domingo, 4 de marzo de 2018

Francisco Calvo Capítulo X El guion en la predicación

EL GUION EN LA PREDICACIÓN
         En la preparación de la predicación se tiene como proposición inicial convertir buenas ideas en buenas homilías. La preparación de la homilía dominical no puede comenzar el sábado por la noche. La homilía no se hace, surge, crece, madura, y todo crecimiento necesita tiempo. Por eso se recomienda repartir la tarea de la preparación a lo largo de vanos días para liberarse de la presión del tiempo que, al crear una tensión, estrecha el campo de la conciencia, bloquea el libre flujo de las ideas y la creatividad.

         En la predicación se hace necesario que los fieles entiendan lo que el texto quiere decir. Para ello será útil comprender, más o menos, a quién fue dirigido originalmente, cuándo surgió y qué quería decir en la situación original. Es el clásico modelo de aplicación, en dos fases, empleado en las clases de exégesis: explicación del texto y aplicación del mismo.

         De todos los métodos de preparación y predicación hay uno que es bien aceptado, y es la homilía exegética, que es la explicación del texto bíblico versículo por versículo, donde una comunidad toma gusto por la Biblia, y esta es la homilía clásica de la Iglesia antigua, las homilías de San Juan Crisóstomo y San Agustín. La situación actual de los oyentes se tiene en cuenta versículo tras versículo. Hay un continuo ir y venir, desde el «hoy» al «entonces » y desde el «entonces» al «hoy».

         Es muy común utilizar, en la predicación, el método de las etapas del proceso del aprendizaje, sabiendo que el modelo de estructura de la predicación según la psicología del aprendizaje presenta cinco etapas 1 Motivación 2 Presentación del problema 3 Intento y error 4 Oferta de solución 5 Refuerzo de la solución. Esto vale para el aprendizaje de contenidos cognitivos y vale también para resolver problemas vitales y situaciones problemáticas, pero es válido asimismo para solucionar problemas a la luz de la fe.

         De San Juan Pablo II podemos aprender lo importante que es escribir las homilías. La lectura de la homilía resolvería los siguientes problemas 1-Evita las divagaciones improvisadas, para ceñirse a una idea fundamental y no pasar de los diez minutos. 2-Escribir la homilía, impide predicar sin haberse preparado previamente. 3-Si hay que hablarle al micrófono como si fuera el oído del oyente, la lectura pide una distancia fija, tonos de voz proporcionados y la cabeza dirigida hacia el micrófono. 4-Si nos falla la memoria, nos vamos del tema y recurrimos a «comodines». 5-La lectura ayuda a silabear bien y despacio, sobre todo en los finales de frase, como exige un uso adecuado del micrófono.

         Así como leer una homilía tiene sus ventajas, también tiene sus desventajas, pero todo está en la manera de predicar, en la manera de hacer uso de los recursos para la predicación, por eso el guion de una homilía puede ser palabras escritas como las ideas principales, o textos bien estructurados para ser leídos íntegramente. Siempre será necesario un guion, aunque no lo tengas en la mano a la hora de predicar.

P.A
García

Francisco Calvo Capítulo IX El lenguaje en la predicación

EL LENGUAJE EN LA PREDICACIÓN
El tema del lenguaje a la hora de predicar la palabra de Dios es de suma importancia, cabe hacernos la pregunta: ¿cómo maneja el predicador la sencilla herramienta del lenguaje? Aunque un predicador disponga de la mejor exegesis del texto  bíblico, que es también importante, aunque se adapte a los oyentes y aunque conozca la mejor teología, si no domina el instrumento del lenguaje, solo en casos excepcionales será capaz de llegar a los oyentes, que es el objetivo principal de la oratoria eclesiástica.

En este tema, del uso del lenguaje, es muy común escuchar que tal cual sacerdote es chévere en la predicación porque utiliza un lenguaje “´popular”, en esto se debe tener mucho cuidado y no sobrepasar los límites, pues, un lenguaje popular, no tiene por qué ser populachero,  un lenguaje popular no es un lenguaje bajo y ramplón, sino lenguaje que entiende el pueblo. Por otra parte, un lenguaje accesible  no significa un lenguaje trivial y vulgar.

