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jueves, 19 de marzo de 2026

Diez décimas piadosas a san José

JOSÉ, CARPINTERO BENDITO

Oh, glorioso san José,
que recibiste aquel día
a la joven santa María,
la virgen de Nazaret,
por esposa, reina a merced,
aceptando el designio de Dios
que en sueños su Ángel te dio.
Ahora yo, humilde, te pido:
presta a mi súplica oído
y atiende mi petición.

Hombre valiente y audaz,
que, por librarlos de Herodes,
a Egipto y sus pormenores
corriste buscando paz.
Misericordioso tú, haz
que a más nadie se persiga
y que halle una mano amiga
a quien el peligro lo tiente,
y sano de cuerpo y mente
en ti consuelo consiga.

Custodio del sacerdote,
a quien Jesús obedeció,
y en tus brazos conoció
de Dios heredad y lote;
que, sin querer que se note,
pues muy humilde tú fuiste,
y en su corazón abriste
la mayor compasión y ternura,
del Padre Eterno figura;
su voluntad tú cumpliste.

José obrero paciente,
Patrono del trabajador,
apoya con tu favor
al que perdido se siente,
y que en tu ejemplo encuentre
perseverancia total,
bendición en su jornal
y el patrocinio seguro
de que, con trabajo duro,
tendrá salvación final.

Esas virtudes tuyas
las quiero yo para mí:
la castidad y el vivir
siempre en silencio, sin bulla;
pues de ti no hay rumor que fluya
o palabra en el Evangelio,
pero sí el honroso ingenio
de la humildad y el trabajo,
que levanta a los de abajo
y da gloria como premio.

Dame, José piadoso,
el amar a María y Jesús,
tu hijo muerto en la cruz,
tus dolores y tus gozos.
Dame, padre bondadoso,
esa paciencia locuaz,
un testimonio eficaz
que me transforme la vida,
me devuelva la alegría
y a mi alma dé la paz.

Con esta canción te ruego
que abrases siempre mi alma,
encendida en la calma
de tu sacrosanto fuego,
y con este don yo, luego,
trabaje con toda franqueza
para acabar la pobreza
de tantos hombres rendidos,
por el pecado hundidos
en la herida naturaleza.

José, carpintero bendito,
humilde santo glorioso,
cólmame de tus gozos,
escucha atento mi grito,
que solo pido un poquito
de tus virtudes copiosas,
y para María mil rosas,
y para Jesús mi vida,
sin procurar nunca huida
tras sus huellas amorosas.

Protector de pobres y migrantes,
y Patrono de la Iglesia universal,
protégenos de todo mal;
asiste a los agonizantes,
muestra el rumbo a los errantes,
otórganos la conversión
que nace de corazón,
aceptándose humillados
los numerosos pecados
cuando pedimos perdón.

Yo, como madera en tu mano,
espero ser bien tallado
y quedar transfigurado
como quieras, artesano.
Estate de mí cercano,
modela en mí tu dulzura,
que acabe con tal finura
los rasgos de Jesucristo;
modélame como él, insisto,
y como la Virgen Pura.

Amén.

En esta composición procuré reflejar una riqueza teológica que se sostenga con fidelidad en la tradición bíblica y espiritual sobre san José. Veamos algunos puntos que me gustaría resaltar:

1. José en el plan de la salvación (dimensión bíblica). Desde la primera décima se presenta a san José como hombre obediente al designio divino: “aceptando el designio de Dios / que en sueños su Ángel te dio”. Esto remite directamente a Evangelio según san Mateo (Mt 1,20-24), donde José recibe en sueños la revelación y responde con obediencia inmediata. Teológicamente, esto lo sitúa como justo (Mt 1,19), no solo en sentido moral, sino como hombre que vive en total apertura a la voluntad de Dios.

2. José, protector del Redentor (historia de la salvación). La huida a Egipto está bien integrada: “por librarlos de Herodes… corriste buscando paz”. Esto corresponde a Mt 2,13-15. Aquí subrayo un punto clave: José es instrumento activo en la protección del misterio de la Encarnación. No es figura pasiva, sino cooperador real en la historia de la salvación. Además, la súplica: “que a más nadie se persiga”, actualiza esa misión en clave social: José como protector de migrantes y perseguidos, una aplicación muy coherente con la teología contemporánea.

3. José como padre en el orden de la gracia. Cuando digo: “en tus brazos conoció / de Dios heredad y lote”, toco un misterio profundo: Jesús, siendo Hijo eterno del Padre, aprende humanamente la filiación en el hogar de José (cf. Lc 2,51-52 en el Evangelio según san Lucas). Aquí se refleja una idea muy trabajada en la teología: José ejerce una verdadera paternidad legal y afectiva, que tiene consecuencias reales en la humanidad de Cristo.

4. Espiritualidad del silencio y la humildad. Una de las intuiciones más finas del texto es: “no hay rumor que fluya / o palabra en el Evangelio”. Efectivamente, José no pronuncia palabras en los Evangelios. Esto ha sido interpretado por la tradición como signo de su silencio contemplativo. Esta décima conecta ese silencio con la castidad, la humildad y el trabajo. Es una síntesis lograda de la espiritualidad josefina.

5. José trabajador: teología del trabajo. “José obrero paciente… Patrono del trabajador”. Aquí se entra en la línea de la doctrina social de la Iglesia, especialmente desarrollada por san Juan Pablo II en Laborem Exercens. El trabajo aparece como medio de santificación, camino de dignidad y participación en la obra creadora. El verso: “bendición en su jornal”, refuerza la idea del trabajo como gracia, no solo como esfuerzo.

