desaparecido), dedicado a San José, donde Laura, en compañía de tres compañeras más, acude para atender a los enfermos. Un dato curioso es que, ni Laura, ni sus tres compañeras se contagiaron nunca de ninguna enfermedad, a pesar de estar al pendiente de los enfermos y, por ende, susceptibles a contagiarse, sin embargo, el padre Justo no corre con la misma suerte y muere muy joven a causa de la tuberculosis. Con estas tres compañeras, años más tarde, Laura Evangelista fundaría la Congregación de Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús.

         Consagración a Dios

A los trece años Laura hace su Primera Comunión, y para esta ocasión pide a su mamá y a su abuela, que le confeccionen un vestido todo blanco, como de novia. Ese día la niña Laura, en secreto, hace votos de virginidad, consagrando su vida a Dios. Laura tenía el cabello largo y ondulado, y se lo corta casi a la altura de los hombros, y desde ese momento saldrá siempre a la calle con una pañoleta amarrada en la cabeza, que era para ella como un signo de consagración, por asemejar el velo de una religiosa, portando también sobre su pecho un crucifijo, lo que le valdría, de ahí en adelante, el apelativo de “la niña del Cristo”.

         El amor de Laura por su papá siempre era muy grande, ella amaba a su papá, y él también a ella, a pesar de que éste fuera totalmente contrario a las ideas religiosas, le llegó a permitir toda la devoción a su hija, ya que pensaba que esto eran cosas de mujeres. Laura desde muy pequeña demostró su querer por consagrarse a la vida religiosa, pensaba hacerse monja de clausura, para dedicarse a la contemplación y la oración, pero, como Guzmán Blanco había expulsado del país a los religiosos, no había convento donde Laura pudiera ingresar, por eso, el padre Justo planeaba esperar que Laura creciera un poco para mandarla a estudiar a España o Francia.

         Fundación de su congregación

Mientras la fundación del Hospital de San José, es el padre Justo quien va animando a Laura a fundar una congregación religiosa, cosa que a ella no le parece tan descabellada. El ambiente religioso de aquel entonces se veía animado por la devoción a Santa Rita de Casia. Laura y sus tres compañeras se hacen de una tela negra, de donde saldrían solamente tres hábitos para la profesión y fundación de la congregación. Para la época, la madre Emilia de San José y el padre Santiago Machado habían fundado las Hermanitas de los Pobres de Maiquetía.

         Laura, un día antes de la profesión religiosa, le pide a Dios por intercesión de Santa Rita de Casia, que le consiga un hábito para ella poder participar de la fundación, Laura llegó a expresar en su oración que si Dios la tenía para ser religiosa debía llegar a sus manos un hábito, de lo contrario sería una señal de que ella no estaba para ser religiosa.

         El milagro del hábito

Una mujer de la sociedad maracayera, había hecho una petición a Santa Rita, y como Dios, por intercesión de la santa, le había conseguido el favor, decidió pagar la promesa con un hábito negro, igual que el de Santa Rita, y lo lleva al hospital, a estas tres muchachas para ver qué podían hacer con él. Precisamente ése es el hábito que se va a colocar la madre María en la primera profesión en la fundación de la congregación en 1901, acto realizado en la Iglesia San José de Maracay.

         Por la atención a los enfermos, Laura funda su congregación de vida a activa, al principio se llamó Hermanitas Agustinas de los Enfermos, más adelante, en los años 50, se llamarán Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús, afiliándose así a la familia agustiniana recoleta.

         A los pocos años de la madre María de San José haber fundado su congregación, enferma su papá, y ella consciente del estado del alma de su padre, por haber apoyado las herejías de Guzmán Blanco y por no haber sido casado con su mamá, entra a la Catedral de Maracay, se arrodilla delante de la Virgen de las Mercedes, donde, dirigiéndose a la Virgen le dice que hasta que Ella no le conceda la conversión de su papá no se levantaría de allí. Dura alrededor de dos horas de rodilla, pidiendo por la conversión de su papá, para que pudiera morir en gracia, mientras este tiempo, su papá había llamado a un sacerdote para confesarse, casarse con su esposa y poder comulgar. La madre María de San José había ofrecido, por este favor de Dios, ayunar perpetuamente.