El buen uso del lenguaje consiste, entonces, es saber explicar la teología a la gente que no sabe de teología, pero que sí es capaz de entender aquello que el predicado está diciendo y de lo cual está actuando como traductor, es por eso que hoy en día existen conceptos bíblicos que precisan una traducción, por ejemplo: salvación, redención, justificación, expiación, etc. Esta traducción no es solo, o al menos en primer lugar, una cuestión de la elección de los vocablos, ni del estilo de la predicación ni de los recursos retóricos, sino de una verdadera explicación al pueblo de aquello que en lo más profundo quiere significar para a vida de la fe.

Hay algunas normas de un curso de redacción que pueden ser útiles para  construir las frases con exactitud, concisión y claridad. Si un texto ha de ser captado por el oído, la dicción tiene que ser todavía más sencilla, más plástica y mejor organizada que la de un texto escrito, por eso es necesario saber valerse de la construcción de la frase, que sea entendida por todos y que por ende esté bien estructurada, haciendo uso de la voz activa más que de la pasiva, sin enjugar la predica con palabras vanas, por el contrario, procurando hablar con palabras concretas y evitando el uso de tantos adjetivos que a la larga vuelven el discurso muy reconstruido en palabras.

         En resumidas cuentas, debemos tener siempre presente lo que dice una ley fundamental de la comunicación, la cual reza que dos interlocutores sólo pueden comunicarse entre sí cuando tienen un código común. Y ese código común debe ser el lenguaje adaptado utilizado por el predicador, conociendo la realidad de su comunidad. De igual manera, el mensaje llegará a los oyentes haciendo el correcto uso del micrófono en los casos donde exista, y haciendo buen uso de la dicción, para realmente hablar y no intentar hacerlo. En este caso el micrófono es el oído de los oyentes.

P.A
García

Francisco Calvo Capítulo VIII Las ayudas para la predicación

LAS AYUDAS PARA LA PREDICACIÓN
En las ayudas para la preparación de una predica existen unas ventajas y peligros. Es común encontrar gran cantidad de material impreso y, en nuestros días, también electrónico, que ayude a la preparación de las homilías. En muchas ocasiones esto puede ser indicio de que el predicador no tiene iniciativa para crear él mismo su propio mensaje inspirado en la Palabra, esto puede ser consecuencia de la falta de formación bíblica o los pocos conocimientos que éste posea sobre los grandes temas de la Iglesia.  San Agustín de Hipona aprueba que algún predicador lea la homilía preparada por otro, siempre y cuando se predique la verdad de Cristo. Sin embargo, las homilías dominicales exigen de una especial preparación, y cuando el predicador se ve corto de tiempo, normalmente acude a estos textos de ayuda, que michas veces no se encuentran enmarcados en la realidad en la que  se encuentra inmersa la comunidad o la vida misma del predicador.

Para evitar el agotamiento de ideas y el mismo mensaje de la predicación a veces es necesario acudir a los materiales de ayuda, textos, libros, homilías papales, entre otros, los cuales refrescan la mente del predicador y éste encuentra un apoyo fundamental para hacer su predicación con el mismo vigor y entusiasmo. En estas homilías compartidas de otros es propicio que el predicador se sienta identificado con lo que está leyendo, incluso que sea capaz de agregar comentarios de su propia experiencia.

 Aunque los más recomendable es que el sacerdote prepare su propia homilía, es necesario acatar que  en la tradición de la Iglesia, desde los Santos Padres hasta las grandes personalidades de nuestro tiempo, existen muchas colecciones de sermones y homilías de gran valor teológico y espiritual, que sirven de ayuda a la hora de explicar la Palabra de Dios de la manera más correcta.

Las homilías ya preparadas brindan impulsos para un encuentro propio con el texto bíblico. Tienen que ser meditadas personalmente mediante un trabajo metódico. Las ayudas para la homilía pueden servir de correctivo de las propias ideas del predicador al comprobar si es capaz de atinar con el sentido principal de un texto bíblico, de mantener un contacto inmediato con la comunidad. Finalmente, las muestras de homilías pueden incitar al predicador a adquirir los correspondientes comentarios bíblicos y obras de teología, a buscar el diálogo con los oyentes y a recoger materiales para ponerse al día.