6. Dimensión pascual: dolores y gozos. “tus dolores y tus gozos”. Esto conecta con la tradición devocional de los “Siete dolores y gozos de san José”. Aunque José no presencia la cruz, la expresión: “tu hijo muerto en la cruz” es teológicamente válida en sentido espiritual: José participa anticipadamente del misterio redentor por su unión con Jesús.

7. Conversión y antropología cristiana. “otórganos la conversión / que nace de corazón”. Aquí hay una teología muy clara de la conversión como: interior, humilde y ligada al reconocimiento del pecado: “aceptándose humillados / los numerosos pecados”. Esto está en plena sintonía con la enseñanza bíblica (cf. Sal 50).

8. José como modelo de transformación espiritual. La imagen final es especialmente poderosa: “como madera en tu mano… artesano”. Aquí desarrollo una mística del tallado espiritual, donde José aparece como formador del alma, en analogía con su oficio. Esto tiene resonancias bíblicas (Jr 18, el alfarero) y cristológicas: “los rasgos de Jesucristo”. La meta es la configuración con Cristo, núcleo de la vida cristiana (cf. Rom 8,29).

9. Dimensión eclesial y universal. “Patrono de la Iglesia universal”. Este título, proclamado por Pío IX, está bien integrado en la oración. Se presenta a san José como intercesor, protector y guía espiritual para toda la Iglesia.

En conclusión, con estas décimas quise lograr una síntesis equilibrada entre: Biblia (Mateo y Lucas), tradición espiritual (silencio, humildad, dolores y gozos), teología (paternidad, trabajo, conversión, santificación) y aplicación pastoral (migrantes, pobres, trabajadores). No es solo un poema devocional, sino una catequesis poética sobre san José, con coherencia doctrinal y profundidad espiritual.




miércoles, 16 de julio de 2025

Mi presentación a la Virgen del Carmen

RUEGA POR NOSOTROS

Con motivo del día de la  Virgen del Carmen quiero contarles algo muy personal, algo que marcó profundamente mi vida desde que era apenas un bebé. Mi mamá me lo ha contado con tanto amor y tanta fe, que siento como si yo mismo lo hubiese vivido conscientemente.

Mi bisabuela, a quien todos llamábamos con cariño nona Tomasa, era una mujer profundamente católica. Su vida giraba en torno a la fe y a la Iglesia. Frecuentaba la santa misa, rezaba el rosario, hablaba con Dios como quien conversa con un amigo íntimo. Para ella, presentar a los hijos al Santísimo era algo muy importante.

Cuando nacieron mis hermanas, Reyna y Thalía, fue nonita Tomasa quien le dijo a mi mamá: —Llévelas al Santísimo, presénteselas a Jesús en la iglesia. Y así lo hizo. Las llevó al templo del pueblo, bien arregladitas, y las ofreció al Señor con esa fe sencilla pero poderosa que caracteriza a los corazones creyentes.

Cuando nací yo, todo parecía marchar bien al principio. Pero al mes y medio, mi mamá empezó a notar algo extraño en mi mirada. —Hay algo en los ojitos de Pedro —le decía a nona—. No sé qué es, pero su mirada no es como la de los otros bebés.

Entonces nona le preguntó: —¿Y ya lo presentó? —No, todavía no —respondió mi mamá—. A las niñas sí las presenté al Santísimo, pero a Pedro no he tenido oportunidad.

Nona, con esa sabiduría sencilla y profunda, le dijo: —Entonces llévelo, pero esta vez presénteselo a la Santísima Virgen del Carmen. 

La imagen de la Virgen del Carmen siempre ha estado en el templo, colocada a la izquierda de la capilla del Santísimo. Ahí, en ese lugar de honor, ha recibido durante años las súplicas y agradecimientos de muchas generaciones. Así que mi mamá me vistió con mucho cariño, me puso bien guapo, con todo y corbata, y me llevó a la iglesia de San Vicente Ferrer de La Playa.

Ella recuerda que, como la imagen de la Virgen está más elevada, me alzó en brazos para que la Virgencita me viera bien. En ese momento, ocurrió algo que todavía la emociona al recordarlo: al mirar a la Virgen, sintió que sus ojos eran reales, como si le hablaran, como si realmente la Madre de Dios nos estuviera mirando.

—Sentí que me miraba de verdad —dice—. Eran unos ojos vivos, unos ojos que daban paz, que me decían que todo estaría bien.

Ahí, en silencio, le encomendó mi salud visual a la Virgen del Carmen. Le pidió luz para saber qué médico buscar, qué tratamiento seguir, y sobre todo, le pidió fortaleza para acompañarme en ese camino. Y salió del templo con el corazón renovado, con una paz interior profunda, como si la Virgen misma le hubiese respondido.

Desde ese día, la devoción de mi familia por la Virgen del Carmen se volvió aún más especial, aunque sin grandes manifestaciones. Mi mamá, como lo hacía nona Tomasa, la invoca en los momentos de peligro, en los viajes, en cada situación difícil. Siempre dice que la Virgen del Carmen ha estado allí, acompañándola, protegiéndome, guiándonos a todos en nuestra familia.

Hoy, 16 de julio, día de la Virgen del Carmen, elevamos una oración especial a ella. Pensamos en la pequeña capillita de Tovar, en El Llano, donde tantas personas le rezan, donde los choferes le encomiendan sus caminos y donde las flores y los cirios encendidos adornan constantemente su altar con amor.