         El ayuno perpetuo

María de San José duró diez años sin ingerir alimentos, lo único que consumía era la Sagrada Eucaristía y agua, ella decía “con Jesús me basta”. Pasados estos diez años, enferma gravemente y el médico le prohíbe continuar con este ayuno tan riguroso, por lo que la madre empieza a comer alguna verduras y frutas, nunca carne, comía exageradamente poco, un almuerzo para ella consistía en una cucharada de arroz y una de caraotas, más nada, para ella la Sagrada Comunión era lo que realmente la alimentaba.

         Profunda devoción eucarística

La pequeña Laura, desde su niñez vivió una profunda devoción eucarística, desde los trece años consideró a Jesús Eucaristía como su esposo. De sus frases más conocidas se tiene: “en la Eucaristía está mi tesoro y ahí está mi corazón”, otra es “soy hija de la Iglesia y daría mi vida por defenderla”. A la madre María siempre le interesó ser monja de clausura, incluso, después de haber fundado su congregación pretendió retirarse a la clausura, pero las hermanas no se lo permiten.

         Hoy en día, en la Casa General de las Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús, en Los Teques estado Miranda, se vive la Adoración Eucarística perpetua, ya que, las hermanas de ésta casa son custodias del milagro eucarístico de la Hostia Sangrante de Betania, cumpliéndose así el deseo de la madre María de San José, de vivir plenamente unida a Jesús Eucaristía. El carácter recio de madre María de San José le ayuda a realizar su gran obra, a pesar de ser una mujer de muy baja estatura, logró imprimir un carácter imponente donde quiera que estaba.

         Su gusto por hacer hostias la hace feliz, es en el hostiario donde nace la frase “hacer hostias es multiplicar las comuniones”. Una de las labores de la Casa General es la fabricación de hostias, que nunca están a la venta, sino que son regaladas a los sacerdotes para sus parroquias. Por la misma situación del país las hermanas reciben donaciones de harina con la cual hacen las hostias, algunas parroquias también deja su aporte monetario.

         Su obra social

Su gran obra social comienza con la co-fundación del Hospital de San José junto al ilustrísimo monseñor Justo Vicente López Aveledo. Más adelante funda el Asilo de San José, que tampoco existe hoy en día. Luego funda lo que hoy se conoce como la Casa Hogar Madre María de San José, donde todavía se conservan algunas plantas sembradas por la beata, que era amante de la naturaleza.

         En el Orfanato Inmaculada Concepción de Maracay, la madre María recibe inicialmente a niños y niñas, pero por las leyes eclesiásticas, que mandaban a las religiosas sólo a cuidar de las niñas y a los religiosos de los niños, la madre María tiene que limitarse a recibir a niñas.

         Madre María se convierte en el único referente de madre para la mayoría de estas niñas, es por eso que cariñosamente la empiezan a llamar “mamaita”. Aún hoy en día, las mujeres que fueron criadas por madre María de San José, cuando se refieren a ella la llaman “mamaita”. Igualmente, todo aragüeño al referirse a la beata la llama “mamaita”. Madre María es un ícono para el pueblo maracayero, precisamente por todo el amor y el afecto que puso en cada una de sus obras. Dicen las personas que la conocieron, que la madre María de San José transmitía mucha paz y mucha presencia de Dios, y resaltan su baja estatura.