En todo este panorama existe un método de utilización de materiales, en primer lugar se debe Leer y reflexionar los materiales, luego es necesario analizar el objetivo de la predicación, posteriormente se  analizan las diversas partes en la que ha sido compuesto el material de apoyo, para finalmente elaborar la retórica, que es hacer la final adaptación al lugar, motivo o circunstancia de la predicación.

P.A
García

Francisco Calvo. Homilética Capítulo VII. La Finalidad de la predicación

LA FINALIDAD DE LA PREDICACIÓN
Para el ejercicio de la predicación eclesial debemos tener en cuenta el contenido y sentimiento. El contenido es el significado, palabra por palabra, en el mensaje. El sentimiento es el modo con el que el mensaje es emitido, particularmente a nivel no verbal.

La formulación de un objetivo de la predicación va en perspectiva de formar una unión y comunión con Jesucristo, ya que, solo Él puede llevarnos al Padre y a vivir en la Santísima Trinidad. Hay que distinguir entre el tema y el objetivo. El tema designa la problemática, el objetivo, la perspectiva pastoral especial. El siguiente formulario ayuda en la formulación del objetivo de la predicación: ¿Qué quiero alcanzar en una situación determinada con un determinado auditorio por qué vía en este momento? En una predicación, con la ayuda de un objetivo bien preciso podemos discernir entre lo más importante y lo secundario. 

En la aclaración de la intención de la predicación es necesario ocuparse de las intenciones de la predicación, ya que esto sensibiliza al predicador y le confiere competencia comunicativa. Además el predicador debe delimitar y determinar claramente su intención para no inquietar al oyente y para que el mismo predicador no pierda credibilidad. Junto al objetivo principal hay muchos objetivos secundarios, a menudo ocultos, que pueden interferir en el logro del objetivo principal. El predicador intenta satisfacer otras necesidades fundamentales humanas como los deseos de prestigio, de ser querido, de poder.

En la formulación de los problemas de los oyentes se tiene que el predicador debe formular no sólo deseos generales, sino cuestiones de la vida cotidiana. Se trata de las objeciones, resistencias y reservas que el predicador presume entre sus oyentes a propósito del pasaje concreto de la Escritura. La misión del predicador no es tanto dar una solución a un problema o situación de la comunidad cuanto iluminar esa situación desde el Evangelio y desde la vivencia de Jesús, ofreciendo a la imaginación de los oyentes un abanico de posibilidades. No se puede decir todo de una vez. Para la homilía vale lo de una sola idea en cada homilía. Las ideas sobrantes pueden guardarse para otra ocasión. No todo problema puede y tiene que ser resuelto en la predicación. Cada tema y cada problema se pueden abordar desde diferentes puntos de vista. El predicador debe aclarar, mediante la reflexión o el diálogo, qué argumentos en contra hay en la comunidad respecto al objetivo de su predicación.

P.A
García

jueves, 1 de marzo de 2018

Experiencia del I Campamento Juvenil en Mucurubá


LA JUVENTUD DE CRISTO
         La manera en que la juventud se comporta en la sociedad actual tiene mucho que ver en cómo se está trabajando desde la Iglesia Católica para fomentar el rescate de los valores y sobre todo de la fe en los jóvenes, por eso, por iniciativa del Grupo Juvenil Mariano Eucarístico de la Parroquia Inmaculada Concepción de Mucurubá, se organizó y se llevó a cabo el I Campamento Juvenil, que llevó por lema: «Yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre» (Jn 15,15), desde el viernes 23 hasta el domingo 25 de febrero de 2018.

Desde un principio comprendimos que se debían invitar a jóvenes entre 16 a 30 años, para estar todos en un mismo ambiente y así cumplir la temática organizada, sin embargo, la mayoría de los participantes a este encuentro no superaban los 16 años de edad, y es que Dios actúa en medio de las cosas cotidianas para hacernos entender su voluntad.

