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miércoles, 12 de junio de 2019

La Teología del Burro según el Cardenal Julián Herranz

Cardenal Julián Herranz


         El 2 de febrero de 1984, el joven monseñor Julián Herranz tenía su primera audiencia con el Papa Juan Pablo II, pues había sido nombrado por éste como Secretario del Pontificio Consejo de los Textos Legislativos. En este panorama Mons. Herranz pensó que debía presentarse ante el Santo Padre con algún obsequio como gesto de gratitud, pero al no tener objetos de valor, decidió llevarle una cosa que tenía sobre su escritorio, “un burrito de hierro, con una albarda pequeña de color azul y rojo”, que le había sido entregado por san Josemaría Escrivá de Balaguer en el año 1961, cuando Mons. Herranz empezó a trabajar con el beato Álvaro del Portillo en la preparación del Concilio Vaticano II.

         Al recibir el burrito de manos de san Josemaría, éste le dijo: “hijo mío aquí tienes un burrito, es de hierro, porque tienes que ser fuerte”, por lo que se apegó a aquella cosa de manera descomunal, sin embargo, éste obsequio de san Josemaría era lo único que tenía de valor sentimental y por eso decidió llevárselo al Santo Padre. Para hacer más delicado el obsequio le prepararon una bolsita de terciopelo verde con una cinta para cubrir el burrito, que metió en su maleta para la Audiencia con Juan Pablo II.

         Como de costumbre, cuando llegó al despacho pontificio, besó el anillo del Pescador del Papa, éste le mandó pasar y se sentaron para iniciar la conversación. Mons. Herranz puso la bolsita hacia un lado sobre el escritorio, por lo que el Papa quedó con mucha curiosidad. Mons. Herranz le explicó que no quería llegar con las manos vacías, por eso le había traído ese pequeño detalle. Iniciaron la Audiencia sobre cuestiones de gobierno, pero el Papa seguía con la curiosidad sobre la bolsita de terciopelo, casi como un niño, dirigiendo su mirada hacia la bolsita en reiteradas ocasiones. Al finalizar las cuestiones de trabajo, Mons. Herranz tomó el regalo y sacó de la bolsa el burrito de hierro, el Papa quedó impresionado y es entonces cuando le explica que éste había sido un obsequio del Fundador del Opus Dei, algo de un valor personal incalculable, pues Mons. Escrivá de Balaguer estaba en proceso de beatificación. Para Mons. Herranz esa figura de hierro le evocaba a la Teología del Burro, cuestión que el Papa ignoraba, por lo que le explicó detalladamente

         Santo Padre, la Teología del Burro la escuché del Fundador del Opus Dei, al explicarnos que cuando los hombres no habían querido acoger a la Sagrada Familia, cuando le cerraron la puerta al Salvador del mundo, solamente en un corral, como la Tradición cristiana ama recordar, le dieron calor al Niño un burro y una mula, naturalmente junto a María y José. Luego, en el Evangelio hay una única vez en la que se dice que el Señor tiene “necesidad” de algo, a parte de la vez en que tuvo hambre o sed, y es en la escena en la que iba a entrar triunfante a Jerusalén y no quiso el Señor ni un caballo, ni una cuadriga romana. Es así como Jesús, para entrar en triunfo ante los hombres escogió a un burro, y les dijo a sus discípulos que fueran a buscarlo y si el dueño les decía algo que contestaran “el Señor lo necesita”, en latín: “quia Dominus opera eius desiderat”.

         Es así como la necesidad de Dios es de un burro, y entra él en triunfo, pero no es él, pues le han puesto los mantos para que se siente el Señor, y el burro sabe muy bien que a quien aplauden no es a él, es al que lleva encima, que es Jesús, el Señor. Es por eso que cuando uno se tiene que santificar en la vida ordinaria, en las tareas del mundo, en la casa, en la oficina, en la universidad, en el campo, en el taller, los cristianos que buscan ahí el encuentro con el Señor, saben que están cubriendo una voluntad divina, y llevan, por tanto, al Señor con ellos. Al burro no le entra ni la vanidad ni la soberbia, porque sabía muy bien que no era a él al que aplaudían, pues aplaudían al que llevaba encima. Opus Dei, trabajo de Dios, significa hacer el trabajo sabiendo que se lleva a Cristo en el alma. Y esto es la Teología del Burro, que le encantaba a san Josemaría meditar, y sabemos que en ocasiones se llamaba a sí mismo “Burrito sarnoso”.

         En todas estas, mientras conversaban en el despacho pontificio, toca a la puerta Mons. Estanislao, el secretario personal de Juan Pablo II para avisarle que había un embajador esperándolo, pues ya habían pasado diez minutos del cuarto de hora reglamentario para las audiencias. El Papa prefirió que siguiera Mons. Herranz explicándole la Teología del Burro.

         Santo Padre, también al Fundador del Opus Dei le gustaba recordar al borrico y la noria, ese que daba vueltas para sacar el agua del pozo, que le ponen unas anteojeras y no puede ver, sin embargo da una vuelta y otra vuelta y ese es el trabajo de todos los días. Por ello el Opus Dei, el Trabajo de Dios, no ve nada, pero está sacando y sacando agua, y cuando le quitan las anteojeras, ha florecido un jardín alrededor de ese burro.