         Madre María y Juan Vicente Gómez

Se cuenta que el Presidente Juan Vicente Gómez se topa, en cierta esquina de Maracay, con la madre María de San José, y el prepotente dictador le dice: “buenos días monjita”, a lo que la madre María le contesta: “buenos días benemérito”, y sigue caminando. Según cuentan Gómez le comenta a quien lo acompañaba, que era el secretario de estado: “si la monjita usara pantalones, aquí el Presidente de la República fuera otro”, haciendo este comentario precisamente por su admiración a la madre María de San José, ya que ella había realizado la labor social que él no había podido hacer, además de haberse ganado el cariño del pueblo de Maracay, cosa que el benemérito no logró.

         Profecía sobre su congregación

En una ocasión, estando muy anciana la madre María, una de sus religiosas le comenta que tras su muerte la congregación se iba a extinguir, ya que para el momento no tenían muchas vocaciones, la madre María le responde que después de su muerte ella va a ver desde el cielo cómo sus hijas florecen como blancas azucenas. Hoy en día, las Hermanas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús, son la congregación femenina con mayor número de religiosas en Venezuela, además de poseer gran cantidad de casas por todo el territorio nacional, dos en Colombia y una en Perú.

         El don de la bilocación

Se llega a pensar que la madre María de San José tenía el don de la bilocación, ya que, para la canonización de San Pío de Pietrelcina, de la cual era fiel devota, algunos aragüeños afirman haberla visto en Roma, mientras que la madre María nunca salió de Venezuela y en ese momento rezaba fervorosamente el Santo Rosario en acción de gracias por dicha canonización.

         Un dato de importancia es saber que la madre María de San José rezaba todos los días por la beatificación del Dr. José Gregorio Hernández, que era un santo para ella.

         Conoció a la segunda beata venezolana

Las dos primeras beatas venezolanas, María de San José y Candelaria de San José se conocieron, y cuando madre María hablaba de madre Candelaria decía que era una santa, del mismo modo, cuando madre Candelaria hablaba de madre María hacía referencia a su notable vida de santidad. La primera fue beatificada en Roma, la segunda en Caracas.

El milagro de la beatificación

El milagro que llevó a la beatificación de la madre María de San José es el de una religiosa paralítica. Esta hermana en una ocasión le había comentado a la madre que se sentía como una carga para la congregación, que no aportaba mucho sino que era más bien como un estorbo para las hermanas, porque tenían que atenderla, la madre María le dice a esta monjita que después de su muerte (de la madre María) ella iba a caminar. Tiempo después de haber muerto la madre María de San José, una de las hermanas, que era la encargaba de ver de la paralítica, sube a la habitación y consigue a una mujer de pie, esta hermana se asusta y sale corriendo, gritando que alguien se había metido a la casa, cuando las otras hermanas suben a la habitación, se dan cuenta que no es nadie extraño a la comunidad, se trataba de la hermana que estaba paralítica, la encuentran de pie, caminando. Todos caen en cuenta de que era el cumplimiento de la profecía de madre María. Sin ninguna intervención médica la monjita vuelve a caminar, la congregación presentó el hecho como el milagro que elevó a la hoy primera beata venezolana a los altares.

         La muerte de la madre María de San José

La madre María de San José muere en olor de santidad el dos de abril de 1967. Fue una religiosa muy longeva, fallece a los 92 años de edad. Fue muy activa, pero al final de su vida va enfermando, y su cuerpo se deterioró hasta que el Señor la llama a su presencia. El cuerpo de la madre María fue enterrado en la Capilla del Orfanato Inmaculada Concepción, tal y como ella había querido, cerca del Sagrario, a los pies de Jesús.

          El día del entierro de madre María, cuando el cuerpo sale de la Catedral después de la Misa Exequial, algunos aviones de la aviación militar sobrevuelan el cielo de Maracay y arrojan pétalos de rosas rojas, cosa que había pasado anteriormente el 31 de enero de 1965, con motivo de la Coronación Canónica de Nuestra Señora de Belén, Patrona de Aragua.