La actividad tuvo por sede la “Casona Viva la Independencia, Campamento Timotoquica” de la comunidad de Escaguey en el Municipio Rangel del Estado Bolivariano de Mérida, donde conseguimos el lugar más indicado para compartir con el grupo que llegó abierto a nuevas experiencias. Los alimentos se consiguieron gracias a la colaboración de los organizadores, así como también gracias a la propaganda que el Padre Jean Carlos González hizo desde las Eucaristías celebradas en su Parroquia.

Todo se llevó a efecto en un ambiente alegre y motivador, pues la actitud de todos en la casa, era la de los cristianos al estar cerca del Señor. Para fomentar la devoción eucarística, en una de las habitaciones de la Casona se dispuso dignamente para reservar el Santísimo Sacramento, lugar que fue visitado en la espontaneidad de las almas que allí nos encontrábamos.

Los participantes a este I Campamento Juvenil fueron: Yusmary Parra, Génesis Bastidas, María Bustos, Ana Balza, Teresa Hernández, Grecia Barrios, Marbella Rangel, Jenny Ramírez, Martha Soto, Yuleisy Torres, Nairubi Rangel, Yarileth Parra, Yordano Maldonado, Kelvin Dávila, Arturo Parra, Fabián Dávila, Hernán Moreno, Alejandro Tellez, Gabriel Carrillo, Cristofer Rangel, Víctor Rangel, Nerio Quintero, en compañía de cuatro seminaristas: David Rodríguez, Fernando Gutiérrez, Eduardo Velásquez y Pedro García.

La temática general del Campamento fue la siguiente: para el día viernes 23 se programó que a partir de las 4:00pm hasta las 6:00pm fuera la llegada al Campamento en Escaguey. Esa tarde se fue la energía eléctrica y tuvimos que cenar a oscuras a las 7:00pm, seguidamente se hizo la distribución de las habitaciones para hombres y mujeres. Al llegar la luz a las 8:00pm se celebró la Eucaristía inaugural del Campamento, se compartió la reflexión de la Palabra entre todos. Luego se dio inicio con el primer tema de formación sobre la Cuaresma, donde se meditó el Mensaje del Papa Francisco, este tema estuvo a cargo del Seminarista Eduardo Velásquez. El segundo tema de formación versó sobre la Confesión, a cargo de Pedro García. Y el tercer tema de la noche fue sobre el Sínodo de los Jóvenes, y estuvo dirigido por el Seminarista Fernando Gutiérrez. Con la ayuda de los medios tecnológicos, (computador, VideoBeam, sonido, etc) se trasmitió de la manera más dinámica estos temas que sabemos fueron bien aprovechados por los presentes. En total se organizaron cuatro Grupos de Convivencia, cada uno identificado por un color y con la presencia de un Seminarista. A cada grupo se le asignó un santo joven: San José Luis Sánchez del Río, mártir mexicano, Santo Domingo Savio; Santa María Goretti y Santa Inés, de estos santos cada grupo conoció brevemente su biografía.

El día sábado 24 a las 7:00am fue la levantada. 7:45am oración de la mañana. 8:00am desayuno, y de 9:00am a 10:00am se dictó el segundo tema de formación, que inició con una meditación sobre la misión de la Iglesia a la luz del Documento de Aparecida, a cargo de Eduardo Velásquez; luego un tema básico sobre los protestantes, a cargo de Fernando Gutiérrez, y por último se compartió el video del DOMUND 2017, donde concluimos que los superhéroes de la actualidad son aquellos que descubren su misión en el mundo y a pesar de las dificultades cumplen con su vocación. “No hay misión pequeña si el amor es grande”. Y como para la tarde de este sábado estaba programada una evangelización casa a casa, se realizó seguidamente una breve charla sobre los preparativos de la misión (Eduardo Velásquez), un sencillo esquema para misionar (Fernando Gutiérrez), y luego se delimitó una cita bíblica para evangelizar: (Romanos 8,35-39) nada podrá separarnos del amor de Cristo (Pedro García).