Esa fue mi presentación a la Virgen del Carmen. Mis hermanas fueron al Santísimo, pero a mí, por inspiración de nona Tomasa, me llevaron a ella. Nona, con más de noventa años, seguía ayudando en todo lo que podía. Tenía un amor especial por los varones —sin dejar de querer a las niñas, claro—, y siempre quiso estar presente en los momentos importantes.

Fue a finales de enero de 1996 cuando mi mamá me presentó a la Virgen del Carmen. Y desde entonces, su presencia no ha dejado de acompañarnos.

La devoción de mi bisabuela, nona Tomasa, a la Virgen del Carmen fue firme hasta el último instante de su vida. Ya enferma y agonizante, pidió ser acostada en el suelo para entregar su alma a Dios y partir en paz. En mi pueblo, este gesto de "pedir piso" es considerado una señal propia de los verdaderos devotos de la Virgen del Carmen. Yo estuve allí. Tenía apenas siete años cuando vi morir a mi bisabuela. Recuerdo cómo, con la mirada fija en el pequeño altar que había en una esquina de su habitación, se persignó con serenidad y dio su último suspiro.

martes, 20 de mayo de 2025

Milagrosa historia de la aparición de la Inmaculada Virgen Mama Percca

Inmaculada Virgen Mama Percca

El monasterio de Santa Clara,
en la Huamanga virreinal,
fue el glorioso pedestal
que la devoción prepara,
cuando la Virgen llegara,
mostrando su gran merced,
al plasmarse en la pared
con visión no comprendida,
bendiciendo con su vida
tantos ruegos, tanta sed.

Cierta monjita piadosa,
mezclando rezo y faena,
a María gratia plena
meditaba muy gozosa.
Juzgando, la religiosa,
que un cliso la observaba,
se sintió muy asustada
al notar, en su cocina,
cuando la mirada afina
un ojo allí se notaba.

Al principio no advirtió
la proverbial asistencia,
y en confusa ocurrencia
a la abadesa acudió.
En Satanás se pensó,
pues no habían distinguido
que aquel ojo aparecido
en medio de tanto hollín
sería la prueba, al fin,
de un milagro acontecido.

Insistiendo ambas mujeres
que aquel suceso en cuestión
era la cruel tentación
de infernales pareceres,
cumpliendo con sus deberes
a un albañil contrataron,
y el ojo con barro taparon,
mas no tuvo buen efecto,
pues el admirable espectro
en su plenitud miraron.

Entonces la pared descubrió
la dulcísima figura
de la Virgen Madre Pura,
que preciosa apareció.
Y la huamanguina sintió,
como bendición que aflora,
a Mama Percca, Protectora
del monasterio bendito,
donde ocurrió el fortuito
que esta historia rememora.

Fue en el mayo venturoso
de mil setecientos cincuenta y cinco,
cuando el amor puso ahínco
en aquel hecho glorioso.
De la imagen sin esbozo,
que en la pared fue hallada,
la Virgen hoy venerada
en el sitio que en otrora
fue sagrado como ahora
para María Inmaculada.

Mama Percca venerada,
hoy tus hijos imploramos
mantenernos como hermanos
bajo tu santa mirada.
Con el alma enamorada
por la vida de tu Hijo,
que de Dios también se dijo,
y te llenó con su gracia,
con plenitud y audacia,
del pesebre al crucifijo.



sábado, 13 de mayo de 2023

Coplas a Nuestra Señora de Fátima

“GLORIOSA APARICIÓN”



A la Virgen de Fátima

un homenaje piadoso

las niñas de este colegio

la veneramos con gozo.

 

Tres humildes pastorcitos

iniciaron la devoción

a la Madrecita del cielo

en gloriosa aparición.

 

Les pedía que rezaran

por todos los pecadores

y a los niños que confiaran

y vivieran sin temores.

 

Nuestra mirada hacia ella

todos con mucha alegría

nos tomamos de las manos

y rezamos el Avemaría.

 

Dios te salve, María,

llena eres de gracia,

el Señor es contigo.

Bendita tú eres

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto

de tu vientre: Jesús.

Santa María,

Madre de Dios,

ruega por nosotros pecadores

ahora y en la hora

de nuestra muerte.

Amén.

 