         Mons. Feliciano González, obispo de Maracay, es quien apertura la causa de beatificación de la madre María de San José. Se convierte en la primera beata de Venezuela el 7 de mayo de 1995, proclamada por San Juan Pablo II en la Ciudad del Vaticano. Para esta ceremonia viaja a Roma el Presidente de la República, una delegación de las Hermanas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús, el Padre General de los Agustinos Recoletos, y gran cantidad de venezolanos.  
    
         El cuerpo incorrupto de madre María

Como es de costumbre, para la beatificación de una persona debe exhumarse su cuerpo, en el caso de madre María fue un hecho prodigioso, ya que, al alzar el féretro, éste estaba totalmente podrido, el cuerpo de la beata quedó prácticamente en brazos de los hombres que alzaron el ataúd. Se dan cuenta de inmediato, el cuerpo de la madre María está incorrupto, aparece un poco oscuro, y seco, pero no se ha consumido. Desde la muerte de madre María, nunca se le aplicó ningún procedimiento de conservación, incluso, las hermanas no permitieron que se le inyectara formol. Hoy en día el cuerpo está recubierto con una fina capa de cera, para propiciar la veneración de la feligresía.

Aparte de la incorrupción del cuerpo de la madre, hubo otro hecho milagroso, y es que, la madre fue enterrada con un ramo de azucenas en el pecho, como señal de su virginidad, a parte estas flores le encantaban a ella; un palito de estas azucenas permanecía aún verde, con una hoja, y para mayor asombro había echado pequeñas raíces en el pecho de la religiosa con más de 20 años de fallecida.

El cuerpo de la beata madre María de San José reposa en el Santuario que lleva su nombre, en la Avenida Bolívar de Maracay.

La grandeza de la beata María de San José ha calado en lo más profundo de los corazones de todos los aragüeños, ellos la tienen por madre y hermana, y se sienten profundamente orgullosos de tenerla como principal referente religioso.

La vida de ésta santa mujer venezolana tiene mucho que decirnos a la sociedad venezolana, pues, a ella le tocó vivir y trabajar en tiempos muy difíciles, como lo fue la dictadura de Juan Vicente Gómez, pero ahí aprendió a dar lo mejor de sí, sobre todo, en la caridad y generosidad para con los más desposeídos.

Beata María de San José, ruega por Venezuela.

P.A
García

martes, 17 de abril de 2018

La Iglesia Católica y la educación en Venezuela

¿Cuáles son los espacios en los que la Iglesia Católica venezolana puede trabajar para dignificar la vida humana en la actual crisis del país?

        
       La Iglesia puede y debe accionar en los diferentes espacios que le sea posible, sin embargo, he querido centrar la visión de este accionar eclesial desde la educación.

Hablar de humanización o dignificación es hablar de educación, es por eso que el Concilio Plenario de Venezuela, en su Documento Conciliar N° 12 intitulado “la Iglesia y la Educación”, al mencionar los actores educativos deja claro que “el propósito fundamental de toda educación es ayudar a cada ser humano a hacerse persona y miembro de una sociedad, es decir, a humanizarse y socializarse”, es por eso que, una solución, aunque a largo plazo, para salir de la actual crisis venezolana sería una educación cristiana y de excelencia, donde se integren a este trabajo en primer lugar los educandos, ya que “no siempre los educandos han sabido involucrarse en un compromiso social ni conocen suficientemente las orientaciones sociales de la Iglesia”. Un católico bien formado es clave para el futuro de la Iglesia, por eso es importante hacerle entender al mismo educando la valor incalculable de su educación y formación cristiana.

La familia, en segundo lugar, es un actor educativo de real importancia, ya que es en la familia donde hay una preocupación sobre “la salud física y emotiva de los hijos, por sus estudios, por inculcarles valores, por el mundo de relaciones que van estableciendo, por su formación religiosa”, sin embargo, cuando esto falta en las familias, como puede ser el caso de la inmensa mayoría de las familias venezolanas, es ahí donde la Iglesia ve la oportunidad para meter el Evangelio, de modo que se tenga una experiencia de Cristo, donde todos los de la casa sepan acogerse al amor y la voluntad de Dios.