A las12:00m fue el almuerzo.1:00pm oración de salida. De una 1:15pm a 5:30pm misión de evangelización por los sectores: San Benito, Escaguey casco central, Urbanización Nuevo Escaguey, Cacutico. Al llegar se dispuso un momento para la preparación personal y a las 6:30pm se hizo la Meditación del Vía Crucis (Caritas y CEV 2018). A las 7:00pm fue la cena en compañía del Padre Jean Carlos, quien después de tomar los alimentos y antes de la Adoración Eucarística programada escuchó confesiones de casi todos los jóvenes participantes. A las 9:00pm se inició la Hora Santa, en el patio de la Casona se preparó una fogata y acompañada por doce antorchas se hizo la ambientación para recibir la presencia de Jesús Eucaristía expuesto en la Custodia. Luego de algunos cantos de animación se trasladó en procesión hasta la sala múltiple de la Casona donde se hicieron las oraciones correspondientes y se finalizó con la Bendición Eucarística.

Para el día domingo 25 la levantada fue las 7:45am, 8:15am oración de la mañana, 8:45am desayuno y luego nos trasladamos hasta Mucurubá donde se culminó el I Campamento Juvenil con la Eucaristía presidida por el Pbro. Jean Carlos González, la reflexión de la Palabra estuvo a cargo de Eduardo Velásquez.  

Está en mente un II Campamento Juvenil, con la ayuda de Dios y de María Santísima lo realizaremos tratando de hacer más extensiva la participación de jóvenes de los diferentes rincones de la Arquidiócesis de Mérida.


P.A
García

lunes, 12 de febrero de 2018

Exégesis bíblica de Lucas (1, 26-38) haciendo uso del Método Teológico.

LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR

Lucas 1, 26-38:
26 Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 28 Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» 29 Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. 30 El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; 31 vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. 32 El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; 33 reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.» 34 María respondió al ángel: « ¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» 35 El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. 36 Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, 37 porque ninguna cosa es imposible para Dios.» 38 Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.
         Datos biográficos de san Lucas Evangelista

Lucas es para la Tradición católica el indudable autor del tercer Evangelio, mejor conocido como “según san Lucas”, este personaje es reconocido por la mayoría de los historiadores como el “médico querido” del apóstol san Pablo (Col 4,14; Flm 24)[1]. En principio Lucas no era un apóstol testigo presencial de la vida terrenal de Jesús, por ello es difícil explicar cómo el nombre de Lucas fue unido posteriormente a este evangelio, sin embargo, como ya se ha mencionado, la Tradición de la Iglesia así lo dará por entendido, además de predicar que este evangelista era soltero, trabajó en Acaya (Grecia) y murió a los ochenta y cuatro años. El catolicismo celebra su fiesta litúrgica el 18 de octubre[2]. Finalmente es necesario acotar que tanto el evangelio según san Lucas como los Hechos de los Apóstoles eran dos partes de una misma obra compuesta probablemente en Grecia, donde Lucas conservó el testimonio de la comunidad primitiva, en la que se encontraba la Santísima Virgen María, y de donde obtuvo los relatos de la infancia de Jesús[3].

         Contexto histórico del evangelio según san Lucas: Esta obra literaria lucana es ubicada en la segunda generación de los cristianos, cuando éstos se expanden y se asientan inmersos en el mundo dominado por Roma, por ello es objetivo de Lucas presentar el ideal Cristiano como apto e inofensivo para la sociedad romana, especialmente como una práctica religiosa que cambie la violencia de las armas y guerras por la fuerza del Espíritu que convirtió a muchos hombres a Jesús de Nazaret[4]. Lucas cuando escribe se apertura al mundo helenista y a la realidad política del Imperio, con una actitud nueva respecto de la espera escatológica, ubicándose fuera de Palestina vive en un mundo cultural y religioso muy alejado del judaísmo de la época de Jesús, y, sin embargo, este escritor sagrado se siente en continuidad con la herencia del Antiguo Testamento[5].

         Para explicar las peculiares características de los primeros capítulos de Lucas, donde se ubica el texto a analizar, algunos exégetas has sugerido que para la redacción de estos dos capítulos Lucas pudo usar una o varias fuentes escritas. Algunos han emitido la hipótesis de un documento pre-lucano o de documentos escritos en griego, lo que explicaría la diferencia de estilo respecto del resto de la obra; otros han razonado que la fraseología tan claramente semítica es prueba de que Lucas incorporó en este lugar una narración de la infancia de Jesús que habría sido traducida de un texto, o diversos textos, escritos originalmente en hebreo o arameo[6].