P.A
García

viernes, 13 de abril de 2018

Altoclaro Pascua 2018

Talleres de Pastoral para seminaristas en Altoclaro
Grupo de seminaristas que participaron en estos Talleres de Pastoral 2018

       Después de la Semana Mayor, una semana de bastante trabajo pastoral, es necesario un espacio para el descanso y el compartir fraterno, ese es precisamente el ambiente que nos brinda los Talleres de Pastoral para seminaristas y Jornadas de Formación para sacerdotes que organiza el Centro Teológico Sacerdotal en Venezuela, aprovechando la oportunidad para tratar temas de formación permanente para sacerdotes y seminaristas. En esta Pascua 2018, el tema giró en torno al Sínodo de los Obispos sobre la juventud y el discernimiento vocacional. La temática de formación trató de responder la siguiente pregunta: ¿Qué podemos aportar y qué puede aportarnos el Sínodo de la Juventud?
Sacerdotes que concelebraron la Eucaristía con el Sr. Nuncio Apostólico Monseñor Aldo Giordano 

     Altoclaro es una casa de retiros espirituales o Centro de Encuentros que pertenece a la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. Esta casa fue visitada por san Josemaría Escrivá de Balaguer en 1975, con motivo de una gira de encuentros con hombres y mujeres, que se congregaban en masa para escuchar con fervor la predicación de este sacerdote español, el "santo de la vida ordinaria". La casa es cómoda, propicia el ambiente familiar, tiene lugares apropiados para todo tipo de reuniones.
La Eucaristía inicial de las jornadas se efectuó el martes 3 de abril

       Este año 2018 asistimos unos 41 seminaristas y al rededor de 40 sacerdotes de más de 15 diócesis de Venezuela, todos compartimos en un ambiente de sincera fraternidad. Son oportunidades para hacer nuevas amistades y para conversar y compartir más con las amistades antiguas. Este año 2018 estuvimos en Altoclaro desde el lunes 2 de abril hasta el viernes 6, sin embargo, los días centrales de formación fueron el martes 3, miercoles 4 y jueves 5. 
    
    Camino 334. Oras, te mortificas, trabajas en mil cosas de apostolado..., pero no estudias. -No sirves entonces si no cambias. -El estudio, la formación profesional que sea, es obligación grave entre nosotros.

Grupo de seminaristas en la casa El Balcón
       Estos días de descanso llevan también su orden y horario establecido, sin el mayor de los rigores se cumple todo a la perfección. Por la mañana se rezan las Laudes y se tiene una meditación dirigida por algún sacerdote, la eucaristía y luego el desayuno y a media mañana se tiene el primer encuentro en la sala de conferencias, allí por un espacio de una hora aproximadamente se escucha la presentación del ponente que puede ser interrumpida por los presentes con comentarios, acotaciones o interrogantes, esto enriquece el encuentro de una manera impresionante. Al finalizar la charla formativa se tiene un pequeño refrigerio.

Eucaristía presidida por el Sr. Nuncio Apostólico Monseñor Aldo Giordano

      Después del almuerzo se tiene una breve tertulia, que es un momento para el encuentro en comunidad, se tratan temas variados, la mayoría de ellos de índole religiosa y de experiencias pastorales de los sacerdotes u obispos presentes en la casa. Luego es el deporte, garantizando el sano esparcimiento de los jóvenes seminaristas y algunos sacerdotes que mantienen vivo el espíritu deportivo. El santo rosario se reza en comunidad para luego tomar la merienda y disponerse para la segunda conferencia del día.

Seminaristas en la sala de tertulias de la casa El Balcón
       Mons. Ángel Caraballo, Obispo Auxiliar de Maracaibo y Administrador Apostólico de Cabimas acompañó estas jornadas de formación. Tuvo la oportunidad de compartir una tertulia con los seminaristas, donde comentó su historia vocacional y la experiencia de su llamado al episcopado, del mismo modo mencionó su presencia en las redes sociales como método de evangelización. 

En la sala de conferencias con el profesor invitado: Pbro. José Ángel Lombo de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, Roma
      El padre José Ángel Lombo es un sacerdote del Opus Dei, de nacionalidad española, se ha desempeñado los últimos años como profesor de Antropología Filosófica en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma, su discurso es bastante agradable, mezcla el rigor de las conferencias con el buen humor, responde con sencillez las preguntas y acepta con humildad toda opinión.
Grupo de sacerdotes que participaron en las Jornadas de Formación 2018

   Los seminaristas estuvimos acompañados por los padres Daniel Silva y Antonio Briceño, de igual manera estuvieron presente en la organización del encuentro los padres Martín Carbonell, Jesús Gutiérrez, Osberto González entro otros.

Al fondo el bello retablo de la capilla de Altoclaro. En la sede Mons. Ángel Caraballo, Mons. Aldo Giordano y el Padre Martín Carbonell, sacerdote del Opus Dei


También el ambiente de oración se mantiene en estas actividades


El compartir comunitario en respeto y sincera fraternidad son las características más notables de estas actividades para sacerdotes y seminaristas