En tercer lugar, la Iglesia debe dignificar la vida humana desde las escuelas, entendiendo que en la actualidad estas instituciones y la “educación en Venezuela, en general, no está pensada para la vida, ni para el trabajo, ni para las necesidades del país; y además carece de continuidad. La escuela venezolana no está formando ciudadanos con una firme conciencia cívica y democrática”, desde las escuelas católicas, y desde las pastorales educativas de cada diócesis debe hacerse frente a esta realidad, la Iglesia siempre ha sabido reconocerse como Madre y Maestra de la humanidad, animada con esto, debe impulsarse a una cristianización de la educación y así de las futuras generaciones.

En cuarto lugar están los educadores, y en el ámbito eclesial, “hay educadores católicos, que sienten poca valoración y hasta abandono por parte de las instancias de la Iglesia, y reclaman mayor atención a su labor, que es tan importante para llevar adelante una auténtica renovación de la sociedad desde la inspiración del Evangelio”. No podemos pensar en educadores mal remunerados, las políticas gubernamentales deben garantizar el pago del justo salario a los educadores, que a su vez sirve de incentivo, trayendo como consecuencia el éxito en su trabajo por parte de los docentes.

En quinto lugar está el Estado y los demás sectores gubernamentales, la Iglesia debe ser garante de que estos no caigan en la tentación de “intervenir, de forma politizada y desmedida en la educación, abarcando no sólo el sistema educativo, sino también la orientación de la sociedad en general”, es por eso que, la Iglesia actúa como árbitro con las políticas de gobiernos que se rigen por ideologías caducas e ineficientes. Para nadie es un secreto que la actual educación venezolana está siendo pisoteada por una línea de pensamiento contraria a la misma historia republicana, se han traicionado los auténticos valores bolivarianos en nombre de sí mismos.

En sexto lugar se encuentra la misma sociedad, reconocida como un compendio de “gran influjo en la orientación y resultado de la educación”, y sabiendo que es la Iglesia la primera en inmiscuirse en estos actores sociales, como los son los “medios de comunicación y las nuevas tecnologías que, por su fuerte incidencia en la determinación de aspiraciones y paradigmas, constituyen una inmensa posibilidad educativa”, aunado a esto está también “la calle”, entendida ésta como el “conjunto de interacciones del que forman parte los amigos, los modelos o ídolos de moda, los espacios reservados a niños, adolescentes y jóvenes, las diversiones y las formas de pasar el rato, así como los valores transmitidos vivencialmente por los adultos, las actividades y aspiraciones de las personas, el ambiente en las comunidades, las relaciones y el ambiente laboral en las empresas…”. Introducir a Dios en todas estas circunstancias en tarea expresa de la Iglesia y de sus agentes de pastoral.

El séptimo lugar, y no el menos importante, es para la Iglesia, que ha sabido actuar dentro del campo educativo, pero que seguirá siempre en la necesidad de aumentar su trabajo pastoral en sus “numerosos centros educativos tales como escuelas, centros y grupos juveniles, de capacitación, grupo de catequesis, movimientos juveniles y de educación popular, universidades…”. Si se quiere humanizar la sociedad venezolana, la Iglesia ve como medio y propuesta una “acción evangelizadora en la escuela católica, el compromiso educativo con los excluidos a través de respuestas alternativas, la enseñanza religiosa en las escuelas y su presencia en la educación superior.” Nótese cómo la terminología “educación popular” tiene su origen en el seno de la Iglesia, pero que con el correr de los años fue adoptada por el Estado, haciendo de esto su bandera educativa, pero que, torcidamente se alejó de su objetivo más genuino.

La Iglesia, debe actuar con presencia, con alternativas, con propuestas más que con soluciones, pues, estamos claros que, como Institución sólo podemos aportar ideas y sumar esfuerzos a una tarea que nos compete únicamente en cuanto a espacio para la evangelización.

P.A
García