P.A

García

domingo, 21 de julio de 2019

La Paradura del Niño Jesús, Teología y Religiosidad Popular

Religiosidad Popular
La Paradura del Niño Jesús


Introducción: En los tiempos litúrgicos de Adviento y Navidad, Venezuela y gran parte del mundo se cubren de fiestas y se adornan con un ambiente de alegría, se reúnen familiares y amigos, es tiempo de festejos, reencuentros; tiempo para acercarse más a Dios sintiendo la calidez y felicidad de los semejantes. En todo el país se celebra el nacimiento del Niño Dios, además de un sinfín de tradiciones que se despliegan en todo el territorio nacional. Desde mediados de octubre se deja sentir el ambiente navideño; la música tradicional de la época se oye en las diversas emisoras, los negocios se engalanan con detalles navideños para ofrecer sus mejores productos.
Comienza la alegría, el venezolano disfruta esta época intensamente, entre música, reuniones, brindis y deliciosa gastronomía navideña. La identidad cultural se siente con fuerza y la llegada del Niño Jesús penetra en cada corazón de los venezolanos y extranjeros que llegan al país para disfrutar de las navidades. Coexisten diferentes expresiones culturales, gastronómicas, musicales y tradicionales que identifican la natividad en cada rincón de Venezuela; estas festividades encierran innumerables reuniones con amigos, compañeros de trabajo, organizaciones públicas y privadas, que hacen de estas fechas algo especial.
Son muchas las expresiones que suelen manifestarse en diciembre y en algunas zonas del país se extienden los festejos hasta febrero, como es el caso de los estados andinos. Los ánimos de la feligresía en épocas decembrinas no terminan con la Nochebuena, es decir, con la Solemnidad de la Natividad del Señor, ni con la Fiesta de los Reyes Magos, es decir, la Epifanía del Señor, va mucho más allá, es por eso que, profundizando en el misterio de la Encarnación, la religiosidad popular de los venezolanos les ha llevado a crear fiestas populares que hunden sus raíces en la fe católica. Una de estas fiestas es la famosa Paradura del Niño Jesús. A continuación se conocerá su historia, sus connotaciones teológicas y lobregueces, a modo de reflexión para la Cátedra Religiosidad Popular de este Seminario.

La Paradura del Niño Jesús: también llamada Robo y búsqueda del Niño por la variante de esta tradición realizada en algunos pueblos de los Andes en Venezuela, es una celebración católica en la que una representación del Niño Jesús ya puede pararse, (ponerse de pie). Esta se celebra en toda la región andina de Venezuela desde el 1 de enero hasta el 2 de febrero de cada año. Esta fiesta tiene mayor importancia en las ciudades de Tovar y Mérida, así como en los pueblos del páramo de los estados Mérida y Táchira y en la localidad de Boconó, Trujillo. También es practicada en ciertas zonas del Estado Barinas, como en Barinitas.
La Paradura, como es llamada normalmente, es una tradición popular muchas veces compartida en comunidad o en familia, en la cual el Niño Jesús es levantado del pesebre y se reza un rosario en su nombre, que tradicionalmente marca el fin de la Navidad en el hogar donde es realizada. Las Paraduras más tradicionales son las llamadas Paraduras cantadas donde el acto se extiende con cantos y versos entonados por grupos musicales y se da un pequeño paseo al Niño en el área alrededor del hogar donde se está realizando, además, al final del evento, los anfitriones reparten bizcochuelo y vino a los presentes.
Esta tradición, que es motivada por una promesa ofrecida al Niño Jesús o por simple adoración “veneración” a la figura del Santo Niño, involucra un ritual que consiste en “parar” al Niño del pesebre y trasladarlo en recorrido, con la participación de una o más parejas de padrinos, un rezandero, músicos, cantores, devotos e invitados en general.
El desarrollo del ritual conlleva tradicionalmente diversos actos ceremoniales, como son el paseo, beso, adoración y paradura del Niño. En todos ellos la música juega un papel de primer orden. Los cantos, generalmente entonados a dos voces, son acompañados con instrumentos de cuerda como el violín, el cuatro y la guitarra. Entre los cantos se estila el de coplas, romances y décimas para los momentos místicos, y el de aguinaldos y parrandas para el paseo y momentos de regocijo.
Actualmente la celebración de Paraduras de Niño ha trascendido el ámbito andino, y se ha propagado por distintas ciudades del país. Esto motivado en parte, al apego que han mantenido los andinos por esta tradición en las localidades donde se han visto en la necesidad de migrar, como por la amplia aceptación que se ha granjeado esta manifestación entre el gentilicio de otras regiones.
El día de la celebración los concurrentes se agrupan frente al pesebre en la casa de algún devoto, donde un grupo de músicos, cantantes y rezanderos conducen la celebración. Con antelación, los dueños de la casa designan a una o hasta cuatro parejas de padrinos del Niño, quienes dan inicio a la festividad repartiendo las velas que se llevarán encendidas durante la procesión. Los cantores dirigen la Paradura entonando coplas alusivas a la ceremonia. Los padrinos se dirigen al pesebre y toman la imagen colocándola sobre un pañuelo de seda. Cada uno de ellos toma una punta del pañuelo y se inicia entonces la procesión o Paseo del Niño alrededor de la vivienda o por el patio de la misma.
En el estado Trujillo, este ritual se conoce como Serenada del Niño, y los creyentes participan en él con rezos y coplas alusivas al acto. Este paseo tiene como objetivo lograr que el recién nacido bendiga y proteja el bienestar familiar y asegure la prosperidad de las tierras en los campos. Al terminar el paseo, la procesión regresa al pesebre frente al cual se realiza el Beso del Niño, acto en el cual los presentes se arrodillan para besar la figura de Jesús. Seguidamente el dueño de la casa hace la Parada o Paradura, colocando de pie la imagen del Niño en medio de las de San José y la Virgen. Después de parar la imagen en medio de cantos que celebran el acto, se entonan versos pidiendo a Dios por la salud, protección y fortuna de los presentes durante el nuevo año. Para finalizar se hace un brindis, en el cual tradicionalmente se ofrece bizcochuelo o mantecada, vino y miche. Después el rezandero conduce el rosario o jaculatorias, al final del cual se cantan romances y décimas.
Precisar datos históricos de la Paradura, hasta los momentos, ha sido imposible, solamente se puede especular que tenga su origen en la época colonial, cuando todavía estaba presente la cultura y religiosidad de los españoles, quienes con su particular manera de cantar y de vivir la fe, impregnaron las tradiciones de la religiosidad venezolana.
Es fácil reconocer cómo en los páramos merideños, en la Paradura del Niño Jesús, se realizan cantos con tonalidades españolas, que a su vez son la herencia de la invasión musulmana a esta península. Todas estas características culturales tienen como conclusión el claro reconocimiento de que la Paradura es en sí, una herencia de los colonizadores, enriquecida, por supuesto, con lo autóctono de estas regiones andinas, ejemplo de ello la gastronomía antes mencionada.