         Análisis del texto lucano

El texto a analizar, (Lucas 1, 26-38), es titulado como el “anuncio del nacimiento de Jesús”, el cual se ubica en un pequeño lugar de Galilea, fuera de las grandes instituciones religiosas de Israel. Lucas se esfuerza por narrar un origen nada común para el gran personaje de su obra, Jesús, que es descrito, sin embargo, con los rasgos del Mesías del Antiguo Testamento (Is 7, 14; 9,6; 2Sm 7, 14-16) y como Hijo de Dios, o su equivalente Hijo del Altísimo, un título con el que Lucas quiere describir la relación misteriosa que le une al Padre. Pero en este relato no se queda en lo ficticio y extraordinario; todo lo contrario: en primer lugar, para él es muy importante establecer unas coordenadas histórico-temporales: ya había dicho que se trataba del tiempo del rey Herodes y que lo que ahora viene sucedió a los seis meses de la concepción de Isabel; y una coordenada espacial: Nazaret, no el lugar más importante, sino la periferia.

Lucas estructura su evangelio de la infancia en torno a la figura de María, quien es presentada como la prometida de José. Pero esta promesa, o esponsales, era considerada por la ley de Israel como un contrato solemne. Sin embargo la pareja no vivía bajo el mismo techo hasta que se realizaba la boda, según la costumbre, un año después de los esponsales, lo cual explica la pregunta de María en (Lc 1, 34). A pesar de la importancia de María en el evangelio de la infancia de Lucas, es José el que entronca a Jesús con la familia de David (Lc 1, 27), cumpliéndose así el propósito general de la esperanza mesiánica: un descendiente de David sería el Mesías de Israel. Y aunque María no pide ningún signo, como hizo Zacarías (Lc 1, 18), se le da una garantía de la autenticidad del mensaje: su parienta Isabel, que era estéril, va a dar a luz un hijo. Las palabras del ángel concluyen con el mismo mensaje que recibieron Abrahán y Sara cuando dudaron de la noticia del nacimiento de su hijo (Lc 1,37; ver Gn 18,14). Todo es obra del Espíritu a quien Lucas mismo describe, mediante la ley de paralelismo, como el poder o la fuerza de Dios (Lc 1,35). Nos encontramos aquí con un tema que se remonta al Antiguo Testamento. El Espíritu de Dios ya estaba presente con su fuerza en (Gn 1,2) para realizar la gran obra de la creación. Aquí, ese mismo poder, se hace de nuevo presente en el momento en el que María, con su obediencia a la palabra de Dios, se nos presenta como prototipo ideal del creyente[7].

En este relato hay dos protagonistas, María y la Palabra. María es símbolo de una porción de la humanidad que a pesar de las situaciones históricas de marginación, rechazo y abandono por parte de la oficialidad socio-religiosa, confía, espera y está abierta al querer divino. La Palabra, Dios, que se pronuncia pero no en el centro donde todo parece que está dicho y decidido, porque viéndolo bien, Dios mismo ve que allí no hay cabida para él.

En la anunciación, se ve como la representación de este acontecimiento se inspira en varios pasajes del Antiguo Testamento, en particular en la aparición del ángel a Gedeón, (Jc 6, 11-24) y con el anuncio del nacimiento de Sansón, (Jc 13, 2-7). La dignidad del niño que nacerá se evoca con alusiones a las promesas del Antiguo Testamento, sobre todo las hechas a David y a su linaje. En Lucas 1, 28 está el alégrate, que es la llamada al júbilo mesiánico, eco de la llamada de los profetas a la Hija de Sión, y como ésta, motivada por la venida de Dios entre su pueblo[8].

María fue visitada por un ángel, y estos son los mensajeros, seres sobrenaturales que rodean el trono de Dios y que comparten el gozo de Dios. Los ángeles son seres celestiales y su labor consiste en servir a Dios. En el cielo adoran a Dios y en la tierra actúan como mensajeros de Dios, para transmitir su Palabra a la humanidad. Los ángeles ayudan también a las personas[9].