Posibles connotaciones teológicas: es necesario dar inicio a este apartado precisando que las fiestas de la religiosidad popular en el catolicismo son bien recibidas cuando tienen su origen en la celebración de los misterios del Señor, y no es la excepción la Paradura del Niño Jesús. En efecto, en esta fiesta se medita el misterio de la Encarnación de la segunda Persona de la Santísima Trinidad, que pasado ya un tiempo desde su nacimiento en el pesebre de Belén, está ya listo para ponerse de pie y empezar el anuncio del Reino de Dios y la llamada a la conversión. Como más arriba se presentó, en la Paradura del Niño Jesús se suele rezar el Santo Rosario, pues bien, son los misterios gozosos los que se meditan en la Paradura, pues contienen en sí el motivo más grande de festejo para los cristianos, como lo es la Encarnación.
Impresiona la devoción con la que los antepasados han vivido la fe en el Señor Jesús. Si bien es cierto que la realidad de la Encarnación es motivo para festejar, es preciso reconocer que en Venezuela hay una forma muy particular de celebrar tal acontecimiento. No se trata solo de la manifestación y expresión de arte, música, elementos decorativos, sino que en esta hay una gran riqueza evangélica.
La elaboración del Pesebre y la Paradura del Niño permiten unir corazones en torno al Niño Jesús. Se trata de una expresión de fraternidad y organización que, en ocasiones, supera cualquier adversidad que se presente para la buena ejecución de la ceremonia. Las velas y los adornos denotan la confianza en que el Niño borra las tinieblas de los pecados y  concede la alegría de la salvación. En la vivencia de la Encarnación del Verbo se diviniza la persona humana, imagen y semejanza de Dios.
Parece curioso que en los cantos alusivos a esta festividad hayan estrofas en las que se ruegue al Niño chiquitico, Niño parrandero, que se quede con los fieles hasta el mes de enero, como si al pararse dejara solos a quienes le hicieron un espacio en sus hogares y en sus corazones. Todo ello no es más que el sentir de un pueblo, la reafirmación de la presencia sempiterna de su Dios humanado.
Desde una perspectiva teológica aplicada a la piedad popular, se puede evidenciar en esta tradición, el deseo de la feligresía de festejar al Emmanuel, a ese Dios-con-nosotros, que ha nacido para dar la salvación al mundo entero. En la Paradura del Niño Jesús se conjugan una serie de elementos del cristianismo como el compartir y el estar alegres porque Dios ha estado grande con ellos.
Por su parte, en los mismos versos de la Paradura del Niño Jesús, se encuentran bien compendiados los motivos teológicos por los que se lleva a cabo esta popular tradición, a saber: 
Versos del Niño Jesús.
Dulce Jesús mío, Mi niño adorado, ven a nuestras almas, ven no tardes tanto (el sentido del Adviento quiere ser completado con esta festividad popular). Alabar a Dios en primer lugar y después al Niño que está en el altar (se hace así la distinción de las Personas de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo). Al portal nos vamos con gran alegría, a visitar al Niño, el hijo de María (se pone de manifiesto la maternidad de María). Al portal nos vamos con gran devoción a visitar al Niño nuestra redención (desde la soteriología se tiene aquí un fuerte enunciado que asevera en Cristo al Redentor del Mundo). Alabo el misterio de La Trinidad, que son tres personas y un Dios de verdad (aquí se hace la unión de las Personas de la Trinidad, así como también un acto de fe necesario).
Alabo el misterio de la Encarnación, que son tres personas y un Dios el perdón (evidentemente se hace mención de la Encarnación, así como el don de Dios y su misericordia). La madrina tiene a los pies del Niño, el padrino tiene su rostro de vino (aquí se trata de justificar la pecaminosidad de la humanidad, en un sentido un tanto anticuado, pues la madrina, por ser mujer, va a los pies del Niño, mientras que el padrino, por ser hombre ve directamente el rostro de Jesús). Que dicha tan grande la de los padrinos, tener en sus manos al Divino Niño (haciendo un esfuerzo por comprender el misterio del Dios encarnado se resalta aquí la dicha de los hombres de tener a Dios). Levanten padrinos, vamos para afuera a pasear al Niño Dios de cielo y tierra (con el paseo del Niño se hace referencia a su categoría de Creador, Dueño y Señor de todas las cosas).
Al salir afuera brillan las estrellas y el Niño Jesús se alumbra con ellas (toda la creación, por ser obra de Dios, está puesta a su servicio). Pasito a pasito que ya viene el día y en el medio viene la Virgen María (puede parecer apresurado, pero la feligresía ya ve en ese Niño al hombre que crucificarán, sin embargo, hay una que está presente para consolar: la Santísima Virgen María). Vean a Jesús como va sonriendo y sus dos padrinos que hoy le están sirviendo (el mensaje de Jesús, que fue el del amor y el servicio desinteresado, ahora se ve cumplido con la disposición de los que lo llevan en el paño). Enciendan las velas para que haya luz. Para ir al pesebre a ver a Jesús (aunque ese Niño es la luz del mundo, en su pequeñez y fragilidad hace falta que se enciendan las luces de la fe para poder verle y reconocerle).
El niño Jesús en el portal nació y por enseñarnos la vela encendió (aunque tradicionalmente en esta estrofa se hace sencillamente la invitación a encender la vela, hace también alusión a la claridad de la vida de Jesús que es realmente la luz del mundo). Hínquense padrinos, hínquense en el suelo que están adorando al rey de los cielos (el hombre no puede más que arrodillarse ante este Niño, para adorarle y recibir de él la bendición). Las nubes azules cantan estribillos, abrasen los cielos descubran al niño (aquí ya se puede ver el deseo de todos por ver al Niño en su portal, bendiciendo y sonriente). Cuando cantan Glorias viene contemplado música del cielo, váyanlo bajando (continúa así el descenso del Niño de lugar de adoración a la tierra, a la humanidad, es decir, al Pesebre elaborado).
 Amados padrinos vamos para adentro a llevar al Niño a su nacimiento (el pueblo es consciente de que Aquel que se hizo Hombre por los hombres tiene que tener su espacio, para que cumpla su misión). Vean a Jesús como va llegando y sus dos padrinos lo van alumbrando (como anteriormente se mencionó, todos los cristianos saben que así como lo llevan entre luces, lo llevarán entre látigos y maltratos, sin embargo, lo que para la Paradura es una compañía gozosa, para el Calvario será una compañía vergonzosa). Ha llegado el Niño al pie del portal y sus dos padrinos lo van a parar (Dios que se hace Hombre se vale de los mismos hombres para cumplir su misión, aquí tiene que ser ayudado por sus padrinos a pararse, como de seguro lo ayudó Simón de Cirene a cargar la cruz). Hínquense padrinos al pie del portal que es el Niño Dios que hoy van a parar (nuevamente la reverencia y adoración por parte de los presentes denota la fe de aquella comunidad reunida).
Besen a Jesús, váyanlo besando, besen ya sus pies besen ya sus manos (el beso que todos le dan es símbolo también del beso de la traición de Judas, pues así como entra Jesús triunfante a Jerusalén y después es crucificado, así mismo los fieles creen que ese a quien besan los salvará de la muerte). San José y la Virgen se están admirando de ver que a su Niño hoy lo están besando (la presunta admiración de los padres de Jesús quiere significar la posible incomprensión de los hombres del misterio de la Encarnación, es preciso recordar el momento de la presentación del Señor en el Templo, cuando el anciano Simeón le profetizó a María que su hijo Jesús sería signo de contradicción).
Finalmente hay que hacer mención que en los casos en que no se reza el Santo Rosario en las Paraduras, éste se omite por las siguientes jaculatorias: Mi Niño bendito, mi Niño adorado, en Belén nacido y el Templo hallado. Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Virgen concebida sin pecado original, entre otras variantes.