P.A
García



[1] SCHöKEL, Luis Alfonso., La biblia de nuestro pueblo. Nuevo testamento, Ediciones Mensajero. Bilbao, España 2011, p. 158.  
[2] JERÓNIMO, san., Comentario bíblico, san Jerónimo, Tomo III, Nuevo Testamento I. Ediciones Cristiandad. Madrid, España 1971, p.p. 296-297.
[3] Sociedad Bíblica Católica Internacional., La biblia latinoamericana, Editorial Verbo Divino. Publicación San Pablo, Madrid, España 2005, p. 106.
[4] SCHöKEL, Luis Alfonso., op. cit. p. 157.
[5] GUIJARRO, Santiago., [et. al.] Comentario al Nuevo Testamento, Editorial Verbo Divino. Madrid, España 2002, p. 187.
[6] MCHUGH, Jhon., La madre de Jesús en el Nuevo Testamento, Editorial Desclée de Brouwer. Bilbao, España 1979, p. 52.
[7] GUIJARRO, Santiago., [et. al.] op. cit. p. 194.
[8] UBIETA, José Ángel., Biblia de Jerusalén nueva edición totalmente revisada, Editorial Desclée de Brouwer, Bilbao, España 2009, p. 1492
[9] RUIZ-GARRIDO, Constantino., Diccionario bíblico abreviado, Editorial Verbo Divino, Madrid, España 1995, p. 25.

sábado, 3 de febrero de 2018

A 408 años del Terremoto que creó La Playa

LA PLAYA CUATRICENTENARIA


Hoy, 03 de febrero, día de San Blas, se cumplen 408 años del Terremoto de La Grita, que narrado por Fray Pedro Simón, especifica la formación geográfica de nuestro pueblo playense, pues, con este fenómeno natural se desplomó una gran montaña que cortó el cauce del río, formándose así una represa de agua que vino a reventar valle abajo el 24 de junio del mismo año, en el día de San Juan, dejando una explanada de tierra, arena y charcos que con el correr del tiempo se secaron y es sobre lo que hoy en día está ubicado el pueblo. En principio, para 1610, fecha del terremoto, los primero habitantes se ubicaron en las partes altas, donde no llegase el nivel del agua y las venideras crecidas del río y quebradas.

Dejemos que sea el mismo Fray Pedro Simón el que nos proporcione detalles de aquel suceso:

CAPÍTULO XXXV

III- VUELA UN CERRO DE UNA PARTE A OTRA CON EL TERREMOTO EN EL VALLE DE LOS BAILADORES

3- En este mismo y a la misma hora[1] se acrecentó otra de las más notables que hemos oído hayan sucedido en el mundo. Y fue que en el valle de los Bailadores, que corre, como dijimos, Norte Sur, a la mitad de él, a seis leguas de la ciudad, de la cordillera que demora a la mano izquierda voló la mitad de un valentísimo cerro[2], como si fuera de pluma, y casi a la mano derecha quedó plantado a la mitad del valle, haciendo, con el golpe que dio en la cordillera contraria, una notable abertura. Como también lo era la que quedó en el asiento de donde se levantó el cerro, por donde comenzó luego a salir un buen golpe de agua que permaneció en sus corrientes algunos días[3]. Con que se acrecentó el rebalso que hizo el río del valle con el asiento del cerro[4], quedando rebalsadas y haciendo un tan valiente y fondable laguna, que podían nadar en ella muy gruesos navíos[5], pues estuvo rebalsado sin que saliera gota de la mucha que entraba (por ser el río de más de dos bueyes de agua), desde este día hasta el de San Juan del mismo año. Que rompiendo por un lado[6], salió tan impetuosamente que, con dispendio de mucho ganado mayor que andaba seguro a la parte de abajo y de algunos sembrados de maíz y tabaco, se extendió por todo el valle. Que junta esta pérdida con la que sucedió de otras más de quinientas cabezas del mismo ganado que cogió el cerro debajo, cuando asentó el valle, no fue pequeña. Aunque muy mayor la de haber cogido debajo tres muchachos españoles de hasta diez o doce años y un indio gandul que estaba con ellos, a la sazón, a la mitad del sitio donde quedó plantado. Que con estos dos hijos y un sobrino de Francisco de Escalante, que quedaron enterrados entre las ruinas de una casa, que también cayó en el mismo valle, y los muchos que murieron, españoles e indios, hombres y mujeres, en la ciudad y otras partes, pasaron de sesenta personas, que para las pocas que tiene aquella tierra, fue muy gran cantidad[7].

Con los relatos de Fray Pedro Simón es que se puede tener una visión arcaica de lo que era antes el Valle del río Zarzales, y terrenos donde hoy está el pueblo de La Playa. Es posible pensar que una vez vaciada la represa haya quedado un lugar plano y cómodo para habitar. La Playa, en el actual lugar donde está, pudo haberse fundado para mediados del año 1610, o incluso unos años más tarde, al normalizarse el terreno que estuvo bajo agua.

P.A
García




[1] En los párrafos previos a este numeral III del capítulo XXXV, Fray Pedro Simón deja claro que el terremoto de La Grita ocurrió el tres de febrero, día de San Blas, en el año 1610, a las tres de la tarde, cuando la tierra se movía como las aguas del mar cuando están inquietas. Para esta época La Grita ya contaba con un Alcalde, que se llamaba Benito Rosal, con un cura, dos Iglesias y un convento. Las mujeres de La Grita en aquel día estaban unas reunidas con la madre del cura que venía de la ciudad de Mérida y otras en casa de una mujer honrada que estaba recién parida.
[2] En la Revista de La Playa una Visión al futuro (1999), del Profesor Alejandro Castillo, se ubica este cerro valentísimo como parte de las montañas de la parte norte de La Playa, donde hoy día se le conoce como Las Barrancas de Don Víctor Sánchez, lugar geográfico al que se le aplicará toda explicación hecha por Fray Pedro Simón.
[3] Puede estar haciendo mención de la quebrada La Arenosa, en la parte alta del sector Las Delicias. Quien observe desde esta perspectiva hacia abajo, notará como en el sector El Volcán, hay un pequeño cerro de piedras, el cual pudo haberse formado allí por las crecidas de esta quebrada, o por el mismo deslizamiento del valentísimo cerro en 1610.
[4] Fray Pedro Simón especifica que son dos corrientes de agua las que van llenando la represa que se forma al deslizarse el cerro y quedar plantado a la mitad del valle, una es la recién formada quebrada “La Arenosa”, y la otra es el mismo río que baja de Bailadores, el río Zarzales o río Mocotíes.
[5] En este apartado, puede darse razón al nombre que lleva el pueblo, pues, como lo refiere Fray Pedro Simón, en la laguna que se formó en el valle, podían navegar gruesos navíos, lo que deja a pensar que todo el territorio sobre el cual se asienta hoy en día la población de La Playa, estuvo bajo agua, razón por la que la geografía del lugar sea plana, semi-inclinada, arenosa y pantanosa.
[6] Este “lado” por donde salió toda el agua, puede ubicarse hoy en día en la llamada curva “Sogamoso”, que está frente a la antigua planta eléctrica de los Mora, en el sector El Volcán. Fray Pedro Simón precisa que para el día de San Juan del mismo año, es decir, para el 24 de junio de 1610, rompió la represa de agua, la cual duró un aproximado de cuatro meses y más en formación, de allí que algunos piensen que los pocos habitantes del lugar tuvieron que mudarse hacia zonas más altas, para no quedar sumergidos bajo el agua.
[7] Como es de suponer, la zona del valle, para el momento, ya era habitada por indios y españoles. Fray Pedro Simón menciona la pérdida de siembras de maíz y tabaco, al igual que ganado y un número superior a las sesenta personas fallecidas por la corriente de agua, entre indios y españoles, jóvenes y adultos, incluso menciona la existencia de una casa, lo que deja a pensar que por la zona al menos ya habían haciendas, probablemente trabajadas por indios y administradas por españoles opresores.