Lobregueces de esta piedad: Parece fácil identificar unas posibles lobregueces o sombras en esta piedad popular de la Paradura del Niño Jesús, pues donde se mezcla lo autóctono de las regiones con la vivencia de la fe, se es propenso a mal utilizar el folklore o tradiciones en ese esfuerzo descomunal por cristianizarlo todo.
En este sentido, el propósito de cristianizarlo todo, lleva a la fe a su más mezquina expresión, pues nunca se ha de conseguir lo más apropiado para representar a Dios, por la misma inclinación al pecado que está en el hombre. De allí que se puedan considerar objetivamente algunas penas sobre la Paradura del Niño.
Si en un principio se habló del compartir y fraternidad cristiana de esta fiesta religiosa popular, se tiene también que esta característica en exceso pasa de lo moderado a lo exagerado, de allí que se caiga en la gula e incluso en darle más importancia a la comida o brindis por dar a los invitados que el mismo rezo del Santo Rosario y la meditación asidua de sus misterios.
Lo que sucede con la comida del compartir sucede también descaradamente con el licor. Anteriormente se ha hecho mención que el vino y el miche participan activamente de las celebraciones de las Paraduras, sobre todo en los pueblos andinos de gran altura, pues el mismo sirve como controlador de la temperatura corporal. De allí que se llegue a tener por norma que se dé licor a los músicos para que éstos puedan desempeñar mejor su oficio. De igual manera, sucede con los invitados, que al exagerar la bebida de licor, traspolan el sentido religioso de la Paradura a un sentido más mundano y descontrolado.
En ocasiones, en sectores vecinos y entre familias se crea una competición por la realización de la Paradura, y es así como se tienen aquellos grandes festejos y comelonas en los que incluso se llega al baile. La competitividad en esta área no es recomendable, pues se compite por el primer puesto entre los hombres, no para agradar más a Dios.
Con la parte económica se evidencia que el gasto que trae la realización de una Paradura, por los agregados aperitivos, es en ocasiones innecesario, pues se presta más atención en satisfacer las necesidades alimentarias de los invitados que reconocer en la pequeña imagen del Niño Dios el misterio tan grande de su amor por la humanidad, ya que, Jesús antes de entregarse en la cruz se entregó en el pesebre.
Finalmente el tema de la superstición es muy común con la Paradura. Hay personas que piensan que levantar el pesebre sin antes hacer la Paradura del Niños es de “mala suerte” y esto puede provocar un “castigo divino”. Sucede esto mayoritariamente con las familias que hacen promesas al Niño Jesús y que por diversas situaciones no pueden después hacer la fiesta religiosa. En todo caso, hay familias que deciden hacer el rezo del Santo Rosario y sencillamente parar el Niño, de estas paraduras, jocosamente se dice que fueron “dolorosas” y no “gozosas”, pues no hubo compartir ni brindis que apaciguara el hambre de los vecinos.

Conclusiones: Para Benedicto XVI, la piedad popular debe ser valorada como parte integrante del proyecto de la nueva evangelización para Latinoamérica, de igual manera piensa que el encuentro con la Palabra de Dios y la participación en las actividades de la Iglesia iluminan la mente y corazón de los fieles, haciéndoles sentir parte integrante y viva de la comunidad católica, siendo necesario, naturalmente, vigilar para que en las celebraciones y manifestaciones litúrgicas no entren elementos extraños.
En los ambientes parroquiales e institucionales se acostumbra a realizar la Paradura, es por eso que, esta piedad popular sirve como canal de acción de gracias de estas  instituciones para con Dios, pues en la organización de la Paradura, se demuestra al público la bonanza o complejidad económica por la que se está pasando, sin embargo, las Paraduras en este ambiente son el mejor momento para propiciar un verdadero trabajo en equipo, de ahí se ve cómo un párroco organiza detalladamente la Paradura de su parroquia, haciendo de esta un encuentro agradable entre sus fieles.
Tradiciones como la Paradura del Niño Jesús serán siempre bien recibidas y aceptadas por el catolicismo, advirtiendo siempre, la no alteración del verdadero sentido religioso que encierra la misma. Jesús ha nacido y hay que festejarlo, y el cristianismo bien lo sabe hacer.

P.A
García

sábado, 23 de marzo de 2019

Formulario General para una Homilía de Exequias


REQUIESCANT IN PACEM

Queridos hermanos en la fe, es verdad que en Cristo todos murieron  (Rom 6, 8), pero es necesario que esta muerte llegue a ser para cada uno de nosotros una realidad efectiva. Recordemos que la Iglesia, en las exequias de sus hijos, celebra el misterio pascual, para que quienes por el bautismo fueron incorporados a Cristo muerto y resucitado pasen por él a la vida, sean purificados y recibidos en el cielo con los santos y elegidos, y aguarden la bienaventurada esperanza del advenimiento de Cristo y la resurrección de los muertos.

La Iglesia hoy depositará el cuerpo de nuestro hermano: N, en las entrañas de la tierra, como el agricultor siembra la semilla en el surco, con la firme esperanza de que un día renacerá con más fuerza, convertido en cuerpo transfigurado y glorioso como el de Cristo cuando venció el pecado y la muerte y resucitó para darnos una primicia de la alegría de la salvación, donde nadie estará triste, nadie tendrá que llorar.

Los ritos funerarios expresan también los vínculos existentes entre todos los miembros de la Iglesia. Por eso, “la Iglesia de los peregrinos, desde los primeros tiempos del cristianismo, tuvo perfecto conocimiento de esta comunión de todo el Cuerpo Místico de Jesucristo, y así conservó con gran piedad el recuerdo de los difuntos y ofreció sufragios por ellos” de esa manera afirmo,  que al encontrarnos reunidos como comunidad cristiana en este templo, estamos acompañando en la caridad y en la fe a los familiares de nuestro hermano: N, y todos juntos profesamos con recta convicción, que el que cree en Cristo no morirá para siempre.

No olvidemos hermanos, que a la luz del Evangelio de Cristo Nuestro Señor, los objetivos principales de la liturgia funeral son los de elevar preces de intercesión por el difunto nuestro hermano: N. Con ello, además de mostrar los vínculos estrechísimos que existen entre la comunidad terrena y el cristiano difunto, se expresa la fe en la victoria de Cristo sobre la muerte y la esperanza de participar plenamente en ella. Pero, al mismo tiempo, se manifiesta la incertidumbre inseparable en la esperanza cristiana.

Mientras celebramos con fe la victoria pascual de Jesucristo, esperamos y pedimos –ya que todo lo que es objeto de esperanza lo es también de oración- que el Señor infinitamente misericordioso perdone los pecados de nuestro hermano difunto, lo libre de la condenación eterna, lo purifique totalmente, lo haga participar de la eterna felicidad y lo resucite gloriosamente al fin de los tiempos. Y estamos seguros, queridos hermanos, de que nuestra oración es una ayuda eficaz para nuestros difuntos, en virtud de los méritos de Jesucristo.

El dolor que en estos momentos puede embargar nuestro corazón, no debe opacar la fe que como cristianos profesamos, depositemos toda esperanza en Dios Padre de Bondad y confiemos nuestra existencia en él, ya que Dios no ha desvelado de golpe el significado de esa realidad tremenda que es la muerte y el misterio del más allá; lo ha hecho poco a poco, de un modo progresivo hasta llegar a la revelación definitiva en y por la muerte de Cristo.

Las grandes líneas de la revelación de la Antigua Alianza coinciden, trascendiéndose, en el Nuevo Testamento hacia el misterio de la muerte de Cristo. Todo lo que podemos decir como cristianos de la muerte, lo debemos referir siempre a la muerte de Cristo. En ella advertimos una dimensión personal, ya que Cristo asumió libremente la muerte; una orientación comunitaria, puesto que él murió por nosotros, por todos los hombres, y una relación con la misma muerte, porque él triunfó totalmente sobre su poder.

Es muy triste la desaparición física de un ser querido,  y esta realidad la conseguimos a veces de manera natural, otras veces de manera trágica, pero la muerte sigue siendo la consecuencia del pecado. Se sufre y se llora al difunto si su vida fue un verdadero testimonio de amor y servicio desinteresado a los demás, pero más debemos consolarnos pues Dios lleno de misericordia toma en cuenta el bien que por medio del soplo del Espíritu Santo nosotros actuamos.

La pregunta que sin duda Dios nos hará en el cielo es si de verdad amamos, a él primeramente y a los demás como a nosotros mismos. El mensaje de Jesús se puede centrar básicamente en el Amor, quien no ama no conoce a Dios, porque Dios es Amor.

Dejémonos amar por Dios y demostrémosle el amor que le tenemos con las obras, trabajemos en esta vida por asemejarnos cada día más a Cristo y escuchar su Palabra para meditarla y cumplirla, acudiendo a la oración para pedir fuerzas.

Confiemos a María Santísima y a su poderosa intercesión el alma de nuestros hermanos difuntos, de manera especial la de nuestro hermano: N, que hoy será sepultado según lo expresa nuestra fe.    

  En la lectura del santo Evangelio que acabamos de escuchar con atención, se nos presenta en primer plano el poder de Dios sobre la muerte. Lázaro un amigo del Señor, había muerto, sus familiares, amigos y conocidos, pero muy especialmente sus hermanas lo lamentaban profundamente y lloraban desconsoladas.

Vemos como María, una hermana del difunto Lázaro, en medio del dolor se acercó a Jesús, se acercó a él pero con toda confianza y fe, para decirle: Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. La actitud de Jesús en este relato del Evangelio, es la que muestra cada vez que la comunidad cristiana se acerca al Templo para encomendar a su misericordia un difunto. Las sagradas Escrituras nos narran detalladamente cómo Jesús, ante el dolor de la hermana de Lázaro, suspiró, se conmovió y acompañó en el sufrimiento de la pérdida de un ser querido, pero no se quedó con esto, manifestó su poder divino y con voz potente y plena autoridad gritó: Lázaro, ven afuera, y el muerto resucitó.

Es por eso hermanos que en medio de dolor, sabemos que a la persona que hemos perdido no la volveremos a ver más, pero como cristianos católicos estamos llamados a creer en lo que dice Nuestro Señor Jesucristo: “Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás”

Queridos hermanos, esforcémonos nosotros los que aun peregrinamos por este mundo, en vivir cristianamente, en llevar una vida sacramental, acudiendo con amor a la Eucaristía para dar el único y verdadero culto al Señor, acudamos al sacramento de la reconciliación para purificarnos de todos los pecados que cometemos ya que somos frágiles, confiemos siempre en Dios, no en el dinero, ni en la moda, ni en el mundo sino en Dios. Recordemos que estamos llamados a ser santos, todos podemos serlo con la ayuda de Dios. “Allí donde están vuestras aspiraciones, vuestro trabajo, vuestros amores, allí está el sitio de vuestro encuentro cotidiano con Cristo. Es en medio de las cosas más materiales de la tierra, donde debemos santificarnos, sirviendo a Dios y a todos los hombres. En la línea del horizonte, hijos míos, parecen unirse el cielo y la tierra. Pero no, donde de verdad se juntan es en vuestros corazones, cuando vivís santamente la vida ordinaria.”

A nuestro hermano difunto: N, concédele Señor el descanso eterno, y brille para él la luz perpetua. Descanse en paz. Amén.

P.A
García

Coplas a la Candelaria de Bailadores


VIRGEN CANDELARIA DE LA VILLA

Con motivo de la visita de la pintura de San Vicente Ferrer Patrono de La Playa a la Virgen de la Candelaria de Bailadores, la comunidad playense acompañó en la eucaristía presidida por el Pbro. Cherby Belandria en el templo parroquial de Bailadores el 14 de febrero de 2015, donde al finalizar intervine con las siguientes coplas:

A nuestra Madre la Virgen María
Hoy Bailadores quiere honrar
Y La Playa con mucha alegría
A su casa la viene a dejar.

Virgen de la Candelaria
Patrona de Bailadores
Escucha nuestras plegarias
Oh Madre de los amores.

Aquí estamos tus hijos
Donde tu Hijo se halla
El pueblo de Bailadores
Y también el pueblo de La Playa.

Venimos oh Madre piadosa
A nuestra fe proclamar
En ti Virgen poderosa
Que a Jesús has de gloriar.

San Vicente Ferrer y sus hijos
Hoy proclaman con amor
A la Virgen de la Candelaria
Proezas, alabanzas y honor.

Gracias Madrecita querida
Por irnos a visitar
Sabemos que nos bendices siempre
Desde éste tu santo lugar.

Nuestros campos y sembradíos
Han recibido una unción
Pues al pasar la Candelaria
Se derrama gran bendición.

El pueblo que canta y camina
Ésta zona que es agraria
Hoy reza a la Virgen peregrina
Nuestra Señora de la Candelaria.

Danos paz y abundancia
De aquello que necesitamos
Y sobre todo danos la gracia
De sentirnos más hermanos.

Virgencita poderosa
Intercede ante Jesús
Para que sepamos cada día
Cargar con alegría la cruz.

Que estos agradecimientos
Vallan hasta tu altar
Y que a Dios todopoderoso
Sepamos glorificar.

Unidos como familia cristiana
Ahora nos atrevemos a decir
Que viva La Candelaria
Motivo para venir.

P.A
García